viernes, 12 de diciembre de 2008

Mentiras sin fundamento

El pasado 3 de diciembre el diario El País publicaba un texto de Jorge Martínez Reverte titulado Sobre la inocencia, donde de una forma salvaje arremete contra la CNT y contra el POUM como los instigadores de los crímenes en la retaguardia republicana. El artículo es deleznable. A manera de contestación, extraigo el texto que Maurcio Basterra ha publicado en el último "Bicel" (organo de la Fundación Anselmo Lorenzo) donde mas o menos puede servir de contestación ante tanta ignominia.
LA MALA UTILIZACIÓN HISTORIOGRÁFICA DEL ANARQUISMO

Que duda cabe la temática de la Guerra Civil española y de los movimientos obreros, así como sus protagonistas, es objeto de trabajos de investigación constantes que nos hacen acercarnos cada día mas a una realidad apasionante.
Si bien existen muchos trabajos que tratan esa temática de forma seria y documentada, así como se rescatan memorias y testimonios del momento de gran valor, otros trabajos no sirven sino para encender pasiones o justificar ideas actuales poniendo a la historia como testigo. Y esto último no es solo exclusivo de la derecha política, que tiene personajes del inframundo pseudohistórico que rescatan todas las obras franquistas del periodo dictatorial, sino de izquierda que quiere justificar sus posiciones culpabilizando a los demás. Y curiosamente quieren culpabilizar a aquellos que hoy, por diversas circunstancia, tiene más difícil su defensa o directamente imposible.
Toda una pléyade de obras, tanto literarias como cinematográficas, se ha sucedido en los últimos tiempos y han puesto en el punto de mira a los anarquistas. Algunas con una abierta mala fe, otras por un completo desconocimiento de todo lo que son las ideas anarquistas.
Hemos vuelto a ver una amplia gama de estereotipos alrededor del anarquismo. Desde documentales como El honor de las injurias hasta novelas como Pólvora negra, pasando por supuestas memorias como Diario de un pistolero de la anarquista hasta obras de investigación histórica como El escudo de la República o La Batalla de Madrid. En todas ellas se ofrece una visión distorsionada del anarquismo, una no profundización en las figuras que no componen o el convertir la anécdota en una generalidad. En esta última línea también podría encajar la obra La revolución traicionada. Cada uno de estos ejemplos (existen muchos más) se les puede argumentar su desconocimiento parcial o completo, de la historia del anarquismo.
El caso del documental El honor de las injurias, realizado por Carlos García-Alix, rescata la figura de Felipe Emilio Sandoval Cabrerizo. Nacido en el barrio madrileño de La Injurias a finales del siglo XIX, recorre la vida de este personaje desde su niñez hasta su muerte (suicidio) en el Madrid de la inmediata posguerra. Si bien a Sandoval no se le puede negar ni la militancia ni la ideología anarquista (no vamos a caer aquí en falsos testimonios) lo cierto es que sus acciones y su modo de comportamiento son minoritarios en el anarquismo en general y en el madrileño en particular. Y aquí es donde valoramos que García-Alix ha errado. Porque ha confundido, dentro de las estructuras anarquistas, “grupo de defensa confederal”, “grupo específico anarquistas” y “grupos de acción”. Los primeros eran creados por la CNT para llevar a cabo acciones concretas contra los intereses patronales cuando la situación de clase obrera corría algún tipo de peligro. Los formaba en su amplia mayoría trabajadores. Como miembros de estos grupos habría que destacar a Cipriano Mera o Eduardo Val. El grupo especifico eran los grupos anarquistas de afinidad, la mayoría en Madrid dentro de la FAI. Su misión era mas política y social, de concienciación entre los ciudadanos para extender el anarquismo. Personajes como Melchor Rodríguez o Lorenzo Iñigo pertenecían a este grupo de militantes. Por lo que respecta a los grupos de acción, eran completamente aislados no tenían vinculación con la CNT o con la FAI, a pesar de que sus miembros pudieran están afiliados a cualquiera de las dos organizaciones. Sus acciones eran más expeditas. Sandoval pertenecía a esos grupos, que fueron minoritarios entre el movimiento. Incluso se llega a la condena de tales acciones por considerarlas contraproducentes para el avance social del anarquismo. El pleno de la FAI de enero de 1936 condena los atracos como medio de acción revolucionaria.
La presentación de Sandoval durante la Guerra Civil como un dirigente de la “policía de la revolución” con una saña sin cuartel deja muy mal gusto. Se habla de “checas” anarquistas, cuando los anarquistas nunca tuvieron checas. Las checas fueron las prisiones secretas del Partido Comunista. Los anarquistas participan las prisiones del Frente Popular, junto a todas las organizaciones del mismo. Prisiones que con Juan García Oliver al frente del Ministerio de Justicia quedan clausuradas, lo mismo que las sacas de presos con Melchor Rodríguez al frente.
