lunes, 20 de junio de 2011

El monolito de la memoria


El pasado 18 de junio se instaló en el Fossar de la Pedrera, del cementerio de Montjuich de Barcelona, un monolito que recuerda a los libertarios muertos y asesinados durante las jornadas de la Revolución Española y la dictadura franquista. Reproduzco aquí el texto publicado en el último número de CNT, donde se hace referencia al acto.

Tras un año de celebraciones, el próximo 18 de junio se culmina los actos del Centenario de la fundación de la Confederación Nacional del Trabajo con la colocación de un monolito en recuerdo a los cientos de miles de integrantes del movimiento libertario que dieron su vida por la libertad y por la Revolución Social y que cayeron bajo las balas genocidas del latrofascio franquista. Y no se puede colocar en sitio más representativo que en el Fossar de la Pedrera de Cementerio de Montjuïc, donde miles y miles sufrieron el holocausto del franquismo.

Era de necesidad que un monumento recordara a las víctimas libertarias. Porque ellas perdieron dos veces la Guerra Civil. La perdieron en el campo de batalla. Y la perdieron en el terreno de la historia, condenadas a cuarenta años de represión en todos los sentidos, y a casi otros tantos de ostracismo, que no deja de ser otra forma de matar. Porque si bien en el paredón de fusilamiento todas las víctimas del franquismo son iguales, para algunos intereses políticos lo mejor es diferenciar las víctimas, reivindicar unas y olvidar otras, falsear la historia y enterrar con ello la memoria.

Desde que el 1 de abril de 1939 se decretara desde Burgos el final oficial de la Guerra Civil española, y las tropas rebeldes de Franco pisaran por primera vez con sus botas asesinas Madrid, para los libertarios solo quedaba un camino con doble intención: luchar contra el fascismo imperante y no olvidar nunca el pasado y los militantes que dieron su vida por la libertad y por un mundo mejor y mas justo. Su empeño les costó a muchos la vida.

Tras una “Transición” que no fue sino el continuismo del régimen franquista, donde incluso organizaciones que habían sufrido la represión franquista no dudaron en volver a enterrar a sus militantes por unas míseras prebendas, el movimiento libertario entendió que tenía que continuar con el camino que sus predecesores le legaron. No plegarse ante el sistema y luchar por lo que consideramos lo justo.

Ahora que han caducado determinados pactos de la Transición, que se abren las fosas de la vergüenza que demuestra la criminalidad genocida del franquismo y el silencio cómplice de algunos que se denominan demócratas, hay que seguir en el empeño de reivindicar la memoria libertaria.

El acto del 18 de junio en Barcelona, en la inauguración de este monolito elaborado por Juan Jose Novella, donde las ramas de un ciprés de acero hacen crecer y extender la Idea, servirá no solo como colofón a los actos del centenario de la CNT. Es el continuar con la recuperación de nuestra memoria e historia, es un homenaje a los que dejaron su vida por la libertad. Y un homenaje a aquellos que aun viven, que sobrevivieron al Holocausto Español del franquismo, y que con sus lecciones y experiencias nos dejan la mejor de las medicinas: la historia como el primer pilar de lucha para la sociedad del porvenir.

miércoles, 8 de junio de 2011

Los anarquistas y el gobierno de la República

Reseña publicada en el último número de CNT

El 4 de noviembre de 1936 se producía un fenómeno único en la historia del movimiento anarquista mundial. Cuatro militantes de las organizaciones libertaria españolas accedían a cuatro carteras ministeriales en el gobierno de la Segunda República española presidido por Francisco Largo Caballero. Juan García Oliver, como Ministro de Justicia, Federica Montseny Mañé, como Ministra de Sanidad y Asuntos Sociales, Juan López Sánchez, como Ministro de Comercio y Juan Peiró Belis, como Ministro de Industria. Era la primera vez en la historia que los anarquistas accedían al poder del Estado desde instancias ministeriales, si bien desde septiembre de 1936 ya formaban parte del gobierno de la Generalitat de Catalunya.

