lunes, 23 de marzo de 2015

EN MEMORIA DE MONCHO ALPUENTE. Los esclavos felices

Artículo publicado en la edición digital del periódico Diagonal


No quiero escribir una necrológica simple de Moncho Alpuente. No quiero que sea algo usual para alguien al que conocí y con el que compartí algunas cosas. Por eso he querido titular esta necrológica con el título que le dio a uno de sus últimos artículos aparecido en el periódico CNT.
Cuando me enteré el sábado por la mañana que Moncho había fallecido de un infarto no daba crédito. No hacía mucho que había hablado con él. Rápidamente me metí en las webs de la prensa generalista. Muchos lo reseñaban. Hablaban de sus colaboraciones en El País, de sus inicios en grupos como “Las madres del cordero” o “Moncho Alpuente y los kwai”, de sus últimas colaboraciones en Público, etc. Pero en ningún momento hicieron mención de su compromiso, de su posición clara con el movimiento libertario, etc.
A Moncho le conocí hace muchos años. Fue en el curso de unas jornadas libertarias que organizó la CNT de Alcalá de Henares. Era el año 1998, si no recuerdo mal. A Moncho se le invitó para dar una charla sobre manipulación de los medios de comuncación. Me tocó hacer de maestros de ceremonías. Fuimos a comer, charlamos, etc. Conectamos bien desde el primer momento. La charla fue un completo éxito. Un personaje como Alpuente no deja de ser llamativo en una ciudad pequeña como Alcalá.
A partir de ahí comenzamos a tener un contacto fluido. Le invitamos a distintos sitios y siempre era su enlace. Según Mocho yo organizaba muy bien las charlas. Algo que le agredecí mucho.
La última vez que nos vimos fue en Guadalajara. En otras jornadas libertarias. Y la temática la misma. Viajamos juntos en el coche. Jamás me imaginé que era la última vez que iba a ver vivo a Moncho.
Muchas cosas podría destacar de Moncho. Era alguien directo. No se casaba con nadie. Si tenía que criticar alguna cosa, lo iba a hacer en el contexto que fuera. Y eso siempre se agradece. Como él mismo decía, era algo que le ocasionío algún problema de vez en cuando. Pero Moncho era así.
Nadie mejor que él podía hacer un repaso a la manipulación que ejercen los medios de comunicación. El franquismo censuraba. Pero Moncho dejaba claro que la democracia también. Quiza por aquello de que de la ilegitimidad del régimen franquista proviene la legimitidad del actual. Antes de que muchos criticasen el regimen de 78, personas como Moncho ya lo hacían. Su resonancia era escasa, pero ahí queda.
Pero Moncho tenía otros valores. Era mordaz y ácido. Tenía sentido del humor. Algo fundamental en los pensamientos críticos. Todavía recuerdo aquel debate en TV donde discutió con el entonces presidente del Atlético de Madrid, Jesús Gil. Buena intervención de Moncho. Luego le costó que diversos integrantes del Frente Atlético el boicotearan algunos actos.
Junto a todo esto, Moncho era un buen periodista. Un ejemplo de lo que se denomina periodismo crítico. O de lo que hoy denominamos periodismo situado. Porque para Moncho no solo era necesario plasmar la noticia. También se tenía que interpretar. Y lo mismo que muchos se hacían llamar “independientes” y esa independencia solo era un postureo, Moncho no escondía sus opiniones. Algo de mucho valor para una sociedad donde las apariencias importan más que las realidades y los hechos.
A Moncho se le podía seguir en muchos lugares, no solo a través de sus mordaces artículos periódisticos. También podíamos conocer a Moncho como cantante. A beneficio de los huérfanos, una de esas canciones que a muchos nos ha marcado. Una forma de mostrar la hipocresía que las clases altas tienen para con los pobres. Una muestra en música de lo que Berlanga hizo con su gran película Plácido. Hay que destacar también su “Moncho Alpuente y los Kwai” así como su proyecto musicial con su gran amigo El Gran Wyoming en “The Moncho Alpuente Experience”.
Pero no se quedó ahí. Programas de televisión y de radio también atesoras la biografía de Moncho. Colaboraciones críticas y mordaces que han dejado huella para aquellos que le seguiamos.
Y esa pluma también la disfrutamos en libros. Buenos libros, con gracia, didácticos y divulgativos. Para tomar conciencia con una buena dosis de risa. Aquí destaco su Como escapar del 92, Operación centollo o Grandezas de España: la historia más grande jamás contada con menos escrúpulo. Alguno de estos libros muy enmarcados en la época en la que realizó la escritura.
Que grande era Moncho. Tanto que ni siquiera se llamaba Moncho. Su verdadero nombre era Ramón Más Alpuente. El periodismo de este país debería de aprender de un periodista como Moncho Alpuente. Cuando ahora ves en televisión muchas tertulias y la alaracas que muchos dicen es cuando nos daremos cuenta de la falta que nos va a hacer Moncho Alpuente.
“El capitalismo es como el cerdo, de él todo se aprovecha, sus desechos alimentan a los fondos buitres y a los fondos de reptiles”. Esta es una de la frases que escribió uno de sus últimos artículos
del CNT. Claridad y transparencia para poder plasmar un pensamiento.
Hoy ya no vamos a poder leer los artículos de Moncho. Ni el CNT, ni el Público, ni en Mongolia, ni en Cáñamo, etc. Ya no vamos poder pedirle una colaboración para Diagonal. Pero su práctica periodística, su visión de las cosas es lo que tiene que permancer.

