jueves, 26 de febrero de 2015

ASÍ SE TEMPLÓ EL ACERO

Hace pocos días me acordé de esta obra de Nikolai Ostrovski: Así se templó el acero. Una obra que leí hace muchos años. Recuerdo que se la compré a un buen amigo mío librero. Acababa de leer la obra de Máximo Gorki La madre de la que había visto también la adaptación cinematográfica de Vsevolod Pudovkin. Por aquella época, mis años universitarios, devoraba distintos libros relacionados con una de mis grandes pasiones desde entonces: la Revolución rusa. Me acuerdo aquel día que visité el puesto de libros de mi amigo José Ramón y me mostró la obra de Ostrovski. No lo dudé y la compré por un precio realmente bajo. Precio de amigo, se diría.
Hace unas semanas, repasando algunas cosas de la Revolución rusa para un curso que di me acordé de Ostrovski. Y me acordé de esta obra. Uno de los ejemplos de la literatura comunista. 
Aquí no voy a valorar la calidad de la obra. Si es buena o es mala. Eso es cuestión de gustos. Pero diré la razón por la que esta obra me marcó. Primero por la personalidad del autor. Nikolai Ostrovski nació el 29 de septiembre de 1904. Siendo muy joven se unió al movimiento revolucionario y se encuadró con los bolcheviques en la Revolución de 1917 y durante la Guerra Civil rusa. Estuvo en la Brigada de Caballería Kotovsky. Pero durante la Guerra Civil Ostrovski fue herido y también contrajo el tifus, lo que hizo que sus heridas y su estado de salud entrase en un proceso irreversible. A pesar de ello siguió ocupando cargos en el Ejercito, en el Komsomol (Juventudes Comunistas) y trabajando, hasta que en 1925 fue internado en un sanatorio en Crimea.
A pesar de todos sus inconvenientes, Ostrovski comenzó a estudiar a distancia en la Universidad de Sverdlov. Ciego y casi sin poder moverse, Ostrovski escribió numerosos artículos y participó de la radio, convirtiéndose en uno de los escritores más afamados de la Unión Soviética. Falleció con apenas 32 años de edad (el 21 de diciembre de 1936).
Su obra Así se templó el acero es uno de los mejores panoramas del periodo que vivió. Ostrovski se enmarca a la perfección en las corrientes el realismo socialista y defiende con vehemencia la política bolchevique. El propio título es un guiño a Stalin. La palabra Stalin significa "acero". Y así se templó ese acero para Ostrovski. El protagonista de su obra es Pavel Korchaguin, su alter ego. La obra no deja de ser una autobiografía novelada del autor. En ella defiende la actuación bolchevique en la Revolución de 1917 y en la Guerra Civil. Todos los lugares comunes de la propaganda estalinista se aglutina en la obra de Ostrovski. La personalidad del propio Ostrovski, de no parar hasta conseguir sus objetivos y ponerlos al servicio de la Revolución se notan en cada uno de los párrafos de la novela.
La recuerdo con un cariño enorme porque de una forma sencilla entendí todo lo que significó el estalinismo para la sociedad rusa de la década de 1920 y 1930. Una novela que nos lega la mentalidad de un país en ese momento. Como intelectuales de toda talla defendían al Estado soviético por encima de cualquier cosa. La obra de Ostrovski no solo muestra ese apoyo al estalinismo sino también la denuncia contra el trotskismo, al que consideraban traidor.
Esta obra de Nikolai Ostrovski es recomendable. No por la ideología que destila, en la que no comparto nada. Sino porque se puede tomar como un documento histórico, sociológico y antropológico. Así se templó el acero es una joya de la literatura. Como lo es desde el punto de vista contrario El caso Tulayev del gran escritor Víctor Serge y que reseñé también en este blog (http://fraternidaduniversal.blogspot.com.es/2014/05/la-represion-en-tiempos-del-estalinismo.html)
Si tienes oportunidad de leer la obra de Ostrovski no lo duden.
Pd: Sé que hay una adaptación cinematográfica soviética de la obra de Nikolai Ostrovski. No la he visto pero no me importaría nada poder verla.

martes, 17 de febrero de 2015

ALCALA DE HENARES Y LA MEMORIA HISTÓRICA

En enero de 2014, el grupo municipal del PSOE y de IU de Alcalá de Henares me invitaron a dar un pequeño discurso sobre la memoria histórica de la ciudad como complemento a una moción que presentaron en el pleno del Ayuntamiento. Preparé un pequeño discurso para poder leer en apenas 5 minutos en aquel pleno.
Hoy rescato este discurso por varias razones, aunque una la principal. En Alcalá se ha perdido el norte de la reivindicación de la memoria histórica. El PSOE la ha aparcado. IU presentó hace poco una moción con otros tintes a la que se presentó en enero de 2014. Del PP o de UPyD nada se puede esperar. Los nazis de E2000 lo tienen claro. Y la irrupción de nuevas fuerzas como Podemos en la ciudad nada se sabe que van a hacer alrededor de esto o si lo tienen en su agenda. 
Ninguna asociación de la memoria ha sido llamada para hablar del tema. Ningún integrante que llevamos trabajando en estas cuestiones durante años han sido convocado a nada. Y mientras la memoria histórica de Alcalá languidece y solo se mantiene gracias a la iniciativa de algunas asociaciones y organizaciones. Solo la iniciativa individual y colectiva de alguna de estas organizaciones llevaron a colocar una placa en la fosa del cementerio de Alcalá. Solo la iniciativa de los libertarios y los comunistas de la ciudad se han preocupado por recuperar la memoria. La iniciativa de historiadores por plasmarla en paseos y trabajos de investigación académica. La ayuda que desde Guadalajara ha facilitado el Foro por la Memoria y que en Alcalá ha marcado la ARMH de la ciudad. Al resto el tema le molesta, lo considera menor o ni lo contempla.
Solo es un toque de atención

Moción sobre desapariciones del franquismo

Excmo. Ayuntamiento de Alcalá de Henares
Excmo. Sr. Alcalde de Alcalá de Henares
Señoras y señores concejales

