viernes, 23 de enero de 2015

Nuevo número de Germinal. Revista de Estudios Libertarios



Y con este van 12 número de esta extraordinaria revista.
Enhorabuena a los editores y los autores de estos interesantes trabajos.

miércoles, 7 de enero de 2015

JE SUIS CHARLIE

Fraternidad Universal con Charlie Hebdo


"El bien más preciado es la libertad". Es una de las frases del himno anarquista "A las barricadas". Y quizá toda una declaración de principios. Porque se puede negociar muchas cosas. Pero la libertad no se negocia. Ni la libertad de expresión, ni la libertad de movimientos, ni la libertad de organización, ni la libertad individual, ni la libertad colectiva, ni la libertad de prensa, etc. Todos aquellos que cercenan la libertad son enemigos de la misma. El fundamentalismo, el fanatismo y los garantes del "orden establecido" son enemigos de la libertad.
Ayer escuché muchas cosas alrededor del atentado contra Charlie Hebdo. Desde los que meten en un mismo saco a todos hasta aquellos que consideraban que siendo una brutalidad también se lo han buscado. Visiones sesgadas y miopes. Es lo mismo que cuando la policía carga en una manifestación y consideran que para que se acude a tales cosas. O cuando violan a una mujer y dicen que iba vestida de tal manera y que así se lo ha buscado. Con visiones y excusas de tal calibre solo se justifica al agresor y se criminaliza al agredido.
Charlie Hebdo hacía valer su libertad de expresión para desde un medio tan sano como la sátira, ridiculizar la religión. Sus páginas rebosaban de humor contra Le Pen, contra Hollande, contra Sakorzy, contra los rabinos, contra los islamistas, contra los cristianos, etc. Porque el humor es universal. ¿Es una falta de respeto? Ni mucho menos. Es humor. Y los que lo entienden es porque no tienen sentido del humor. Y eso es muy típico del fanatismo.
En España durante décadas existió la llamada prensa anticlerical. Periódicos como El Motín, Los dominicales del librepensamiento o El Fray Lazo, eran expresiones de crítica hacía un poder que aglutinaba resortes sociales. Unos periódicos que en muchas ocasiones hacía de la sátira la mejor arma para atacar a la religión católica, mayoritaria en España. La dictadura de Franco clausuró esa prensa y persiguió y exterminó a sus periodistas. La democracia actual eliminó cualquier conato de poder volver a reeditar un modelo de prensa anticlerical.
Igualmente en España han existido órganos satíricos. El más importante fue El Papus. ¿Qué sucedió con El Papus? Pues que en 1977 un grupo de extrema derecha decidió mandar un paquete bomba contra su redacción. En 1986 cerró definitivamente sus puertas.
Actualmente en España tenemos ejemplo de prensa satírica. Quizá la mejor y más famosa es Mongolia. Y también es objeto de ataque, sobre todo de los fanáticos católicos que habitan en este país. "Claro", me dirán, "pero aquí los católicos no entran a tiros en su redacción". Cierto. Pero también la Iglesia católica en este país esta fuertemente subvencionada por el Estado y sus órganos ultras tiene toda la impunidad del mundo para decir y hacer a su antojo. Y en el caso de la pederastía entre los curas católicos es más que evidente. Esa impunidad el Islam la goza en los países donde domina. Y Francia no es el caso.
Todo esto se aprovechará para muchos fines. Algunos para reafirmar una fe en otra religión frente a las "falsas religiones". Otros, como el Frente Nacional de Marine Le Pen, para cargar tintas contra la inmigración y fomentar su programa xenófobo y racista que le puede llevar al Eliseo (invito a ver el vídeo que han colgado en la página del Frente Nacional con la declaraciones de su jefa. Por cierto declaraciones similares que se han dado en el grupo de ultras televisivos en España), otros para justificar acciones militares en zonas lejanas y que solo responden a los intereses económicos del capitalismo, etc. Por no hablar de la cantidad de trolls cibernéticos que se escudan en las redes sociales para lanzar la primera tontería que se le pasa por la cabeza y amparándose en determinadas ideologías que dice defender y que lo único que demuestra es que desconoce en todos sus términos.
Pero en medio de todo este marasmo se nos escapa lo fundamental. ¿Quién ha salido perdiendo en todo esto? La libertad. Sthépane Charbonnier, Jean Cabut, Georges Wolinsky y Tignous era cuatro de los mejores dibujantes satíricos de Europa. Ayer les sesgó la vida el fanatismo.
Lo del pasado 7 de enero en París no solo fue un golpe contra la revista Charlie Hebdo. Fue un duro golpe contra la libertad de expresión y contra la libertad en sí. Esa que tanto cuesta conquistar (porque no esta conseguida del todo) y que algunos, desde diferentes visiones, intentan frenar. Porque para el fanático, para el integrista, para el fascista o para el supuesto demócrata de turno la amenaza más temida es la libertad. Para el resto tenemos que hacer nuestro el lema del himno anarquista arriba expresado y decir que la libertad es el bien más preciado y que nada ni nadie nos va a arrebatar.

lunes, 29 de diciembre de 2014

LA EDUCACIÓN COMO BASE DE LA TRANSFORMACIÓN “La escuela de la República. Memoria de una ilusión”

