lunes, 7 de agosto de 2017

LA VENGANZA DE LOS SIERVOS. UN LIBRO DE JULIÁN CASANOVA

El profesor Julián Casanova nos tiene acostumbrados a abordar los temas de la historia de España relacionado con el anarquismo, la Segunda República, la Guerra Civil, el franquismo, el papel de la Iglesia en la represión, etc. Pero en esta ocasión se ha adentrado en la historia de la Revolución rusa de 1917 en el año que, precisamente, se cumple el centenario de la misma. Y como todo lo que sale de la pluma de Casanova, estamos ante una obra interesante, bien escrita, investigada y que aporta muchas cuestiones en un año donde la producción bibliográfica sobre el acontecimiento es importante pero tampoco esta sobrepasando las expectativas.
            Podemos decir que estamos ante un libro breve (estamos hablando de algo menos de 200 páginas), donde Julián Casanova realiza toda una introspectiva al proceso revolucionario ruso que se desató en 1917, partiendo de una breve pero importante introducción de los antecedentes de la misma, así como un pequeño epílogo del devenir del propio proceso revolucionario.
            Hay cuestiones que hacen del libro de Julián Casanova una obra donde hay que pararse de forma inevitable. En primer lugar lo bien hilado del tema a la hora de afrontar el acontecimiento en sus espacios temporales cortos. Por ello la importancia que le da a la Guerra Mundial (1914-1918) es fundamental para poder entender el acontecimiento. En segundo lugar la importante separación que hace entre la revolución de febrero y octubre de 1917, estableciendo de forma amena los debates que alrededor de la misma hay y presentando todas las corrientes interpretativas al respecto. En tercer lugar, Casanova aborda un tema que no lo hace muchos libros: el papel de las mujeres. Y no solo con los nombres propios sino con la participación directa de las mismas en el proceso revolucionario. Vuelve a incidir, y de forma muy clara, en la importancia de la dualidad de poderes que surgen en Rusia entre febrero y octubre de 1917. El poder del gobierno provisional frente al poder de los soviets. Elemento imprescindible para entender el proceso revolucionario.
            Este libro de Julián Casanova tiene una gran virtud. Esta escrito con un lenguaje accesible que gusta y aporta cosas a doctos y profanos. Y no es fácil escribir así un libro de historia. Pero lejos de convertirse en un libro “opinativo” (como puede ser el de Richard Pipes), el libro de Casanova tiene una fuerte base bibliográfica. Por ello, aunque carece de notas a pie de página, el libro viene acompañado por un capítulo de bibliografía comentada. Una aportación que sorprende por la enorme cantidad de libros manejada por el autor, sobre todo en inglés. Esto hace pensar que, aunque en España existe muchos libros relacionados con la Revolución rusa, las aportaciones fuera de nuestra fronteras son mucho mayores y que el conocimiento del acontecimiento en nuestro aun esta por perfilarse. Cuestión comprensible teniendo en cuenta que el número de historiadores que en nuestro país manejan el ruso como idioma es escaso para poder acceder a las fuentes primarias.
            El hecho de que el libro no tenga notas al pie no desmerece la calidad científica de la obra.
            Lo simple (que no simplificación) a la hora de plantear el acontecimiento ruso hace de la obra de Julián Casanova una parada obligatoria y un libro recomendable para cualquier curso que se precia que quiera abordar la Revolución rusa. Además, es de agradecer que la obra no caiga en contrafactuales, muy típicos de algunas obras de Historia.
            Sin embargo, no todo libro es perfecto, y por ende tampoco el del profesor Casanova. Si bien son muchas las virtudes también existen algunas cuestiones que hay que señalar. Los antecedentes se quedan un poco cojos a la hora de analizar lo que sucede posteriormente. Hubiese sido interesante delimitar bien los espacios ideológicos en la ya de por si porosas organizaciones y doctrinas que se movieron en la Revolución rusa.
            Igualmente, aunque el protagonismo de los bolcheviques es innegable, no hay que desdeñar el papel que jugaron otras ideologías en el proceso revolucionario que se abrió en febrero de 1917. En el libro de Julián Casanova los socialistas revolucionarios y los anarquistas no aparecen en el papel protagonista que les corresponde. Es entendible debido a la brevedad del texto y a los objetivos del mismo. Pero el socialismo revolucionario fue la tendencia mayoritaria del obrerismo ruso (y dividido entre sí) y el anarquismo también tuvo un papel protagonista, tal como han demostrado las recientes obras de Julián Vadillo Muñoz (Por el pan, la tierra y la libertad. El anarquismo en la Revolución rusa) y Carlos Taibo (Anarquismo y revolución en Rusia, 1917-1921). Aunque estos agentes aparecen citados no lo están con la importancia que jugaron y su papel queda desdibujado.
            Por último, solo una cuestión. En la página 142-143 se cita a Fanny Kaplan como autora del atentado contra Lenin y el autor la ubica como anarquista. En realidad, Fanny Kaplan era integrante de los socialistas revolucionarios, no era anarquista. Un error no atribuible al profesor Casanova, ya que son numerosas las fuentes que la sitúan en el anarquismo de forma errónea.

            Dejando a un lado estas pequeñas apreciaciones, el libro de Julián Casanova para a ser uno de los imprescindibles para el estudio de la Revolución rusa. Completo en todas sus partes y con una cronología final que parte desde la liberación de los siervos en 1861 hasta la  muerte de Lenin en 1924. No tengo ninguna duda en recomendar este libro de Julián Casanova para los que quieran acercarse de forma sencilla, amena y directa a lo que supuso la Revolución de 1917 en Rusia. Felicitaciones al autor. Ahora tocar leer el escrito  del profesor José María Faraldo y el coordinado por Fernando Hernández Sánchez y Juan Andrade.