En primer lugar quiero agradecer al grupo municipal socialista y al grupo municipal de Izquierda Unida que me cedan brevemente la palabra.
Igualmente quiero aclarar que aquí no viene a hablar un político. Yo no soy político. Yo soy un historiador. Integrante de la Cátedra Extraordinaria de Memoria Histórica del Siglo XX de la UCM y colaborador del grupo de investigación sobre conflictividad en la Segunda República de la Universidad Carlos III de Madrid.
La moción que aquí se presenta es muy justa y muy pertinente. Incluso diría que en algunos aspectos se queda corta. Justa porque viene a reclamar algo que en cualquier democracia de nuestro entorno esta asumido. Pertinente porque vivimos momentos importantes para la recuperación de la memoria histórica. Y no solo porque nos ampare un derecho internacional para poder reclamar la Verdad, la Justicia y la Reparación para las víctimas del franquismo. También porque en cualquier país de nuestro entorno (Francia, Reino Unido, Alemania, etc.) ser demócrata significa ser antifascista. Algo que en Europa se tiene asumido pero que en España aun no.
Y es pertinente que este tipo de moción se presente en una ciudad como Alcalá de Henares. Alcalá fue desde la segunda mitad del siglo XIX una ciudad que buscó de forma constante la mejora de su clase trabajadora. Durante los años que median entre la introducción de la Primera Internacional en 1871 hasta el final de la Guerra Civil en 1939, Alcalá forjó un poderoso movimiento obrero que supo defender los intereses de los trabajadores. Sin embargo, el final de la Guerra Civil significó no solo la derrota política del movimiento obrero sino su persecución física. Todo aquel que no comulgó en la ciudad con las ideas de las autoridades triunfantes fue perseguido, encarcelado, fusilado, condenado al ostracismo o empujado a un largo exilio. Por no hablar de la inmensidad de una masa silenciosa que penó durante la dictadura.
Esa derrota le costó a Alcalá muchas víctimas. Víctimas cuyo único delito fue pensar distinto. La represión franquista tiene datada ahora mismo en la ciudad 286 víctimas, fusiladas entre 1939 y 1948. Estando como estamos en esta casa consistorial hay que remarcar que entre esas víctimas se encuentran concejales de la corporación alcalaína. En la fosa común del cementerio de Alcalá de Henares están Agustín Anuarbe Pardo, Manuel Muñoz Murcia, Enrique Vadillo Oñoro, etc. También en el cementerio civil de Madrid fueron fusilados los concejales complutenses Leandro García, Casimiro Ilarraza o Epifanio Chavarría. Porque las víctimas del franquismo en Alcalá de Henares no solo se produjeron en la ciudad. Especialmente cruel fue las nueve primeras ejecuciones en Alcalá efectuadas el 28 de abril de 1939 contra Agustín Anuarbe Pardo, Enrique Vadillo Oñoro, Basilio Yebra, Manuel Muñoz Murcia, Anastasio Castell, Justo Basa, Victoriano Basanta, Leonardo Martínez y Máximo Rabadán, que se realizaron a modo “ejemplarizante”. Republicanos, comunistas, socialistas, anarquistas, masones, etc., fueron víctimas de esa durísima represión.
Junto a estas desapariciones habría que sumar las desapariciones extrajudicionales que hacen una cifra enorme. O las víctimas políticas por la explosión del polvorín de Alcalá de Henares en 1947 que llevó al paredón de fusilamiento en Ocaña a militantes clandestinos del PCE y de las JSU de Alcalá de Henares.
Durante la Guerra Civil, siendo Alcalá zona leal a la República, se produjeron también casos de violencia contra personas. Personas militantes en los campos de la derecha política. A pesar de las cifras engordadas por parte de la Causa General, esas víctimas fueron reivindicadas y sus nombres se conocen. Crímenes por el que pagaron personajes que no tuvieron nada que ver en los mismos, como el maestro Ángel García, militante del PSOE y de la UGT fusilado en Madrid en 1941, o Fernando Macarro Castillo (Marcos Ana) que penó en las cárceles del franquismo durante 23 años. Son dos ejemplo de muchos más. Aun así hay que decir que estas personas asesinadas durante la Guerra Civil distan mucho de ser en un número tan grande como planteó las fuentes franquistas. Según demostré en mi tesis doctoral (que se publicará en unas semanas) se contabiliza un total de veinte asesinatos en la ciudad de Alcalá de Henares, concentrados en 1936, a los que habría que sumar 31 desapariciones más, de las cuales testificadas con muerte hay siete. Hace un total de represión en Alcalá de 27 personas constatadas y 24 que no sé sabe si fueron asesinadas o no en la ciudad. El resto de nombres o no murieron en Alcalá, o murieron en los frentes o directamente no fueron asesinados (caso de los llamados resucitados). Insisto, datos contrastados en mi tesis doctoral leída con éxito hace ahora un año
Pero no podemos ser reduccionistas y mucho menos partir de la equiparación de víctimas bajo el paraguas de que “todos fueron responsables”. Una cosa son las víctimas generadas durante la Guerra Civil y otra las víctimas durante la dictadura franquista, que se extendió casi 40 años. En palabras del historiador Francisco Espinosa “Al igual que lo propio de la mentira es presentarse como la verdad, lo propio de las dictaduras surgidas de violentos golpes militares es ocultar y borrar sus orígenes y las huellas del terror y, al mismo tiempo, llevar a cabo una campaña incesante contra el régimen destruido de modo que el asalto al poder y el aplastamiento del contrario queden justificados y legitimados”. Esto es justamente lo que hizo el franquismo y que nuestra historia más reciente no se ha preocupado tampoco en rescatar.
Las víctimas del franquismo tienen derecho a ser rescatadas del olvido por varias razones:
1. Por la ilegalidad del régimen franquista. Un régimen emanado de un golpe de Estado contra la legalidad de la Segunda República. Con ello se vulneró el ordenamiento jurídico en vigor.
2. La ONU declaró al franquismo como fascismo y régimen alineado con las potencias del Eje. Potencias con las que Franco colaboró y posibilitó que muchos españoles murieran en los campos de concentración y exterminio nazis. Recientemente una comisión de la ONU se desplazó a España para escuchar a las asociaciones de memorias y a las víctimas del franquismo. A esto se une que la justicia argentina reclama a los criminales del franquismo.
3. Los crímenes franquistas se enmarcan en el derecho emanado de Nuremberg que condenó a los criminales de guerra y contra la humanidad nazis.
4. La falta de derecho de los familiares se enmarca en la impunidad que existe en España.