Dentro del panorama historiográfico se ha intentado explicar este fenómeno único en la historia. Desde obras generales del anarquismo hasta aquellas realizadas por los propios protagonistas y los militantes del momento. Podríamos destacar la César Martínez Lorenzo Los anarquistas españoles y el poder, que no deja de ser una justificación de la política del padre del autor, Horacio Martínez Prieto. O ya un trabajo de investigación, si bien pionero y embrionario, como el de Dolors Marín Ministros anarquistas. La CNT en el gobierno de la II República (1936-1939)

Pero Juan Pablo Calero Delso nos adentra en un estudio pormenorizado y minucioso sobre la participación de los anarquistas en el gobierno de la República a través de su reciente obra El gobierno de la anarquía. A través de un trabajo de investigación bibliográfico y archivístico, Juan Pablo Calero comienza por abordar las relaciones entre anarquistas y República, remontándose a las conspiraciones contra la dictadura de Primo de Rivera. Los anarquistas, fuertemente perseguidos por la dictadura, participan de casi todos los complots para acabar con el régimen primorriverista. En algunas ocasiones lo hace de manera solitaria, pero en otras (a partir de 1925) considera que la inteligencia con los republicanos es fundamental para la finalidad del derrocamiento de la dictadura y de la monarquía de Alfonso XIII. Personajes como Mauro Bajatierra o Eusebio C. Carbó está en esos movimientos.

No siendo partidarios de la República, los anarquistas participan y ayudan a su llegada. Cuando esta se proclama el 14 de abril de 1931, no se puede dudar que ha llegado precedida de un movimiento revolucionario. Y ahí los anarquistas se hacen partícipes. Su divorcio vendrá dado por las políticas sociales y laborales que la República emprende, que no son para nada satisfactorias para el conjunto de la clase obrera española.

Juan Pablo da algunas vueltas más y por ejemplo rompe lugares comunes. Desde la aparición del treintismo hasta la participación de los anarquistas en las elecciones de febrero de 1936. Calculando que la abstención en esas elecciones se situó en 30%, es fácil imaginar que muchos anarquistas declinaron su derecho al voto, rompiendo así la idea de que fue la participación masiva de los libertarios lo que lleva al triunfo al Frente Popular.

Analizando de forma minuciosa la llegada a los ministerios de los cuatro ministros en el llamado “Gobierno de la Victoria” de Largo Caballero, tiene para Calero una lectura clara. Nadie daba un duro por la República en noviembre de 1936, con Madrid asediado por las tropas franquistas. Para la CNT, el gobierno de la burguesía había fracasado completamente y tocaba la hora de un gobierno revolucionario. Algo que no era ajeno a la organización sindical, toda vez que uno de los acuerdos del Congreso de Zaragoza de mayo de 1936, era la alianza revolucionaria con la UGT. Igualmente la CNT quería salvaguardar los triunfos revolucionarios de julio de 1936, al que los estalinistas del PCE ya se estaban encargando de desmontar. Ya la CNT había propuesto un Consejo Nacional de Defensa, compuesto exclusivamente por organizaciones revolucionarias, que fue declinado.

Y la República salvo los papeles. Y comenzó un periodo de colaboración de los anarquistas, que les llevaron acoger todo tipo de cargo político y militar, desde los municipales hasta los nacionales. Fue pues un gesto de responsabilidad por parte de los libertarios, en pos de una victoria difícil y para no tolerar una dictadura. Algo que terminó con el golpe que en mayo de 1937, los sectores opuestos a la Revolución dan el los sucesos acaecidos en Barcelona, con epílogo en Aragón en agosto de 1937. Y esto con pocos ejemplos históricos, pues tan solo podrían tirar de alguna experiencia durante la Comuna de París de 1871, el cantonalismo en España durante 1873 o la participación de los anarquistas en los soviets a partir de 1917.

Calero culmina con un recorrido por la vida y obra ministerial de los ministros anarquistas, no olvidando ninguno. Desde los cuatro del gobierno de Largo Caballero, hasta el menos conocido de Segundo Blanco, como Ministro de Instrucción Pública, en el gobierno de Juan Negrín.