Hace unos días una amiga me regalaba este libro: La escuela de la República. Memoria de una ilusión de Carmen García Colmenares y Luz Martínez Ten, editado por Catarata y por la FETE-UGT. Un sencillo y breve texto que en treinta capítulos hace un repaso a lo que significó la educación de la España de la Segunda República, partiendo de sus orígenes, sus bases ideológicas y pedagógicas, el avance para la población, etc. Tengo que reconocer que lo he leído con avidez.
Quizá lo podemos considerar un libro más sobre la educación republicana. Sí, lo es. Para lo que nos hemos acercado al tema en otros trabajos quizá este texto no nos aporta nada nuevo. Personajes ya trabajados, temáticas ya tocadas en trabajos muchos más profundos, etc.
Pero si hay algo que del texto me gustaría destacar, lo que hace que tenga un valor añadido. Para la gente que quizá no tenga tan claro que significó la educación durante la Segunda República este texto es sencillo y esclarecedor. Los capítulos son cortos. Y sobre todo pone ejemplos prácticos y personificados en algunos casos. Historias reales de esos maestros y maestras que intentaron forjar en España un nuevo concepto educativo. Y cuando lo tenían todo a favor, cuando parecía que el país podía salir del atraso cultural y educativo en el que estaba inscrito, sobrevino el golpe de Estado contra la República.
Me gustaría destacar algunas cosas del libro. Por ejemplo el rescatar la importancia de la mujer en el modelo educativo que la República. La proliferación de maestras durante el periodo republicano fue evidente. Y con ella la modernidad de una sociedad que se iba sacudiendo el yugo de siglos de atraso. Quizá ese acceso a la educación es uno de los factores fundamentales para entender el avance. Mucho más, incluso, que el propio voto femenino, que durante la República (y antes también) fue debatido por la propias mujeres y para algunas nunca ocupó un papel central. Si bien la mujer había entrado en política muchas décadas antes, lo cierto es que durante la República su implicación social fue mucho más mayor y más efectiva.
Otra cuestión a destacar fueron los avances que se dieron durante el periodo republicano tanto en la formación del profesorado como en la extensión de la educación en aquellos lugares donde nunca había existido. El fomento de las Escuelas Normales y el Plan Profesional de 1931 pusieron al magisterio en el centro de la reforma. Igualmente la extensión de la educación hacia las áreas rurales y la importancia que adquirieron las Misiones Pedagógicas son fundamentales para entender el desarrollo de la educación republicana. A lo que hay que añadir el avance en la construcción de nuevos edificios en las ciudades y haciéndolos acordes con el entorno y con la educación de la infancia.
Destacable también es la importancia que se le dan a experiencias como la Institución Libre de Enseñanza (ILE) o a personajes como Lorenzo Luzuriaga en su aportación a la pedagogía en España. También esas historias que el libro incluye de maestras y maestros en los pueblos de España, como la de Antonio Benaiges en el burgalés pueblo de Bañuelos de Bureba o el de Avelina Caloca de la Hera en el palentino pueblo de Baños de Cerrato. Historias sintomáticas de una época y con un final trágico.
Porque esta historia tan gratificante de la educación de la España republicana tiene un final trágico. La Guerra Civil y la dictadura franquista acabó con el modelo educativo y también con la vida de muchos maestros y maestras. Otros tuvieron que partir al exilio y pudieron seguir en otras tierras desarrollando sus conceptos pedagógicos. Otros se quedaron, fueron depurados y nunca más volvieron a ejercer el magisterio. Fue el triste final de esta obra. Aun así el libro recupera alguna experiencias posteriores que en parte bebieron de estas experiencias.
Hay un pero a este libro. Como a otros muchos. Si bien estamos ante una buena síntesis de lo que fue la educación republicana, didáctico y divulgativo, siempre se queda en un segundo plano la importancia que tuvo el movimiento obrero para el desarrollo de la escuela republicana. Aunque el libro cita asunto en realidad la influencia se pasa del soslayo. La escuelas nocturnos de las que habla tiene mucho mejor referente para la clase obrera en esas clases que ateneos anarquistas y republicanos desarrollaron para la clase obrera desde el último tercio del siglo XIX. La coeducación de sexos fue algo que los anarquistas introdujeron mucho antes que cualquier otra experiencia educativa. La influencia que tuvieron las sociedades obreras es fundamental para entender el legado que recoge la República. Incluso las propias ineficiencia de algunas medidas tomadas por la República a nivel educativo las siguió subsanando el movimiento obrero.
Este aspecto hay que cuidarlo más porque corremos el riesgo de que al igual que durante mucho tiempo se cayó en el olvido de lo que significó la educación republicana, cometamos la misma injusticia con los antecedentes de la misma. Hay mucha bibliografía al respecto
Una última cuestión. Al final del libro se habla de que fue la “edad de plata de la educación”. Discrepo completamente. No fue la edad de plata sino la edad de oro de la educación. Quizá fuese la edad de plata de la literatura, que rivalizó con aquella generación del siglo XVII. Pero a nivel educativo España no había conocido un periodo más próspero que el señalado por las autoras.

 De todos modos estamos ante una obra muy interesante y que sirve para recuperar la historia. Un perfecto complemento al documental “Las maestras de la República” (http://fraternidaduniversal.blogspot.com.es/2014/03/la-educacion-y-sus-maestras-proposito.html), para hacer resaltar el gran triunfo de la República: la educación. Enhorabuena a las autoras de la obra así como a María Luisa Vico Nieto que ha ilustrado el libro de una forma magistral. 

lunes, 22 de diciembre de 2014

A 150 AÑOS… REFLEXIONES ALREDEDOR DE LA HISTORIA DEL ANARQUISMO II

Segunda parte de este análisis donde nos adentramos en la participación del los anarquistas en algunos procesos revolucionarios, en el desarrollo del anarquismo en España y el anarquismo tras la Segunda Guerra Mundial

El anarquismo y algunos procesos revolucionarios. La Comuna de París (1871) y la Revolución rusa (1905 y 1917)