Lo que pide la moción presentada por PSOE e IU es justo. Tan solo pide que se aplique la legislación internacional y también la española a través de su Ley de Memoria Histórica. Haciendo un símil futbolístico el franquismo ocuparía un puesto de Champions League en desapariciones forzadas y crímenes contra la humanidad tras la Alemania nazi, la URSS estalinista y la Camboya de Pol Pot. Un triste registro.
Esperemos que la moción, mejorable en muchos puntos, sea el inicio de un cambio de rumbo en la política municipal por la memoria. El mundo académico estamos por la Verdad, la Justicia y la Reparación de las víctimas del franquismo.

 Muchas gracias.

viernes, 23 de enero de 2015

Nuevo número de Germinal. Revista de Estudios Libertarios



Y con este van 12 número de esta extraordinaria revista.
Enhorabuena a los editores y los autores de estos interesantes trabajos.

miércoles, 7 de enero de 2015

JE SUIS CHARLIE

Fraternidad Universal con Charlie Hebdo


"El bien más preciado es la libertad". Es una de las frases del himno anarquista "A las barricadas". Y quizá toda una declaración de principios. Porque se puede negociar muchas cosas. Pero la libertad no se negocia. Ni la libertad de expresión, ni la libertad de movimientos, ni la libertad de organización, ni la libertad individual, ni la libertad colectiva, ni la libertad de prensa, etc. Todos aquellos que cercenan la libertad son enemigos de la misma. El fundamentalismo, el fanatismo y los garantes del "orden establecido" son enemigos de la libertad.
Ayer escuché muchas cosas alrededor del atentado contra Charlie Hebdo. Desde los que meten en un mismo saco a todos hasta aquellos que consideraban que siendo una brutalidad también se lo han buscado. Visiones sesgadas y miopes. Es lo mismo que cuando la policía carga en una manifestación y consideran que para que se acude a tales cosas. O cuando violan a una mujer y dicen que iba vestida de tal manera y que así se lo ha buscado. Con visiones y excusas de tal calibre solo se justifica al agresor y se criminaliza al agredido.
Charlie Hebdo hacía valer su libertad de expresión para desde un medio tan sano como la sátira, ridiculizar la religión. Sus páginas rebosaban de humor contra Le Pen, contra Hollande, contra Sakorzy, contra los rabinos, contra los islamistas, contra los cristianos, etc. Porque el humor es universal. ¿Es una falta de respeto? Ni mucho menos. Es humor. Y los que lo entienden es porque no tienen sentido del humor. Y eso es muy típico del fanatismo.
En España durante décadas existió la llamada prensa anticlerical. Periódicos como El Motín, Los dominicales del librepensamiento o El Fray Lazo, eran expresiones de crítica hacía un poder que aglutinaba resortes sociales. Unos periódicos que en muchas ocasiones hacía de la sátira la mejor arma para atacar a la religión católica, mayoritaria en España. La dictadura de Franco clausuró esa prensa y persiguió y exterminó a sus periodistas. La democracia actual eliminó cualquier conato de poder volver a reeditar un modelo de prensa anticlerical.
Igualmente en España han existido órganos satíricos. El más importante fue El Papus. ¿Qué sucedió con El Papus? Pues que en 1977 un grupo de extrema derecha decidió mandar un paquete bomba contra su redacción. En 1986 cerró definitivamente sus puertas.
Actualmente en España tenemos ejemplo de prensa satírica. Quizá la mejor y más famosa es Mongolia. Y también es objeto de ataque, sobre todo de los fanáticos católicos que habitan en este país. "Claro", me dirán, "pero aquí los católicos no entran a tiros en su redacción". Cierto. Pero también la Iglesia católica en este país esta fuertemente subvencionada por el Estado y sus órganos ultras tiene toda la impunidad del mundo para decir y hacer a su antojo. Y en el caso de la pederastía entre los curas católicos es más que evidente. Esa impunidad el Islam la goza en los países donde domina. Y Francia no es el caso.
Todo esto se aprovechará para muchos fines. Algunos para reafirmar una fe en otra religión frente a las "falsas religiones". Otros, como el Frente Nacional de Marine Le Pen, para cargar tintas contra la inmigración y fomentar su programa xenófobo y racista que le puede llevar al Eliseo (invito a ver el vídeo que han colgado en la página del Frente Nacional con la declaraciones de su jefa. Por cierto declaraciones similares que se han dado en el grupo de ultras televisivos en España), otros para justificar acciones militares en zonas lejanas y que solo responden a los intereses económicos del capitalismo, etc. Por no hablar de la cantidad de trolls cibernéticos que se escudan en las redes sociales para lanzar la primera tontería que se le pasa por la cabeza y amparándose en determinadas ideologías que dice defender y que lo único que demuestra es que desconoce en todos sus términos.
Pero en medio de todo este marasmo se nos escapa lo fundamental. ¿Quién ha salido perdiendo en todo esto? La libertad. Sthépane Charbonnier, Jean Cabut, Georges Wolinsky y Tignous era cuatro de los mejores dibujantes satíricos de Europa. Ayer les sesgó la vida el fanatismo.
Lo del pasado 7 de enero en París no solo fue un golpe contra la revista Charlie Hebdo. Fue un duro golpe contra la libertad de expresión y contra la libertad en sí. Esa que tanto cuesta conquistar (porque no esta conseguida del todo) y que algunos, desde diferentes visiones, intentan frenar. Porque para el fanático, para el integrista, para el fascista o para el supuesto demócrata de turno la amenaza más temida es la libertad. Para el resto tenemos que hacer nuestro el lema del himno anarquista arriba expresado y decir que la libertad es el bien más preciado y que nada ni nadie nos va a arrebatar.

lunes, 29 de diciembre de 2014

LA EDUCACIÓN COMO BASE DE LA TRANSFORMACIÓN “La escuela de la República. Memoria de una ilusión”

