viernes, 2 de noviembre de 2007

La familia de Errotacho

La obra de Pío Baroja es extensísima y realmente interesante. Muchos son los libros que he tenido al oportunidad de leer de este escritor vasco, destacando sobre todo Zalacaín el aventurero (la primera obra de Pío que leí), El árbol de la ciencia o Las inquietudes de Shanti Andia. Cabría destacar también otros título de enorme interés como La busca o Aurora roja. Todas las obras de Baroja se estructuran en series de tres o cuatro obras que versan sobre asuntos similares ("Tierra Vasca", "La lucha por la vida", "La raza", "El pasado", "La vida fantástica", "Las ciudades", "El mar", "Los amores tardíos", "La selva oscura" y "La juventud perdida")
Hablando hace poco con un amigo me comenzó a comentar una obra de Baroja que había encontrado y que para mi era totalmente desconocida. Perteneciente a la serie de "La selva oscura", La familia de Errotacho cuenta los sucesos de Vera de Bidasoa en 1924. Tiré de la red de redes para hacerme con un ejemplar del libro (en un edición de 1932, pues me parece que el libro no está reeditado) y poder darle una lectura pormenorizada al texto.
Tengo que reconocer que la obra me sorprendió. Baroja maneja datos que son verídicos y reconstruye acontecimientos de como se pudo desenvolver los sucesos de Vera de Bidasoa.
¿Pero que ocurrió realmente en Vera? El establecimiento de la dictadura de Primo de Rivera en septiembre de 1923, con el apoyo de la monarquía de Alfonso XIII, había provocado el exilio y la persecución a las organizaciones anarquistas, republicanas y a las embrionarias comunistas. Desde un inicio parte del movimiento anarquista y republicano plantean una batalla frontal contra las instituciones dictatoriales de Miguel Primo de Rivera y Orbaneja. Una de esas oposiciones es el intento de pase por Vera de Bidasoa, que en conexión con miembros en interior, provocaría el pronunciamiento de una huelga general revolucionaria y poder así tumbar no solo al dictador sino a la propia monarquía.
El intento fue un autentico fracaso y acabó con multitud de detenido y cinco penas de muerte. Las valoraciones que se hicieron desde el exilio anarquista fueron muy distintas, pero se vino a coincidir que el intento fue precipitado, mal preparado y que estaba abocado al fracaso. Tal como muestra Mauro Bajatierra en la carta que escribe a Diego Abad de Santillán en enero de 1925 desde Bruselas, tanto Bajatierra como Eusebio Carbó preferían una mejor conexión con otros miembros de la oposición a la dictadura, representada por los republicanos, que el choque frontal de Vera que acabó en fiasco. Incluso Bajatierra intentó frenar la salida de militantes anarquistas desde París, acción que resultó infructuosa.
Pues bien, todos estos sucesos Baroja los refleja La familia de Errotacho. Errotacho era un molino y la zona donde se sitúa la acción es zona de desertores de la I Guerra Mundial, de vascofraceses que no quieren servir a Francia en sus intereses militares, pero que tampoco se sientes identificados con España. Aquí se deja entrever ese acervo nacionalista de la zona. Determinas familias que controlan en contrabando de la zona son las protagonistas en la primera parte de la obra. En la segunda en donde aparecen los anarquistas en su intento de paso por Vera de Bidasoa. La reconstrucción de los acontecimientos le son narradas al doctor Arizmendi, para quien trabaja Margot, una joven cuyo hermano participa con los revolucionarios en oposición a Primo de Rivera.
Lo que sorprende de la obra de Baroja es la exactitud con la que trata algunos datos, a saber los miembros que desde París están con la oposición anarquista a la dictadura. Y aquí aparecen militantes que con posterioridad ganarán una fama mundial: Buenaventura Durruti, Valeriano Orobón Fernández, Francisco Ascaso, Gregorio Jover, Recasens, etc. Todos ellos militantes anarquistas fichados y perseguidos en España y que también son fichados en Francia y cuyas fichas se conservan aun en las dependencias de la Prefectura de Policía de París o en el Archivo del Ministerio del Interior de Francia ubicado en Versalles.
A pesar de que estamos ante una novela, La familia de Errotacho se convierte en un documento histórico o en una fuente a tener en cuenta para poder situar la oposición a la dictadura primorriverista. No olvidemos que Baroja, durante un tiempo, simpatizó con las ideas anarquistas, al igual que su hermano Ricardo Baroja que realizó una mascarilla mortuoria de Mateo Morral en 1906 tras el atentado fallido de este contra el rey Alfonso XIII.
La familia de Errotacho es una obra interesante, poco conocida y muy bien escrita (siguiendo la linea de Baroja) Su temática engancha desde el inicio y nos pone sobre la mesa, en una novela, uno de los acontecimientos mas importantes de la oposición a la dictadura de Primo de Rivera que hoy es tan poco conocido. La dictadura de Primo fue muy dura y la oposición a la misma no paró hasta la caída del dictador en 1930 y la proclamación de la República en abril de 1931. Acontecimientos u obras como esta hay que recatar para aquellos que consideran que la dictadura de Primo de Rivera fue leve y pasan de puntillas sobre ella.

