viernes, 30 de mayo de 2014

Mijail Bakunin. 200 años después



El grupo anarquista Albatros de la FAI, ha realizado este video sobre la figura de Mijail Bakunin en el 200 aniversario de su nacimiento.
Participan en el mismo:

Ana Sigüenza: Profesora y educadora
Juan Pablo Calero: Profesor e historiador
Javier Antón: Profesor y geógrafo
Paco Salamanca: Historiador
Julián Vadillo: Historiador

https://www.youtube.com/watch?v=P-o_sDlq-6Q

viernes, 23 de mayo de 2014

LA REPRESIÓN EN TIEMPOS DEL ESTALINISMO. "EL CASO TULAYEV" DE VÍCTOR SERGE

Hace muchos años cayó en mis manos un ejemplar del libro de Víctor Serge Memorias de un revolucionario. Un repaso a su vida por los diversos avatares del exilio, revoluciones y movimiento obrero. Y en una personalidad como Serge, a caballo entre el anarquismo y el marxismo, pero siempre una mente crítica contra todo lo que le rodeaba. No era la única obra de Serge que leí. Textos suyos sobre la revolución rusa y sobre el estalinismo completaron la visión del personaje.
            Hace poco tiempo volví a encontrarme a Serge, en este caso estudiando a la banda de Bonnot. En aquel momento Serge era Víctor Kibalchich y escribía en el periódico La Anarquía. La relación de este revolucionario con todo el asunto del ilegalismo francés. En ese momento volví a leer la parte que tocaba de Memorias de un revolucionario.
            Pero la casualidad quiso que Víctor Serge volviese a aparecer. En este caso como escritor de una novela: El caso Tulayev. Había oído hablar de esta novela pero nunca la había leído. Aprovechando que la editorial Capitán Swing la publicó me la leí.
            Novela ambientada en los años de plomo del estalinismo. Un joven asesina al camarada Tulayev, alto cargo del gobierno soviético. Aunque logra huir, las autoridades desatan una auténtica ola de represión entre los propios integrantes del partido. Cuadros medios son obligados a confesar la ejecución o inducción de un crimen que no habían cometido. Los tentáculos del aparato de represión estalinista se extienden hasta la acusación a los trotskistas del asesinato de Tulayev. Sin embargo el verdadero asesino, impulsado por cuestiones alejadas de lo que creen las autoridades soviéticas, no es descubierto.
            Es una novela trepidante, donde se comprueba la oleada de represión que el estalinismo había iniciado con la década de 1930. Hay muchos libros de historia que tratan estos aspectos. Recuerdo que hace años leí uno titulado Espías y saboteadores donde se plasma el proceso contra un autodenominado Partido de la Industria que intentaba derribar el régimen de Stalin. Otros textos, también es castellano, hablan de los procesos contra Bujarin, Kamenev, Zinoviev, etc. Toda la vieja guardia bolchevique que había protagonizado el cambio más profundo de la sociedad en 1917. Todo siempre bajo el paraguas del trotskismo que intentaba desestabilizar el régimen soviético.
            El caso Tulayev es un reflejo de ese clima que se vivía en Rusia a finales de la década de 1930 escrito por uno de sus protagonistas.  Por las páginas del libro se pasean personajes que siempre había sido fieles a Stalin, como Makeyev, y sin embargo son purgados. Revolucionarios socialistas que son acusados de traición a la patria. Visiones de la Revolución española (que se desarrollaba en el momento de la novela) por parte de soviéticos en España. Y, sobre todo, el ambiente de presión que impedía cualquier tipo de confrontación con lo que a claras luces era un proceso injusto.
            Son los años de la paranoia estalinista y de las grandes purgas del partido. Cuestión que no fue ajena en occidente, donde también hubo casos de represión contra disidentes de Stalin.
            Aun así no podemos perder de vista que esa paranoia también tuvo episodios contra el progresismo en los países occidentales. Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial en EEUU y otros lugares se desata una auténtica caza de brujas contra el comunismo. Cualquier sospechoso de estar afiliado o mostrar simpatías por ideas comunistas era perseguido por ello. Los duros años del macarthismo que acabaron con una generación completa. La ilegalización y persecución contra organizaciones de izquierdas. Por no hablar del beneplácito que las potencias capitalistas y la superpotencia norteamericana mostraron al franquismo en España.
            La obra de Serge es muy recomendable. Muy bien escrita y estructurada. Muy descriptiva hasta en los pequeños detalles. Una muestra, a través de una obra de ficción, de hasta donde puede llevar un régimen totalitario. Lo único del libro que no me ha gustado ha sido el prólogo de Susan Sontag, donde se cae en muchas ocasiones en lugares comunes que simplifican la realidad.
            Si les interesa una buena novela sobre la represión estalinista no duden en leer El caso Tulayev

domingo, 18 de mayo de 2014

MIJAIL BAKUNIN. 200 AÑOS DE ANARQUÍA

Artículo publicado en el último del periódico CNT por el 200 aniversario del nacimiento de Bakunin

El 18 de mayo de 1814 (30 de mayo según el calendario occidental) nació en Premujino Mijail Alexandrovich Bakunin. Hijo de un diplomático muy cercano a la corte el Zar, Bakunin contó con una formación militar y académica. Pero a pesar de ello desde muy pronto se comenzó a formar una personalidad que no le gustaba lo establecido. Bakunin comenzó a tomar contacto con personajes como Herzen y Ogarev, bebió de la tradición revolucionaria rusa representada por la rebeliones cosacas de Stenka Razin en el siglo XVII y Yemelian Pugachov en el siglo XVIII, se acercó a lo que había significado la lucha de los decembristas rusos en 1825 como reflejo de las revoluciones de 1820 en Europa occidental.
            Pero fueron sus viajes a Europa occidental lo que terminó por formar al revolucionario Bakunin. Allí conoció de cerca la filosofía de Hegel, de Kant, de Feuerbach. Tomó amistad con el poeta George Herwegh. En París Bakunin conoció a Marx, Engels y Proudhon. Bakunin quedó fascinado con estas figuras si bien critico muchos aspectos de ellos. A Marx lo consideró un vanidoso, a Engels un maestro de la calumnia y a Proudhon lo acusó de excesivo idealismo. Aun así Bakunin admiraba a todos ellos.
            En 1848, al calor de las revoluciones democráticas que se extendían a lo largo y ancho de Europa, Bakunin participó en mayo de 1849 en la rebelión popular de Dresde. Junto a él participaron revolucionarios como Huebner o el músico Richard Wagner. A pesar de que la rebelión fue aplastada, incluso Marx reconoció en 1852 en su carta Revolución y contrarrevolución en Alemania la importancia de Bakunin en este acontecimiento.
            Bakunin fue detenido y penó por numerosas prisiones, incluida su extradición a Rusia y su reclusión en la terrible fortaleza de Pedro y Pablo. A pesar de las torturas y de supuestas confesiones sacadas merced a las mismas, Bakunin fue deportado a Siberia de donde logró evadirse en 1861 gracias a la colaboración el gobernador de la zona, Muraviev, pariente lejano del revolucionario ruso. Tras un breve paso por Japón, Panamá y Nueva York, llegó nuevamente a Londres.
            En la capital inglesa Bakunin volvió a tomar contacto con Herzen y el grupo alrededor del periódico Kolokol. Pero Bakunin había avanzado mucho más en su pensamiento y las tendencias de Herzen y Ogarev se le quedaban estrechas. Funda por ello una organización internacional a la que le da el nombre de Alianza de Socialistas Revolucionarios que luego será Alianza de la Democracia Socialista teniendo integrantes en Suecia, Noruega, Dinamarca, Bélgica, Inglaterra, Francia, España e Italia.
            Bakunin no solo contribuye con su trabajo a la creación de movimientos y asociaciones revolucionarias en Europa occidental, sino que sus teorías llegan al corazon de la misma Rusia donde contribuye también a la expansión de circulos revolucionarios contra el zarismo.
            Poco después Bakunin se integró también en la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT). El debate que se generó dentro del seno de la AIT llevó a su ruptura. Por una parte Marx consideraba que el modo de organización de la Internacional tenía que ser centralista donde el Consejo General tuviera capacidad decisoria. Bakunin, pero también los seguidores de Proudhon, consideraban que la AIT tenía que tener una estructura federal, donde las secciones marcarán el devenir de la organización y el Consejo General solo fuese un órgano meramente ejecutivo. Esta diversidad de opiniones llevó a la ruptura de la Internacional.
            Aun así los pensamientos que se expandían por Europa generaron movimientos como la Comuna de París de marzo de 1871. En el movimiento revolucionario que se generó en Lyon un poco antes, en septiembre de 1870, Bakunin tuvo una participación activa. Formado un Comité para la Salvación de Francia, inmersa en la guerra contra Prusia, Bakunin y otros tomaron el Ayuntamiento de Lyon. Junto a él personajes como Ozerov, Blanc o Bastelica. El fracaso de la revolución le hizo huir a Marsella y salir posteriormente de Francia, estableciéndose en Locarno junto a su amigo Carlo Cafiero en La Baronata. La ruptura de la Internacional, el desengaño que le llevó a romper relaciones con un personaje como Nechaiev, marcaron la última etapa de vida de Bakunin. A pesar de ello siguió escribiendo libros donde desarrolló sus conceptos del patriotismo, del anarquismo, de la participaciones de los trabajadores en las luchas obreras, del antiteologismo y el ateismo, del nacionalismo, etc. Incluso inició la traducción de El Capital de Marx al ruso.
            El 1 de julio de 1876 fallecía en Berna Mijail Bakunin, uno de los grandes revolucionarios que marcaron la historia del movimiento obrero, revolucionario y anarquista de los años venideros. Su muerte fue sentida por todas las escuelas del socialismo si bien la unidad del proletariado, solicitada al pie de su tumba por los que asistieron al entierro, nunca se llegó a conseguir.