Hace unos días una amiga me regalaba este libro: La escuela de la República. Memoria de una ilusión de Carmen García Colmenares y Luz Martínez Ten, editado por Catarata y por la FETE-UGT. Un sencillo y breve texto que en treinta capítulos hace un repaso a lo que significó la educación de la España de la Segunda República, partiendo de sus orígenes, sus bases ideológicas y pedagógicas, el avance para la población, etc. Tengo que reconocer que lo he leído con avidez.
Quizá lo podemos considerar un libro más sobre la educación republicana. Sí, lo es. Para lo que nos hemos acercado al tema en otros trabajos quizá este texto no nos aporta nada nuevo. Personajes ya trabajados, temáticas ya tocadas en trabajos muchos más profundos, etc.
Pero si hay algo que del texto me gustaría destacar, lo que hace que tenga un valor añadido. Para la gente que quizá no tenga tan claro que significó la educación durante la Segunda República este texto es sencillo y esclarecedor. Los capítulos son cortos. Y sobre todo pone ejemplos prácticos y personificados en algunos casos. Historias reales de esos maestros y maestras que intentaron forjar en España un nuevo concepto educativo. Y cuando lo tenían todo a favor, cuando parecía que el país podía salir del atraso cultural y educativo en el que estaba inscrito, sobrevino el golpe de Estado contra la República.
Me gustaría destacar algunas cosas del libro. Por ejemplo el rescatar la importancia de la mujer en el modelo educativo que la República. La proliferación de maestras durante el periodo republicano fue evidente. Y con ella la modernidad de una sociedad que se iba sacudiendo el yugo de siglos de atraso. Quizá ese acceso a la educación es uno de los factores fundamentales para entender el avance. Mucho más, incluso, que el propio voto femenino, que durante la República (y antes también) fue debatido por la propias mujeres y para algunas nunca ocupó un papel central. Si bien la mujer había entrado en política muchas décadas antes, lo cierto es que durante la República su implicación social fue mucho más mayor y más efectiva.
Otra cuestión a destacar fueron los avances que se dieron durante el periodo republicano tanto en la formación del profesorado como en la extensión de la educación en aquellos lugares donde nunca había existido. El fomento de las Escuelas Normales y el Plan Profesional de 1931 pusieron al magisterio en el centro de la reforma. Igualmente la extensión de la educación hacia las áreas rurales y la importancia que adquirieron las Misiones Pedagógicas son fundamentales para entender el desarrollo de la educación republicana. A lo que hay que añadir el avance en la construcción de nuevos edificios en las ciudades y haciéndolos acordes con el entorno y con la educación de la infancia.
Destacable también es la importancia que se le dan a experiencias como la Institución Libre de Enseñanza (ILE) o a personajes como Lorenzo Luzuriaga en su aportación a la pedagogía en España. También esas historias que el libro incluye de maestras y maestros en los pueblos de España, como la de Antonio Benaiges en el burgalés pueblo de Bañuelos de Bureba o el de Avelina Caloca de la Hera en el palentino pueblo de Baños de Cerrato. Historias sintomáticas de una época y con un final trágico.
Porque esta historia tan gratificante de la educación de la España republicana tiene un final trágico. La Guerra Civil y la dictadura franquista acabó con el modelo educativo y también con la vida de muchos maestros y maestras. Otros tuvieron que partir al exilio y pudieron seguir en otras tierras desarrollando sus conceptos pedagógicos. Otros se quedaron, fueron depurados y nunca más volvieron a ejercer el magisterio. Fue el triste final de esta obra. Aun así el libro recupera alguna experiencias posteriores que en parte bebieron de estas experiencias.
Hay un pero a este libro. Como a otros muchos. Si bien estamos ante una buena síntesis de lo que fue la educación republicana, didáctico y divulgativo, siempre se queda en un segundo plano la importancia que tuvo el movimiento obrero para el desarrollo de la escuela republicana. Aunque el libro cita asunto en realidad la influencia se pasa del soslayo. La escuelas nocturnos de las que habla tiene mucho mejor referente para la clase obrera en esas clases que ateneos anarquistas y republicanos desarrollaron para la clase obrera desde el último tercio del siglo XIX. La coeducación de sexos fue algo que los anarquistas introdujeron mucho antes que cualquier otra experiencia educativa. La influencia que tuvieron las sociedades obreras es fundamental para entender el legado que recoge la República. Incluso las propias ineficiencia de algunas medidas tomadas por la República a nivel educativo las siguió subsanando el movimiento obrero.
Este aspecto hay que cuidarlo más porque corremos el riesgo de que al igual que durante mucho tiempo se cayó en el olvido de lo que significó la educación republicana, cometamos la misma injusticia con los antecedentes de la misma. Hay mucha bibliografía al respecto
Una última cuestión. Al final del libro se habla de que fue la “edad de plata de la educación”. Discrepo completamente. No fue la edad de plata sino la edad de oro de la educación. Quizá fuese la edad de plata de la literatura, que rivalizó con aquella generación del siglo XVII. Pero a nivel educativo España no había conocido un periodo más próspero que el señalado por las autoras.

 De todos modos estamos ante una obra muy interesante y que sirve para recuperar la historia. Un perfecto complemento al documental “Las maestras de la República” (http://fraternidaduniversal.blogspot.com.es/2014/03/la-educacion-y-sus-maestras-proposito.html), para hacer resaltar el gran triunfo de la República: la educación. Enhorabuena a las autoras de la obra así como a María Luisa Vico Nieto que ha ilustrado el libro de una forma magistral. 

lunes, 22 de diciembre de 2014

A 150 AÑOS… REFLEXIONES ALREDEDOR DE LA HISTORIA DEL ANARQUISMO II

Segunda parte de este análisis donde nos adentramos en la participación del los anarquistas en algunos procesos revolucionarios, en el desarrollo del anarquismo en España y el anarquismo tras la Segunda Guerra Mundial

El anarquismo y algunos procesos revolucionarios. La Comuna de París (1871) y la Revolución rusa (1905 y 1917)