Haciendo una valoración general de este documental esta claro que la imagen del anarquismo queda distorsionada por la figura de Sandoval, cuyas acciones y procedimientos fueron minoritarios (mas teniendo en cuenta que las fuentes que utiliza de la Causa General parece en muchas ocasiones que no son cuestionadas) Da la sensación que el anarquismo estaba compuesto por una legión de pistoleros, matones y hampones. Lo que alguna pseudohistoriagrafía de derechas ha denominado “los gansters de la República” Que alejado de la realidad del momento. No se hace referencia a los ricos debates del movimiento libertario madrileño, donde Sandoval nunca entró, al desarrollo social y cultural del mismo que es lo único que explica la creciente influencia que la CNT estaba adquiriendo en el campo sindical madrileño a despecho de la UGT. Por no hablar de los limites bastante difusos de las sociedades obreras y sindicatos de una y otra organización.
Este tipo de visiones sirve para que historiadores como Ángel Viñas o periodistas como Jorge Martínez Reverte, lleguen a conclusiones completamente aberrantes de casos de la represión en la retaguardia republicana. Para Viñas y Reverte la implicación de la CNT en la matanza de Paracuellos es obvia. En el caso de Viñas leer sus páginas es casi una apología de inquina contra el anarquismo. A pesar de la existencia del acta que Reverte reproduce, pero que no da ningún dato archivístico de la misma, los datos objetivos del momento histórico nos hace ver que la CNT no tuvo nada que ver en Paracuellos. Habría que preguntar a Reverte de donde se saca el nombre de Amor Nuño, que fue elegido Consejero de Industria en la Junta de Defensa de Madrid (JDM), para implicarlo en esta masacre. Porque no se tiene en cuenta que los controles de la salida de Madrid, en la madrugada que comienza las ejecuciones en Paracuellos, están en manos de la Junta de Defensa de Madrid y no de la CNT (repasen las actas de la Junta de Defensa de Madrid) Porque tampoco se tiene en cuenta que los batallones de etapas de las sacas de presos los controlan los comunistas y no los anarquistas. Porque si el acta de responsables que se cita habla de ejecutar presos también hace referencia a que se ha evitado el asalto a la embajada chilena donde había fascistas emboscados. ¿A que tanto empeño en culpabilizar a los anarquistas, cuando las acciones de freno a estas cuestiones parten precisamente de los anarquistas? Porque son García Oliver y Melchor Rodríguez quienes frena todo esto. Sin embargo para Viñas, García Oliver solo es un hipócrita. Da validez a toda la versión con tal de encausar a los anarquistas en este asunto. Y sobre todo lo han hecho sin ningún tipo de criterio documental. Es seguro que todas las organizaciones integrantes del Frente Popular que formaban la JDM supieran de la saca de preso y de la ejecución en Paracuellos. Saberlo no es ejecutarlo y mucho más cuando se está afirmado la ejecución de mas de 2000 personas y apuntando nombres propios como los de Amor Nuño.
Otra dimensión es el libro de Miquel Mir Diario de un pistolero de la anarquista. En este caso baila hasta la propia fuente. Según el autor dicho diario lo recogió del archivo de la FAI en Londres. ¿Qué archivo de la FAI en Londres? En Londres no hay ningún archivo de la FAI. Los archivos de la FAI se encuentran en el Instituto de Historia Social de Ámsterdam y hay copia microfilmada de los mismos en España. Hay otra parte de archivos de la FAI, generados en el exilio, en Francia. Pero en Londres no hay nada. ¿Cómo que obra pues en poder de Miquel Mir el 80% del archivo de la FAI? ¿No sabe que los documentos de la FAI tienen la titularidad de este reconocido por acuerdo con Ámsterdam? ¿Cómo es posible que si tiene dicha documentación vaya a entregársela a la Generalitat de Cataluña cuando tiene legítimos dueños? Yo conozco el archivo de la FAI y no contiene ni ningún diario ni ninguna lista de ejecuciones. Lo que es curioso, que a lo mismo que ocurre con Viñas y Reverte que tienen una pertenencia ideológica muy definida, en el caso de Mir es miembro de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Y es curioso que para contrarrestar responsabilidades de otros grupos se tenga que acusar siempre a los mismos.