lunes, 5 de mayo de 2014

EL MOVIMIENTO OBRERO EN ALCALÁ DE HENARES

Ante las presentaciones del libro Historia del movimiento obrero en Alcalá de Henares, 1868-1939, pongo este artículo resumen de lo que es este trabajo de investigación.
Este artículo fue publicado, en parte, en el número de Marzo-Abril de la revista Madrid histórico.

El final de la Guerra Civil significó la derrota del movimiento obrero. No solo porque en el campo de batalla la República fue derrotada, sino porque los principios sobre los que se había sustentado la lucha obrera en España desde la llegada de la Primera Internacional habían sido derrotados por la fuerza de las armas.
            El movimiento obrero en Alcalá de Henares aúna dos cuestiones de importancia, que se repite también en otros puntos de España:
  1. Es un factor imprescindible para conocer y entender la modernización de la sociedad. A falta de una revolución liberal que nunca llegó a concluir en España y de agentes de modernización y democratización, el movimiento obrero ocupa ese lugar.
  2. El movimiento obrero fue el único garante de la defensa de los pocos derechos que se fueron concediendo a los trabajadores a través de su propia lucha.

Alcalá de Henares se presentaba en 1868 como una ciudad de estructura básicamente agraria, con la propiedad de la tierra concentrada en unas pocas familias que se habían beneficiado de la venta de las mismas en el proceso de desamortización. La clase jornalera era la mayoritaria y su situación laboral no se diferenciaba en nada de la situación de miseria que se vivía en otros puntos de España. El mundo de los oficios completaba un panorama laboral en la ciudad que no comenzará a cambiar hasta que en la década de 1920 se comenzaron a establecer industrias más amplias que variaron el mapa laboral de la ciudad. Hasta ese momento la agricultura y la construcción eran los sectores mayoritarios entre los trabajadores complutenses. La década de 1920 y el periodo republicano desarrollaron un modelo industrial a gran escala, tanto de metalurgia como de cerámica. En este contexto social y económico comenzó a surgir la conciencia de clase.
Los orígenes del movimiento obrero alcalaíno hunden sus raíces en la Primera Internacional. En 1871 se documentan los primeros conatos de organización obrera en la ciudad. A la cabeza de dicha sociedad obrera se situó un fotógrafo, Florencio Navarro, que en 1872 integró la sociedad en la FRE. Las actividades de esta sociedad obrera se pueden seguir a través de los periódicos La Emancipación y El Condenado. Entre las mismas se cuenta un homenaje a los comunard parisinos en marzo de 1872, en el aniversario de la proclamación de la Comuna de París. La llegada a Madrid de Paul Lafargue en 1872 y su afiliación a la sección de Alcalá de Henares hizo que esta tuviese protagonismo a nivel nacional. Con el seudónimo de Pablo Farga acudió como delegado de Alcalá al congreso de Zaragoza de abril de 1872. Allí Lafargue desarrolló la ponencia sobre el concepto de la propiedad. La sección de Alcalá de Henares, con Florencio Navarro a la cabeza, se hicieron defensoras de las tesis marxistas de la Nueva Federación Madrileña de Pablo Iglesias y Francisco Mora. Siguieron manteniendo correspondencia los alcalaínos con los madrileños hasta la primera mitad de 1873, donde se dejó de tener  noticias de la sección de Alcalá de Henares.
Pero el periodo de libertades políticas que inauguró el Sexenio Democrático finalizó con el fin de la experiencia republicana y la vuelta de los Borbones. La oleada de conservadurismo posibilitó que estos sectores retomasen el poder en la ciudad y las sociedades obreras se diseminasen o desapareciesen. A pesar de que Max Nettlau habla de una sección antiautoritaria de la Internacional en Alcalá de Henares en 1877, no se tiene constancia documental de sociedades obreras organizadas hasta inicios del siglo XX. Una travesía en el desierto que se llenó con Sociedades de Socorros Mutuos y la extensión de sociedades democráticas y republicanas donde participaron antiguos internacionalistas como Florencio Navarro. Ante la ausencia de un movimiento obrero de cariz socialista o anarquista, fueron los republicanos quienes ocuparon ese hueco. Se hicieron hueco personalidades como las del fotógrafo Casto Ortega. Pero esos intentos tímidos de asociación no llegaron a fraguar. La crisis finisecular también alcanzó a Alcalá de Henares. Junto a diferentes levantamientos militares, numerosas huelgas se sucedieron en la ciudad ante la falta de subsistencias y productos de primera necesidad con precios desorbitados. El más importante de esos movimientos fue el de 1898, encabezado por mujeres, y que finalizó con la declaración del Estado de Guerra en la ciudad y el encausamiento contra muchas de sus participantes. A pesar de que no existió grupo político organizado tras las protestas, lo cierto fue que durante las manifestaciones aparecieron emblemas como la bandera negra, que bien puede ser de algún grupo anarquista organizado o bien representaba la bandera del hambre.
El inicio del siglo XX marcó el renacimiento del movimiento obrero organizado y el surgimiento de sus organizaciones representativas. Cuando se inauguró el nuevo siglo los republicanos tenían mucho campo ganado entre las masas obreras de la ciudad. Ello les llevó a fundar en 1901 un Centro Obrero, un periódico con el título El Obrero, clases de instrucción para los hijos de los trabajadores, etc. A la cabeza de todo este movimiento se situó Casto Ortega. Pero los republicanos no consiguieron establecer estructuras asentadas de sus sociedades por la enorme dispersión de sus tendencias. Este hecho fue aprovechado por el incipiente movimiento socialista. A inicios de siglo destacaron dos personalidades en el desarrollo del socialismo complutense. Por una parte Antonio Fernández Quer, alcalaíno de nacimiento afiliado al PSOE y la UGT desde finales del siglo XIX. Su propósito era desarrollar dichas estructuras en la ciudad complutense. Para ello contó con la colaboración de la otra gran figura para el triunfo del socialismo en la ciudad: Jerónimo Carnicero, militante socialista de Madrid e integrante de la Comisión Ejecutiva de la UGT. Carnicero se desplazó hasta Alcalá para instruir a los obreros complutenses de la necesidad de la organización pura y específicamente obrera. En 1902 nació la Asociación de Obreros de Todos los Oficios de Alcalá de Henares, origen de la UGT local, bajo la presidencia de Fernández Quer.  Un año después fundó la Agrupación Socialista que en las elecciones de noviembre de 1903 obtiene dos actas de concejales en su propia persona, teniendo que renunciar a una. La estrategia socialista de estructurar al PSOE en aquellos lugares donde tuviesen posibilidad de éxito, surte efecto en Alcalá de Henares. Junto a ello una efectiva propaganda y una clara diferenciación entre distintos sectores obreristas, ya fueran republicanos o anarquistas.