La Comuna de París significó el primer escenario en el que la clase obrera se hizo con el control de la situación. París se organizó de forma muy distinta a lo que hasta ese momento se conocía y en un contexto realmente complicado: la guerra que mantenía Francia con Prusia. Sin embargo la ciudad de París no confió en los políticos republicanos, que huyeron de la ciudad y se establecieron en Versalles. Los barrios de París se auto-organizaron, crearon distintos comités, y la ciudad se proclamó en Comuna. Se tomaron medidas de avance para la clase obrera como el fomento de los Talleres Nacionales (algo que ya se puso en marcha tras la revolución de 1848), la reducción de la jornada laboral para los trabajadores, fomento de la escuela y la educación, igualdad hombre-mujer, etc. Todos medidas que estaban en los programas de las organizaciones obreras y revolucionarias. A pesar de ello existió un profundo debate en el seno de la propia Comuna, sobre todo el representado por los blanquistas y los proudhonianos. Y en ese contexto tuvieron aparición también marxistas y bakuninistas. Mientras los marxistas trabajaron más en sintonía con los blanquistas, los bakuninistas lo hicieron más con los proudhonianos, con los que coincidían en muchos puntos. Por la Comuna pasaron personajes de primera fila como Varlin, uno de los dirigentes del movimiento obrero francés más relevantes que fue fusilado en la represión de la Comuna. Por la experiencia de la Comuna llegaron al anarquismo otros personajes como Louise Michel, que pasó a la historia como una de las mujeres más brillantes del anarquismo.
Podemos decir que el movimiento obrero francés era en su mayoría seguidor de Proudhon, lo que hizo que el anarquismo tuviese un gran arraigo en la Comuna de París. Una vez que el proceso finalizó de forma traumática, todas las ideologías obreras lo reivindicaban como propio. Pero lo cierto es que partiendo de la base que la Comuna fue de cariz federal, la auto-organización de los diferentes barrios de París y la horizontalidad del proceso le hace estar muy cerca a las posiciones anarquistas. Además un precedente de la misma fue la toma del Ayuntamiento de Lyon donde Bakunin tuvo un papel protagonista. Y desde París se hizo un llamamiento al resto de ciudades de Francia para poder federarse entre si, ya que hubo intentos de movimientos similares al parisino en Marsella, Narbonne, etc.
Y aunque hubo procesos o intentonas revolucionarias posteriores a la Comuna de París, fue la Revolución rusa una de las oportunidades más importantes que se le presentó al anarquismo. Más teniendo en cuenta que los dos de los más importantes pensadores anarquistas eran rusos: Mijail Bakunin y Piort Kropotkin. Si en 1905 el movimiento anarquista ruso se presentó mas atomizado, con algunos grupos importantes en grandes ciudades como San Petersburgo o Moscú, con la Revolución de 1917 nos encontramos con unas organizaciones libertarias más asentadas y más fuertes. Los anarquistas crearon importantes órganos como Goloss Truda, tuvieron multitud de grupos e incluso algunos soviets como el de Bialystok fueron de mayoría anarquista. Y es que esta ciudad, junto con Krynki, fueron bastiones del anarquismo ruso. Personajes como Yuda Grossman, Emma Goldman, Vsevolod Eichembaum “Volin”, Alexander Berkman, etc., pusieron al anarquismo ruso como protagonista del cambio revolucionario. Los anarquistas participaron desde primera hora en los soviets, fueron fuertes entre los marinos Krostandt desde antes de 1917, etc. Incluso fue un anarquista quien irrumpió en la Asamblea Constituyente para clausurarla.
Pero los grandes actos del anarquismo ruso fueron Kronstadt y el majnovismo. Y ambos en medio de una oleada represiva contra el anarquismo ruso por parte del gobierno bolchevique. Una represión que le costó al anarquismo el cierre y clausura de periódicos, persecución y cárcel de sus militantes e incluso la muerte de alguno de ellos como Lev Chorny y Fanny Baron.
Nestor Majnó organizó un ejército guerrillero, el Ejército Insurreccional Majnovista, que durante tres años de guerra civil en Ucrania combatió la invasión alemana, a los nacionalistas de Petlura y toda suerte de aventureros de la zona. Aunque alcanzaron hasta tres acuerdos con el Ejército Rojo, estos fueron rotos y finalmente los bolcheviques persiguieron y acabaron con el majnovismo en 1921.
Mismo año en el que el soviet de Kronstadt se levantó pidiendo libertad de prensa y organizaciónpara las distintas fuerzas socialistas, perseguidas en casi todos los rincones de Rusia. A la cabeza del movimiento una suerte de soldados y marinos que estaban, como Stepan Petrichenko, muy cercanos al anarquismo. Mientras se celebraba el X Congreso del Partido Bolchevique en Petrogrado, las fuerzas del Ejército Rojo arrasaron la ciudad de Kronstadt y acabaron con una rebelión que pretendía convertirse en la Tercera Revolución rusa.
La historia del anarquismo ruso se puede calificar como tragedia, pues aunque se mantuvo dentro de todas las estructuras revolucionarias acabó siendo engullida y represaliada por las fuerzas bolcheviques triunfantes.

