domingo, 7 de octubre de 2007

Ley de la Memoria Histórica. Último acto

Cuando el PSOE ganó las elecciones en marzo de 2004 uno de sus máximos puntos del programa era aquello que denominaron "Memoria Histórico". Con ello pretendía reparar los daños morales y políticos causados por la Guerra Civil y la larga noche de la dictadura franquista. Muchos se ilusionaron y vieron ahí la posibilidad de que por fin se produjeran las equiparaciones y que los derrotados en la Guerra y asesinados y represaliados en la dictadura ocuparan el lugar que la historia, por aquellas cuestiones del destino, les negó. Otros no teníamos tanta confianza, porque sabemos como funciona ese mundo político y a que se atienen.
Ese proyecto ha estado dormitando durante toda la legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero. Mientras la asociaciones de víctimas han estado reclamando constantemente que saliera adelante. Y por su parte la derecha política, demostrando claramente donde están sus orígenes, acusaba a todo el mundo de "guerracivilismo" y rescataba todos los odios del pasado que ellos mismos fueron los protagonistas en fomentar.
Hoy estamos a pocos meses de las elecciones y los avances han sido nulos. Cierto es que han desaparecido de las calles algunos símbolos del oprobio franquista. La estatua que el dictador tenía en Nuevos Ministerios o las que existía en Guadalajara de él mismo Franco y de José Antonio Primo de Rivera, entre otras. Hay que decir que la desaparición de estos símbolos se produce sobre todo por las iniciativas de grupos políticos y sociales de las poblaciones, que por la benevolencia de los políticos de turno. En Guadalajara, por ejemplo, son los anarquistas quienes impulsan esa iniciativa, que el Ayuntamiento hizo efectiva "con nocturnidad y alevosía" No se pudo despedir como se "merecían" las estatuas de las discordia.
Pero dejando a un lado esos actos, pocos y simbólicos, nada se a avanzado. Asistimos este año a un acuerdo entre PSOE e IU para declarar "ilegítimos" los juicios franquistas y así desbloquear la Ley de Memoria. Pero el argumento lingüístico no podía ser. Ilegitimo no es anular nada. Los juicios franquistas si se distinguen por algo es por su arbitrariedad. Esta basado en una legislación emanada de una guerra, donde los reos no tenían ningún tipo de garantías procesales, en Consejos de Guerra que se despachaban en 2 horas, y donde podía haber 10 acusados y salían 30 penas de muerte. No se les puede tomar el pelo a las víctimas y decir que declarándolos ilegítimos se ha solucionado la cosa. Hay que ser decido y anular todo aquello. Las víctimas del franquismo son inocentes. Gente que lucho por un mundo mejor y mas justo. Ese fue su delito. Y aquellos que pudieron cometer acto delictivo no le quedó en ningún momento el argumento legal de la presunción de inocencia. No es una cuestión de legitimidad o ilegitimidad. Es una cuestión de justicia histórica.
El paroxismo llega cuando partidos como CiU pretenden introducir medidas donde se trate la represión en la retaguardia republicana y represión religiosa. Quieren equiparar así a las víctimas de lo que denominan "bandos" en la Guerra Civil. No se puede estar mas alejado la realidad. Teniendo en cuenta que partimos del principio de que cualquier víctima en una guerra es la primera derrotada, la represión republicana y franquista difiere en forma y fondo. No olvidemos una cosa. La República es atacada por determinados sectores políticos y una parte del Ejército ayudados por la Iglesia. la República se defiende. Los golpistas atacaron. Mientras en la retaguardia republicana los casos de represión fuerte se centran en agosto-septiembre de 1936 (con un pico en noviembre por el asedio a Madrid) en la retaguardia golpista grupos de falangistas sembraban el terror en matanzas masivas y las autoridades militares daban vía libre para la represión en masa. Los casos son múltiples. No olvidemos que el general Mola, cuando planea la sublevación dice tácitamente que tiene que ser lo mas rápida y cruenta posible, sembrando el terror. La represión republicana y religiosa, magnificada durante los casi cuarenta años de dictadura, va disminuyendo a medida que se realizan estudios pormenorizados de las zonas. Los dirigente republicanos y revolucionarios establecieron toda una serie de disposiciones legales para impedir los actos de abuso en la retaguardia. Los decretos de Juan García Oliver, ministro anarquista de Justicia, o las acciones del Director General de Prisiones, el también anarquista Melchor Rodríguez, son ejemplo de ello. No se encuentra ningún tipo de actuación similar en toda la zona rebelde.
No nos engañemos. La Ley de Memoria Histórica ha sido un fracaso y se va a volver a convertir en una nueva ley de punto final. Tendremos que seguir reivindicando la memoria de los que perdieron la guerra y de aquellos que fueron asesinados y perseguidos durante el franquismo. Nuestros estudios servirán para poder poner encima de la mesa todas las cuestiones a debatir. Y demostrar, una vez mas, que las leyes no nos ayudan en nada. Que la recuperación histórica no es cuestión de ley sino de necesidad.

1 comentario:

canichu dijo...

Estoy de acuerdo con lo que dices y añado que tampoco creo que se deba hacer una ley tal que, por otra parte, no se preocupa por la creación de empleo a historiadores y documentalistas que trabajen en ello. Amnistía Internacional también a criticado la iniciativa por no realizar la anulación de las condenas judiciales por motivos políticos, y por no facilitar que exista una lista de verdugos y delatores donde la gente pueda consultar quien estuvo detrás de su caso o del de su familiar, tal y como se ha hecho en Alemania o Italia. Ciertamente la represión en la retaguardia fue combatida por la república en cuanto se pueden hacer cargo de las riendas del descontrol del inicio de la guerra, mientras que el bando golpista fomentaba lo contrario, la matanza para semblar terror que desmoralizase al enemigo y lo aniquilase. Prueba de los actos de la República para acabar con la represión de la retaguardia no sólo está en los actos políticos y judiciales que citas, sino también en hechos como la celebración de un entierro y misa católicos en 1938 en Barcelona, según el historiador (y monje republicano) Hilari Raguer, y según las portadas de prensa del momento, tanto republicana como internacional. Otra historia diferente es que se lograse acabar del todo con esas represiones, pero de fondo está, quien las condenó desde el mismo 1936 y quien las fomentó hasta 1975. Por otra parte, puestos a hablar d ela represión en bando republicano, ¿por qué nadie quiere restaurar el honor y la memoria histórica de aquellos represaliados por el partido comunista por ser del POUM o anarquistas? Hubo también republicanos muertos por otros republicanos (o defensores d ela República) bajo acusaciones infamantes y demostradas por los documentos actualemente de falsas y totalmente interesadas en los proyectos interancionales de la URSS.