Esta implantación socialista hizo reaccionar a los sectores conservadores, que comenzaron a desarrollar estructuras del obrerismo adaptadas a la Rerum Novarum y al catolicismo social. Encabezados por el sacerdote Víctor Marín y por militante católico Francisco García Cuevas, nació en 1905 en Alcalá el periódico El Amigo del Pueblo, que defendió los intereses de los católicos sociales, crearon organismos como Centro Católico de Acción Social y tuvieron como cometido restar fuerzas al socialismo y a los republicanos, que a partir de 1906 vuelven a coger influencia en la ciudad gracias a Santiago Alonso, muy influenciado por el lerrouxismo.
Fernández Quer inauguró la llegada de los socialistas al Ayuntamiento, que no paró de crecer hasta la proclamación de la Segunda República cuando ya eran el partido más votado. Fernández Quer se convirtió en el primer concejal socialista de la provincia de Madrid. Casi dos años antes que Pablo Iglesias, Largo Caballero y García Ormaechea. En sus 10 años como concejal del consistorio alcalaíno llevó a rajatabla el programa municipal socialista aprobado por el PSOE en 1897. Reclamó trabajo para los obreros, defendió de sus intereses salariales y sociales, pidió la construcción de una tahona municipal donde vender el pan barato a los trabajadores, etc. Cuando cesó de su cargo en 1914 dio el salto a la política nacional, donde llegó a estar en la Ejecutiva del PSOE, en la Casa del Pueblo de Madrid, fue diputado nacional en las primeras elecciones de 1931 por Madrid-Provincia y actuó como concejal en el Ayuntamiento madrileño. Una vida que se extendió hasta la Guerra Civil y la represión franquista, muriendo en la pobreza.
Tras la Semana Trágica los católicos sociales establecieron con fuerza sus estructuras en la ciudad. Fundaron la Mutual Obrera Complutense, consiguieron un local espacioso para el Centro Obrero de Acción Católica, continuaron editando El Amigo del Pueblo, fundaron su Caja de Ahorros y Monte de Piedad y comenzaron a desarrollar un sindicato obrero de agricultores. Este sindicato motivó un enfrentamiento entre distintas formas de entender el catolicismo social y su influencia entre los obreros.
Del pacto de republicanos y socialistas, salieron reforzados los primeros. Afianzaron sus estructuras, consiguieron un incremento de representación y su propaganda, impulsada por Santiago Alonso, se hizo un hueco importante en la ciudad. Sin embargo, a pesar de la dispersión de los socialistas,  estos siguieron manteniendo la representación municipal en la persona de Fernández Quer, y en febrero de 1911 inauguraron la Casa del Pueblo, con la conferencia de Manuel Azaña El problema español. Una Casa del Pueblo, a imagen y semejanza de la madrileña en la calle de Piamonte, que desde ese momento se convirtió en referencia para la clase obrera complutense.
Todo esto hizo que los socialistas se volviesen a convertir en la referencia política de la mayoría obrera en la ciudad. Sus sociedades obreras, sobre todo del campo y de la construcción, tomaron una importante fuerza. Se refundó la Agrupación Socialista, que llegó a presentar como diputado a Cortes al también alcalaíno Andrés Saborit y a Manuel Cordero. Una elección la de Saborit que Fernández Quer demostró que no llegó a producirse por fraude electoral. Un periodo de enorme conflictividad, que al calor de de Huelga General revolucionaria de agosto de 1917 y la huelga de La Canadiense de 1918, hizo que las sociedades obreras alcalaínas de la UGT reivindicaran mejoras salariales y la jornada de 8 horas de trabajo. También se produjo el surgimiento de organismos hasta entonces desconocidos en la ciudad, como la Juventudes Socialistas fundadas por Serapio Saborit. Ese momento de impulso obrerista coincide con una división y zozobra del catolicismo social que perdió peso e influencia entre los trabajadores complutenses.
Solo la instauración de la dictadura volvió a poner a los católicos sociales en primera línea. A pesar de que la UGT no fue puesta fuera de la Ley, en Alcalá de Henares el movimiento obrero socialista perdió influencia y sus sociedades se atomizaron. Siguieron la estrategia caballerista, de que a pesar de no tener a la UGT fuera la Ley, no participaron de los Comités Paritarios a excepción que estos fuesen de elección puramente democrática e igualitaria, pues consideraban que el catolicismo social no era representativo. Al no darse esa circunstancia fueron los católicos quienes ocuparon todos los puestos de representación. A partir del Directorio Civil las sociedades obreras de la UGT volvieron a salir a la luz y a desarrollar una intensa campaña de propaganda, que les hizo volver a ser referencia política y social. Fernández Quer volvió a ser importante desde la Oficina de Reclamaciones y Propaganda Socialista. Esta nueva oleada de propaganda socialista les valió para volver a ocupar un espacio que podrían haber copado republicanos o anarquistas. Ambos grupos sí habían mantenido una actitud hostil y de oposición frontal a la dictadura y la monarquía en el periodo de 1923-1930. Sin embargo el movimiento republicano alcalaíno estaba muy desgastado por la propia dictadura. Y el anarquismo no pasaba de un estado embrionario y todavía tardaría unos años en aflorar.
Todo este panorama posibilitó que cuando el 12 de abril de 1931 se celebraron las elecciones municipales, fue la candidatura socialista la más votada, obteniendo 8 concejales. Cuando el 14 de abril se proclamó la República los republicano-socialistas eran mayoría.
El socialismo fue en la ciudad un movimiento hegemónico entre la clase obrera. Los republicanos ya solo aglutinaban a los sectores liberales y más avanzados de la pequeña burguesía. Los socialistas aglutinaron gran parte del voto obrero. Los católicos sociales quedaron aturdidos con la proclamación de la República. La Mutual Obrera siguió actuando, así como El Amigo del Pueblo, aunque cada vez de forma más intermitente. Cuando la derecha política fue radicalizando sus posturas hiceron surgir la Acción Obrerista, de Rodolfo López-Tello, ya muy cercana al corporativismo fascista. En aquellos primeros meses de República los anarquistas estaban entorno a una Unión Ciclista Alcalaína y no habían todavía desarrollado ninguna estructura propia.
Los socialistas ocuparon los puestos de representación, sus sociedades se impusieron en los Jurados Mixtos y aplicaron la legislación laboral republicana. Muchos de los representantes municipales socialistas eran a su vez los dirigentes de las sociedades obreras alcalaínas de la UGT. Fue el caso de Simón García de Pedro o Pedro Blas. Fue un momento de amplio avance de las Juventudes Socialistas y la aparición del único periódico obrero socialista de la ciudad, El Proletario. En sus páginas también se comprueba como novedad  la participación de la mujer en la política local, en la persona de Visitación García de Alcoy.