La Comuna de París significó el primer escenario en el que la clase obrera se hizo con el control de la situación. París se organizó de forma muy distinta a lo que hasta ese momento se conocía y en un contexto realmente complicado: la guerra que mantenía Francia con Prusia. Sin embargo la ciudad de París no confió en los políticos republicanos, que huyeron de la ciudad y se establecieron en Versalles. Los barrios de París se auto-organizaron, crearon distintos comités, y la ciudad se proclamó en Comuna. Se tomaron medidas de avance para la clase obrera como el fomento de los Talleres Nacionales (algo que ya se puso en marcha tras la revolución de 1848), la reducción de la jornada laboral para los trabajadores, fomento de la escuela y la educación, igualdad hombre-mujer, etc. Todos medidas que estaban en los programas de las organizaciones obreras y revolucionarias. A pesar de ello existió un profundo debate en el seno de la propia Comuna, sobre todo el representado por los blanquistas y los proudhonianos. Y en ese contexto tuvieron aparición también marxistas y bakuninistas. Mientras los marxistas trabajaron más en sintonía con los blanquistas, los bakuninistas lo hicieron más con los proudhonianos, con los que coincidían en muchos puntos. Por la Comuna pasaron personajes de primera fila como Varlin, uno de los dirigentes del movimiento obrero francés más relevantes que fue fusilado en la represión de la Comuna. Por la experiencia de la Comuna llegaron al anarquismo otros personajes como Louise Michel, que pasó a la historia como una de las mujeres más brillantes del anarquismo.
Podemos decir que el movimiento obrero francés era en su mayoría seguidor de Proudhon, lo que hizo que el anarquismo tuviese un gran arraigo en la Comuna de París. Una vez que el proceso finalizó de forma traumática, todas las ideologías obreras lo reivindicaban como propio. Pero lo cierto es que partiendo de la base que la Comuna fue de cariz federal, la auto-organización de los diferentes barrios de París y la horizontalidad del proceso le hace estar muy cerca a las posiciones anarquistas. Además un precedente de la misma fue la toma del Ayuntamiento de Lyon donde Bakunin tuvo un papel protagonista. Y desde París se hizo un llamamiento al resto de ciudades de Francia para poder federarse entre si, ya que hubo intentos de movimientos similares al parisino en Marsella, Narbonne, etc.
Y aunque hubo procesos o intentonas revolucionarias posteriores a la Comuna de París, fue la Revolución rusa una de las oportunidades más importantes que se le presentó al anarquismo. Más teniendo en cuenta que los dos de los más importantes pensadores anarquistas eran rusos: Mijail Bakunin y Piort Kropotkin. Si en 1905 el movimiento anarquista ruso se presentó mas atomizado, con algunos grupos importantes en grandes ciudades como San Petersburgo o Moscú, con la Revolución de 1917 nos encontramos con unas organizaciones libertarias más asentadas y más fuertes. Los anarquistas crearon importantes órganos como Goloss Truda, tuvieron multitud de grupos e incluso algunos soviets como el de Bialystok fueron de mayoría anarquista. Y es que esta ciudad, junto con Krynki, fueron bastiones del anarquismo ruso. Personajes como Yuda Grossman, Emma Goldman, Vsevolod Eichembaum “Volin”, Alexander Berkman, etc., pusieron al anarquismo ruso como protagonista del cambio revolucionario. Los anarquistas participaron desde primera hora en los soviets, fueron fuertes entre los marinos Krostandt desde antes de 1917, etc. Incluso fue un anarquista quien irrumpió en la Asamblea Constituyente para clausurarla.
Pero los grandes actos del anarquismo ruso fueron Kronstadt y el majnovismo. Y ambos en medio de una oleada represiva contra el anarquismo ruso por parte del gobierno bolchevique. Una represión que le costó al anarquismo el cierre y clausura de periódicos, persecución y cárcel de sus militantes e incluso la muerte de alguno de ellos como Lev Chorny y Fanny Baron.
Nestor Majnó organizó un ejército guerrillero, el Ejército Insurreccional Majnovista, que durante tres años de guerra civil en Ucrania combatió la invasión alemana, a los nacionalistas de Petlura y toda suerte de aventureros de la zona. Aunque alcanzaron hasta tres acuerdos con el Ejército Rojo, estos fueron rotos y finalmente los bolcheviques persiguieron y acabaron con el majnovismo en 1921.
Mismo año en el que el soviet de Kronstadt se levantó pidiendo libertad de prensa y organizaciónpara las distintas fuerzas socialistas, perseguidas en casi todos los rincones de Rusia. A la cabeza del movimiento una suerte de soldados y marinos que estaban, como Stepan Petrichenko, muy cercanos al anarquismo. Mientras se celebraba el X Congreso del Partido Bolchevique en Petrogrado, las fuerzas del Ejército Rojo arrasaron la ciudad de Kronstadt y acabaron con una rebelión que pretendía convertirse en la Tercera Revolución rusa.
La historia del anarquismo ruso se puede calificar como tragedia, pues aunque se mantuvo dentro de todas las estructuras revolucionarias acabó siendo engullida y represaliada por las fuerzas bolcheviques triunfantes.

El anarquismo en España

De todos los lugares en el mundo donde el anarquismo encontró más resonancia a sus ideas, ese fue España. Ya explicábamos más arriba como se produjo la introducción del anarquismo en el país y como los postulados de Bakunin en la Primera Internacional fueron mayoritarios dentro del movimiento obrero español. Personajes como Anselmo Lorenzo, Tomás González Morago, Francisco Ferrer, Mauro Bajatierra, Ricardo Mella, Salvador Seguí, Juan Peiró, Buenaventura Durruti, Francisco Ascaso, Isaac Puente, etc., jalonan su historia.
Se ha debatido y estudiado largamente sobre las razones del triunfo del anarquismo en España. Algunas teorías hablan de las influencias milenarias, como el caso de Gerald Brenan. Visión simplista que venía a decir que el anarquismo sustituía en España al cristianismo como movimiento redentor. Otros consideran que al ser España un país atrasado y de base agraria, el anarquismo tuvo más influencia. Sin embargo este argumento cae por su propio peso cuando se comprueba que la zona más industrializada de España como era Cataluña, el anarquismo fue la fuerza obrera mayoritaria.
Quizá las razones para entender el arraigo del anarquismo en España son otras:
1. El sistema de la Restauración que encorsetaba la participación política a un turnismo de partidos dinásticos donde cualquier movimiento de renovación no tenía cabida, hizo del anarquismo una ideología y movimiento influyente para los deseos de transformación social. Si republicanos y socialistas insistían en la participación institucional, para el anarquismo ese camino era inútil y más en un país como España. Ahí el discurso anarquista fue mucho más persuasivo para la clase obrera.
2. La capacidad de organización de los anarquistas fue mucho más efectiva que la de los otros movimientos obreros. Y eso a pesar de los largos periodos de clandestinidad por los que pasó sus organizaciones. Esa capacidad organizativa fue también base de su éxito.
3. Los anarquista supieron entender que si el marco de relaciones políticas y sociales que le rodeaban no le iba a dar ninguna oportunidad a la clase obrera, era necesario crear unas estructuras alternativas. Por eso los anarquistas en sus centros crearon escuelas y las dotaron de bibliotecas, con el objetivo de instruir a la clase obrera y hacerla consciente de la situación de explotación que sufría. Fueron las bases que sentaron una cultura propia, la cultura libertaria dentro de la cultura obrera. Sus centros, sus escuelas, sus formas de relaciones, sus símbolos, sus gestos, etc., crearon toda una cultura alternativa a la cultura burguesa imperante.
Los anarquistas españoles fueron pioneros en muchas cuestiones. La coeducación de sexos, el desarrollo de pedagogías alternativas, la cuestión de la emancipación femenina, la critica a la sociedad católica y clerical que le rodeaba, etc., fueron conceptos desarrollados por los anarquistas que se hicieron parte de la cultura obrera. La enorme cantidad de cabeceras de periódicos anarquistas demuestra el afán que sus militantes tenían por desarrollar lo que denominaban La Idea (en mayúsculas).
Sin embargo el anarquismo, y el español en particular, ha sido víctima de algunos lugares comunes que se ha desarrollado con el paso del tiempo. Vamos a desentrañar alguno:
a) La naturaleza violenta del anarquismo: A pesar de que el anarquismo, o más exactamente algunos anarquistas, ejercieron en determinados momentos episodios de violencia política, la inmensa mayoría del movimiento anarquista no aprobó esas acciones. Lo primero que habría que explicar que motivaba a los anarquistas a ejercer esa violencia. Algunos estaban convencidos de que la eliminación física de algún personaje iba a desencadenar un proceso revolucionario. Otros se movían de forma individual como venganza por acciones represivas. Otras fueron de dudosa procedencia y que tenían a infiltrados policiales como protagonistas. Además el periodo del terrorismo anarquista duró apenas 10-12 años. Esto ha llevado a concluir a algunos historiadores que hay una línea que une el llamado terrorismo anarquista con el yihadismo. Una auténtica aberración historiográfica. Para otros historiadores más ecuánimes como Juan Pablo Calero, el anarquismo español tiró más periódicos que bombas. Incluso durante la Guerra Civil se acusó al anarquismo de ejercer una violencia sin cuartel. Sin eximir de responsabilidad al anarquismo en esa violencia, no fue mayor que ejercieron otras organizaciones políticas y sindicales del campo republicano. Incluso anarquistas como Juan Peiró, Juan García Oliver o Melchor Rodríguez, entre otros, tomaron actitudes contrarias a la propia violencia desde los puestos de dirección que desempeñaron en el conflicto.
b) El anarquismo estaba fuera de la realidad: Muchos han querido presentar al anarquismo como una ideología fuera de la realidad, un accidente en la historia del movimiento obrero. Presentar a un movimiento obrero bueno y consciente frente a un movimiento obrero malo y díscolo. Pero esta cuestión pierde peso cuando compruebas que la clase obrera española se afilió al movimiento obrero libertario de forma mayoritaria hasta la Guerra Civil y en la clandestinidad. Un movimiento que se considere un accidente nunca habría llegado a tales cotas de organización. De hecho la fundación de la CNT en 1910 hace de este sindicato uno de los más dinámicos y modernos de Europa por su modelo organizativa de Sindicatos Únicos (aprobados en Sans en 1918 y el Congreso de la Comedia de 1919) que renovó el panorama sindical de las sociedades obreras. Igualmente la malformación histórica de la FAI, nacida en 1927, la aleja de lo que en realidad fue: una unión de grupos anarquistas que extendieron las ideas libertarias por la geografía peninsular. Ni en su acta de fundación ni en la documentación de sus grupos se atisba nada de la acusación que la ha perseguido de ejercer un control sobre la CNT.
c) El anarquismo siempre fue un elemento de división: Se ha pretendido presentar el anarquismo como un outsider de la política. Organizaciones sectarias que no querían caminar con nada ni con nadie. Sin embargo la historia del anarquismo nos muestra un movimiento que en muchos momentos históricos caminó de la mano de otras organizaciones y movimientos. Durante las revueltas cantonales, en la oposición a la monarquía de Alfonso XIII, contra la dictadura de Primo de Rivera, durante la Guerra Civil, etc. Pactos con republicanos, con socialistas y con movimientos que en momentos históricos eran importes. Cuando tuvo que caminar solo lo hizo. Y a diferencia de otros movimientos se comprueba en las actas de sus congresos la capacidad de autocrítica que tuvieron. El mayor grado de colaboración llegó con la propia Guerra Civil cuando hasta cinco anarquistas ocuparon cargos ministeriales en los gabinetes de Largo Caballero y Juan Negrín. Pero también hubo cargos en el ejército, concejales y alcaldes, jefes de carabineros, etc. Algunos denominan esto la contradicción del anarquismo. Otros lo establecen como el mayor ejercicio de pragmatismo y coherencia en un periodo de guerra.