El gobierno de la anarquía de Juan Pablo Calero se convierte pues en referencia imprescindible para el estudio de la participación anarquista en las instituciones republicanas.

martes, 31 de mayo de 2011

Presentación del libro "Mauro Bajatierra. Anarquista y periodista de acción"


El próximo jueves 2 de junio, a las 20:30 horas en la carpa de la Feria del Libro de Azuqueca de Henares (Parque de la Constitución), se va a presentar el libro Mauro Bajatierra. Anarquista y periodista de acción. La presentación correrá a cargo de su autor, Julián Vadillo Muñoz, y del Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Azuqueca de Henares, Emilio Alvarado Pérez.

martes, 17 de mayo de 2011

PRESENTACIÓN DE "EL ECO DE LOS PASOS"


El próximo jueves 19 de mayo, en la Librería Folder (Paseo de la Castellana, 203. En Madrid) se va a presentar el libro de memorias de Juan García Oliver El eco de los pasos. García Oliver fue un representante destacado del movimiento libertario español, que durante la Guerra Civil española desempeñó el cargo de Ministro de Justicia en el gobierno de Francisco Largo Caballero, entre noviembre de 1936 y mayo de 1937.
Para la presentación de estas memorias se contará con la presencia de:

Rafael Cid (periodista)
Julián Vadillo (historiador)

El acto dará comienzo a las 19:00 y estará acompañado tras el mismo de apertivos y vino español.

Convoca: Fundación Aurora Intermitente.

jueves, 12 de mayo de 2011

Nombres propios de la Comuna de París


Pongo aquí un artículo publicado hoy en el periódico Diagonal sobre una serie de personajes de la Comuna de París.

Entre los cientos de miles de participantes en la Comuna de París, hay una serie de nombres que destacan por la trascendencia que tuvieron en el génesis, desarrollo y desenlace de dicho acontecimiento. Trataremos aquí a los más significados.

EUGÈNE VARLIN (1839-1871)

Perteneciente a una familia de campesinos pobres, Varlin se convirtió en un obrero tipógrafo. Varlin se muestra rápidamente seguidor del ideario del anarquista Pierre Joseph Proudhon e impulsa la creación de Sociedades de Socorros Mutuos, embrión de los modernos sindicatos. Participante en numerosas huelgas de tipógrafos se afilia a la Asociación Internacional de los Trabajadores siendo delegado en los Congresos de Londres (1865) y Ginebra (1866). Fundó un comedor cooperativo en París (La Marmita) y formó parte del Consejo de la Internacional en Francia junto a otro personaje fundamental como Jean Louis Pindy. Desde el primer momento Varlin se compromete con la Comuna y el 26 de marzo de 1871 forma parte de su Consejo en la Comisión de Finanzas. Opositor a la creación del Comité de Salud Pública del que era partidario la mayoría de los blanquistas, Varlin tiene un trágico final. Detenido en combate durante la Semana Sangrienta es linchado por un grupo de burgueses, siendo fusilado sentado.

ÉDOUARD VAILLANT (1840-1915)

Proveniente de una familia acomodada, Vaillant se licencia en ingeniería y medicina. Muy pronto se afilia a la Internacional en la línea política de Auguste Blanqui, participando en la formación y desarrollo del movimiento socialista parisino. Miembro de la Comuna es elegido delegado de Instrucción Pública. Con él se desarrolla el laicismo en la escuela. Siguiendo la línea blanquista de organización vertical Vaillant trabajó para un entendimiento entre el poder político y el poder militar durante el sitio de los versalleses y los prusianos. El periódico oficial de la Comuna fue dirigido por él. Tras la Semana Sangrienta Vaillant huye a Inglaterra donde cuenta con el apoyo de Marx. Vaillant pasará a pertenecer posteriormente al Partido Socialista Revolucionario y en 1902 participa de la creación del Partido Socialista de Francia.

NATHALIE LE MEL (1827-1921)

Nathalie Le Mel, junto a Louise Michel, son las grandes defensoras de los derechos de las mujeres durante la Comuna. Participó en numerosas sociedades obreras y en las huelgas de 1864 y 1865. Se afilia a la Primera Internacional, estando su ideología a caballo entre el marxismo y el bakuninismo. Creó la Unión de Mujeres durante la Comuna y se enfrentó con las armas en la mano a los versalleses. Es detenida, juzgada y deportada a Nueva Caledonia junto a Louise Michel. Allí denuncia el trato que los autóctonos reciben por parte de los franceses. Regresa a París en 1878 y trabaja en diferentes oficios. Le Mel ve como todos sus hijos fallecen debido a la extrema pobreza. Muere en 1921.