Ese momento de oro del socialismo complutense pronto se vio erosionado por la irrupción de movimientos obreros a su izquierda. En el seno de la Casa del Pueblo se comenzó a desarrollar corrientes que, primero al calor del caballerismo y después abiertamente a favor de la Internacional Comunista, comenzaron a desarrollar organismos como el Socorro Rojo Internacional. Las Juventudes Socialistas tuvieron también una radicalización en sus estructuras y llegaron a pedir en el Congreso nacional de 1934 la unificación entre el PSOE y el PCE. Primero con la unificación de las juventudes en la JSU. Curiosidad de que en Alcalá no existía Juventudes Comunistas, sino que las Juventudes Socialistas pasaron a denominarse JSU. El PSOE tuvo una pequeña ruptura ya en 1936 que posibilitó el nacimiento del PCE. A pesar de la ruptura dentro del PSOE existió el sector prietista y el sector caballerista. Con  la irrupción de los comunistas las sociedades obreras de la UGT también tuvieron un pulso entre aquellos que quisieron ejercer un control desde las nuevas concepciones comunistas y aquellos que querían mantener a la UGT bajo control del caballerismo.
Al finalizar el primer bienio republicano surgió las estructuras de la CNT alcalaína. Como ocurrió en muchos otros lugares, en Alcalá de Henares los libertarios no lograron estructurar sus organismos hasta muy tarde. Durante ese tiempo o bien estuvieron en el seno de las sociedades obreras de la UGT o bien buscaron fórmulas organizativas. Durante la dictadura de Primo de Rivera se había creado en Alcalá de Henares la Unión Ciclista Alcalaína. Esta estructura fue utilizada por los libertarios complutenses para realizar sus actividades. Al igual que en otros sitios se habían establecidos grupos excursionistas o sociedades deportivas, en Alcalá fue un grupo ciclista el que dinamizó el anarquismo. A esto se unió que a partir de 1932-1933 a la ciudad llegaron numerosos inmigrantes a trabajar en la construcción del manicomio. Muchos de esos trabajadores trajeron prácticas sindicales que no eran conocidas en la ciudad. En noviembre de 1933 se constituyó el Sindicato de Oficios Varios de la CNT de Alcalá de Henares. Al igual que en Madrid nutrió su fuerza del sector de la construcción. El surgimiento de la CNT hizo que la UGT adoptase una posición más radical. Ya en febrero de 1934 se desarrolló el primer pacto. Y la huelga general de octubre de 1934 fue convocada por las dos centrales sindicales.
Tras esta huelga tanto la Casa del Pueblo como la sede de la CNT fueron clausuradas. La gestora conservadora del Ayuntamiento fomentó, nuevamente, un movimiento obrero corporativo. Los actos que las izquierdas realizaron a lo largo de 1935 sirvió para configurar el Frente Popular.
Con la victoria del Frente Popular en febrero de 1936, los centros obreros volvieron a reabrirse y el Ayuntamiento volvió a poder de la izquierda. Pedro Blas se convirtió en el primer alcalde socialista de Alcalá de Henares en su historia. Si bien se retornó a la política social republicana, las organizaciones obreras fueron acercando posturas. Las huelgas que se desarrollaron durante ese momento contaron con el apoyo de la CNT y de la UGT. Una CNT de Alcalá de Henares que se presentó al Congreso de Zaragoza de mayo 1936 con unas estadísticas de 100 afiliados en la ciudad. También nacieron las JSU y el PCE. En vísperas de la sublevación militar de julio de 1936, el movimiento obrero complutense mantuvo un pulso en la huelga construcción en solidaridad con la huelga que se desarrollaba en Madrid.
Tras una primavera turbulenta, donde fuerzas militares entraron en colisión con las fuerzas populares de la ciudad, los regimientos acuartelados de la ciudad fueron sustituidos por orden directa de Manuel Azaña. Aunque los mandos supremos del Regimiento de Zapadores-Minadores y del Batallón Ciclista fueron de comprobada lealtad republicana, no lo fue así la oficialidad, que el 20 de julio de 1936 se sublevó contra la República.
La sublevación militar en Alcalá de Henares fue aplastada gracias a las operaciones políticas del Ayuntamiento, a la actitud de la población de Alcalá y a los refuerzos militares y milicianos que llegaron desde Madrid.
A partir de ese fracaso, el control de la ciudad pasó a manos leales a la República. Y el protagonismo del movimiento obrero en todas las facetas de la ciudad fue central. Las organizaciones obreras adoptaron una capacidad de reorganización política y social. Los sindicatos, que hasta ese momento habían sido sociedades de resistencia al capital y de reivindicaciones de mejora de la clase obrera, pasaron a ser gestores de la sociedad. Entraron a formar parte de la representación del Ayuntamiento y de las distintas instituciones. La UGT y la CNT se convirtieron en las minorías “mayoritarias” del Ayuntamiento. Eran las organizaciones integrantes del Frente Popular que tenían el mayor número de afiliados.
Los sindicatos también reconstruyeron la economía de la ciudad y la tuvieron bajo control obrero. Los comités de las fábricas pasaron a estar gestionados por los sindicatos. Los campos de Alcalá conocieron el fenómeno de la colectivización, donde los anarquistas fueron los más entusiastas. Constituyeron el Consejo Económico Comarcal para gestionar todas las colectivizaciones agrarias de los pueblos que abarcaba la Federación Comarcal. Aunque la UGT participó también de este proceso, fue más reticente en muchos casos, y constituyó cooperativas que tuvieron un mayor control gubernamental. Esto llevó a enfrentamiento entre ambos organismos sindicales.
La conflictividad entre las organizaciones del Frente Popular no fue ajena en la ciudad alcalaína. Los enfrentamientos entre comunistas y anarquistas fueron frecuentes desde 1937. También los socialistas entraron en disputa con los comunistas. El control del movimiento obrero, la gestión de la retaguardia y la visión de la conducción de la guerra fueron los motivos principales de estos enfrentamientos que llegaron a tener incluso episodios sangrientos como los sucesos de Torres de la Alameda.
Sin embargo, el gran problema que tuvo el  movimiento obrero tras la guerra fue que se le acusó de ejercer la violencia y la represión en la retaguardia republicana complutense. La mayoría de los dirigentes obreros alcalaínos de todas las tendencias fueron acusados de innumerables asesinatos cometidos en la ciudad. Sin embargo un exhaustivo trabajo de campo nos lleva a la conclusión de que ni la represión republicana fue tan feroz como la presentó el franquismo, ni el movimiento obrero tuvo implicación en los luctuosos casos que se dieron al principio de la contienda. Numerosos nombres como los de Fernando Macarro (después conocido como Marcos Ana), Ángel García, Basilio Yebra, Manuel Muñoz, Agustín Anuarbe, Pedro Blas, etc., aparecen en los datos facilitados por la Causa General. Muchos de ellos fueron ejecutados tras la Guerra Civil.
La Guerra Civil fue el canto del cisne del movimiento obrero. Fue la posibilidad de plasmar, en un entorno hostil, las ideas que habían venido desarrollando desde su implantación. La derrota en manos del franquismo fue la derrota de dichos proyectos.