La propaganda del anarquismo le llevó a convertirse en el movimiento obrero mayoritario. Y esto posibilitó que al producirse el golpe de Estado contra la República en julio de 1936 el anarquismo estuviese preparado para la resistencia y para dinamizar una de las revoluciones más profundas de la historia. Las colectivizaciones y el control obrero industrial y agrario que realizaron los sindicatos (CNT y UGT) durante la Guerra Civil constituyeron la mayor capacidad organizativa de la clase obrera. Ya no solo eran capaces de reivindicar mejoras salariales y de condiciones de vida, sino que se mostraron capaces de poder dirigir la economía y la política de un país. Ha sido, con diferencia, el mayor logro histórico del anarquismo.
Sin embargo, el final de la Guerra Civil y el triunfo de Franco impusieron en España un régimen de corte fascista que ejerció una represión inquisitorial contra sus enemigos (el anarquismo entre ellos) y que estableció un modelo social que era diametralmente opuesto al anarquismo.

El anarquismo tras la Segunda Guerra Mundial

La derrota en la Guerra Civil y la represión consiguiente no fue óbice para que el anarquismo continuara luchando por sus ideas, si bien sus fuerzas disminuyeron. Los anarquistas reconstruyeron en la clandestinidad sus organismos, participaron de la resistencia guerrillera y en la lucha contra nazis y fascistas durante la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo el mundo que se encontraron tras la Guerra Mundial no fue el esperado. El anarquismo tuvo que lidiar entre las dos superpotencias que marcaban el ritmo de la política mundial: EEUU y la URSS. Demasiado para un movimiento que acumulaba muchas derrotas.
A pesar de ello los anarquistas siguieron coordinándose a través de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT) y de la Internacional de Federaciones Anarquistas. Tuvo un importante papel en algunos movimientos como el Mayo del 68 y participó de forma activa en la oposición al franquismo. La reconstrucción de la CNT marcó una vitalidad en las ideas libertarias que fueron atajadas por el Estado con las armas que había utilizado siempre: represión y guerra sucia. El problema fue que la respuesta del anarquismo en esta ocasión no fue contundente como en otros momentos. El movimiento libertario español se sumió en una profunda crisis del que tardó en salir años, sumido en luchas intestinas que llevó a una escisión que terminó por partirlo.

A pesar de ello los libertarios han seguido participando en muchos movimientos sociales. En el ¡No a la Guerra! se volvió a ver una emergencia de las ideas libertarias así como en luchas por la vivienda y en el campo sindical. Durante el 15M no solo la participación anarquista fue evidente sino que parte de los postulados de ese movimiento partían de la raíz libertaria.
 Tras 150 años de la fundación de la Primera Internacional las ideas anarquistas siguen generando estados de opinión y formas de organización.

jueves, 18 de diciembre de 2014

A 150 AÑOS… REFLEXIONES ALREDEDOR DE LA HISTORIA DEL ANARQUISMO

En el contexto del 150 aniversario de la fundación de la Asociación Internacional de Trabajadores, reproduzco el extenso artículo que me encargaron desde la revista Viento Sur sobre el anarquismo y la AIT.
Al ser un artículo largo lo vamos a dividir en dos partes. La primera será la introducción y el análisis del anarquismo en la AIT. Y en un segundo post pasaremos a analizar el anarquismo en procesos revolucionarios, en España y tras la Segunda Guerra Mundial