En distinta medida, al ser una novela, nos podemos referir a la obra de Montero Glez Pólvora negra. El autor recrea los preparativos y vicisitudes del atentado que Mateo Morral comete el 31 de mayo de 1906 contra el rey Alfonso XIII el día de su boda. Si bien la obra comienza con una fuerte crítica a las actitudes policiales del momento, después se pasa con armas y bagajes a toda una teoría de la conspiración sobre los orígenes de dicho atentado. Y tal como se dijo en la época y después algunos autores han seguido manteniendo, a pesar de que esta más que demostrado que no fue así, se apunta a Francisco Ferrer Guardia como instigador de ese atentado. El autor se basa en obra como la de José Esteban Mateo Morral. El anarquista, donde también apunta a la implicación del pedagogo libertario. Esta más que demostrado que Morral no actúa inducido por nada y por nadie. Tal como Angiolillo había hecho en 1897 o Artal contra Maura, eran acciones individuales, pues para ellos atentar contra la vida de los promotores de la represión contra el movimiento obrero podía ser la chispa que activase el estallido de una revolución. Visión que para nada se cumplió y que fue constantemente criticada por el anarquismo organizado. Por la novela de Montero Glez se confunde toda una suerte de personajes de los bajos fondos de Madrid (nuevamente como en el caso de la obra sobre Sandoval el intentar vincular el anarquismo con el mundo del Hampa) que dejan todo el esquematismo que conviene. Un Mateo Morral enfermo y esquematizado en todos los aspectos, un Ferrer obsesionado o frases completamente inverosímiles como la que pone en boca de Carlos Malato (al que presenta como un vulgar dinamitero) de que es mejor que siguieran deteniendo a Ferrer para poder seguir haciendo propaganda del anarquismo. Esto es lo que Montero Glez dice en la novela que le dijo Malato a Fernando Tarrida del Mármol. Con ello completa toda la visión derechista y franquista de la historia, donde todo fue fruto de conspiraciones masónicas, de contactos anarquistas-republicanos (por las páginas de la novela también aparece el director de El Motín José Nakens) y utilizaron el chivo expiatorio de Morral, con todo un andamiaje tan bien hecho, que ni los propios jueces se dieron cuenta y liberaron a todos los culpables de la trama. Nada que envidiar a la campaña de determinado periódico sobre el 11-M.
Pero si bien existe toda esta bibliografía y obras que tratan al anarquismo desde una perspectivas completamente inaudita, hay otra que surge, que al amparo de un paraguas libertario llega a conclusiones similares. Quizá, y por citar solo uno, la obra La revolución traicionada. La verdadera historia de Balius y los amigos de Durruti vendría a redundar un toda una historia sorprendente de anarquistas traicionados por sus propios compañeros, de militantes libertarios guiados por intereses espúreos para sus propios beneficios (como los ministros anarquistas) y haciendo de la CNT y la FAI organizaciones completamente infantiles, donde tan solo una minoría como Los Amigos de Durruti sabían de la realidad de la situación. Poco se ha documentado el autor al respecto. Si algo distinguió a la CNT a lo largo de toda su existencia fue de sus análisis pragmáticos y al mismo tiempo revolucionarios. La colaboración con la República durante la Guerra Civil no se ciñe solo a cuatro ministros (del quinto, Segundo Blanco, nadie se acuerda de él). El que no fue ministro fue alcalde o concejal, el que no estuvo en carabineros tuvo mando en él ejercito, etc. Si por algo se tiene que distinguir la posición de la CNT y la FAI durante la guerra fue precisamente la de la generosidad en ceder en sus postulados en vista de la victoria sobre los militares sublevados. Cosa que ningún otro grupo político del campo leal realizó. Pero parece que hay una tendencia a hacer generalidad de la anécdota. Los Amigos de Durruti fueron un pequeño grupo dentro de la CNT catalana, no la CNT en sí. Estas defensas tan enconadas a estos grupos me recuerdan a la obra del marxista Grandizo Munis Jalones de derrota, promesas de victoria, donde todo el mundo estaba equivocado menos el pequeño grupo que él encabezaba. Con este modo de entender la Revolución Española se da a ver una serie de militantes de la CNT, no olvidemos que la organización obrera mas grande de todo el campo antifascista, fuera de lugar y manipulados por una minoría perversa que buscaba el poder. Nada estuvo mas lejos de la realidad.
Podríamos poner muchos casos más (por ejemplo la amplia bibliografía que surgió alrededor de Mayo de 1937, con obras como las de Ferrán Gallego), pero sería alargar algo redundando en lo mismo. El trabajo de la historiografía anarquista o que trate el anarquismo se tiene que hacer de forma seria, trabajada y sosegada. Material hay. Hay archivos, como los de la CNT o la FAI, completamente inexplorados para muchas investigaciones. Lo mismo que la búsqueda de documentación en archivos generales con legajos aun por explorar. Igualmente para estos estudios siempre habrá plataformas que posibiliten su divulgación y conocimiento. La revista Germinal o la Fundación Anselmo Lorenzo son las dos mejores muestras de ello. Y esto sin desdeñar el trabajo que en muchos otros ámbitos de esta haciendo en esta misma línea, cuya única misión es recuperar la historia del movimiento libertario español.