  Salud, amigo. Salud Moncho, que la tierra te sea leve

lunes, 9 de marzo de 2015

¡Pan y trabajo! Cuando los pobres asaltaban panaderías

Artículo aparecido en la web del periódico Diagonal

París. 9 de marzo de 1883. Hacía 12 años que se había producido el movimiento fracasado de la Comuna de París. Durante muchos años cualquier conato de protesta, de recuerdo a la Comuna y sus reivindicaciones era duramente reprimido por la Tercera República francesa.
Aun así el movimiento obrero siguió actuando. Socialistas y anarquistas comenzaban a salir de un letargo que les había condenado la represión de la Comuna. Muchos de los integrantes y protagonistas de la primera gran revolución obrera de la historia comenzaban a volver a Francia.El obrerismo y la reivindicación volvía tomar fuerza en la sociedad francesa.
Y el momento no podía ser más oportuno. Francia atravesaba entonces un momento difícil. La carestía de vida, la subida de los productos de primera necesidad, la escasez de trabajo y las condiciones laborales adversas hizo que la población tomara conciencia. Una conciencia que venía determinada por las necesidades y también por deseo y anhelo de una sociedad distinta.
Aquel 9 de marzo de 1883 se convocó en París una gran manifestación. Una manifestación contra el alto desempleo y las condiciones paupérrimas de los trabajadores. La manifestación discurrió por los centros neurálgicos de la capital francesa. Su objetivo era demostrar quienes eran los culpables de la situación de los obreros, reivindicar medidas a favor de los trabajadores y organizar a los mismos para poder emprender una transformación revolucionario. Algo que a pesar de la represión había quedado muy vivo con la Comuna de 1871.
Pero independiente de la ideología que tenía los distintos trabajadores que participaron de aquella manifestación, había algo que les unía. El hambre. Un hambre que azotaba fuerte a los barrios bajos parisinos. Un hambre del que los especuladores de aquel Parí se beneficiaban. Por eso aquella manifestación tuvo una acción de enorme trascendencia. Al discurrir de la misma, al pasar por delante de los centros del poder de Francia (Congreso, Palacio de la Presidencia, etc.), los asistentes comenzaron a asaltar panaderías. El hambre apremiaba, el precio del pan era desorbitado y los trabajadores necesitaban de ese producto de primera necesidad. Fueron varias las panaderías asaltadas en aquel día. Algo que no era nuevo en las movilizaciones obreras tanto francesas como fuera de Francia. Algo que un escritor como Emile Zola también reflejó en su extraordinaria obra Germinal en 1885, dos años después de estos acontecimientos.
Y hay aun un dato más importante. Esta manifestación, que contó con una enorme participación, tuvo en las mujeres sus principales protagonistas. Las mujeres fueron quienes la encabezaron. Muchas de ellas había participado de forma activa en la Comuna de París. Y esa participación de la mujer reflejando los problemas de subsistencia fue un leiv motiv que se dio a partir de ese momento. Por ejemplo la crisis finisecular en España vino protagonizada por distintos motines de subsistencia encabezado por mujeres. Ejemplos como los de Córdoba, Valladolid, Alcalá de Henares, etc., fueron sintomático. O incluso la chispa que encendió la revolución de febrero de 1917 en Rusia fue una manifestación de mujeres contra la carestía y contra la guerra.
La represión de las autoridades francesas contra la manifestación no se hizo esperar. El movimiento obrero fue creciendo a partir de ese momento.