sábado, 26 de abril de 2014

LA REVOLUCIÓN DE LOS CLAVELES 40 AÑOS DESPUÉS

Artículo publicado en la edición digital del periódico Diagonal con motivo del 40 aniversario de la Revolución de los Claveles en Portugal.

Cuando el día ya terminaba aquel 25 de abril de 1974, el cuartel do Carmo era tomado por el capitán Salgueiro Maia, del Primer Escuadrón de la Escuela Práctica de Caballería de Santarén que se había sublevado la madrugada anterior. El presidente derrocado, Marcelo Caetano, firmaba una trasmisión de poderes que recaía en el Movimiento das Forças Armadas (MFA) y que luego delegarían en una Junta de Salvación Nacional que recaerá en las manos del general Antonio Spínola. Caetano partiría al exilio. No iba a ser juzgado por los crímenes cometidos de la dictadura salazarista.
            Así culminaba la conocida “Revolución de los Claveles”. Nos adentramos un poco en el interior de ese proceso.

¿Qué liquidó la Revolución de los Claveles?

            El 25 de abril de 1974 se ponía fin a la dictadura más larga de Europa. Portugal, que en 1910 había tomado el camino republicano y la vía democrática, pronto se vio absorbida por unos sectores que no aceptaron esos procesos. En 1917 se dio un golpe de Estado que proponía el establecimiento de una dictadura conservadora. Aunque en 1919 se volvió a restablecer la legalidad republicana, sus estructuras quedaron erosionadas y entre 1921 y 1926 se produce una conservadurización de las instituciones portuguesas que finalizan el 28 de mayo de 1926 con un golpe de Estado del general Gomes da Costa.  A él se adhiere el catedrático de Economía y Finanzas de la Universidad de Coimbra Antonio Oliveira Salazar, diputado desde 1921 por el Centro Católico. Tras el paso del general Carmona por la presidencia de la dictadura, en 1932 Salazar es aupado al a presidencia del Consejo y en 1933 se proclama el “Estado Novo”, comenzado de esta manera la dictadura salazarista. A pesar de los debates generados a partir de la figura de Salazar, este era un personaje gris, autoritario, católico e integrista, que fue presentado como un personaje “providencial” para Portugal.
            El modelo de dictadura que se implanta en Portugal es muy similar al que Mussolini tiene en Italia. Se procede a una dura represión contra el movimiento obrero, que en aquellos año dinamizaban los anarquistas. Se forma un sistema basado en el corporativismo, a imagen y semejanza de la “Carta del Trabajo” italiana. El sistema cuenta con el apoyo de los sectores adinerados de la sociedad portuguesa, que vieron su estatus en peligro ante el avance del obrerismo portugués,  de la Iglesia y de parte del Ejército. El aparato represivo del salazarismo recayó sobre la Policía de Vigilancia y Defensa del Estado (PVDE), que contó incluso con instructores de la Gestapo como Kramer y estableciéndose campos de concentración como el de Tarrafal en Cab o Verde. En 1946, cuando el Eje fue derrotado, la PVDE pasó a denominarse PIDE (Policía Internacional de Defensa del Estado), que ejerció una durísima represión contra todo tipo de oposición. La cárcel de Caixas pasó a la historia por su crueldad.
            Las similitudes en muchos puntos entre el salazarismo y el franquismo es patente. Salazar colaboró con Franco durante la Guerra Civil española mandado unidades de voluntarios a España, los Viriatos. Y durante la Segunda Guerra Mundial, a pesar de la no beligerancia de Portugal, Salazar mostraba simpatías por nazis y fascista, montando la Legión Verde, a imagen y semejanza de la División Azul en España, que combatió en el frente soviético.
            Pero a pesar de esto la Portugal de Salazar siempre contó con el apoyo de Inglaterra, que veía ventajas económicas en ello. Esta tutela hizo que durante la década de 1950 y 1960 Portugal optara, como hizo España, por un modelo desarrollista apoyado en un liberalismo salvaje y patrocinado por los tecnócratas del país. Incluso Portugal formó parte de los países EFTA, el modelo de mercado común impulsado por Inglaterra frente a la Comunidad Económica Europea, aunque al final todos acabaron en el mercado común europeo.



La oposición al salazarismo

            A pesar de asentarse en una maquinaria represiva, el salazarismo siempre contó con sectores opositores al mismo. Dentro del ejército siempre existió un sector liberal que en numerosas ocasiones intentó poner fin al régimen de Salazar. Hubo intentones en 1927, en 1931, en 1935, en 1936, en 1947 o en 1961. Personaje como Herminio da Palma Inacio, Enrique Galvao, Botelho Moniz o Humberto Delgado, cada uno con diferencias ideológicas, intentaron derrocar a Salazar.
            También hubo determinados intelectuales como Jaime Cortesao, Raul Proença, Cámara Reyes, Antonio Sergio o Azevedo Gomes que desde distintas plataformas literarias criticaron el régimen fascista de Portugal.
            También una oposición política. Desde los primeros intentos de los anarquistas, como fue el intento de articulación de una huelga general revolucionaria en enero de 1934 o el intento de asesinato a Salazar en 1937. También el Partido Comunista de Álvaro Cunhal ejerció una oposición fuerte a partir de la década de 1940. Se tiende a partir de ese momento a la formación de plataformas que aglutina a gran parte de la oposición con el objetivo de poder arrebatar el poder a Salazar. Pero el sistema viciado de la dictadura y el trabajo represivo de la PIDE, impide cualquier cambio.

La llegada de Marcelo Caetano

            En septiembre de 1968 Salazar cae gravemente enfermo y queda imposibilitado para ejercer el poder. Le sustituye Marcelo Caetano. Y a pesar que este parece que daba unas muestra de aperturismo lo que procede es a un lavado de imagen para continuar con las mismas estructuras. La PIDE pasa a denominarse Dirección General de Seguridad. Hay unos sectores “liberales” que se hacen con el poder para intentar mantener las estructuras de la dictadura.
            Pero la dictadura tiene importante problemas estructurales. Por ejemplo la Guerra colonial (Angola, Monzambique y Guinea) que hace que una gran parte del ejército se vaya separando de la dictadura. Incluso personajes conservadores y de derechas como Antonio Spínola arremete contra la dictadura. Spínola en su obra Portugal y el futuro intenta dos cosas claras:
1. Frenar la escalada bélica de la dictadura de Caetano
2. Frenar el creciente poder de socialistas y comunistas que piden la descolonización.
            Spínola es el mejor ejemplo de como la Revolución de los Claveles sufrió un retroceso posterior.
            Igualmente Portugal era uno de los países más pobres en Portugal, con las tasas más bajas de PIB y con mayor índice de analfabetismo.
            El capitalismo portugués se iba dando cuenta que las estructuras de la dictadura se iban anquilosando. Y que si no querían perder su poder económico por el avance que tenían los movimientos obreros y socialistas tenía que apostar por otras estructuras. Un factor clave para entender el devenir de aquel 25 de abril de 1974.