Mauricio Basterra

jueves, 4 de diciembre de 2008

Arturo Barea y "La forja de un rebelde"


Hacía mucho tiempo que tenía la cuenta pendiente de leer la obra de Arturo Barea La forja de un rebelde. Las razones eran varias, pero dos pesaban sobre todo. Una que son unas memorias noveladas muy interesantes sobre un contexto de la historia de España. Otra es mas personal y sentimental. Cuando estaba aun en el colegio, el Colegio Público Cardenal Cisneros de Alcalá de Henares, fue seleccionado para estar en el rodaje de la seria que TVE realizó en 1990 y dirigida por Mario Camus. Yo actué en escenas rodadas en Alcalá y en Boadilla del Monte, y en algún momento de la serie logré reconocerme. Hace tiempo que no volví a ver dicha serie, pero la impronta de Barea me quedó. Mas aun cuando tiempo después tome conciencia social y la Guerra Civil se convirtió en uno de mis campos de investigación.
Tengo que decir que el libro es de los mejores que he leído. Unas memorias bien escritas, bien trazadas e interesantes.
Arturo Barea nació en Badajoz en 1897 y murió en el exilio en Londres en 1957. Su juventud no fue fácil y muy pronto comenzó a militar en las organizaciones socialistas de Madrid. Con el estallido de la Guerra Civil Barea sabe que su puesto está con la República, y actúa como censor de la prensa extranjera, merced a los conocimientos de idiomas que su formación autodidacta le había otorgado. Finalizada la Guerra parte al exilio junto a su pareja sentimental, la checa Ilsa Kulcsar, también periodista e izquierdista, que estará con él hasta su fallecimiento el 24 de diciembre de 1957.
Barea es uno de esos autores que con el paso del tiempo se le ha recordado, pero quizá no todo lo que debiera. Su obra La forja de un rebelde fue muy famosa, pero escribió otros textos de interés como Valor y miedo (1938), que son una serie de cuentos sobre la Guerra Civil, el ensayo Lorca, el poeta y su pueblo (1944), otro ensayo titulado Unamuno (1955), la novela La raíz rota (1955) y unos cuentos póstumos editados por su viuda titulados El centro de la pista (1960)
Centrándonos en La forja de un rebelde, se trata de una trilogía autobiográfica, cuyas partes están bien diferenciadas.
En la primera parte, La forja, habla de su infancia y adolescencia. En ella muestra la dura vida y la educación que le imparten los sacerdotes. Solo uno de ellos se salva para Barea, con el que toma una gran amistad. Comienza a trabajar desde muy temprana edad, así como es temprano también su militancia en las sociedades obreras de la Casa del Pueblos, afectas a la UGT. Cuanta todos los problemas familiares que le abordan, así como que la figura de la madre es central en esta primera parte, si bien es el se cría con sus tíos en un inicio. Las imágenes que ofrece de sus pueblos, Brunete en Madrid y Méntrida en Toledo, son realmente interesantes.
La segunda parte, La ruta, muestra la crudeza y la sinrazón de la Guerra de Marruecos. La corrupción en el ejercito en la zona, así como algunos, como el comandante Francisco Franco, ya van trazando posiciones. Es importantísima la muestra de la crueldad en la guerra marroquí, donde el Rey es la cabeza visible de todo. Igualmente la posición complemente infrahumana en la que muchos soldados están en Marruecos. El ambiente de la oficialidad es brutal, pues son militares corruptos que se mezclan con traficantes y prostitutas de la zona. La descripción de Barea es impresionante. En esta parte solo hay un dato que quizá es un poco imaginario del propio Barea. Me refiero cuando dice que en una taberna en Madrid conoció a Miguel Primo de Rivera y que este le confesó que estaba en contra de la Guerra de Marruecos.
La tercera parte, La llama, es ya los prolegómenos de la Guerra Civil y su desarrollo. Barea describe a la perfección el ambiente de Madrid en los días previos al golpe de Estado de Franco y los suyos. El movimiento en las sociedades obreras, la difícil situación social del momento. Barea muestra también las discusiones entre los anarquistas y los comunistas. Si bien Barea colabora en un principio con los segundos, a lo largo de sus páginas muestra mas simpatías por los libertarios. Mas que nada porque al final Barea cae en desgracia y los comunistas le ponen a él y su compañera Ilsa Kulcsar en el punto de mira. Y es que la vida sentimental de Barea daría para todo un artículo. Tras numerosos fracasos encuentra a Ilsa en la Guerra y se convierte en la mujer de su vida. Su caída en desgracia para comunistas como George Gordon y Constancia de la Mora (mujer de Hidalgo de Cisneros, jefe de la aviación republicana y comunista) es el fin para Barea. A Ilsa le cae la sospecha de ser trotskista, acusación muy fácil para los comunistas en la época. Datos como que tenía un libro de John Dos Passos en su casa firmado por él, y al haber apoyado este escritor norteamericano al POUM, hacen a Ilsa sospechosa. Barea de todos modos siempre tuvo unas relaciones tensas con su jefe, Rubio Hidalgo.
La derrota en la Guerra Civil, su exilio primero a Francia y luego a Inglaterra y el anticipo de la Segunda Guerra Mundial, es el fin de las memorias de Barea.
En definitiva un libro recomendable y de lectura, diría yo, casi obligatoria. Un testimonio único de un personaje que vive en un momento crucial de la historia de España.
La obra, que fue escrita entre 1941 y 1944 en su exilio londinense,, no ha dejado todavía de ser uno de los testimonios más importantes de la Guerra Civil española.

lunes, 1 de diciembre de 2008

XI Encuentro del Historiadores del Valle del Henares

El pasado fin de semana (27, 28, 29 y 30 de noviembre) se ha celebrado en Guadalajara el XI Encuentro de Historiadores del Valle del Henares. Como cada dos años, casi medio centenar de investigadores de la zona se reunen para la lectura de comunicaciones, la mayoría de ellas vinculadas con los temas de investigación que trabajan. Con ellas se puede ver los avances que los estudios en su mas amplio contexto, se están desarrollando en la zona del Henares.
Son cuatro días para debatir y escuchar multitud de trabajos, algunos de ellos realmente valiosos e importantes.
Si bien no es un encuentro dedicado solo y exclusivamente a lo que hoy se denomina "memoria histórica", lo cierto es que se convierte en una excelente plataforma para contrastar trabajos históricos en esta linea. El grueso de las comunicaciones no son ni mucho menos en las cuestiones de la Guerra Civil o de la República, pero las comunicaciones que sobre ello se presenta sirve para comprobar el estado de la cuestión en esta linea para las personas que en la zona trabajan las cuestiones antes reseñadas.
De este congreso destacaríamos alguna comunicación interesante. A tenor de tanto aniversario por el 2 de mayo se ha pasado por alto que también se cumplía en este 2008 el 175 aniversario de la muerte de Fernando VII. Con él se acababa el Antiguo Régimen, pero se enfrentaban dos concepciones de la sociedad. La liberal y la carlista. Juan Pablo Calero habló en su comunicación El ocaso del Antiguo Régimen en Guadalajara de la formación de estos bandos en la ciudad alcarreña. Enfrentamientos que serán prolegómenos de los que se darán ya en el siglo XX en la Guerra Civil.
Sobre la Guerra Civil en sí se presentaron dos comunicaciones. Una de Julián Vadillo sobre un militar republicano y masón que participó del aplastamiento de la sublevación militar en Alcalá de Henares (El militar que aplastó la sublevación en Alcalá de Henares. Ildefonso Puigdéngola Ponce de León. 1876-1936) y otra de Eduardo Villaverde que habló sobre el anarquismo en Guadalajara (El anarquismo en Guadalajara durante la Guerra Civil a través de 'Castilla Libre') a través de una experiencia de prensa durante el conflicto bélico.
En definitiva una muestra de lo que se está tratando en la zona sobre el movimiento obrero, la República y/o la Guerra Civil.
Dentro de dos años se celebrará el XII Encuentro, aun no se sabe si en Alcalá de Henares o en Sigüenza. Cuando llegue ese momento podremos volver a comprobar ese estado de la cuestión que la zona del Henares esta generando.