Protagonistas

Pero es interesante analizar algún protagonista de aquella manifestación del 9 de marzo de 1883 en París. Destaquemos a dos: Louise Michel y Emile Pouget.
La historia de Louise Michel esta unida a la historia del movimiento obrero francés. Maestra de formación, participó de forma activa en la Comuna de París de 1871. En aquellos momento se sentía identificada con las ideas del socialista Auguste Blanqui. Tras el proceso revolucionario fue detenida, juzgada y condenada al destierro en Nueva Caledonia. Allí siguió formando su personalidad revolucionaria e incluso se acercó a las poblaciones aborígenes de la zona. Regreso a Francia en 1881 y tras el entierro de Auguste Blanqui, defendió el socialismo antiautoritario pasando a engrosas las filas del anarquismo. En 1883 impulsó y participó en la manifestación citada, junto a Paulina Minke, y fue detenida dos semanas después acusada de “incitación al pillaje”, siendo condenada a 10 años de reclusión en la prisión de Saint-Lazare. Amnistiada en 1886, un año después sufre un atentado por un monárquico que estuvo a punto de costarle la vida. Louise Michel se convierte en una defensora de los derechos de la mujer y contra la pena de muerte. Su participación en distintos congresos internacionales socialistas y sindicalistas la convirtieron en un personaje de referencia, así como sus escritos, destacando su La Comuna de París, sus memorias sobre el acontecimiento. Su muerte se produce en 1905 siendo su entierro una gran manifestación obrera.
Emile Pouget fue otra de las grandes figuras del obrerismo francés que marcó las lineas de lo que se sería el sindicalismo revolucionario y el anarcosindicalismo. Iniciado en el republicanismo, Pouget pronto fue consciente de la situación de los obreros y comenzó su militancia para la creación de sindicatos obreros. Participó en el Congreso de Londres de 1881 y fue también uno de los impulsores de la manifestación de 1883. En esta manifestación, en la Plaza Maubert estuvo junto a Louise Michel cuando la policía cargó contra ellos. Fue detenido y condenado a ocho años de prisión por intengo de “robo a mano armada”. Al igual de Louise Michel fue amnistiado en 1886. La importancia de Pouget comienza cuando en 1889 sacó el primer número de uno de los periódicos libertarios más importantes de Francia: Le Père Peinard. El asesinato del presidente Sadi Carnot provocó su salida de Francia y no fue juzgado en el famoso “Juicio de los Treinta”. Volvió a tierra gala en 1895 y desde entonces trabajó para el impulso del sindicalismo revolucionario francés, participando de la creación de la CGT de la que llegó a ser su secretario general, siendo también uno de los impulsores de la Carta de Amiens. Obras suyas como El sabotaje o Las carasterísticas de la acción directa hacen de Pouget una de las figuras más importantes del sindicalismo francés, que falleció en 1931.

  Un episodio olvidado el de la gran manifestación contra el desempleo de 1883 y de esos asaltos a las panaderías parisinas que bien valía rescatarlo del ostracismo.