El Movimento das Forças Armadas

            El MFA nació en el verano de 1973 ante el descontento que existía en el ejercito por la situación generada en las guerras coloniales. Un movimiento que en poco tiempo se hace con un hueco importante y toma fuerza entre la población militar portuguesa. La Fuerzas Armadas se plantean que salida a la crisis de Portugal no es militar sino política. Hay que pasar a una democratización de la sociedad y para ello el ejército tenía que reflexionar lo que estaba sucediendo. “El Ejército solo será el pueblo en armas, cuando entre el Ejército y el pueblo no exista ninguna clase de barreras” sentenciaba el MFA.

Triunfo de la Revolución. Debate y disgregación

            En la madrugada del 25 de abril de 1974 una radio portuguese pone una canción próscrita. Grândola, vila morena, terra da fraternidade, o povo é quem mais ordena, … . La canción de Jose Afonso era la señal de salida de los militares. Estos toman los puntos neurálgicos de la ciudad de Lisboa. Solo hay tiroteo en la sede de la PIDE, con el resultado de cuatro muertos entre los manifestantes. Caetano cede. Los militares tienen claveles en sus armas. Los socialistas y los comunistas apoyan al MFA y a la Junta de Salvación Nacional de Spínola con el objetivo de proceder a un cambio democrático.
            Portugal comienza a pensar en la construcción del socialismo. El movimiento obrero y de izquierdas es fuerte. Pero surge el debate en la propia izquierdas. Para unos el movimiento generado el 25 de abril es el mejor modo de empezar a construir una democracia y luego pasar a estadios más amplios de libertades y de control económicos. Para parte de la extrema izquierda, si bien el movimiento es importante hay que superarlo porque el capitalismo portugués está detrás de alguno de sus dirigentes y quiere reconvertir el país. Mientras el Partido Socialista de Portugal de Mario Soares y el Partido Comunista de Portugal de Álvaro Cunhal se integraron, parte de la izqueirda no lo hizo así. Algo que también se repitió en España tras la muerte de Franco.
            Con todo el movimiento del 25 de abril hizo temer a otros gobiernos su mismo final. Es el caso del franquismo. Algunos militares en España intentaron emular al MFA, haciendo surgir la UMD. Pero el franquismo pronto se encargó de aplastar cualquier intento.

            La Revolución de los Claveles triunfó. Tumbó las estructuras de la dictadura fascista portuguesa. Llevó al pueblo de Portugal a la calle. Las consecuencias fueron múltiples y tiene muchas aristas. Pero 40 años después de su triunfo sigue siendo un ejemplo.



            

lunes, 21 de abril de 2014

LA MEMORIA PÉRDIDA DE VALDENOCEDA ENCUENTRA JUSTICIA

Valdenoceda es una pequeña población burgalesa junto al puerto de la Mazorra. Situada en la comarca de la Merindades y perteneciente al Partido Judicial de Villarcayo, este pequeño pueblo atravesado por el Ebro fue escenario de uno de los episodios más terribles de la represión franquista.
Burgos, controlada tempranamente por las tropas sublevadas contra la República, fue una de las provincias que más dura represión vivió entre 1936 y 1943. En Valdenoceda, a partir de 1938, una antigua fábrica de sedas fue reconvertida en una presión donde se fueron hacinando presos. Los testimonios recogidos y las memorias de la prisión de Valdenoceda convierten a este penal en uno de los más inhumanos de la dictadura franquista. Según los datos unos 3000 presos llenaron la prisión durante los años de su existencia, llegando a tener 1600 recluidos en algunos momento, cuando la capacidad del espacio era de 300. De los presos que pasaron por Valdenoceda 152 murieron y fueron enterrados en un terrenos que Instituciones Penitenciarias tenía en el cementerio de la localidad.

El terrible penal de Valdenoceda

El penal de Valdenoceda pasa a la historia de la represión franquista como uno de los más terribles. Por testimonios de vecinos del pueblo la gran mayoría de los presos que fallecieron entre sus muros lo hicieron de hambre. Las enfermedades se propagaban también entre los presos. Si algo recuerdan los presos como terrible eran las chinches que les atacaban cada noche.
La situación de los presos quedó perfectamente reflejada gracias a los dibujos del pintor y dibujante socialista José Robledano, que estuvo preso en Valdenoceda. Según los testimonios las torturas y los castigos eran comunes a los presos. Por debajo de la prisión pasaba el río cuya agua utilizó la fábrica para mover las máquinas. Una vez que se constituyó en prisión zonas inferiores del edificio se utilizaban como celdas de castiga. Cuando el agua subía el preso quedaba cubierto hasta la cintura o el cuello. Así los tenían durante horas por “delitos” como no cantar el Cara al Sol o no formar bien la fila. El hambre y las enfermedades diezmaban una población penitenciaria que sufrían las consecuencias de la victoria del fascismo.

Los propios presos preparaban los ataúdes de los fallecidos con madera y los portaban hasta los lugares asignados por Instituciones Penitenciarias (al principio se utilizó parte del cementerio municipal del pueblo, pero ante el inminente desbordamiento Instituciones Penitenciarias se hizo con un solar bajo el propio cementerio que, una vez cerrada la cárcel, fue utilizado a finales de las década de 1970 inicios de la de 1980 como cementerio del pueblo también). El preso era enterrado con las pocas pertenencias que tenía y a un metro de profundidad.
En 1943 la cárcel fue cerrada pero ya se había convertido en uno de los centros de exterminio franquista más tristemente recordados.

La Agrupación de Familiares Represaliados en Valdenoceda

Si por algo se distinguió el franquismo, junto a ser una maquinaria represiva, fue al terror que impuso a una sociedad que la condenó al silencio. Es por ello que muchas de las cosas que sucedieron en lugares como Valdenoceda no se recuerden en las generaciones siguientes.
Aun así desde hace algunos años diversos familiares de las víctimas han venido trabajando para la recuperación de los cadáveres y la entrega a sus familiares. El iniciador de todo fue Jose María González, cuyo abuelo había fallecido en la prisión de Valdenoceda. En 1996 realizó su primera visita a Valdenoceda. Y en el año 2000, a raíz del artículo que Emilio Silva publicó sobre la exhumación de la fosa de Priaranza del Bierzo y el caso de Pinochet, comenzó a mover, con la yuda de la ARMH, el caso de la represión en Valdenoceda. Recopiló la lista de los 152 fallecidos y comenzó a localizar a los familiares de los mismos. En 2003 hicieron el primer homenaje a las víctimas y el año 2005 se constituyeron como Agrupación de Familiares. No sin dificultad consiguieron una subvención que les permitió proceder a la exhumación de la fosa del cementerio, donde lograron rescatar a 116 cadáveres. Fue una tarea complicada porque mucho de los cuerpos estaba bajo otros cadáveres que no tenían que ver con la represión. Además que la construcción posterior de un panteón hizo desaparecer a 3 o 4 cuerpos.
José María González hace notar las dificultades que han encontrado con el gobierno del PP. En 2011 se les concedió otra subvención para hacer el traslado de las sepulturas actuales a la zona libre de restos. Para hacer tal cambio necesitaban el permiso de las familias. Mientras iban recogiendo esos permisos se les acabó el plazo para hacer el cambio. Y casi al mismo tiempo se produjo la victoria del PP en las elecciones. Cuando fueron a justificar la subvención alegaron que el proyecto estaba en vías de ejecución. Pero el gobierno les obligó a devolver la subvención de 58000€ y a pagar un recargo de 4000€ que consiguieron gracias a la solidaridad de diversas personal y colectivos.