lunes, 24 de noviembre de 2008

LA CONTROVERTIDA FIGURA DE JUAN GARCÍA OLIVER


El pasado 21 de noviembre se celebró en la librería LaMalatesta de Madrid la presentación de las memorias de Juan García Oliver, El eco de los pasos. Patrocinadas por la Fundación Aurora, contó con la participación de Rafael Cid, por los editores, y de Julián Vadillo, en calidad de miembro de la FAI e historiador, tal como habíamos anunciado en el blog.
La controvertida figura de García Oliver y su obra nos llevó dos horas de exposición y debate. Interesante debate por otra parte, en un momento donde el movimiento libertario esta necesitado de ello. Aquí vamos a tratar un poco acerca de la obra y el autor.
En primer lugar hay que establecer lo acertado de la reedición de la obra, a pesar que, tal como quedó plasmado en la presentación, son unas memorias castradas, ya que el Instituto de Historia Social de Ámsterdam y el Ateneu Enciclopedic Popular cuanta con una copia completa de las memorias, sin los cortes que el editor de Ruedo Ibérico, José Martínez Guerricabeitia, realizó. Importancia de esta obra por dos razones:
Porque significa rescatar la memoria de un personaje importante para la historia del anarquismo.
Porque es hacer accesible el libro, pues los editados por Ruedo Ibérico en 1978 se antojaban imposibles en las compras por la red de redes.

El origen de las memorias de García Oliver se encuentra en el ya citado año 1978, siendo un libro contemporáneo a la obra de Abel Paz Durruti en la Revolución española. Aquí es donde se puede entender algunas de las cuestiones que plantea García Oliver en sus memorias, aunque en muchas ocasiones son muy desproporcionadas.
Ante todo nos encontramos con una figura controvertida. Y en la presentación se enumeró algunas de esas controversias. Por ejemplo que García Oliver es el forjador de algunos falsos mitos sobre el anarquismo que aun hoy se mantienen. Enumeremos algunos:
El mito de la Gimnasia Revolucionaria. Aunque García Oliver es protagonista en los intentos del primer bienio republicano (1931-1933) ante las medidas insuficientes de este, la concepción de “gimnasia revolucionaria” es un adjetivo que se incorpora muy posteriormente a la época por el mismo García Oliver. Exceptuando el levantamiento de Alto Llobregat en enero de 1932 y el de Casas Viejas de 1933 (si dejamos a un lado el de diciembre de 1933 tras el triunfo de los derechistas de la CEDA en las elecciones), el resto de movimientos campesinos no son patrocinados por la CNT y por la FAI. Los dos primeros son aprobados en Pleno Nacional de Regionales de la CNT. Pero movimientos como los de Arnedo o Castiblanco no son coordinados por nadie e inclusive es la UGT la organización mayoritaria en esas poblaciones. Desde este punto de vista incluso se puede afirmar que no existe tal “ciclo insurreccional”. La mayoría de esos movimientos son revueltas de hambre provocadas por los problemas estructurales de la Segunda República. Lo único que si es cierto es que esos movimientos responden perfectamente a una cultura obrera y, en su extensión, a una cultura libertaria de la que estaba impregnada la clase obrera en España.
García Oliver es también uno de los forjadores del mito del “faísmo”. El autor de El eco de los pasos no perteneció a la FAI hasta 1936. La FAI y las actividades de sus grupos tenía muy poco que ver con la propia visión de García Oliver. Él mismo en la página 535 habla del control de la FAI sobre la CNT, como si ese fuese el rol que la organización especifica debía de tener. Nada más lejos de la realidad. La fundación de la FAI en 1927 responde a la necesidad de unión de los grupos específicos del anarquismo, diseminados por la geografía española y en el exilio en Francia durante la dictadura de Primo de Rivera. No hay tal control sobre la CNT, merced por una parte a que la FAI es una organización mucho más pequeña que la sindical, y aquella nunca se dejaría controlar por esta. Incluso en el Congreso de 1931 en Madrid, los sindicatos de esa influencia “faísta” votan mayoritariamente por la Federaciones de Industria, base de crítica al sector posibilista de la CNT. Incluso de ese congreso Ángel Pestaña sale elegido secretario general y Juan Peiró director de Solidaridad Obrera. El control de la FAI sobre la CNT es todo un lugar común que han legado aquellos que han malinterpretado, de forma consciente o inconsciente, la labor de los grupos específicos. De hecho en la presentación se esbozó las grandes diferencias entre los “grupos de acción”, los “grupos específicos” y los “grupos de defensa confederal”, que en algún momento les dedicaremos un post en este blog.
Otro de los mitos de García Oliver es el de “a por el todo” tras la jornadas de julio de 1936. Este argumento choca, por una parte, de lo emanado en el Congreso Confederal de Zaragoza de mayo de 1936 y por otra del pragmatismo de la CNT y de su capacidad de análisis ante esa situación. En el primero de los casos porque, por el contrario de lo que siempre se establece respecto al congreso de Zaragoza, los dos grandes acuerdos de dicho comicio confederal con dos. A) La unificación con los sindicatos de oposición (la Federación Sindicalista Libertaria) de la ruptura treintista, y B) El pacto revolucionario con la UGT, tras el análisis que los libertarios han hecho de su lucha frontal contra el régimen capitalista durante el periodo 1931-1933. Es decir, tras mayo de 1936, la CNT ha dejado de pensar “a por el todo”, rechazando incluso la posibilidad de una revolución puramente libertaria por un proceso revolucionario en coalición con la UGT. Por otra cuando en Barcelona es aplastado el levantamiento de los militares rebeldes, el ir en la ciudad catalana “a por el todo” era viable. Pero haciendo un análisis pragmático, tal como hizo la CNT, había zona de fuerte influencia anarquista que había caído en manos sublevadas como Zaragoza, Cádiz o Córdoba, donde la represión fue brutal. Y otras, que quedaron en manos leales a la República, la CNT no era la organización mayoritaria, como en Madrid. Es tras ese análisis cuando se deshecha el “a por el todo” y se opta por una vía de colaboración con el resto de fuerza. Quizá el mayor error fue no debatir cual debería ser la posición ante la correlación de fuerzas con aquellos que no estaban para nada en acuerdo con las posiciones libertarias.
García Oliver realiza un ataque desenfrenado contra Federica Montseny. En un ejercicio poco serio hace una comparación entre Federica y otras dos mujeres de importancia en la época, Dolores Ibarruri La Pasionaria y Margarita Nelken. Esto lo hace en la página 258 de la obra. Aquí es donde vemos a un García Oliver mas pasional y poco reflexivo, que ataca sin ningún tipo de argumento contra Federica Montseny, que como todo militante en la época tuvo sus cosas, pero para nada es culpable total de algo.
También hay cuestiones menores como la formación de la bandera rojinegra, que en el capítulo de “Recuperación de fuerzas”, en la página 114 explica. Para nada el origen de la bandera se hizo como García Oliver lo plasma. Otro post quizá sea necesario para hablar solo y exclusivamente de la bandera rojinegra.