Realizar una reflexión sobre la historia del anarquismo desde la fundación de la Internacional es igual que hacer un repaso histórico de 150 años de historia del movimiento obrero. Una cuestión muy ambiciosa para unos pocos párrafos. Sin embargo, y aunque sea de forma sintética, vamos a tratar de analizar dicha historia a través de los grandes debates que circundaron el anarquismo organizado. Imprescindible porque es parte fundamental de la historia del movimiento obrero internacional. Y viene muy rodado ya que este mismo año 2014 se cumplen 200 años del nacimiento de uno de los impulsores de aquella Internacional: Mijail Bakunin.
Lo primero que habría que plantear es que el anarquismo ha tenido mala suerte a la hora de ser analizado. La historiografía conservadora y liberal lo han tratado siempre con desden, presentándolo como una ideología violenta y terrorista. Cuestión que no deja de ser evidente al ser el anarquismo una de esas “amenazas” que pudo hacer girar el curso de la historia y perder privilegios a las clases pudientes. Tampoco ha tenido mejor suerte el anarquismo cuando ha sido analizado por la historiografía marxista. El máximo rival del marxismo en el campo obrero fue presentado en muchas ocasiones como un accidente, como una ideología divisionista o infantil. Enmarcándola en los sectores más atrasados de la sociedad, el anarquismo no podía triunfar nunca pues le faltaba el prurito del análisis del marxismo. Incluso podemos decir que el anarquismo ha tenido mala suerte cuando ha sido analizado por los propios anarquistas. En muchas ocasiones se ha presentado su historia como demasiado mítica tendiendo a desdibujar la carga pragmática que representó el anarquismo en muchos lugares.
Pero si hacemos un balance serio desde el punto de vista historiográfico de lo que ha significado el anarquismo en estos 150 años de vida, desde la fundación en 1864 de la AIT, nos daremos cuenta que ni fue una ideología violenta (aunque utilizase la violencia según en que circunstancia), ni fue infantil, ni divisionista, ni utópica, etc. Estudiando a sus pensadores, investigando sus luchas y organizaciones, nos damos cuenta de la capacidad del anarquismo, de su lectura de la sociedad que le tocó vivir y de su pragmatismo en muchos contextos de sus luchas. Lejos tiene que quedar la visión negativa del anarquismo, que en muchas ocasiones responde más a criterios de crítica puramente ideológica (puede gustar más o menos el anarquismo) que a la realidad del movimiento libertario. Aquí podíamos establecer una apreciación a tener en cuenta. Es curioso comprobar como si se escribe algún trabajo, por muy investigado que esté, sobre la historia del anarquismo el historiador que lo haga va a tener la sospecha de ser llamado “historiador militante”. Sin embargo si el trabajo de investigación ejerce una crítica sin cuartel al anarquismo (aunque aquí se puede inscribir a otras muchas ideologías del obrerismo) el historiador será “objetivo” o “académico”. Curiosa interpretación cuando muchos de los primeros son también parte de la academia y escriben con todo criterio científico y los segundos son muchas veces reconocidos simpatizantes de ideologías o movimientos que podríamos denominar “políticamente correctos” y que sacan conclusiones acerca del anarquismo o del movimiento obrero con pobres bagajes de investigación.
Para hacer un repaso reflexivo sobre el anarquismo lo vamos a estructurar de la siguiente forma. En primer lugar analizaremos que significó el anarquismo en el seno de la Primera Internacional y las consecuencias de su ruptura. En segundo lugar analizaremos el anarquismo en alguno de los procesos revolucionarios más importante, como la Comuna de París de 1871 o la Revolución rusa. En tercer lugar abordaremos el anarquismo en España, país donde más y mejor desarrolló su propaganda y organizaciones. Y por último nos adentraremos en el anarquismo tras la derrotada de la Guerra Civil y el final de la Segunda Guerra Mundial. Todo de forma muy sintética para ubicar este movimiento fundamental para la historia del movimiento obrero.

El anarquismo y la Primera Internacional

Viene siendo lugar común presentar la Primera Internacional como una permanente pugna entre anarquistas y marxistas, haciéndolo desde una posición laxa y excesivamente esquemática.

Sin embargo lo primero que habría que determinar es que cuando en 1864 surgió la Primera Internacional en Londres (aunque el funcionamiento efectivo se comenzó a fraguar en el Congreso de Ginebra de 1866) las secciones que componían aquella organización supranacional estaban alejadas de las tendencias que la determinaran ya en la década de 1870. Por ejemplo en Francia las sociedades obreras adheridas a la Primera Internacional eran básicamente proudhonianas, sin dejar de lado las posiciones de personajes como Louis Blanc o Auguste Blanqui. En otros lugares como Italia el peso del republicanismo político era evidente (teniendo en cuenta que era una zona en proceso de unificación) al igual que en Alemania, donde personajes como Wilhem Liebnekcht o Ferdinand Lassalle marcaron el ritmo. Y sobre todo en muchas zonas asentada sobre el mundo de los oficios.
Los debates del marxismo y el bakuninismo no fueron el epicentro del debate hasta una vez represaliada la Comuna de París, aunque las diferencias entre ambos modelos de entender la organización ya se constataba en los congresos y las conferencias de la Primera Internacional.
Las diferencias entre ambas concepciones fueron básicamente las siguientes:
  • Los bakuninistas o colectivistas (como se hacían llamar en la época), concebían la organización de la AIT como una unión de secciones, dotándose estás de libertad de funcionamiento. Alejados de cualquier posición política y de partido, los colectivistas creían en la descentralización de la Internacional. El Consejo General solo debía de ser una mera estructura de recepción y distribución de correspondencia entre las secciones. La finalidad de las secciones era la destrucción de todo poder político y la creación de una sociedad nueva sin Estado por medio de la libre federación de productores.
  • Los marxistas o socialistas científicos, consideraban que el Consejo General debía de tener capacidad e influjo sobre las secciones, centralizando parte del trabajo de las mismas. Al contrario que los bakuninistas creían en la capacidad de creación de partidos políticos obreros que por medio de la conquista de poder pudieran desde ahí transformar la sociedad antes de pasar a la sociedad sin Estado.