jueves, 26 de febrero de 2015

ASÍ SE TEMPLÓ EL ACERO

Hace pocos días me acordé de esta obra de Nikolai Ostrovski: Así se templó el acero. Una obra que leí hace muchos años. Recuerdo que se la compré a un buen amigo mío librero. Acababa de leer la obra de Máximo Gorki La madre de la que había visto también la adaptación cinematográfica de Vsevolod Pudovkin. Por aquella época, mis años universitarios, devoraba distintos libros relacionados con una de mis grandes pasiones desde entonces: la Revolución rusa. Me acuerdo aquel día que visité el puesto de libros de mi amigo José Ramón y me mostró la obra de Ostrovski. No lo dudé y la compré por un precio realmente bajo. Precio de amigo, se diría.
Hace unas semanas, repasando algunas cosas de la Revolución rusa para un curso que di me acordé de Ostrovski. Y me acordé de esta obra. Uno de los ejemplos de la literatura comunista. 
Aquí no voy a valorar la calidad de la obra. Si es buena o es mala. Eso es cuestión de gustos. Pero diré la razón por la que esta obra me marcó. Primero por la personalidad del autor. Nikolai Ostrovski nació el 29 de septiembre de 1904. Siendo muy joven se unió al movimiento revolucionario y se encuadró con los bolcheviques en la Revolución de 1917 y durante la Guerra Civil rusa. Estuvo en la Brigada de Caballería Kotovsky. Pero durante la Guerra Civil Ostrovski fue herido y también contrajo el tifus, lo que hizo que sus heridas y su estado de salud entrase en un proceso irreversible. A pesar de ello siguió ocupando cargos en el Ejercito, en el Komsomol (Juventudes Comunistas) y trabajando, hasta que en 1925 fue internado en un sanatorio en Crimea.
A pesar de todos sus inconvenientes, Ostrovski comenzó a estudiar a distancia en la Universidad de Sverdlov. Ciego y casi sin poder moverse, Ostrovski escribió numerosos artículos y participó de la radio, convirtiéndose en uno de los escritores más afamados de la Unión Soviética. Falleció con apenas 32 años de edad (el 21 de diciembre de 1936).
Su obra Así se templó el acero es uno de los mejores panoramas del periodo que vivió. Ostrovski se enmarca a la perfección en las corrientes el realismo socialista y defiende con vehemencia la política bolchevique. El propio título es un guiño a Stalin. La palabra Stalin significa "acero". Y así se templó ese acero para Ostrovski. El protagonista de su obra es Pavel Korchaguin, su alter ego. La obra no deja de ser una autobiografía novelada del autor. En ella defiende la actuación bolchevique en la Revolución de 1917 y en la Guerra Civil. Todos los lugares comunes de la propaganda estalinista se aglutina en la obra de Ostrovski. La personalidad del propio Ostrovski, de no parar hasta conseguir sus objetivos y ponerlos al servicio de la Revolución se notan en cada uno de los párrafos de la novela.
La recuerdo con un cariño enorme porque de una forma sencilla entendí todo lo que significó el estalinismo para la sociedad rusa de la década de 1920 y 1930. Una novela que nos lega la mentalidad de un país en ese momento. Como intelectuales de toda talla defendían al Estado soviético por encima de cualquier cosa. La obra de Ostrovski no solo muestra ese apoyo al estalinismo sino también la denuncia contra el trotskismo, al que consideraban traidor.
Esta obra de Nikolai Ostrovski es recomendable. No por la ideología que destila, en la que no comparto nada. Sino porque se puede tomar como un documento histórico, sociológico y antropológico. Así se templó el acero es una joya de la literatura. Como lo es desde el punto de vista contrario El caso Tulayev del gran escritor Víctor Serge y que reseñé también en este blog (http://fraternidaduniversal.blogspot.com.es/2014/05/la-represion-en-tiempos-del-estalinismo.html)
Si tienes oportunidad de leer la obra de Ostrovski no lo duden.
Pd: Sé que hay una adaptación cinematográfica soviética de la obra de Nikolai Ostrovski. No la he visto pero no me importaría nada poder verla.

martes, 17 de febrero de 2015

ALCALA DE HENARES Y LA MEMORIA HISTÓRICA

En enero de 2014, el grupo municipal del PSOE y de IU de Alcalá de Henares me invitaron a dar un pequeño discurso sobre la memoria histórica de la ciudad como complemento a una moción que presentaron en el pleno del Ayuntamiento. Preparé un pequeño discurso para poder leer en apenas 5 minutos en aquel pleno.
Hoy rescato este discurso por varias razones, aunque una la principal. En Alcalá se ha perdido el norte de la reivindicación de la memoria histórica. El PSOE la ha aparcado. IU presentó hace poco una moción con otros tintes a la que se presentó en enero de 2014. Del PP o de UPyD nada se puede esperar. Los nazis de E2000 lo tienen claro. Y la irrupción de nuevas fuerzas como Podemos en la ciudad nada se sabe que van a hacer alrededor de esto o si lo tienen en su agenda. 
Ninguna asociación de la memoria ha sido llamada para hablar del tema. Ningún integrante que llevamos trabajando en estas cuestiones durante años han sido convocado a nada. Y mientras la memoria histórica de Alcalá languidece y solo se mantiene gracias a la iniciativa de algunas asociaciones y organizaciones. Solo la iniciativa individual y colectiva de alguna de estas organizaciones llevaron a colocar una placa en la fosa del cementerio de Alcalá. Solo la iniciativa de los libertarios y los comunistas de la ciudad se han preocupado por recuperar la memoria. La iniciativa de historiadores por plasmarla en paseos y trabajos de investigación académica. La ayuda que desde Guadalajara ha facilitado el Foro por la Memoria y que en Alcalá ha marcado la ARMH de la ciudad. Al resto el tema le molesta, lo considera menor o ni lo contempla.
Solo es un toque de atención

Moción sobre desapariciones del franquismo

Excmo. Ayuntamiento de Alcalá de Henares
Excmo. Sr. Alcalde de Alcalá de Henares
Señoras y señores concejales