Por todas estas razones se ha creado toda una distorsión actual del momento histórico, cuando se toma a García Oliver como fuente única para estudiar la época. Por mucho que se esfuercen hoy desde algunos sectores, no existe actualmente un debate como el que había en la República. Hoy no hay “treintistas”, cuyo programa era muy revolucionario, contra un sector ortodoxo del anarquismo. Lo que existe hoy son otros debates, muy alejados de todo aquello.
Igualmente García Oliver no es la voz del anarquismo. Otros personajes son tanto o más importantes que el propio García Oliver. Olvidamos pronto a personalidades como Cipriano Mera, David Antona, Isaac Puente, Isabela Romero, Mauro Bajatierra, Ramón Acín, etc.
Igualmente es más que dudosa las acciones de García Oliver en su exilio en México, donde llega a adscribirse a la masonería, cuestión que no refleja en sus interesantes memorias.
Sin embargo, frente a todo esta carga de crítica, la importancia de García Oliver, paradójicamente, se establece al frente del Ministerio de Justicia, donde tiene una gestión brillantísima. Vamos a establecer una lista de las mismas:
a) Innovación en los Tribunales Populares. García Oliver los reforma para que no se comentan arbitrariedades. Regula la entrada en los mismos de miembros del Ejército y de las Milicias. Clausura las prisiones del Frente Popular (como Fomento, 9) o la justicia arbitraria como los grupos de Margarita Nelken. Frena las sacas de presos al nombrar, no sin dificultades, a Melchor Rodríguez como Director General de Prisiones.
b) Aprueba un decreto de Igualdad Hombre-Mujer. Algo que hoy es tan normal, necesitó un decreto ministerial del anarquista de Reus.
c) Establece la mayoría de edad a los 18 años.
d) Establece y gestiona los Campos de Trabajo, como medida para los presos, así como un Reglamento de Vigilantes de Campos de Trabajo. Todo ello con una humanidad y un trato exquisito al preso.
e) Reforma la plantilla de funcionarios del Ministerio de Justicia.
f) Deroga la Ley de Vagos y Maleantes de Jiménez de Asúa, y las leyes represivas del 11 de octubre de 1934, tras la Revolución de Asturias en ese año.
g) Reduce los plazos procesales en la sala de los social del Tribunal Supremo.
h) Acopla al personal del Secretariado y Auxiliar de la Administración de Justicia.
i) Traspasa el Consejo Nacional de Tutela de Menores al Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, que gestiona Federica Montseny.

Hay algún decreto más, todo ello innovadores en el campo de la justicia. La mano que ayuda a García Oliver es la de Eduardo Ortega y Gasset. Y todo esto lo realiza en apenas 6 meses, que pasa desde su nombramiento en noviembre de 1936 hasta el relevo gubernamental de Largo Caballero por Negrín en mayo de 1937. Este relevo, provocado por los sucesos de mayo, donde García Oliver tiene un papel destacado.
En el debate de la presentación se tocaron muchos puntos, como las estrategias anarcosindicalistas, las visiones de García Oliver de “todo el poder a los sindicatos”, su calificación, por parte de algunos como José Peirats, de “anarcobolchevique”, la participación ministerial de los anarquistas, el concepto confederal del comunismo libertario, etc. También surgió la reconstrucción de la CNT en 1977 y los problemas que conllevó.
Todo para concluir de la importancia de estas memorias, de lo acertado de su reedición, y de lo importante que es contrastar las fuentes leyendo estas memorias. Porque García Oliver escribió en 1937 un texto en la obra De julio a julio. Un año de lucha (Tierra y Libertad, 1937), donde dice cosas muy distintas a las que esboza en su El eco de los pasos.
Aun así estamos lejos de calificar estas memorias como cínicas, tal como hizo Ángel Viñas en su obra El escudo de la República.
Felicitemos pues la iniciativa de la reedición y lo acertado de esta presentación, pues nos hace tener una valoración de conjunto del anarquismo, no solo desde un punto de vista histórico sino desde la actualidad.

martes, 18 de noviembre de 2008

Presentación de "El eco de los pasos"


El próximo viernes día 21 de noviembre, en la librería LaMalatesta (Calle Jesús y María, 24) se va a presentar la reedición del libro de Juan García Oliver El eco de los pasos.