GUSTAVE COURBET (1818-1877)

Miembro de una familia de propietarios terratenientes, Courbet aprende a pintar en la escuela del Museo de Louvre y se especializa en retratos. Su estilo es influencia de los realistas holandeses del siglo XVII. Sabedor de su talento, Courbert se pone al frente de la nueva escuela realista. Durante la Comuna de París, fiel a sus ideas republicanas y socialistas, Courbet funda la Federación de Artistas. Al igual que Varlin, se opone a la creación del Comité de Salud Pública. Detenido el 7 de junio de 1871 es encarcelado. Al salir se exilia a Suiza donde fallece en 1877.

CHARLES DELESCLUZE (1809-1871)

El periodista Charles Delescluze siempre fue muy participativo en los movimientos revolucionarios franceses. En la Revolución de 1830 ya está en las filas democráticas. Firme defensor de la República es perseguido y se exilia. Con la revolución de 1848 regresa a Francia, pero la subida de Napoleón III le vuelve a costar la detención y enviado a Cayena (Guyana). Tras la amnistía de 1859 funda el periódico Le Reveil, que se hace participe de los principios de la Internacional. Es contrario a la capitulación frente a los prusianos y anima a la lucha armada contra los mismos. El 30 de marzo es elegido miembros de la Comuna. Delescluze es asesinado en las barricadas parisinas defendiendo la Comuna durante la Semana Sangrienta.

JULES VALLÈS (1832-1885)

De familia acomodada, Vallès es un brillante estudiante. Desde muy pronto muestra sensibilidad social y con apenas 16 años participa de las protestas de Nantes durante la Revolución de 1848. se convierte en un opositor a Napoleón III y participa de numerosas conspiraciones contra él. Colaboró en numerosos periódicos como La Marseillaise de Henri Rochefort y La Liberté de Èmile de Girardin. Aunque cercano a todas las tendencias Vallès comienza a mostrar mayor interés por el anarquismo. Miembro de la Comuna de París participa de periódicos como Pere Duchesne, fundado él su propio periódico: el trascendental Le Cri du Peuple. Cercano a personas como Varlin o Courbet, Vallès es reprimido tras la Comuna. En su haber tiene obras para literarias para entender el periodo como Jacques Vingtras-L´Enfant o L´Insurge, junto a obras anteriores pero también con carga política como L´Argent o Les Amours de Paille

jueves, 21 de abril de 2011

UNA PLUMA AL SERVICIO DE LA CLASE OBRERA MAURO BAJATIERRA MORÁN (1884-1939)


Reproduzco el artículo publicado por "Cuadernos para el Dialogo" sobre Mauro Bajatierra, a propósito de la publicación del libro sobre este panadero y periodista anarquista.

Hay una cosa peor que la muerte, que es el olvido. Y cuando hablamos de la figuras del movimiento obrero español, en muchos de los casos, hablamos del olvido. El olvido generado por casi 40 años de dictadura que no paró de reprimir hasta el último suspiro del dictador. Y junto con esa represión se instaló un olvido obligado, que tras años de la muerte de Franco se ha convertido en un olvido sociológico. Las víctimas de la represión franquista no tienen su lugar.

Por ello la tarea de recuperación se hace ingente. Casi, a veces, inabarcable. Y en esa tarea de recuperación te encuentras en ocasiones con personajes extraordinarios, que cuando los investigas de cerca te das cuenta de la trascendencia y la importancia que tuvieron en el momento que les tocó vivir. En este grupo se encuentra la figura de Mauro Bajatierra Morán.

Descubrir la figura de Mauro Bajatierra no ha sido fácil. Y aquí siempre habrá que hacer mención a la importante que LaMalatesta editorial lleva a cabo en la recuperación y difusión de las figuras del movimiento libertario. Este proyecto surgido en el año 2005 y que desde el 2008 tiene su ubicación en la Calle Jesús y María (en el madrileño barrio de Lavapiés), está realizando una magnífica labor en esta línea.

De Mauro Bajatierra tan solo conocíamos algunos datos deslavazados. Militante anarquista, cronista de guerra en el diario CNT y que fue asesinado al finalizar la Guerra Civil, siendo una de las primeras víctimas de la represión franquista. Muchos libros citaban a Mauro Bajatierra pero siempre en la línea anterior. Poco más se sabía de él.