Homenaje y entrega de cuerpos el 12 de abril

El pasado 12 de abril tuvo lugar un acto homenaje y entrega de cuerpos en el cementerio de Valdenoceda. Antes del acto se desarrolló una charla realizada por el antropólogo Luis Ríos, que explico el proceso que se ha llevado para la identificación de los cuerpos exhumados en Valdenoceda.
Después en un acto multitudinario en el cementerio se realizó un acto presentado por Rosalía Santolaría, periodista de la Cadena SER de Burgos. En el mismo acto intervinieron José María González, de la Agrupación de Familiares de Valdenoceda, Nora Morales de Cortiñas, fundadora de las Madres de la Plaza de Mayo argentinas que se desplazó a este pequeño pueblo de Burgos y Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, entre otros. Discursos llenos de sentimiento y reivindicación de la memoria en uno de los escenarios de la represión.
En el acto se hizo la entrega de 11 cuerpos identificados a sus familiares, de los cuales se recogieron 8 ante la imposibilidad de algunos de los familiares para poder asistir al acto. En total han sido 23 los cuerpos identificados, si bien se ha localizado en este tiempo a 11 familias. A esto se viene a unir los cadáveres identificados con anterioridad.
Una vez terminado el acto del cementerio, con la canción Huesos de Pedro Guerra, hubo una visita al penal de Valdenoceda. La antigua prisión hoy muestra un estado deteriorado y a algunas se sus dependencias no se puede acceder por peligro de derrumbamiento. Aun así conserva toda la fisionomía de un lugar donde se vivieron momentos terribles en la historia del franquismo. Alguno de los integrantes de la Agrupación explicaban lo que sucedió en el lugar. Un sitio como la prisión de Valdenoceda podría ser rehabilitado para poder hacer un centro de interpretación y un museo de la memoria de la represión. Sin embargo, algo que en Europa esta tan extendido, no cuenta con ningún apoyo institucional en España, lo que hace que esos lugares de la memoria se vayan perdiendo poco a poco. Mientras numerosos lugares del país sigue luciendo simbología franquista o muchas calles siguen manteniendo el nombre de golpistas y criminales de guerra.
Entre los familiares hay una cosa clara. Quieren Verdad, Justicia y Reparación para los suyos.

Burgos, una provincia azotada por la represión

Siendo como fue la capital de la España sublevada, Burgos es una de las provincias donde más escenarios de represión y de desapariciones forzadas se produjeron. Gracias a documentales como El lugar que ya no está (Espacio Tangente) se han rescatado alguno de los lugares de esa represión. No solo la prisión de Valdenoceda sino las fosas localizadas en Aranda de Duero o en la zona de Briviesca. También el kilómetro 13 de la carretera de Covanera, la Torca Palomera de Mozuelos de Sedano, la represión en Orbaneja del Castillo, las fosas localizadas en le Puerto de la Mazorra, etc. Distintos lugares, muchos en el mayor de los anonimatos, que fueron testigos del terror del franquismo.
Gracias a las asociaciones de memoria, a las agrupaciones de familiares y a la sociedad civil nos vamos aproximando, poco a poco, a lo que significó el terror impuesto por el franquismo en España, que aun a día de hoy goza de impunidad.


Los 23 identificados en Valdenoceda

Julián Chávez Gallego → Córdoba → 05/04/1941
José Carrasco Valiño → Campillo de Llerena (Badajoz) → 07/08/1942
Sebastián Martínez Tomás → Madrid → 10/07/1942
Valentín Ayuso Saéz → Villamanrique del Tajo (Madrid) → 01/08/1942
Antonio Abad Vara → Getafe (Madrid) → 04/09/1942
Guillermo Ruiz de Diego → Escalada (Burgos) → 22/12/1939
Valentín Legarda Orbe → Santurde (Burgos) → 10/12/1939
Adolfo Pérez López → Ronfe (Lugo) → 18/11/1939
Teodoro Pérez Martín → Miraflores de la Sierra (Madrid) → 18/10/1941
Anselmo Montero Hernández → Majadahonda (Madrid) → 03/08/1941
Vicente Tercilla Abasolo → Angulo (Burgos) → 08/11/1941
Bonifacio García Alcalde → Roa de Duero (Burgos) → 29/11/1941
Valentín Villanueva García → Villarubia de los Ojos (Ciudad Real) → 18/03/1943
Benito Velasco Iglesias → Aranda de Duero (Burgos) → 20/08/1942
Antonio López Mora → San Lorenzo de Calatrava (Ciudad Real) → 12/08/1942
Cipriano Frías Cámara → Gumiel de Mercado (Burgos) → 06/08/1939
Francisco Gordón Beloqui → Valle de Mena (Burgos) → 09/03/1940
Felipe Mora Úbeda → Alcolea de Calatrava (Ciudad Real) → 24/11/1941
Félix Estébanez Bascones → Aguilar de Campoo (Palencia) → 22/02/1940
Andrés Asensio Espino → Tarazona (Zaragoza) → 17/12/1940
Pedro Blanco Cobo → Villanueva de la Reina (Jaen) → 29/03/1941
Delfino Campo García → Santiago de Cartes (Cantabria)
Vicente Bellido Muñoz → Alcaudete (Jaen) → 22/10/1941


lunes, 14 de abril de 2014

CONQUISTA Y ESPERANZAS DE LA SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA

Artículo publicad en la edición digital de Diagonal con motivo del aniversario de la proclamación de la Segunda República española en abril de 1931

Hace 83 años, tras unas elecciones municipales que dieron la victoria a las candidaturas republicanas en la inmensa mayoría de las capitales de provincia, el pueblo español salió a la calle y  proclamó la Segunda República española. Una conquista que sobrepasó a los propios políticos republicanos que no se esperaban un desenlace tan rápido de su victoria electoral tan solo 48 horas antes.
            El 14 de abril rompía con un pasado marcado por el caciquismo, el clientelismo y el poder ejercido por la monarquía Borbón y todos unos adláteres que mantenían vivo el periclitado sistema de la Restauración. El Ejército y la Iglesia había sido dos de sus grandes baluartes. Tal fue el caso que cuando la monarquía vio que su statu quo estuvo en peligro promovió la dictadura en 1923 en la persona de Miguel Primo de Rivera emulando a la Italia de Víctor Manuel III y Mussolini. Pero como dice el historiador Juan Pablo Calero “la Restauración optó en 1923 por una monarquía sin democracia y cuando el pueblo pudo elegir optó por una democracia sin monarquía”. Sintomático.