El anarquismo en España

De todos los lugares en el mundo donde el anarquismo encontró más resonancia a sus ideas, ese fue España. Ya explicábamos más arriba como se produjo la introducción del anarquismo en el país y como los postulados de Bakunin en la Primera Internacional fueron mayoritarios dentro del movimiento obrero español. Personajes como Anselmo Lorenzo, Tomás González Morago, Francisco Ferrer, Mauro Bajatierra, Ricardo Mella, Salvador Seguí, Juan Peiró, Buenaventura Durruti, Francisco Ascaso, Isaac Puente, etc., jalonan su historia.
Se ha debatido y estudiado largamente sobre las razones del triunfo del anarquismo en España. Algunas teorías hablan de las influencias milenarias, como el caso de Gerald Brenan. Visión simplista que venía a decir que el anarquismo sustituía en España al cristianismo como movimiento redentor. Otros consideran que al ser España un país atrasado y de base agraria, el anarquismo tuvo más influencia. Sin embargo este argumento cae por su propio peso cuando se comprueba que la zona más industrializada de España como era Cataluña, el anarquismo fue la fuerza obrera mayoritaria.
Quizá las razones para entender el arraigo del anarquismo en España son otras:
1. El sistema de la Restauración que encorsetaba la participación política a un turnismo de partidos dinásticos donde cualquier movimiento de renovación no tenía cabida, hizo del anarquismo una ideología y movimiento influyente para los deseos de transformación social. Si republicanos y socialistas insistían en la participación institucional, para el anarquismo ese camino era inútil y más en un país como España. Ahí el discurso anarquista fue mucho más persuasivo para la clase obrera.
2. La capacidad de organización de los anarquistas fue mucho más efectiva que la de los otros movimientos obreros. Y eso a pesar de los largos periodos de clandestinidad por los que pasó sus organizaciones. Esa capacidad organizativa fue también base de su éxito.
3. Los anarquista supieron entender que si el marco de relaciones políticas y sociales que le rodeaban no le iba a dar ninguna oportunidad a la clase obrera, era necesario crear unas estructuras alternativas. Por eso los anarquistas en sus centros crearon escuelas y las dotaron de bibliotecas, con el objetivo de instruir a la clase obrera y hacerla consciente de la situación de explotación que sufría. Fueron las bases que sentaron una cultura propia, la cultura libertaria dentro de la cultura obrera. Sus centros, sus escuelas, sus formas de relaciones, sus símbolos, sus gestos, etc., crearon toda una cultura alternativa a la cultura burguesa imperante.
Los anarquistas españoles fueron pioneros en muchas cuestiones. La coeducación de sexos, el desarrollo de pedagogías alternativas, la cuestión de la emancipación femenina, la critica a la sociedad católica y clerical que le rodeaba, etc., fueron conceptos desarrollados por los anarquistas que se hicieron parte de la cultura obrera. La enorme cantidad de cabeceras de periódicos anarquistas demuestra el afán que sus militantes tenían por desarrollar lo que denominaban La Idea (en mayúsculas).
Sin embargo el anarquismo, y el español en particular, ha sido víctima de algunos lugares comunes que se ha desarrollado con el paso del tiempo. Vamos a desentrañar alguno:
a) La naturaleza violenta del anarquismo: A pesar de que el anarquismo, o más exactamente algunos anarquistas, ejercieron en determinados momentos episodios de violencia política, la inmensa mayoría del movimiento anarquista no aprobó esas acciones. Lo primero que habría que explicar que motivaba a los anarquistas a ejercer esa violencia. Algunos estaban convencidos de que la eliminación física de algún personaje iba a desencadenar un proceso revolucionario. Otros se movían de forma individual como venganza por acciones represivas. Otras fueron de dudosa procedencia y que tenían a infiltrados policiales como protagonistas. Además el periodo del terrorismo anarquista duró apenas 10-12 años. Esto ha llevado a concluir a algunos historiadores que hay una línea que une el llamado terrorismo anarquista con el yihadismo. Una auténtica aberración historiográfica. Para otros historiadores más ecuánimes como Juan Pablo Calero, el anarquismo español tiró más periódicos que bombas. Incluso durante la Guerra Civil se acusó al anarquismo de ejercer una violencia sin cuartel. Sin eximir de responsabilidad al anarquismo en esa violencia, no fue mayor que ejercieron otras organizaciones políticas y sindicales del campo republicano. Incluso anarquistas como Juan Peiró, Juan García Oliver o Melchor Rodríguez, entre otros, tomaron actitudes contrarias a la propia violencia desde los puestos de dirección que desempeñaron en el conflicto.
b) El anarquismo estaba fuera de la realidad: Muchos han querido presentar al anarquismo como una ideología fuera de la realidad, un accidente en la historia del movimiento obrero. Presentar a un movimiento obrero bueno y consciente frente a un movimiento obrero malo y díscolo. Pero esta cuestión pierde peso cuando compruebas que la clase obrera española se afilió al movimiento obrero libertario de forma mayoritaria hasta la Guerra Civil y en la clandestinidad. Un movimiento que se considere un accidente nunca habría llegado a tales cotas de organización. De hecho la fundación de la CNT en 1910 hace de este sindicato uno de los más dinámicos y modernos de Europa por su modelo organizativa de Sindicatos Únicos (aprobados en Sans en 1918 y el Congreso de la Comedia de 1919) que renovó el panorama sindical de las sociedades obreras. Igualmente la malformación histórica de la FAI, nacida en 1927, la aleja de lo que en realidad fue: una unión de grupos anarquistas que extendieron las ideas libertarias por la geografía peninsular. Ni en su acta de fundación ni en la documentación de sus grupos se atisba nada de la acusación que la ha perseguido de ejercer un control sobre la CNT.
c) El anarquismo siempre fue un elemento de división: Se ha pretendido presentar el anarquismo como un outsider de la política. Organizaciones sectarias que no querían caminar con nada ni con nadie. Sin embargo la historia del anarquismo nos muestra un movimiento que en muchos momentos históricos caminó de la mano de otras organizaciones y movimientos. Durante las revueltas cantonales, en la oposición a la monarquía de Alfonso XIII, contra la dictadura de Primo de Rivera, durante la Guerra Civil, etc. Pactos con republicanos, con socialistas y con movimientos que en momentos históricos eran importes. Cuando tuvo que caminar solo lo hizo. Y a diferencia de otros movimientos se comprueba en las actas de sus congresos la capacidad de autocrítica que tuvieron. El mayor grado de colaboración llegó con la propia Guerra Civil cuando hasta cinco anarquistas ocuparon cargos ministeriales en los gabinetes de Largo Caballero y Juan Negrín. Pero también hubo cargos en el ejército, concejales y alcaldes, jefes de carabineros, etc. Algunos denominan esto la contradicción del anarquismo. Otros lo establecen como el mayor ejercicio de pragmatismo y coherencia en un periodo de guerra.

La propaganda del anarquismo le llevó a convertirse en el movimiento obrero mayoritario. Y esto posibilitó que al producirse el golpe de Estado contra la República en julio de 1936 el anarquismo estuviese preparado para la resistencia y para dinamizar una de las revoluciones más profundas de la historia. Las colectivizaciones y el control obrero industrial y agrario que realizaron los sindicatos (CNT y UGT) durante la Guerra Civil constituyeron la mayor capacidad organizativa de la clase obrera. Ya no solo eran capaces de reivindicar mejoras salariales y de condiciones de vida, sino que se mostraron capaces de poder dirigir la economía y la política de un país. Ha sido, con diferencia, el mayor logro histórico del anarquismo.
Sin embargo, el final de la Guerra Civil y el triunfo de Franco impusieron en España un régimen de corte fascista que ejerció una represión inquisitorial contra sus enemigos (el anarquismo entre ellos) y que estableció un modelo social que era diametralmente opuesto al anarquismo.

