martes, 2 de septiembre de 2008

Los girasoles ciegos


Tengo que reconocer que al ir a ver esta película iba con todas las alarmas del mundo. El 15 de diciembre hice una reseña del libro de Alberto Méndez en el blog. El libro me gustó. Pero muchas veces plasmar en el cine la idea o el argumento de un buen libro hace que las expectativas sean altas y la decepción pueda ser mucha. Aunque el gran guionista Rafael Azcona, recientemente fallecido, y el director José Luis Cuerda se han tomado alguna libertad en el guión, tengo que reconocer que la película es bastante buena y refleja perfectamente el ambiente y la denuncia que Méndez nos introduce en "Los girasoles ciegos"

El libro narraba cuatro historias (invito a que lean el comentario que hice aquí en su momento de esta obra) y la película hace dos, la segunda y la cuarta, siendo esta última la principal. La historia de un maestro republicano y masón, que se esconde para no ser detenido por sus ideas.

No quiero contar la película porque lo que invito es a que la gente vaya a verla. Pero si quiero destacar cosas que quedan bien plasmadas.

Por fin he podido ver una película donde se plasma la posición de la Iglesia católica en el franquismo. En todo momento se ve a la Iglesia como lo que fue. Colaboradora e impulsora del régimen liberticida de Franco. Porque la Iglesia bendijo la Guerra, impulso el golpe de Estado de julio de 1936, sus integrantes fueron al frente, asesinaron personas, dieron tiros de gracia, bendijeron la represión y participaron de ella. La Iglesia fue lo que fue y es lo que es. Juez y parte de ese régimen criminal donde ellos eran los criminales. Hoy lo tapan con "mártires" por doquier, con represiones religiosas magnificadas y cuestiones similares, para no confirmar lo que fueron y son. Colaboradores del franquismo y hoy defensores de su actitud en ese régimen. El diácono Salvador (Raúl Arévalo) representa perfectamente todo eso. Y ellos mismos saben que todo lo que dicen son moralinas con un transfondo terrorífico. La maquina terrorista de la Iglesia se ve en toda su extensión. Niños cantando el Cara al Sol en el patio del colegio y dirigiendo la canción los curas. Un buen golpe y muy acertado de la película a la Iglesia.

Por otra parte, y aunque sea de pasada, muestra explícitamente el colaboracionismo de Franco con la Alemania nazi, lo que hoy muchos niegan sistemáticamente. El profesor republicano traduce textos al alemán que luego firma su mujer y que se los da a un colaborador nazi que tiene un cuadro de Hitler en su casa y donde se ve igualmente a nazis uniformados mandando informes. El tema del wolframio a la Alemania hitleriana esta representado en la obra. Y es Galicia precisamente el lugar donde los alemanes desarrollaron estas actividades. Por las investigaciones que realicé en relación a la explosión del polvorín de Alcalá de Henares en 1947, pude contactar con un historiador gallego, Enrique Barrera Beitia, que realizó la investigación sobre la explosión del polvorín de El Ferrol en 1943. Allí los alemanes tenían unidades instaladas y el polvorín, en ese caso sí, fue saboteado por la guerrilla antifranquista y en colaboración con los servicios secretos británicos. Franco y sus secuaces ocultaron esto, pues de reconocer este ataque británico a territorio español hubiese tenido que declarar la guerra a Gran Bretaña cuando en 1943 estaba clara la derrota del Eje. Desde entonces la estrategia de Franco va cambiando respecto al wolframio a los alemanes.

La historia de la hija de los protagonistas que se fuga con su compañero sentimental, un poeta republicano, no es la primaria, pero es un perfecto componente para la dramatización del film. Escenas muy logradas también en esta historia.

Por otra parte los personajes de la película están muy bien trazados. Muy bien situados y muy bien interpretados. Destacaría al diácono, lascivo y con esa doble vida propia de la Iglesia. A Elena (Maribel Verdú) que refleja perfectamente la cara de los derrotados. Y a Ricardo (Javier Cámara) un muerto en vida.

Por último destacar el recurso cinematográfico del susurro. Ese susurro entre los personajes indica el miedo que había en la época y te traslada a una atmósfera cerrada y claustrofóbica, muy en la linea de que lo tuvieron que sentir aquellos, que por sus ideas, eran perseguidos y asesinados.

Película, que desde mi modesta opinión, es recomendable en todos los sentidos.

5 comentarios:

Cuboderubik dijo...

Bueno, pues me replanteo entonces ir a verla. Porque he de reconocer que, aunque me apetecía un montón desde que se estrenó la semana pasada, las críticas que había leído hasta el momento me habían hecho desestimar un poco la idea inicial. Un beso!

canichu dijo...

Ciertamente la postura de la Iglesia en la guerra fue muy clara, otra cosa es la de los católicos en general. Pues si bien es cierto que los católicos más aférrimos eran en general del bando alcista, también es cierto que hubo católicos en la zona republicana. No hay que olvidar los casos vascos y el caso de Vidal i Barraquer y aquel entierro en barcelona. Supongo que sería interesante, como decía el catedrático Montero, investigar cómo vivió el catolicismo de base la contienda, ya que está claro que este estaba en los dos bandos, a pesar de que está sumamente claro que el catolicismo más interiorizado estaba en general con Franco.

Por otra parte lo de los NAZIS es cierto, yo tengo amistades que aún dudan de qué grado de colaboración había en los 1940', y no es broma.

Y por lo demás, este mismo director de la película afirmaba en una entrevista que leí que por él se podrían hacer muchas películas de la guerra civil, porque aún quedaban temas sin explorar como, palabras suyas y no mías, los ajustes de cuentas personales que realizaron anarquistas aprovechando su condición... y nada dice de los ajustes de cuentas personales de nadie de otra ideología o sin ideología. El cine que vendrá, vete a saber cuál será. Un abrazo.

Capi Vidal dijo...

Gracias por tu crítica, Maurice. Yo tampoco tenía muchas ganas de verla, Cuerda es más bien plomizo ("La lengua de las mariposas" no estaba mal, pelín maniquea tal vez), aunque no sé dónde he oído que la autoría de esta peli se atribuye también a Azcona.

La entrevista de Cuerda a la que aludes, Canichu, me deja de piedra. "Ajustes de cuentas personales que realizaron anarquistas aprovechando su condición…". O sea, que estos anarquistas, además de salvajes quemaiglesias, ahora resulta que eran asesinos vengativos.

Efectivamente, no sabemos qué no espera en la ficción cinematográfica sobre la GCE (que, a mí particularmente, me cansa en sus visiones simplistas y sesgadas).
Besos y abrazos.

Mauricio dijo...

Yo quiero insistir en quees una opinión personal la que hago de la película. Quizá deberíamos de contrastar los datos si alguno de vosotros la ve.
Lo que me parece brutal son esas declaraciones de Cuerda sobre los anarquistas. ¿Me podéis pasar el link?
Al César lo que es del César. La película yo creo que está bien, pero también se puede criticar las tonterias que se dicen de los anarquistas en relación a la Guerra Civil. La verdad es que los anarquistas son blanco fácil para toda esta gente, la mayoria socialista y antiguos comunistas, que se dedican a difamar y ocultar otras cosas que son de las ideas que ellos defienden.
Sobre lo de los católicos en la Guerra, yo haría una distinción Canichu entre católico y cristiano. Montero quiere que se haga ese tipo de investigaciones porque él es católico y es muy difícil lidiar algunas cosas de la Guerra cuando tu ideología actual es otra. Prometo escribir en el blog en breve una cosa al respecto.

canichu dijo...

si tengo el periodico aun en la bolsa de reciclar te lo guardo.