Los avances de la República

            Si por algo se distinguió la República nacida el 14 de abril fue por una ampliación de la libertades y las oportunidad. Era la primera experiencia democrática en España desde el Sexenio en 1868. Y si se consiguieron esos avances fue merced a que un actor estuvo muy incisivo en los años previos a la proclamación de la Segunda República: el movimiento obrero. Las exigencias obreras fueron fundamentales para entender las conquistas republicanas. Ya lo dijo Juan Peiró en el editorial de Solidaridad Obrera el 15 de abril de 1931. Allí Peiró decía que la República fue un acto revolucionario y que tenía que contar con la clase trabajadora. Si no lo hacía la República perecería. En parte las palabras de Peiró fueron proféticas.
            El gran acierto de la República fue la educación. En el primer bienio republicano se construyeron más escuelas y centro de instrucción que en todos los años de la monarquía de Alfonso XIII. La República llevó la educación y la cultura a las áreas rurales, algo que llevaban haciendo los centros obreros anarquistas y socialistas muchos años antes. La alfabetización, fundamental para el movimiento obrero, era la cuenta pendiente de la República. Las Misiones Pedagógicas, la formación de escuelas, la formación de maestros y maestras, de profesores, la creación de institutos de segunda enseñanza, la reforma de la Universidad, etc. Toda una pléyade de derechos educativos que hicieron avanzar la sociedad española.
            Junto a él se desarrolla otros derechos como el de asociación (reprimido durante la dictadura), libertad de prensa, libertad de opinión, etc.
            Otra conquista de la República fue el sufragio universal, tanto para hombre como para mujeres. Aprobado tras duros debates en el parlamento en 1931, se pudo ejercer con completa libertad en las elecciones de noviembre de 1933. Una defensa de ese sufragio efectuada con auténtica pasión por Clara Campoamor. Una ley que contó con el escepticismo de mujeres como la radical-socialista Victoria Kent o la socialista Margarita Nelken y con la indiferencia de otras como las anarquistas Federica Montseny o Lucía Sánchez Saornil, que consideraban prioritario otros derechos al voto. La República es la confirmación de mujeres como Hildegart Rodríguez Carballeira, María Lejárraga, etc. Es el momento en que se aprueba la Ley del Divorcio (en 1932) o la Ley del Aborto, ya en Guerra, en 1936 gracias al impulso de Federica Montseny y Amparo Poch Gascón.
            La República fue un periodo de avance las vanguardias artísticas. El cine reconoció la figura de Luis Buñuel. El cine español republicano se situó, incluso, a la cabeza mundial. También es la confirmación de la Edad de Plata de la Literatura española. La Generación del 27 creció al calor de la República. Federico García Lorca, Rafael Alberti, Alejandro Casona, Pedro Salinas, Miguel Hernández, Vicente Alexandre, Pedro Salinas, Juan Ramón Jiménez, etc. Alguno de ellos ya confirmados en generaciones anteriores, otros representantes de esa Generación del 27, algunos anticipaban otra generación que quedó truncada con la Guerra.
            La República acometió la laicización de la sociedad. La separación efectiva Iglesia-Estado. La República nació laica. Dio libertad de culto. No había trato de favor a la Iglesia católica cuyas organizaciones se tenían que someter a la ley civil. Los jesuitas no aceptaron dicho juego y fueron expulsados. La Iglesia perdió el control de la educación. Unas medidas que la Iglesia nunca perdonó  a la República.
            La configuración del Estado en la República fue completamente nuevo. Se abrió la vía a las autonomías. Se eliminó la Guerra como instrumento de política nacional (tan utilizado por la monarquía). La pena de muerte quedó abolida.
            Fue una ruptura tácita con el periodo anterior.

Las taras de la República

            Pero si bien se consiguieron importantes avances, la República también tuvo fallas estructurales que le enfrentó al factor que había trabajado más por una sociedad distinta: el movimiento obrero.
            La Reforma Agraria no se acometió con la contundencia reclamada por los sindicatos. Se expropió a un reducido número de terratenientes monárquicos y se realizó un desigual reparto de la riqueza. Los propietarios se mofaban de los campesinos con la frase “¿No queríais República? Pues comed República”. Las medidas republicanas en favor de los jornaleros en el primer bienio fueron insuficientes. El plan de la Reforma Agraria era muy extenso en el tiempo y el hambre de los  jornaleros era inmediata. En este contexto se tiene que entender los movimientos campesinos de Arnedo y Castiblanco en 1931, iniciados por integrantes de UGT, o los de Alto Llobregat en 1932 y Casas Viejas en 1933 impulsados por la CNT. Todos ellos sangrientamente reprimidos.
            Aunque la República avanzó en leyes proteccionistas de carácter laboral (aprobación por ley de las 8 horas de trabajo y cumplimiento absoluto – aunque la ley se había conquistado tras la huelga de La Canadiense en 1919 –, seguros sociales, etc.) muchas de ellas fueron insuficientes y no llegaban a las peticiones exigidas por el movimiento obrero. Inclusive leyes como la Términos Municipales, por la que solo se podía contratar a gente de un municipio en caso de existencia de paro en el mismo, o la Ley de Vagos y Maleantes, aplicada en muchas ocasiones por cuestiones laborales, fueron un autentico caballo de batalla y enfrentamiento entre los sindicatos, sobre todo la CNT, y el gobierno de la Segunda República.
            La aprobación de los Jurados Mixtos como forma de representación que dejaba fuera a la CNT, fue algo duramente criticado por los anarcosindicalistas al Ministro del Trabajo Francisco Largo Caballero, a la sazón dirigente de la UGT. Advirtieron los libertarios al Ministro que ese sistema se volvería contra él. Cuando los socialistas abandonaron el gobierno y las derechas ganaron en noviembre de 1933, los Jurados Mixtos fueron ampliamente controlados por la patronal y por el sindicalismo amarillo, virando la UGT a pactos con la CNT.
            La Ley de Defensa de la República mostró en numerosas ocasiones mayor temor de los dirigentes republicanos al movimiento obrero que a sus verdaderos enemigos. Los movimientos huelguísticos fueron fuertemente reprimidos haciendo mención a dicha Ley, cuando el golpe de Sanjurjo en 1932 terminó con penas leves. Muchos de los que salieron indemnes de aquella intentona golpista contra la República en agosto de 1932 se volvieron a sublevar contra ella en julio de 1936.

Los trabajadores y “su” República

            Cuando en noviembre de 1933 ganaron las derechas las elecciones se produjeron retrocesos en los derechos adquiridos. Incluso aquellas medidas que el movimiento obrero consideró insuficientes sufrieron un retroceso por parte del nuevo gobierno.
            Este retroceso hizo movilizarse nuevamente a la población que había traído a España la Segunda República. Y aquí se tiene que entender la Revolución de Asturias de 1934, sangrientamente reprimida por Lerroux, la CEDA y Franco.
            La movilización provocó una confluencia de las izquierdas. Nació el Frente Popular compuesto por el PSOE, la UGT, el PCE, Izquierda Republicana, Unión Republicana, el Partido Sindicalista, etc. La CNT y el movimiento libertario no entró a formar parte del Frente Popular al principio, pero de cara a las elecciones de febrero de 1936 dio libertad a sus militantes para votar a las candidaturas frentepopulistas. Y el 16 de febrero de 1936 las izquierdas volvieron a ganar las elecciones.
            Pero una amplia base de las derechas y los enemigos de la República no iban a dar tregua. Y desde ese mismo 16 de febrero de 1936 comenzaron a pergeñar el golpe de estado. Parte del Ejército, la Iglesia, una amplia capa de la derecha se sublevan contra la República en julio de 1936. Y fue otra vez el pueblo, el trajo la República en abril de 1931, el que se movilizó contra los retrocesos a partir de noviembre de 1933, volvió a salir a la calle y frenar en muchos lugares el golpe de Estado. Se iniciaba una Guerra Civil. Otra historia con un trágico final que sumió a España en una larga noche.