El anarquismo tras la Segunda Guerra Mundial

La derrota en la Guerra Civil y la represión consiguiente no fue óbice para que el anarquismo continuara luchando por sus ideas, si bien sus fuerzas disminuyeron. Los anarquistas reconstruyeron en la clandestinidad sus organismos, participaron de la resistencia guerrillera y en la lucha contra nazis y fascistas durante la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo el mundo que se encontraron tras la Guerra Mundial no fue el esperado. El anarquismo tuvo que lidiar entre las dos superpotencias que marcaban el ritmo de la política mundial: EEUU y la URSS. Demasiado para un movimiento que acumulaba muchas derrotas.
A pesar de ello los anarquistas siguieron coordinándose a través de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT) y de la Internacional de Federaciones Anarquistas. Tuvo un importante papel en algunos movimientos como el Mayo del 68 y participó de forma activa en la oposición al franquismo. La reconstrucción de la CNT marcó una vitalidad en las ideas libertarias que fueron atajadas por el Estado con las armas que había utilizado siempre: represión y guerra sucia. El problema fue que la respuesta del anarquismo en esta ocasión no fue contundente como en otros momentos. El movimiento libertario español se sumió en una profunda crisis del que tardó en salir años, sumido en luchas intestinas que llevó a una escisión que terminó por partirlo.

A pesar de ello los libertarios han seguido participando en muchos movimientos sociales. En el ¡No a la Guerra! se volvió a ver una emergencia de las ideas libertarias así como en luchas por la vivienda y en el campo sindical. Durante el 15M no solo la participación anarquista fue evidente sino que parte de los postulados de ese movimiento partían de la raíz libertaria.
 Tras 150 años de la fundación de la Primera Internacional las ideas anarquistas siguen generando estados de opinión y formas de organización.

jueves, 18 de diciembre de 2014

A 150 AÑOS… REFLEXIONES ALREDEDOR DE LA HISTORIA DEL ANARQUISMO

En el contexto del 150 aniversario de la fundación de la Asociación Internacional de Trabajadores, reproduzco el extenso artículo que me encargaron desde la revista Viento Sur sobre el anarquismo y la AIT.
Al ser un artículo largo lo vamos a dividir en dos partes. La primera será la introducción y el análisis del anarquismo en la AIT. Y en un segundo post pasaremos a analizar el anarquismo en procesos revolucionarios, en España y tras la Segunda Guerra Mundial

Realizar una reflexión sobre la historia del anarquismo desde la fundación de la Internacional es igual que hacer un repaso histórico de 150 años de historia del movimiento obrero. Una cuestión muy ambiciosa para unos pocos párrafos. Sin embargo, y aunque sea de forma sintética, vamos a tratar de analizar dicha historia a través de los grandes debates que circundaron el anarquismo organizado. Imprescindible porque es parte fundamental de la historia del movimiento obrero internacional. Y viene muy rodado ya que este mismo año 2014 se cumplen 200 años del nacimiento de uno de los impulsores de aquella Internacional: Mijail Bakunin.
Lo primero que habría que plantear es que el anarquismo ha tenido mala suerte a la hora de ser analizado. La historiografía conservadora y liberal lo han tratado siempre con desden, presentándolo como una ideología violenta y terrorista. Cuestión que no deja de ser evidente al ser el anarquismo una de esas “amenazas” que pudo hacer girar el curso de la historia y perder privilegios a las clases pudientes. Tampoco ha tenido mejor suerte el anarquismo cuando ha sido analizado por la historiografía marxista. El máximo rival del marxismo en el campo obrero fue presentado en muchas ocasiones como un accidente, como una ideología divisionista o infantil. Enmarcándola en los sectores más atrasados de la sociedad, el anarquismo no podía triunfar nunca pues le faltaba el prurito del análisis del marxismo. Incluso podemos decir que el anarquismo ha tenido mala suerte cuando ha sido analizado por los propios anarquistas. En muchas ocasiones se ha presentado su historia como demasiado mítica tendiendo a desdibujar la carga pragmática que representó el anarquismo en muchos lugares.
Pero si hacemos un balance serio desde el punto de vista historiográfico de lo que ha significado el anarquismo en estos 150 años de vida, desde la fundación en 1864 de la AIT, nos daremos cuenta que ni fue una ideología violenta (aunque utilizase la violencia según en que circunstancia), ni fue infantil, ni divisionista, ni utópica, etc. Estudiando a sus pensadores, investigando sus luchas y organizaciones, nos damos cuenta de la capacidad del anarquismo, de su lectura de la sociedad que le tocó vivir y de su pragmatismo en muchos contextos de sus luchas. Lejos tiene que quedar la visión negativa del anarquismo, que en muchas ocasiones responde más a criterios de crítica puramente ideológica (puede gustar más o menos el anarquismo) que a la realidad del movimiento libertario. Aquí podíamos establecer una apreciación a tener en cuenta. Es curioso comprobar como si se escribe algún trabajo, por muy investigado que esté, sobre la historia del anarquismo el historiador que lo haga va a tener la sospecha de ser llamado “historiador militante”. Sin embargo si el trabajo de investigación ejerce una crítica sin cuartel al anarquismo (aunque aquí se puede inscribir a otras muchas ideologías del obrerismo) el historiador será “objetivo” o “académico”. Curiosa interpretación cuando muchos de los primeros son también parte de la academia y escriben con todo criterio científico y los segundos son muchas veces reconocidos simpatizantes de ideologías o movimientos que podríamos denominar “políticamente correctos” y que sacan conclusiones acerca del anarquismo o del movimiento obrero con pobres bagajes de investigación.
Para hacer un repaso reflexivo sobre el anarquismo lo vamos a estructurar de la siguiente forma. En primer lugar analizaremos que significó el anarquismo en el seno de la Primera Internacional y las consecuencias de su ruptura. En segundo lugar analizaremos el anarquismo en alguno de los procesos revolucionarios más importante, como la Comuna de París de 1871 o la Revolución rusa. En tercer lugar abordaremos el anarquismo en España, país donde más y mejor desarrolló su propaganda y organizaciones. Y por último nos adentraremos en el anarquismo tras la derrotada de la Guerra Civil y el final de la Segunda Guerra Mundial. Todo de forma muy sintética para ubicar este movimiento fundamental para la historia del movimiento obrero.

El anarquismo y la Primera Internacional

Viene siendo lugar común presentar la Primera Internacional como una permanente pugna entre anarquistas y marxistas, haciéndolo desde una posición laxa y excesivamente esquemática.