En primer lugar quiero agradecer al grupo municipal socialista y al grupo municipal de Izquierda Unida que me cedan brevemente la palabra.
Igualmente quiero aclarar que aquí no viene a hablar un político. Yo no soy político. Yo soy un historiador. Integrante de la Cátedra Extraordinaria de Memoria Histórica del Siglo XX de la UCM y colaborador del grupo de investigación sobre conflictividad en la Segunda República de la Universidad Carlos III de Madrid.
La moción que aquí se presenta es muy justa y muy pertinente. Incluso diría que en algunos aspectos se queda corta. Justa porque viene a reclamar algo que en cualquier democracia de nuestro entorno esta asumido. Pertinente porque vivimos momentos importantes para la recuperación de la memoria histórica. Y no solo porque nos ampare un derecho internacional para poder reclamar la Verdad, la Justicia y la Reparación para las víctimas del franquismo. También porque en cualquier país de nuestro entorno (Francia, Reino Unido, Alemania, etc.) ser demócrata significa ser antifascista. Algo que en Europa se tiene asumido pero que en España aun no.
Y es pertinente que este tipo de moción se presente en una ciudad como Alcalá de Henares. Alcalá fue desde la segunda mitad del siglo XIX una ciudad que buscó de forma constante la mejora de su clase trabajadora. Durante los años que median entre la introducción de la Primera Internacional en 1871 hasta el final de la Guerra Civil en 1939, Alcalá forjó un poderoso movimiento obrero que supo defender los intereses de los trabajadores. Sin embargo, el final de la Guerra Civil significó no solo la derrota política del movimiento obrero sino su persecución física. Todo aquel que no comulgó en la ciudad con las ideas de las autoridades triunfantes fue perseguido, encarcelado, fusilado, condenado al ostracismo o empujado a un largo exilio. Por no hablar de la inmensidad de una masa silenciosa que penó durante la dictadura.
Esa derrota le costó a Alcalá muchas víctimas. Víctimas cuyo único delito fue pensar distinto. La represión franquista tiene datada ahora mismo en la ciudad 286 víctimas, fusiladas entre 1939 y 1948. Estando como estamos en esta casa consistorial hay que remarcar que entre esas víctimas se encuentran concejales de la corporación alcalaína. En la fosa común del cementerio de Alcalá de Henares están Agustín Anuarbe Pardo, Manuel Muñoz Murcia, Enrique Vadillo Oñoro, etc. También en el cementerio civil de Madrid fueron fusilados los concejales complutenses Leandro García, Casimiro Ilarraza o Epifanio Chavarría. Porque las víctimas del franquismo en Alcalá de Henares no solo se produjeron en la ciudad. Especialmente cruel fue las nueve primeras ejecuciones en Alcalá efectuadas el 28 de abril de 1939 contra Agustín Anuarbe Pardo, Enrique Vadillo Oñoro, Basilio Yebra, Manuel Muñoz Murcia, Anastasio Castell, Justo Basa, Victoriano Basanta, Leonardo Martínez y Máximo Rabadán, que se realizaron a modo “ejemplarizante”. Republicanos, comunistas, socialistas, anarquistas, masones, etc., fueron víctimas de esa durísima represión.
Junto a estas desapariciones habría que sumar las desapariciones extrajudicionales que hacen una cifra enorme. O las víctimas políticas por la explosión del polvorín de Alcalá de Henares en 1947 que llevó al paredón de fusilamiento en Ocaña a militantes clandestinos del PCE y de las JSU de Alcalá de Henares.
