miércoles, 5 de septiembre de 2007

La importacia social de las utopías (I)


El avance de la humanidad se debe a muchísimos factores. Desde luego el individuo y la lucha de clases, de la que forma parte el individuo, es uno de ellos. Pero en muchas ocasiones, las visiones y aportaciones de algunos personajes extraordinarios han servido como elemento para la agitación de las conciencias y ha puesto al hombre en una búsqueda de metas mas altas de libertad e igualdad.

En esta última aportación la importancia de las utopías es realmente trascendental. Confundidas erróneamente como imposibles, el significado de la misma nos lo lega aquel que acuño su propio nombre. Tomás Moro, a través de su universal obra Utopía, explica el termino: “U” (Negación), “Topos” (Lugar): No hay lugar. Proviene desde luego del título provisional que le da la obra: En ninguna parte.

Es Tomás Moro el fundador de las llamadas utopías modernas, si bien existieron ejemplos anteriores que se podían encauzar perfectamente en esa lógica, como fue el caso de Platón y su República.

En Utopía Tomás Moro sitúa en una isla (algo característico en distintas utopías) una sociedad donde la gente vive en armonía y felicidad. El momento es propicio para este evento. Moro edita su obra en 1518, cuando en Europa se empieza a dirimir la prefiguración de lo que será el protestantismo y por otra parte años atrás se ha descubierto América, donde muchos sitúan sociedades ideales. Moro, al beber del erasmismo, pretende plantear la viabilidad de un humanismo cristiano.

A Moro le siguió otros autores posteriores como Tomasso Campanella que con La ciudad del Sol también plantea un nuevo modelo ideal de sociedad. Las reducciones jesuitas de Paraguay imitan en parte la obra de Campanella.

Desde el momento que Moro establece su Utopía, se convierte en un genero literario, que utiliza la narración como uno de los métodos para plantear sociedades alternativas. Es Marx quien contraviene la corriente utópica, cuando establece que los socialismo anteriores a él son utópicos, utilizando esto de forma despectiva, frente a un socialismo científico, mejor basado y mas estructurado. Esto lo explican tanto Marx como Engels en la obra Del socialismo utópico al socialismo científico.

Pero las utopías mantienen cuestiones propias que le hacen genero, como lo indicamos mas arriba. El utopista y la utopía, se mantiene en parte fuera de una ideología concreta, si bien busca conjugar el grado teórico con el práctico para llegar así a los objetivos de transformación social. Por ello el genero narrativo es mucho mas adecuado para la utopía, merced a que puede poner la aplicación practica en personajes y en sociedad, cosa que una obra teórica pura no puede.

La utopía se opone a los gobiernos inhumanos y busca un ideal de justicia y paz. Busca la tolerancia y alguna parte de la religión como algo natural, alejándose de cualquier convencionalismo institucional que podría representar cualquier Iglesia. Pero a medida que se perfecciona el genero, el laicismo hace acto de presencia y se convierte en un leiv motiv.

A excepción de algunas utopías conservadoras y reaccionarias (de las que hablaremos de algún caso) pone énfasis en la eliminación de los derechos de propiedad, así como el papel del trabajo armónico para no tener ningún tipo de escasez en cuestiones materiales.

La ciudad remodelada también forma parte de su idiosincrasia. Incluso hay utopías urbanas, como la Sforzinda. Ciudad ideal del Quatrocento italiano, ideada por Filarete. Urbanistas posteriores, en el siglo XIX, también participan del pensamiento utópico, como es el caso de Ildefonso Cerdá, que idea el ensanche de Barcelona, y que tuvo una vinculación muy activa con los grupos cabetianos de la ciudad. También científicos como Narciso Monturiol, que ideo el Ictineo, un submarino que alcanzó menos popularidad que el de Isaac Peral, debido a que Monturiol no lo puso al servicio del Ejercito sino de la sociedad.

Igualmente la mayoría de las utopías se sitúan en islas, cosas que Moro ya había establecido.

Las utopías se interpretan desde algunos lugares comunes a tener en cuenta:

  1. Interpretación del origen de la utopía, fijándose en el utopismo occidental. Ocupa importancia el lugar de la utopía. Muchos lo sitúan en la Lacedemonia, en el Peloponeso. Allí Licurgo habla de una igualdad de hombres y mujeres.
  2. Acto seguido hay una fractura entre la utopía clásica y la utopía moderna. La primera es estática y la segunda dinámica. Y esta última no se sitúa con Moro si no ya en la Revolución Francesa
  3. Las utopías partes de dos principios básicos: A) Búsqueda de un mundo mejor, B) Medios de cambio. Para esto último establece dos parámetros: las leyes y/o la educación (dependiendo siempre de la utopía)

Aun así las utopías no están exentas de criticas, como las formuladas por Karl Manheim en Ideología y utopía, donde establece que la ideología es un elemento retrogrado y negativo, frente a la utopía que es un proceso prospectivo y positivo. Otra critica es la de Frederick Polar en La imagen del futuro, donde considera que la utopía es una estructura visionaria que podría verse en un futuro (lo pone en condicional) Por último la de Ernest Bloch en Principio de esperanza donde establece que la utopía tiene anticipaciones realistas. Esta última es la visión mas determinista.

Y todo este compendio utópico de intentos de transformación es lo que diferencia a las utopías de las arcadias, de los relatos exóticos, de la edad dorada, de los países de Jauja o de viajes extraordinarios. En esta última línea si hay que establecer, que quizá el novelista francés Julio Verne si tiene algunas obras que se pueden calificar de utópicas. Si algunos viajes extraordinarios como Veinte mil leguas de viaje submarino, establece algunas frases categóricas de del capitán Nemo de sociedades perfectas sin ley, lo cierto es que la obra Los náufragos del Jonathan si que establece un modelo socialista en una isla donde unos viajeros han naufragado y donde vive un anarquista separado de la sociedad. Igualmente Verne esboza un tímido socialismo utópico en su obra Los quinientos millones de la Begum. Pero el caso de Julio Verne es muy particular.

Terminamos aquí la primera parte del trabajo. Continuaremos en una segunda parte con distintos tipos de utopía y el desarrollo de las mismas desde la Ilustración hasta la actualidad.

3 comentarios:

Cuboderubik dijo...

Y la importancia vital, personal, humana, individual de las utopías. Porque si no ves más allá de tu horizonte, estaremos perdidos...

canichu dijo...

espero la segunda parte, y sobre todo la parte de las utopías que se intentaron llevar a cabo en USA. ¿Te has fijado alguna vez que muchos de los que fueron creando USA lo hicieron desde puntos de vista de libertad casi anarquistas? ¿de que allí se fundaron muchas comunas, no necesartiamente anarquisrtas, al margen del Estado? ¿Y que incluso en el siglo XX regresaron las comunas con los hippies? ¿Y no sería interesante profundizar en esos hechos al margen de los prejuicios habituales y tópicos que se pueda tener sobre USA?

Mauricio dijo...

En los próximos días quiero introducir dos partes más. Una sobre las utopias internacionales, que como dice Canichu hay que hablar de las experiencias utopicas en EEUU (casi todas fracasadas) y una tercera parte sobre las utopias en España.