Pero leyendo sus crónicas de guerra descubrías a un personaje apasionante. Muchas fueron las crónicas y los cronistas durante el periodo bélico. Destacaríamos a Manuel Zambruno Nobruzán, Elías García (ambos anarquistas) o las de Jesús Izcaray o Clemente Cimorra (comunistas). Pero las de Mauro tenían algo que no tenían el resto. Sabía unir la tragedia de la guerra, plasmar el crimen que los golpistas contra la República estaban perpetrando y al mismo tiempo unirlo con el humor. Bajatierra comprendía que la moral no solo se conseguía con enardecidos discursos sino también con la sonrisa en un panorama que no era precisamente el mejor. Los motes a los rebeldes golpistas, la cercanía de Bajatierra con el combatiente y su propia implicación en el conflicto y en la lucha le pone por encima de cualquier otro cronista de guerra. Crónicas fidedignas, porque la investigación histórica nos ha mostrado que eran completamente verídicas.

Solo por sus crónicas de guerra la figura de Bajatierra ya es extraordinaria. Pero su muerte, o mejor dicho, su asesinato por las tropas rebeldes franquistas cuando llegan a Madrid, no deja de ser una muerte heroica. Bajatierra se niega a exiliarse. Se considera viejo y cansado. Y él era consciente de lo que les esperaba. Caminó ese 28 de marzo de 1939 hacía su domicilio en la calle Torrijos (en el madrileño barrio de la Guindalera) y allí defendió su vida hasta el último cartucho de su fusil. Al ser asesinado el cuerpo de Bajatierra es trasladado al depósito de cadáveres y allí, en su parte de defunción, comienza la infamia. Según dicho parte Bajatierra murió de un síncope. Un pequeño ejemplo de lo que será esa “justicia” franquista. Un Estado ilegal, pues proviene de un golpe de Estado, y un gobierno formado por criminales y delincuentes, como las investigaciones históricas nos están demostrando.

¿Pero quién era en realidad Mauro Bajatierra? ¿Quién era ese personaje que redactaba esas crónicas? ¿Quién era esa persona que tuvo una forma tan heróica de morir? Estás preguntas y estos interrogantes es lo que generó la investigación y posterior publicación del libro Mauro Bajatierra. Anarquista y periodista de acción.

Rastrear a Mauro Bajatierra no ha sido tarea fácil. Nunca es fácil hacer una biografía. Pero en este caso (como en otros muchos que están por venir) era completamente necesario. Para conocer la importancia del personaje hay que retrotraerse a los inicios del siglo XX. Y a partir de ahí podremos comprobar la vinculación trascendental de Mauro Bajatierra en el movimiento obrero madrileño y en el desarrollo del anarquismo en la capital de España. Dejando a un lado las colaboraciones que Bajatierra tuvo en periódicos satíricos de la época, la colaboración con la prensa anarquista y obrera data de 1908, en el periódico Humanidad. Mauro Bajatierra dinamiza la creación del Ateneo Sindicalista de Madrid, embrión de la CNT madrileña de formación más tardía. Mauro Bajatierra es fundador del grupo anarquista Los Iguales (que editaron primero Los refractarios y luego El Hombre Libre) en Madrid, que es uno de los mejores precedentes de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) fundada en 1927. Y junto a esta militancia anarquista tan definida, Bajatierra siempre militó en las sociedades obreras de panaderos adscritas a la Unión General de Trabajadores (UGT). El sector de los panaderos era mayoritariamente socialista. Bajatierra con una conciencia de clase muy definida entendía que su lugar estaba en la sociedad obrera donde estaban sus compañeros de oficio y de lucha. Era tal el prestigio de Mauro Bajatierra en el movimiento obrero de la capital de España que acude a los comicios de la UGT donde hace una defensa del asociacionismo obrero, de la acción directa y una crítica a los dirigentes de la central socialista, como Pablo Iglesias, Manuel Cordero o Francisco Largo Caballero. Igualmente el prestigio de militante obrero se plasma en que Bajatierra siendo panadero preside también la Federación de Obreros Peones y Braceros de España, porque así lo determinó los miembros de esta sociedad. También escribió en el periódico El Tranviario, órgano de los obreros de dicho sector en Madrid. Y sus luchas las deja muy bien plasmada en sus escritos periodísticos y libros.