Sin embargo lo primero que habría que determinar es que cuando en 1864 surgió la Primera Internacional en Londres (aunque el funcionamiento efectivo se comenzó a fraguar en el Congreso de Ginebra de 1866) las secciones que componían aquella organización supranacional estaban alejadas de las tendencias que la determinaran ya en la década de 1870. Por ejemplo en Francia las sociedades obreras adheridas a la Primera Internacional eran básicamente proudhonianas, sin dejar de lado las posiciones de personajes como Louis Blanc o Auguste Blanqui. En otros lugares como Italia el peso del republicanismo político era evidente (teniendo en cuenta que era una zona en proceso de unificación) al igual que en Alemania, donde personajes como Wilhem Liebnekcht o Ferdinand Lassalle marcaron el ritmo. Y sobre todo en muchas zonas asentada sobre el mundo de los oficios.
Los debates del marxismo y el bakuninismo no fueron el epicentro del debate hasta una vez represaliada la Comuna de París, aunque las diferencias entre ambos modelos de entender la organización ya se constataba en los congresos y las conferencias de la Primera Internacional.
Las diferencias entre ambas concepciones fueron básicamente las siguientes:
  • Los bakuninistas o colectivistas (como se hacían llamar en la época), concebían la organización de la AIT como una unión de secciones, dotándose estás de libertad de funcionamiento. Alejados de cualquier posición política y de partido, los colectivistas creían en la descentralización de la Internacional. El Consejo General solo debía de ser una mera estructura de recepción y distribución de correspondencia entre las secciones. La finalidad de las secciones era la destrucción de todo poder político y la creación de una sociedad nueva sin Estado por medio de la libre federación de productores.
  • Los marxistas o socialistas científicos, consideraban que el Consejo General debía de tener capacidad e influjo sobre las secciones, centralizando parte del trabajo de las mismas. Al contrario que los bakuninistas creían en la capacidad de creación de partidos políticos obreros que por medio de la conquista de poder pudieran desde ahí transformar la sociedad antes de pasar a la sociedad sin Estado.

Mientras que los bakuninistas tuvieron una fuerte implantación en Italia, parte de Suiza, España y parte de las secciones francesas (recogiendo toda la tradición del proudhonianismo), los marxistas obtuvieron más éxito en las secciones inglesa, alemana u holandesa.
Podrían haber sido modelos de organización complementarias pero no existió voluntad para ello. El Consejo general que residía en Londres ejerció una dirección sobre la Internacional, cuestión que no agradó a las secciones más decantadas por el modelo de organización bakuninista.
El fracaso de la Comuna de París fue el canto del cisne de la propia Internacional. La Conferencia de Londres de 1871 sirvió para empezar a mostrar divisiones irreconciliables así como actas formales de acusaciones contra Bakunin. Allí Utin acusó al anarquista ruso de ejercer un poder en la sombra a través de la propia Alianza de la Democracia Socialista, organización fundada por Bakunin que al integrarse en la Internacional acabó por disolverla. En aquella conferencia pocas voces salieron en la defensa de Bakunin. André Bastelica fue una de las pocas junto a un Anselmo Lorenzo que no daba crédito a lo que oía en aquel comicio.
Las disputas entre la secciones de la Suiza romanda y la Federación de Jura, las acusaciones por distintos periódicos de ambas tendencias de intentos de control y los movimientos de ambos grupos hicieron condenar al fracaso a la Internacional. España fue un ejemplo de como se dirimió esa batalla. Constituido los núcleos de la Internacional desde finales de 1868 por las gestiones realizadas por Fanelli, la división del mismo vino de la mano de los propios debates internacionales. Max Nettlau dice que aunque la misión de Fanelli fue fundamental, Bakunin no quedó contento con sus gestiones ya que confundió los estatutos de la Alianza con los de la Internacional. Algo que a la larga generó los conflictos. Pero igualmente los internacionales españoles entendieron la Alianza como el grupo específico cohesionado que en caso de dificultades para la propia Internacional no hiciese desaparecer por completo el movimiento obrero naciente. Unas estructuras de la Alianza en España, que a tenor de los documentos aportados por el historiador anarquista Max Nettlau, fue del conocimiento de Bakunin cuando Lafargue comenzó a publicar artículos en el periódico L'Egalité.
La llegada de Paul Lafargue, una de las figuras más importantes del socialismo internacional, a España iba a generar conflictos en el seno de la propia Internacional. Cercano al grupo entorno al periódico La Emancipación y con el apoyo de José Mesa y Francisco Mora, se creó en Madrid la Nueva Federación Madrileña, aceptada en el seno de la Internacional por el Consejo general y condenada por el Consejo federal de la Federación Regional Española (sección de la Internacional en España) que reconocía a la Federación local de Madrid. Aunque el congreso de Zaragoza de abril de 1872 intentó una solución de consenso, esta no fue posible. Las acusaciones entre la Emancipación y El Condenado (periódico de Tomás González Morago) marcaba la linea de división que se ejemplificó en el congreso de Córdoba de diciembre de 1872 y enero de 1873 y el posterior congreso marxista de Toledo en mayo de 1873 y que mostró el fracaso de las tesis marxistas en España. De hecho la formación marxista del núcleo madrileño y otros que le siguieron era realmente escasa, como se muestra en los artículos de La Emancipación y nos muestra el historiador Michel Ralle.
A nivel Internacional la ruptura se da en dos congreso celebrados en septiembre de 1872. Uno en La Haya, donde se produce la expulsión de Bakunin, Guillaume y Schwitzguebel, en ausencia del propio anarquista ruso. Otro el celebrado pocos días después en Saint-Imier (Suiza) donde el movimiento de índole anarquista fundó su propia Internacional. Incluso en aquel congreso se ofreció la posibilidad, por iniciativa de Bakunin y Guillaume, de crear dos internacionales:
A) Una de síntesis, donde se unieran moderados y revolucionarios, sin tutela de ningún Consejo general.
B) Otra exclusivamente anarquista.
Propuesta que nunca se materializó.
 El movimiento obrero quedó dividido definitivamente. A partir de ese momento el anarquismo tuvo un camino propio, dando figuras y pensadores de primer nivel como Piort Kropotkin, Errico Malatesta, Rudolf Rocker, Johann Most, etc., que hicieron avanzar el anarquismo y su posiciones (mutualismo, colectivismo, comunismo libertario)