Mientras que los bakuninistas tuvieron una fuerte implantación en Italia, parte de Suiza, España y parte de las secciones francesas (recogiendo toda la tradición del proudhonianismo), los marxistas obtuvieron más éxito en las secciones inglesa, alemana u holandesa.
Podrían haber sido modelos de organización complementarias pero no existió voluntad para ello. El Consejo general que residía en Londres ejerció una dirección sobre la Internacional, cuestión que no agradó a las secciones más decantadas por el modelo de organización bakuninista.
El fracaso de la Comuna de París fue el canto del cisne de la propia Internacional. La Conferencia de Londres de 1871 sirvió para empezar a mostrar divisiones irreconciliables así como actas formales de acusaciones contra Bakunin. Allí Utin acusó al anarquista ruso de ejercer un poder en la sombra a través de la propia Alianza de la Democracia Socialista, organización fundada por Bakunin que al integrarse en la Internacional acabó por disolverla. En aquella conferencia pocas voces salieron en la defensa de Bakunin. André Bastelica fue una de las pocas junto a un Anselmo Lorenzo que no daba crédito a lo que oía en aquel comicio.
Las disputas entre la secciones de la Suiza romanda y la Federación de Jura, las acusaciones por distintos periódicos de ambas tendencias de intentos de control y los movimientos de ambos grupos hicieron condenar al fracaso a la Internacional. España fue un ejemplo de como se dirimió esa batalla. Constituido los núcleos de la Internacional desde finales de 1868 por las gestiones realizadas por Fanelli, la división del mismo vino de la mano de los propios debates internacionales. Max Nettlau dice que aunque la misión de Fanelli fue fundamental, Bakunin no quedó contento con sus gestiones ya que confundió los estatutos de la Alianza con los de la Internacional. Algo que a la larga generó los conflictos. Pero igualmente los internacionales españoles entendieron la Alianza como el grupo específico cohesionado que en caso de dificultades para la propia Internacional no hiciese desaparecer por completo el movimiento obrero naciente. Unas estructuras de la Alianza en España, que a tenor de los documentos aportados por el historiador anarquista Max Nettlau, fue del conocimiento de Bakunin cuando Lafargue comenzó a publicar artículos en el periódico L'Egalité.
La llegada de Paul Lafargue, una de las figuras más importantes del socialismo internacional, a España iba a generar conflictos en el seno de la propia Internacional. Cercano al grupo entorno al periódico La Emancipación y con el apoyo de José Mesa y Francisco Mora, se creó en Madrid la Nueva Federación Madrileña, aceptada en el seno de la Internacional por el Consejo general y condenada por el Consejo federal de la Federación Regional Española (sección de la Internacional en España) que reconocía a la Federación local de Madrid. Aunque el congreso de Zaragoza de abril de 1872 intentó una solución de consenso, esta no fue posible. Las acusaciones entre la Emancipación y El Condenado (periódico de Tomás González Morago) marcaba la linea de división que se ejemplificó en el congreso de Córdoba de diciembre de 1872 y enero de 1873 y el posterior congreso marxista de Toledo en mayo de 1873 y que mostró el fracaso de las tesis marxistas en España. De hecho la formación marxista del núcleo madrileño y otros que le siguieron era realmente escasa, como se muestra en los artículos de La Emancipación y nos muestra el historiador Michel Ralle.
A nivel Internacional la ruptura se da en dos congreso celebrados en septiembre de 1872. Uno en La Haya, donde se produce la expulsión de Bakunin, Guillaume y Schwitzguebel, en ausencia del propio anarquista ruso. Otro el celebrado pocos días después en Saint-Imier (Suiza) donde el movimiento de índole anarquista fundó su propia Internacional. Incluso en aquel congreso se ofreció la posibilidad, por iniciativa de Bakunin y Guillaume, de crear dos internacionales:
A) Una de síntesis, donde se unieran moderados y revolucionarios, sin tutela de ningún Consejo general.
B) Otra exclusivamente anarquista.
Propuesta que nunca se materializó.
 El movimiento obrero quedó dividido definitivamente. A partir de ese momento el anarquismo tuvo un camino propio, dando figuras y pensadores de primer nivel como Piort Kropotkin, Errico Malatesta, Rudolf Rocker, Johann Most, etc., que hicieron avanzar el anarquismo y su posiciones (mutualismo, colectivismo, comunismo libertario)



domingo, 14 de diciembre de 2014

ENTREVISTA A RAMON PASO. “El teatro es el principal medio que existe para ponerle la verdad a la gente delante de la cara”

Reproducimos la entrevista publicada en el periódico Diagonal al dramaturgo Ramón Paso, autor de diferentes obras alrededor de la memoria histórica

A Ramón Paso la pasión por las artes escénicas y el teatro le viene de lejos. Lo lleva en la sangre, podemos decir. Hijo de la actriz Paloma Paso, nieto del dramaturgo Alfonso Paso y biznieto del también dramaturgo Enrique Jardiel Poncela. Con estos antecedentes era fácil que Ramón viese en el teatro y las artes escénicas un medio al que dedicar su vida. Y por los proyectos en los que ha parcipado lo ha hecho con nota.
Pero aquí vamos a destacar una de las temáticas que le ha dedicado espacio en los últimos tiempos. La memoria histórica. Ramón ha puesto en escena tres obras de teatro en la que denuncia la represión franquista generada tras el golpe de Estado contra la República en julio de 1936. Y lo ha hecho bajo varios ejes temáticos y poniendo a la mujer como principal protagonista.

Hay quien considera que la Guerra Civil es un tema manido. Pero sin embargo en tus obras el tema principal. Resistencia 36, Matadero 36, El mono azul. ¿Por qué la temática de la Guerra Civil en tus obras?

Es cierto que hay quien considera que ya se ha hablado mucho de la Guerra Civil – sobre todo, esto lo consideran en el PP – pero la realidad es que es un tema del que apenas se ha hablado en profundidad. Hay muchas cosas que se desconocen de nuestra guerra. Para empezar, se comparan los crímenes cometidos en un bando y en otro, cuando en la República matar a alguien de derechas era considerado algo ilegal, algo punible, y, en cambio, en la zona rebelde, asesinar a un rojo se consideraba un mérito de guerra. Prueba de esto, los discursos de Queipo de Llano alentando a sus tropas a que cometiesen violaciones y asesinatos. Tampoco se habla apenas de los experimentos psicológicos realizados por los doctores Vallejo Nájera y López Ibor con prisioneros internacionales y con mujeres españolas. Estos son ejemplos, pero me parecen muy relevantes. La Guerra Civil es una herida en España. Y la única forma de limpiar las heridas para que no se infecten es abrirlas y sacar todo el pus. El silencio es el pus de nuestro país.

Igualmente en tus obras las protagonistas principales son mujeres. ¿Lo consideras un homenaje a esa parte de la historia que ha sido más olvidada aún?

Las mujeres son parte imprescindible de mi teatro. En las últimas obras que he estrenado los repartos han sido mayoritariamente femeninos. En el caso de la Guerra Civil, porque creo que la violencia que se ejerció contra las mujeres fue aún más salvaje que contra los hombres, y porque ellas han sido a todas luces las grandes víctimas del golpe de Estado de Franco. En el caso de las obras que tienen que ver con otros temas, principalmente porque se suele escribir menos para mujeres, y a mí me parecen más interesantes, tal vez con más matices que los hombres... Ya están Hamlet, Fausto y Tartufo... Yo busco más en la línea de las Noras, las Julias o las Sonias... Además, cuando dirijo, me interesan más las actrices por resultarme más dúctiles y expresivas. En el montaje que ahora mismo se representa en la Sala El Montacargas, “El mono azul”, he tenido la suerte de contar con cuatro actrices maravillosas: Ana Azorín, Inés Kerzan, Nala Fernández y Sandra Saulnier.