Contará con la intervención de Rafael Cid, por los editores, y de Julián Vadillo, por la Federación Anarquista Ibérica.

El acto se realizará a las 19:30 en el salón de actos de la librería.

Daremos cuenta en este blog de como se desarrollará esta presentación.

domingo, 16 de noviembre de 2008

A vueltas con la memoria

En las ultimas semanas he tenido la oportunidad de dar algunas charlas sobre la memoria histórica, coincidiendo con la celebración de algunas jornadas libertarias que se han celebrado.
Tengo que agradecer, en primer lugar, que se pensara en mi para poder realizar esto. La charla desarrollada en Bilbao y Madrid tuvieron poca acogida y creo que ha servido para poder ofrecer una visión libertaria de las cuestiones de lo que se ha venido a denominar "memoria histórica"
Durante esos actos he ofrecido las visiones que he venido desarrollando a lo largo de la existencia de este blog. La crítica al propio concepto de memoria histórica; lo que ha supuesto la generación de este movimiento; etc.
Pero si para algo veo que ha servido estas conferencias, ha sido sobre todo para dos cuestiones:
A. La primera que los libertarios tenemos una voz propia y unos conceptos alrededor de esta temática. Movimientos que están capitalizando algunos partidos políticos pero que en definitiva no llegan a las espectativas generadas, tienen que ser contrarrestados con una voz propia.
B. La segunda es que nos sirve para desmitificar y romper algunos lugares comunes que se han impuesto a lo largo de la historia por distintos tipos de tendencias y de concepciones historiográficas. Gracias a este tipo de actos podemos romper algunas peculiaridades que sobre el anarquismo se ha intentado ceñir y que incluso han calado en los propios sectores libertarios.
En Bilbao tuve la oportunidad de hablar de la FAI, que por excelencia, se convierte en la organización mas denostada. Y ello es así, por una parte, por el desconocimiento que alrededor de ella existe, y por otro por el lugar común que se le ha establecido de grupo de presión dentro de la CNT o de banda de pistoleros que se imponía por el terror. Estudiando a la FAI te das cuenta que ambas visiones son falsas y erróneas y que están lejos de la realidad. Unas veces fomentadas por desconocimiento y otras por maledicencia. Al trabajo de Juan Gómez Casas Historia de la FAI, pude completar uno escrito por mi titulado Desarrollo y debates de los grupos anarquistas de la FAI en el Madrid republicano, publicado en el número 4 de la revista Germinal. Para el desarrollo de este trabajo tuve la oportunidad, no solo de consultar mucha bibliografía sobre la temática, sino también consultar los archivos del Comité Peninsular de la FAI. Esto último algo que casi nadie ha hecho. Y allí, en esos documentos, contrastados con los datos de prensa y los estudios de campos, te das cuenta del pragmatismo y de los interesantes debates desarrollados por los grupos faístas, lejos de las visiones estereotipadas de "controladores" o "pistoleros". Sin embargo son estas últimas visiones las que hacen fortuna en grandes editoriales que dan cobertura a historiadores y escritores que mantienen tales posiciones. Afortunadamente plataformas como Germinal nos está ayudando a romper todo el monopolio de un panorama histórico dominado por una parte por una izquierda justificativa y, por otro, por una derecha revanchista.
El resto de los temas tratados han sido los típicos en cualquier charla de memoria. Se ha disertado sobre la Ley de Memoria Histórica, donde se la ha sometido a una crítica desde las posiciones anarquistas. Se ha roto el panorama común del anarquismo histórico. Se ha hablado de Garzón y del fiscal, donde se ha aprovechado para criticar a un proceso como la Transición, donde el pactismo y la traición de algunos grupos políticos como el PSOE o el PCE, sirvieron para sepultar la memoria de los derrotados en 1939, muchos de los cuales eran militantes de esas organizaciones. Aquí es donde mayor crítica se ha hecho a la llamada Ley de Amnistia de 1977, convertida en una amnesia institucionalizada.
Como conclusión hay que sacar, que si bien el movimiento de la memoria histórica ha sido tardío, lo cierto es que ha generado todo un proceso ciudadano que ha desbordado al propio gobierno socialista, que creía lo tenía bajo control. Y, sobre todo, que aun nos queda mucho por hacer. La memoria anarquista y nuestra historia tiene que ser reivindicada. Y nuestro trabajo es doble, ya que fue doblemente olvidada, por el franquismo triunfante y por la democracia, heredera del franquismo, y que condeno al ostracismo los conatos de crítica a su sistema. Y que para ello tenemos plataformas suficientes. Instituciones como la Fundación Anselmo Lorenzo, que con su hacer por la historia libertaria y su editorial, nos ofrece buena plataforma. Revistas como Germinal, cuyo objetivo es en el campo histórico, ofrecer nuevas visiones que vengan a romper los estereotipos sobre la historia libertaria. Los periódicos del mundo libertario, como Tierra y Libertad, que siempre ha dado cobertura a los artículos de historia y memoria, pues los considera importante. En esta linea también esta el CNT. Por último editoriales como LaMalatesta, que tiene una especial preocupación por la historia libertaria y cuyo trabajo es encomiable en esta linea. Y también el reconocimiento a algunas asociaciones de la memoria, que sin ser anarquistas, se muestran partidarias de reivindicar la memoria de los derrotados en la guerra, tuviesen las ideas que tuviesen.
Queda mucho trabajo pero el horizonte es esperanzador.

martes, 4 de noviembre de 2008

Nuevamente Hildegart


No es el primer post que dedicamos a Hildegart Rodríguez Carballeira. Como se recordará en otros post, esta mujer, dedicada a la política y a las cuestiones sexuales y de eugenesia, fue asesinada por su madre, Aurora Rodríguez Carballeira, el 9 de junio de 1933, en el domicilio que compartían en común en calle Galileo de Madrid. Todo un proceso posterior, seguido al detalle por Eduardo de Guzmán y Ezequiel Endériz, vertieron todo lo dicho en el juicio.