3 comentarios:

canichu dijo...

No conocía la novela, pero ya te apunto que no todos los libros de baroja responden a trilogías. Por otra parte, no sólo se pasa de puntillas sobre la dictadura de primo de rivera, sino sobre casi todos los echos desde 1885 a 1931. Personalmente creo que en buena parte es preoblema de los propios dedicados al estudio de la Historia. Demasiado encerrados en círuculos académicos o de prestigio se olcidan de intentar difundirla de modo constante, militante, despreciando muchas vías bajo acusación de "divulgación" cuando en realidad es la única manera de transmitir conocimientos al común de las personas. Esto no quiere decir que se deba excluír las rutas más intelectuales, ya que estas pueden ser útiles a los estudiosos de la Historia para completar y aumentar conocimientos, pero las rutas acusadas de "divulgación" son las más útiles para el común d ela sociedad y el particular de las personas. Es mi opinión.

edu dijo...

Interesante, canichu, muy interesante.
¿Que es la divulgación científica? Se supone que un intento de acercar los conocimientos científicos al común de los mortales, para que estos conocimientos sean compartidos, y favorezcan el desarrollo de la sociedad.
Esto, trasladado a la ciencia histórica, y en la actualidad existe en España.
La divulgación histórica está extendida, en ciertos círculos. ¿Quien se dedica a ella? Pues precisamente aquellos que se dedican a la historia de manera fraudulenta. Aquellos que la usan para tergiversar, influir en la cotidianidad, y sacar rédito económico o político de la historia.
Así que tenemos un gran problema: la historia que llega a gran parte de la sociedad está falseada, como resultado de la inanición divulgativa académica, y de la campaña divulgativo-mediática encaminada a conseguir réditos políticos a corto plazo.
Así, luego, tienes que explicar a la gente, que Moa no solo es un gilipollas indocumentado, sino que además no es original.

canichu dijo...

cierto, por ello insisto en que los que investigan la Historia con conocimiento de ello deben divulgar la Historia. No nos hicimos historiadores para acumular datos y explicaciones de cara a nosotros mismos, sino para ser útiles a la sociedad. Lo más útil a la sociedad es abrirles la mente dándoles conocimientos, los que nosotros adquirimos. A un demagogo se le combate con conocimiento que derrumbe su demagogía. Por ello Moa no tiene crédito alguno en ámbitos académicos pero sí en los de la sociedad. Simplemente porque se le ha combatido en lo académico, pero los académicos aún no han dado el salto a hacerles comprender esto a la sociedad. No se bajan a compartir sus conocimientos a la sociedad, en general, no todos. Eso es lo que hay que evitar. En mi opinión es así. Me hice historiador por motivos personales y para poder ser útil con mis conocimientos abriendo mentes, dándoles a conocerse a sí. Hice Historia a la par que desarrollaba personalmente ideas pedagógicas. Al acabar la carrera en 2004 sólo me quedé con la sensación de que el mundo académico se encierra en sí y no se quiere mover de sí, empezando por muchos catedráticos más preocupados en escribir sus libros o recibir dinero para departamentos que en la educación de sus alumnos. Un saludo