Durante la Guerra Civil, siendo Alcalá zona leal a la República, se produjeron también casos de violencia contra personas. Personas militantes en los campos de la derecha política. A pesar de las cifras engordadas por parte de la Causa General, esas víctimas fueron reivindicadas y sus nombres se conocen. Crímenes por el que pagaron personajes que no tuvieron nada que ver en los mismos, como el maestro Ángel García, militante del PSOE y de la UGT fusilado en Madrid en 1941, o Fernando Macarro Castillo (Marcos Ana) que penó en las cárceles del franquismo durante 23 años. Son dos ejemplo de muchos más. Aun así hay que decir que estas personas asesinadas durante la Guerra Civil distan mucho de ser en un número tan grande como planteó las fuentes franquistas. Según demostré en mi tesis doctoral (que se publicará en unas semanas) se contabiliza un total de veinte asesinatos en la ciudad de Alcalá de Henares, concentrados en 1936, a los que habría que sumar 31 desapariciones más, de las cuales testificadas con muerte hay siete. Hace un total de represión en Alcalá de 27 personas constatadas y 24 que no sé sabe si fueron asesinadas o no en la ciudad. El resto de nombres o no murieron en Alcalá, o murieron en los frentes o directamente no fueron asesinados (caso de los llamados resucitados). Insisto, datos contrastados en mi tesis doctoral leída con éxito hace ahora un año
Pero no podemos ser reduccionistas y mucho menos partir de la equiparación de víctimas bajo el paraguas de que “todos fueron responsables”. Una cosa son las víctimas generadas durante la Guerra Civil y otra las víctimas durante la dictadura franquista, que se extendió casi 40 años. En palabras del historiador Francisco Espinosa “Al igual que lo propio de la mentira es presentarse como la verdad, lo propio de las dictaduras surgidas de violentos golpes militares es ocultar y borrar sus orígenes y las huellas del terror y, al mismo tiempo, llevar a cabo una campaña incesante contra el régimen destruido de modo que el asalto al poder y el aplastamiento del contrario queden justificados y legitimados”. Esto es justamente lo que hizo el franquismo y que nuestra historia más reciente no se ha preocupado tampoco en rescatar.
Las víctimas del franquismo tienen derecho a ser rescatadas del olvido por varias razones:
1. Por la ilegalidad del régimen franquista. Un régimen emanado de un golpe de Estado contra la legalidad de la Segunda República. Con ello se vulneró el ordenamiento jurídico en vigor.
2. La ONU declaró al franquismo como fascismo y régimen alineado con las potencias del Eje. Potencias con las que Franco colaboró y posibilitó que muchos españoles murieran en los campos de concentración y exterminio nazis. Recientemente una comisión de la ONU se desplazó a España para escuchar a las asociaciones de memorias y a las víctimas del franquismo. A esto se une que la justicia argentina reclama a los criminales del franquismo.
3. Los crímenes franquistas se enmarcan en el derecho emanado de Nuremberg que condenó a los criminales de guerra y contra la humanidad nazis.
4. La falta de derecho de los familiares se enmarca en la impunidad que existe en España.