A través de la revista anarquista Estudios he recuperado un artículo del médico anarquista Isaac Puente, que firma como "Un médico rural", donde valora la figura de Aurora. Artículo interesante pues pone en entredicho el supuesto anarquismo del que se tilda a Aurora. Reproducimos el texto íntegro, que sirve para completar los anteriores post sobre Hildegart.


HILDEGART, O LA PATERNIDAD PRETENCIOSA

Un medico rural


A través de los minuciosos reportajes de Guzmán y Endériz en La Tierra, se nos aparece Aurora Rodríguez, la madre de la joven Hildegart, como una mujer excepcional, en concebir el ideal del hijo, en elegir el hombre que habría de fecundarla, en desafiar la moral gazmoña con el escandalo de su libertad sexual, y hasta en matar a la hija, por ver en ella el fracaso de las ilusiones y esperanzas puestas en ella.

Nos la pintan, además, como mujer consagrada a una idea redentora, que la lleva, en algún tiempo, a la creación de una colonia de afines, y que mas tarde, comprendiendo no puede ser obra de un solo individuo, durante el corto espacio de la vida, proyecta encontrar en su hija una continuadora de su obra de redención humana.

Desconocemos las ideas de doña Aurora, que no sabemos si pueden catalogarse en alguna doctrina social, pero sabemos que nada tienen que ver con la anarquía, aunque los reporteros apliquen con frecuencia a doña Aurora el dictado de anarquista. Sabemos algo del pensar de la madre de la Hildegart, a través de la producción de la joven muerta, cuya producción literaria fue, al parecer, inspirada y hasta dictada por su madre. La trayectoria política seguida por la Hildegart, militando primero en el socialismo y saltando luego al partido federal, habla muy poco en favor del discernimiento ideológico o de la firmeza de convicciones de su mentora.

En mi concepto, no tiene nada de excelente este excepcionalidad de la madre de Hildegart, ni puede aleccionar a la humanidad con nada que pueda ser ejemplar. Lejos de ello, demuestra adolecer de una serie de creencias que nos la hacen repelente y antipática.

Ante todo, el prejuicio falso y nefasto de que le hijo será como queramos que sea. Todo padre es víctima de esa ilusión, que solo puede hacerse realidad por mera coincidencia o por malograrse en él su verdadera personalidad.

El hijo es siempre una incógnita. Es el efecto de la combinación de los caracteres heredados (paternos y maternos) unos aparentes en los padres y otros ocultos. Pero en el nuevo ser hay también algo nuevo, algo que no existía anteriormente, una personalidad ante la que estamos obligados a postergarnos, rodeándola de todos los respetos. Doña Aurora fue a elegir un padre, del cual desconocía todos los detalles que habría sido menester tener en cuenta para ilusionarse con un fruto perfecto y acomodado a su ideal.

Mas repelente que la madre, que quiera una hija acomodada a su ideal humano, es la educadora, que pretende moldearle conforme a su idea preconcebida, que sacrifica todos sus impulsos infantiles y somete a la hija a la mas rígida tiranía educativa. En fuerza de obligarla al estudio, consigue hacerla brillar como un joven portento, quien sabe a costa de cuantas lágrimas y de cuanto dolor infantil contenido. Doña Aurora se nos muestra como la madrastra despótica que a toda costa quiere hacer de su hija un ser acomodado a su pensar, sin respetar la espontaneidad de su sentir, violentando sus inclinaciones, intentando deformar su naturaleza.

Pero su acto cumbre, el de poner fin de cuatro tiros a la vida de su hija, no ha podido ser un acto consciente, porque a la edad de la Hildegart no puede darse nada por perdido ni por malogrado, pues está aun todo por hacer. Estaba en la edad de la duda, de la autoformación consciente, de la elaboración lenta y vacilante de la personalidad. Este crimen es la coronación de un calvario penoso; el remate y la consumación de la patria potestad tiranizando a la infancia; la vida joven que nace y pugna por expandirse, constreñida, maltratada y sacrificada por lo viejo, que no resiste a desaparecer y no se resigna a dejar de ser obstáculo.

Entre la madre que pretende afiliar a su hija, no a un ideal sentido, sino a un ideal impuesto, y la hija, que se resiste a dejarse modelar, nuestras simpatías mas vivas están con la hija rebelde. Es un atentado a la humanidad, a las ideas emancipadoras y a la Naturaleza, el que, puestas dos vidas en colisión, sea la caduca la que destruya la vida en germen. Hubiéramos encontrado justificado el crimen de la hija contra la madre, liberándose de la férula de la personalidad que pugnaba por arrollar la suya. Hubiera sido la respuesta digna a una existencia sojuzgada.

Es repelente toda imposición, hasta la educativa. No hay nada excelso que pueda servir para justificarla.

El hijo, frente a sus padres, no tiene ningún deber y tiene todos los derechos. El padre, frente a su hijo, no puede invocar ningún derecho y solo puede sentirse ligado por deberes.

La Hildergart puede ser el símbolo de la infancia y la juventud sacrificadas al capricho paternal. En ella ha culminado la tragedia de la infancia y la juventud, esclavizadas en la familia, en nombre del derecho de propiedad sobre los hijos, como en algún tiempo se tuvo sobre los siervos.

Su madre, en cambio, encarna todo el negro pasado de la tiranía personal.

(Estudios, noviembre 1933)