Junto a ese eje de la Guerra Civil y las mujeres, la tercera gran temática es la represión. ¿Consideras al teatro un medio pedagógico para mostrar la dimensión de la represión franquista durante la Guerra Civil y la Dictadura?

El teatro es el principal medio que existe para ponerle la verdad a la gente delante de la cara. El teatro no es pedagógico, el teatro es catártico, que va mucho más allá de la simple pedagogía. Nosotros lo vemos en todas las funciones. El público llora a lo largo de la función, siente rabia, se enfada, se identifica con los personajes... En definitiva, comprende lo que ocurrió y entiende por qué no debe volver a ocurrir.

En las protagonistas de tus obras muestras distintas visiones psicológicas. Desde la mujer militante y consciente, la mujer descreída o la que quiere luchar solo por vivir. ¿Fue complicado encontrar información para mostrar esas facetas ideológicas y psicológicas de las protagonistas?

En general es muy difícil encontrar documentación en este país. Se publican bastantes libros, pero con tiradas muy cortas. Hay mucha gente luchando por que se sepa la verdad, pero viendo lo que ha pasado con la Ley de la Memoria Histórica y cómo se ha tratado al juez Garzón en este país, aún no es suficiente.

¿Como te documentas para tus obras? ¿Has consultado a historiadores y fuentes primarias para las mismas?

He leído mucho, muchísimo, y he hablado con todo el que ha querido hablar conmigo del tema. Principalmente, yo recomendaría para empezar a informarse “El holocausto español” de Paul Preston, porque da una idea muy precisa de lo que ocurrió durante la guerra.

Obras como esta no se ven en las grandes salas de teatro. ¿Has encontrado dificultades para poder representar estas obras?

Todas. He encontrado todas las dificultades. Para empezar, el teatro llamado comercial sólo busca comedias con caras conocidas de televisión. Y los teatros del Estado huyen de temas comprometidos como lo es la Guerra Civil. Al final, las únicas que dan salida a este tipo de obras son las salas alternativas, y no todas. Yo he tenido la suerte de poder contar con El Montacargas – en la que estrenamos, primero “Resistencia 36”, y ahora “El mono azul” – y con la Sala TÚ – donde pude estrenar “Matadero 36/39”.

¿Que puede aportar el teatro a la recuperación para la memoria histórica? ¿Crees que se esta haciendo suficientes desde las artes escénicas para este cometido?

El teatro puede aportarlo todo para la libertad. Dentro de esa libertad está el derecho a enterrar a nuestros muertos decentemente, a que se juzgue a los asesinos que aún viven entre nosotros y a rehabilitar la memoria de todos los represaliados por el Franquismo. Desde las artes escénicas se hace lo que se puede. No tanto como se podría hacer desde el Congreso, si les diese la gana. Hay muchas figuras del teatro que luchan por la recuperación de la Memoria Histórica. Un ejemplo es Vicente Cuesta, que hizo todo lo que pudo para apoyar este asunto mientras estuvo al frente de la Unión de Actores, como secretario general.

Por último. ¿Nos podrías adelantar en que estas trabajando ahora?

 Ahora mismo estoy trabajando en “La ramera de Babilonia”, una comedia crítica sobre cómo ha tratado – o maltratado – la Iglesia Católica a la mujer a lo largo de la Historia. Esta comedia la estrenamos el 03 de diciembre en la Sala TÚ, con un reparto, otra vez, de mujeres: Ana Azorín, Inés Kerzan, Eva Chocrón y Nala Fernández. Es una comedia que podría gustarle a Dios – o no – pero que seguro que no va a hacer gracia a la Iglesia.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

HILDEGART RODRÍGUEZ O EL PROYECTO DE MUJER AVANZADA. Centenario del nacimiento de Hildegart Rodríguez Carballeira

Artículo publicado en la edición digital de Diagonal en el centenario del nacimiento de Hildegart Rodríguez Carballeira

Cuesta creer que alguien proyecte el nacimiento de un ser vivo para moldearlo en una finalidad concreta. Eso sucedió en la obra de Mary Shelley Frankestein o el moderno Prometeo. Y más duro aun cuando el proyecto que pensate no funcionó y decides eliminarlo.
Si hablamos de cosas quizá es sencillo. Pero cuando hablamos de personas la perversión del hecho es lo primero que nos viene a la cabeza. Y sin embargo eso sucedió. Sucedió en España. Y tuvo dos nombres propios: Aurora Rodríguez Carballeira y su hija Hildegart.

Hildegart nació en Madrid el 9 de diciembre de 1914. Su madre estaba influenciada del pensamiento de reforma sexual y eugenésico. Entendía la eugenesia como el mejoramiento de la especie humana, de hombres y mujeres sanos para una mejor sociedad. Un pensamiento muy avanzado en el seno del movimiento libertario español desde principios del siglo XX. Para Aurora la concepción de Hildegart debía de servir para que se dedicara de lleno en la emancipación de la mujer, con una concepción "individual e integral del anarquismo" como ella misma dijo en el juicio que se instruyó por el parricidio.
Y a esta tarea se encomendó Aurora. Hildegart fue desde pequeña una verdadera niña prodigio. Con un año ya hablaba perfectamente, con tres años sabía leer y escribir y con apenas ocho años ya dominaba varios idiomas. Comenzó sus estudios y con 14 años accede a la Universidad para estudiar Derecho. Los métodos de aprendizaje de Aurora fueron efectivos. Además no era la primera vez que los ponía en práctica. Con anterioridad, cuando estuvo al cuidado del hijo de su hermana, el niño aprendió con precocidad a tocar de forma virtuosa el piano. El sobrino de Aurora, al que apartaron de su lado y fue una de los momentos más duros de la vida de Aurora, fue el famoso pianista Pepito Arriola.
En ese momento se afilió Hildegart a las Juventudes Socialistas y con apenas 14 años publicó su primer artículo en El Socialista. En su militancia socialista conoció a personalidades de renombre del socialismo del momento como Julián Besteiro o Andrés Saborit, entonces las máximas figuras del socialismo español. Aunque Aurora hubiese preferido que la militancia política de su hija se encauzase por otros parámetros no intervino en ese momento en su decisión. Su actividad política fue en aumento. Numerosas conferencias y artículos llevaron incluso a Hildegart a ser procesa por un Consejo de Guerra que nunca llegó a celebrarse.
La proclamación de la República el 14 de abril de 1931 fue aclamada por toda la ciudadanía. Hildegart también recibió con alegría el cambio de régimen, mas teniendo en cuenta que ya era una destacada dirigente de las JJSS.
Pero esas expectativas que la República se marcó se vieron tornadas en fracaso para una buena parte de la izquierda española. Hildegart denunció que los socialistas, siendo mayoría en el parlamento republicano, no hiciesen hecho nada para evitar masacres contra los campesinos como las que sucedió en Arnedo. Igualmente que la mayoría de diputados socialistas votasebn a favor de la deportación de militantes obreras por los sucesos de Alto Llobregat en enero de 1932. Para Hildegart los socialistas eran cómplices al tener participación directa en el gobierno que había ordenado la represión.
Las duras críticas que Hildergart sometió a las estructuras de los socialistas acabó con la baja de afiliación de la joven cuando apenas unas semanas antes había conseguido una de las votaciones más altas como vocal de la ejecutiva. Muy pronto el nombre de Hildegart se hizo conocer el diario La Tierra, periódico de la izquierda republicana, crítico con el gobierno republicano-socialista, dirigido por Salvador Cánovas Cervantes, y que tenía como redactores a Eduardo de Guzmán, periodista madrileño que siguió muy cerca todo lo relacionado con el caso de Hildegart, o Ezequel Endériz una de las plumas más birllantes del periodismo republicano. Igualmente Hildegart, que por su evolución formativa-ideológica estaba muy cercana al anarquismo, acabó recalando en ese momento en el Partido Republicano Democrático Federal, encabezado por el abogado Eduardo Barriobero y Herrán.
También perteneció Hildegart a la Liga para la Reforma Sexual, que fundó el médico Gregorio Marañón. Conoció a personalidades de renombre en la época como Havellock Ellis, uno de los estudiosos de la sexualidad mas influyentes en la época, o la figura de H.G Wells, el famoso novelista británico.