Lo que pide la moción presentada por PSOE e IU es justo. Tan solo pide que se aplique la legislación internacional y también la española a través de su Ley de Memoria Histórica. Haciendo un símil futbolístico el franquismo ocuparía un puesto de Champions League en desapariciones forzadas y crímenes contra la humanidad tras la Alemania nazi, la URSS estalinista y la Camboya de Pol Pot. Un triste registro.
Esperemos que la moción, mejorable en muchos puntos, sea el inicio de un cambio de rumbo en la política municipal por la memoria. El mundo académico estamos por la Verdad, la Justicia y la Reparación de las víctimas del franquismo.

 Muchas gracias.

viernes, 23 de enero de 2015

Nuevo número de Germinal. Revista de Estudios Libertarios



Y con este van 12 número de esta extraordinaria revista.
Enhorabuena a los editores y los autores de estos interesantes trabajos.

miércoles, 7 de enero de 2015

JE SUIS CHARLIE

Fraternidad Universal con Charlie Hebdo


"El bien más preciado es la libertad". Es una de las frases del himno anarquista "A las barricadas". Y quizá toda una declaración de principios. Porque se puede negociar muchas cosas. Pero la libertad no se negocia. Ni la libertad de expresión, ni la libertad de movimientos, ni la libertad de organización, ni la libertad individual, ni la libertad colectiva, ni la libertad de prensa, etc. Todos aquellos que cercenan la libertad son enemigos de la misma. El fundamentalismo, el fanatismo y los garantes del "orden establecido" son enemigos de la libertad.
Ayer escuché muchas cosas alrededor del atentado contra Charlie Hebdo. Desde los que meten en un mismo saco a todos hasta aquellos que consideraban que siendo una brutalidad también se lo han buscado. Visiones sesgadas y miopes. Es lo mismo que cuando la policía carga en una manifestación y consideran que para que se acude a tales cosas. O cuando violan a una mujer y dicen que iba vestida de tal manera y que así se lo ha buscado. Con visiones y excusas de tal calibre solo se justifica al agresor y se criminaliza al agredido.
Charlie Hebdo hacía valer su libertad de expresión para desde un medio tan sano como la sátira, ridiculizar la religión. Sus páginas rebosaban de humor contra Le Pen, contra Hollande, contra Sakorzy, contra los rabinos, contra los islamistas, contra los cristianos, etc. Porque el humor es universal. ¿Es una falta de respeto? Ni mucho menos. Es humor. Y los que lo entienden es porque no tienen sentido del humor. Y eso es muy típico del fanatismo.
En España durante décadas existió la llamada prensa anticlerical. Periódicos como El Motín, Los dominicales del librepensamiento o El Fray Lazo, eran expresiones de crítica hacía un poder que aglutinaba resortes sociales. Unos periódicos que en muchas ocasiones hacía de la sátira la mejor arma para atacar a la religión católica, mayoritaria en España. La dictadura de Franco clausuró esa prensa y persiguió y exterminó a sus periodistas. La democracia actual eliminó cualquier conato de poder volver a reeditar un modelo de prensa anticlerical.
Igualmente en España han existido órganos satíricos. El más importante fue El Papus. ¿Qué sucedió con El Papus? Pues que en 1977 un grupo de extrema derecha decidió mandar un paquete bomba contra su redacción. En 1986 cerró definitivamente sus puertas.
Actualmente en España tenemos ejemplo de prensa satírica. Quizá la mejor y más famosa es Mongolia. Y también es objeto de ataque, sobre todo de los fanáticos católicos que habitan en este país. "Claro", me dirán, "pero aquí los católicos no entran a tiros en su redacción". Cierto. Pero también la Iglesia católica en este país esta fuertemente subvencionada por el Estado y sus órganos ultras tiene toda la impunidad del mundo para decir y hacer a su antojo. Y en el caso de la pederastía entre los curas católicos es más que evidente. Esa impunidad el Islam la goza en los países donde domina. Y Francia no es el caso.
Todo esto se aprovechará para muchos fines. Algunos para reafirmar una fe en otra religión frente a las "falsas religiones". Otros, como el Frente Nacional de Marine Le Pen, para cargar tintas contra la inmigración y fomentar su programa xenófobo y racista que le puede llevar al Eliseo (invito a ver el vídeo que han colgado en la página del Frente Nacional con la declaraciones de su jefa. Por cierto declaraciones similares que se han dado en el grupo de ultras televisivos en España), otros para justificar acciones militares en zonas lejanas y que solo responden a los intereses económicos del capitalismo, etc. Por no hablar de la cantidad de trolls cibernéticos que se escudan en las redes sociales para lanzar la primera tontería que se le pasa por la cabeza y amparándose en determinadas ideologías que dice defender y que lo único que demuestra es que desconoce en todos sus términos.
Pero en medio de todo este marasmo se nos escapa lo fundamental. ¿Quién ha salido perdiendo en todo esto? La libertad. Sthépane Charbonnier, Jean Cabut, Georges Wolinsky y Tignous era cuatro de los mejores dibujantes satíricos de Europa. Ayer les sesgó la vida el fanatismo.
Lo del pasado 7 de enero en París no solo fue un golpe contra la revista Charlie Hebdo. Fue un duro golpe contra la libertad de expresión y contra la libertad en sí. Esa que tanto cuesta conquistar (porque no esta conseguida del todo) y que algunos, desde diferentes visiones, intentan frenar. Porque para el fanático, para el integrista, para el fascista o para el supuesto demócrata de turno la amenaza más temida es la libertad. Para el resto tenemos que hacer nuestro el lema del himno anarquista arriba expresado y decir que la libertad es el bien más preciado y que nada ni nadie nos va a arrebatar.

lunes, 29 de diciembre de 2014

LA EDUCACIÓN COMO BASE DE LA TRANSFORMACIÓN “La escuela de la República. Memoria de una ilusión”

Hace unos días una amiga me regalaba este libro: La escuela de la República. Memoria de una ilusión de Carmen García Colmenares y Luz Martínez Ten, editado por Catarata y por la FETE-UGT. Un sencillo y breve texto que en treinta capítulos hace un repaso a lo que significó la educación de la España de la Segunda República, partiendo de sus orígenes, sus bases ideológicas y pedagógicas, el avance para la población, etc. Tengo que reconocer que lo he leído con avidez.
Quizá lo podemos considerar un libro más sobre la educación republicana. Sí, lo es. Para lo que nos hemos acercado al tema en otros trabajos quizá este texto no nos aporta nada nuevo. Personajes ya trabajados, temáticas ya tocadas en trabajos muchos más profundos, etc.
Pero si hay algo que del texto me gustaría destacar, lo que hace que tenga un valor añadido. Para la gente que quizá no tenga tan claro que significó la educación durante la Segunda República este texto es sencillo y esclarecedor. Los capítulos son cortos. Y sobre todo pone ejemplos prácticos y personificados en algunos casos. Historias reales de esos maestros y maestras que intentaron forjar en España un nuevo concepto educativo. Y cuando lo tenían todo a favor, cuando parecía que el país podía salir del atraso cultural y educativo en el que estaba inscrito, sobrevino el golpe de Estado contra la República.
Me gustaría destacar algunas cosas del libro. Por ejemplo el rescatar la importancia de la mujer en el modelo educativo que la República. La proliferación de maestras durante el periodo republicano fue evidente. Y con ella la modernidad de una sociedad que se iba sacudiendo el yugo de siglos de atraso. Quizá ese acceso a la educación es uno de los factores fundamentales para entender el avance. Mucho más, incluso, que el propio voto femenino, que durante la República (y antes también) fue debatido por la propias mujeres y para algunas nunca ocupó un papel central. Si bien la mujer había entrado en política muchas décadas antes, lo cierto es que durante la República su implicación social fue mucho más mayor y más efectiva.
Otra cuestión a destacar fueron los avances que se dieron durante el periodo republicano tanto en la formación del profesorado como en la extensión de la educación en aquellos lugares donde nunca había existido. El fomento de las Escuelas Normales y el Plan Profesional de 1931 pusieron al magisterio en el centro de la reforma. Igualmente la extensión de la educación hacia las áreas rurales y la importancia que adquirieron las Misiones Pedagógicas son fundamentales para entender el desarrollo de la educación republicana. A lo que hay que añadir el avance en la construcción de nuevos edificios en las ciudades y haciéndolos acordes con el entorno y con la educación de la infancia.
Destacable también es la importancia que se le dan a experiencias como la Institución Libre de Enseñanza (ILE) o a personajes como Lorenzo Luzuriaga en su aportación a la pedagogía en España. También esas historias que el libro incluye de maestras y maestros en los pueblos de España, como la de Antonio Benaiges en el burgalés pueblo de Bañuelos de Bureba o el de Avelina Caloca de la Hera en el palentino pueblo de Baños de Cerrato. Historias sintomáticas de una época y con un final trágico.
Porque esta historia tan gratificante de la educación de la España republicana tiene un final trágico. La Guerra Civil y la dictadura franquista acabó con el modelo educativo y también con la vida de muchos maestros y maestras. Otros tuvieron que partir al exilio y pudieron seguir en otras tierras desarrollando sus conceptos pedagógicos. Otros se quedaron, fueron depurados y nunca más volvieron a ejercer el magisterio. Fue el triste final de esta obra. Aun así el libro recupera alguna experiencias posteriores que en parte bebieron de estas experiencias.
Hay un pero a este libro. Como a otros muchos. Si bien estamos ante una buena síntesis de lo que fue la educación republicana, didáctico y divulgativo, siempre se queda en un segundo plano la importancia que tuvo el movimiento obrero para el desarrollo de la escuela republicana. Aunque el libro cita asunto en realidad la influencia se pasa del soslayo. La escuelas nocturnos de las que habla tiene mucho mejor referente para la clase obrera en esas clases que ateneos anarquistas y republicanos desarrollaron para la clase obrera desde el último tercio del siglo XIX. La coeducación de sexos fue algo que los anarquistas introdujeron mucho antes que cualquier otra experiencia educativa. La influencia que tuvieron las sociedades obreras es fundamental para entender el legado que recoge la República. Incluso las propias ineficiencia de algunas medidas tomadas por la República a nivel educativo las siguió subsanando el movimiento obrero.
Este aspecto hay que cuidarlo más porque corremos el riesgo de que al igual que durante mucho tiempo se cayó en el olvido de lo que significó la educación republicana, cometamos la misma injusticia con los antecedentes de la misma. Hay mucha bibliografía al respecto
Una última cuestión. Al final del libro se habla de que fue la “edad de plata de la educación”. Discrepo completamente. No fue la edad de plata sino la edad de oro de la educación. Quizá fuese la edad de plata de la literatura, que rivalizó con aquella generación del siglo XVII. Pero a nivel educativo España no había conocido un periodo más próspero que el señalado por las autoras.

 De todos modos estamos ante una obra muy interesante y que sirve para recuperar la historia. Un perfecto complemento al documental “Las maestras de la República” (http://fraternidaduniversal.blogspot.com.es/2014/03/la-educacion-y-sus-maestras-proposito.html), para hacer resaltar el gran triunfo de la República: la educación. Enhorabuena a las autoras de la obra así como a María Luisa Vico Nieto que ha ilustrado el libro de una forma magistral.