La obra de Hildegart fue realmente impresionante. Numerosos folletos sobre la libertad sexual y la liberación de la mujer lo atesoran. También una obra realmente interesante como es ¿Se equivocó Marx? ¿Fracasa el socialismo? escrita en 1932, donde hizo un repaso a toda la teoría marxista y puso los puntos flacos de la misma encima de la mesa.
Pero junto a Hildegart estaba la personalidad de su madre Aurora. Esta había adquirido desde su juventud una fuerte personalidad progresista y había interiorizado que solo con la fundación de hombres nuevos, fuera de los prejuicios de la sociedad burguesa se podía llegar a una redención total del proletariado y de la humanidad. Para la fundación de esos hombres nuevos la natalidad tiene una importancia enorme, muy en la linea del neomalthusianismo. La genética es trascendental a la hora de concebir a los hijos. Por ello los seres que estén libres de todo vicio tendrán hijos puros. Así concibió Aurora a Hildegart, como un ser puro que luchara por una sociedad digna. A eso dedicó toda su vida Aurora. Lo que ella no había podido conseguir.
Aurora, tal como Mary Shelley hizo en la novela Frankestein o el moderno Prometeo, intentó crear un ser perfecto dedicado a una misión específica.
Pero los hombres perfectos no existen. Hildegart se fue relacionando con gente, fue extendiendo sus pensamientos en diversos ambientes y muchos querían que esos conocimientos los desarrollara en otros lugares fuera de España. Eso fue interpretado por Aurora como un intento de arrebatar a Hildegart de su lado. Incluso hablaba de una conspiración desde Londres para llevarse a Hildegart y ponerla al servicio del imperialismo británico, para que traicionara a la clase obrera por la que siempre había luchado.
Igualmente Hildegart comenzó una amistad con un joven abogado, republicano federal,. La madre interpretó que Hildegart se había enamorado, algo inadmisible para la tarea que se había encomendado.
No quedó ahí la cosa. Aurora, que había elegido al hombre con el concebir a Hildegart, se percató al principio que este no tuviera vicios, fuera físicamente sano y no se ocupara para nada de Hildegart. Sin embargo la elección de Aurora no fue finalmente la correcta. El padre de Hildegart, un cura que trabajaba en la marina mercante, lelvaba una vida disoluta. Eso lo entendió Aurora como una señal de que los genes del padre estaban haciendo aparición en la hija. El proyecto de Aurora se veía truncado.
Todo este cúmulo de circunstancias unido a que Hildegart había decidido marchar a Londres, llevarón a Aurora Rodríguez a acabar con la vida de su hija una mañana del 9 de junio de 1933, cuando Hildegart contaba con tan solo 18 años.
Aurora se entregó voluntariamente a la policía. Fue juzgada en 1934 y condenada a 26 años de cárcel. Ella siempre afirmó que no era presa de ninguna locura o esquizofrenia, que siempre fue consciente de todo lo que hizo. Que la decisión de matar a Hildegart fue la mas dura de su vida pero necesaria.
Con el estallido de la Guerra Civil y la liberación de los presos Aurora salió de la cárcel, aunque posteriormente acabó recluida en el sanatorio de Ciempozuelos
El caso de Hildergart fue trágico. Una joven prometedora que fue asesinada joven. Sus artículos todavía hoy los podemos consultar en las hemerotecas y sus libros están todos en la Biblioteca Nacional.
Algunos libros se han escrito sobre el tema. Sobre la posible patología psiquiátrica de Aurora el pisquiátra Guillermo Rendueles escribió un libro titulado El manuscrito encontrado en Ciempozuelos, donde analizó el caso patológico de Aurora. No conviene entrar a valorar si Aurora estaba loca o no o si era mas inteligente que la propia Hildegart. Cierto es que en el momento de producirse el parricidio se desató un debate entre psiquiatras de la época. Mientras para la psiquiatría progresista, representada por Mira o Lafora, el caso de Aurora fue particular, para psiquiatras de extrema derecha como Vallejo-Nágera el caso de Aurora era la prueba evidente de que las ideas progresista conducían al crimen. Una posición esta última acientífica que mantuvo Vallejo-Nágera durante toda su vida.
Sobre Hildegart, para quien quiera entrar mas en detalle, hay algunas obras que pueden ayudar a acercarnos a este caso, dejando a un lado sus propias obras. Sobre ella destaca la obra de Eduardo de Guzmán titulado Aurora de sangre (también publicado con el título Mi hija Hildegart), donde hace un repasado a la vida de Hildegart y sobre todo a la relación de madre-hija. Tiene varias ediciones. Destacar también el artículo de María Losada Urigüen en la revista Germinal con el título "El pensamiento político de Hildegart Rodríguez: entre socialismo y revolución". También la importanet biografía escrita por la profesora Rosa Cal A mi no me doblega nadie: Aurora Rodríguez, su vida y su obra Mucho más modesta es la obra de Joan Llarch Hildergart. La virgen roja o la obra de teatro de Fernando Arrabal La virgen roja.
El libro de Eduardo de Guzmán fue llevado a las pantallas de cine por Fernando Fernán Gómez en una extraordinaria película titulada “Mi hija Hildegart”, protagonizada por Amparo Soler Leal en el papel de Aurora y Carmen Roldán en el papel de Hildegart.
  Una historia realmente impresionante que consternó a la España de la Segunda República.