Junto a toda su militancia obrera, Mauro Bajatierra fue un activo militante de la masonería. Perteneció a la logia La Cantoniana de Madrid, donde coincidió con personajes de primer orden como Eduardo Barriobero y Herrán. Una militancia en la masonería en la que alcanza el grado 3 (Maestro Masón), ocupando varios cargos en las distintas logias por las que pasa, y de la que siempre estuvo vinculado. Su expediente de depuración masónico data de 1947. Es decir, ocho años después de su asesinato.

El prestigio de Mauro Bajatierra y su lucha constante por los derechos de la clase obrera le hizo visitar en más de una ocasión la cárcel. Quizá el juicio más famoso al que es sometido es aquel en el que le acusan de haber participado en el magnicidio contra el presidente del gobierno Eduardo Dato Iradier, en abril de 1921. A Mauro Bajatierra le acusan de comprar las pistolas que sirven a Mateu, Nicolau y Casanellas para ejecutar al presidente del gobierno. La inocencia de Bajatierra es demostrada de forma magistral por su abogado defensor, Pedro Rico. Este, durante la Segunda República será alcalde republicano de Madrid.

La dictadura de Primo de Rivera lleva a Mauro Bajatierra al exilio. Residió en París, donde en ningún momento abandonó su actividad política. Participa de distinta reuniones con la idea de expulsar al dictador y al Rey de España, teniendo como objetivo primario la proclamación de la República. Este era el objetivo mayoritario del movimiento anarquista en el exilio. Desde Bajatierra hasta Manuel Buenacasa, pasando por Eusebio C. Carbó, entre otros. Estas actividades llevan a que las autoridades pidan la expulsión de Bajatierra de la capital francesa, recalando en Bruselas y en Berlín, aunque siguió de forma clandestina en París durante bastante tiempo.

Con el fin de la dictadura Bajatierra vuelve a España y desde las páginas de distintos periódicos hace críticas a las políticas que desde el gobierno republicano-socialista se están llevando a cabo. Su participación es importante en un primer momento en La Tierra, dirigido por Salvador Cánovas Cervantes y donde también colaboraban personajes como Eduardo de Guzmán o Melchor Rodríguez. Pero a partir de noviembre de 1932, con la fundación por Avelino González Mallada del diario CNT, su pluma se pone al servicio del portavoz de la Confederación Nacional del Trabajo, con el que no paró de colaborar hasta su muerte.

Todo esto ya sería motivo de tener delante de nosotros a un personaje sin igual. Pero Bajatierra también legó un extraordinario trabajo en folletos y libros. Distintos folletos de defensa del movimiento anarquista, análisis sociales y memorias de su participación en procesos, como sus hoy ilocalizables dos volúmenes de su estancia con los zapatistas en México en 1914. Junto a esta producción hay también una ingente labor literaria con la publicación de novelas y cuentos infantiles. Mayoritariamente en la colección “La novela ideal” de la familia Montseny, o bien a través de la editorial del propio Bajatierra llamada Plus Ultra. También es autor de tres obras de teatro estrenadas en durante el periodo republicano.

Y no ha sido fácil reconstruir la vida de Mauro Bajatierra. Hacer una biografía nunca es sencillo. Los datos y la documentación están completamente fragmentados. Un poco en los archivos de la CNT (Fundación Anselmo Lorenzo), otro poco en el Archivo Histórico Nacional en Madrid, bastante más en el Centro Documental de la Memoria Histórica en Salamanca, muchos de sus textos en la Biblioteca Nacional en Madrid, sus artículos en la Hemeroteca Municipal de Madrid, etc. Pero si bien rastreando en todos estos archivos en España se recompone su vida y su obra se ha hecho necesario también recurrir a los archivos fuera de las fronteras españolas. Algo se encontró sobre él en el Instituto de Historia Social de Amsterdam. Otro poco en los archivos de la Federación Libertaria Argentina (FLA) y bastante documentación sobre su etapa de exilio en el Archivo Histórico Nacional de Francia en París, en los archivos de la Prefectura de Policía de París y en el Archivo de Fontainebleau.

Recuperar a Mauro Bajatierra Morán ha sido toda una aventura. Y con él no solo se ha reconstruido la historia de este panadero, periodista y anarquista. También se ha recuperado parte de la historia del movimiento obrero y del anarquismo madrileño. Y con ello un trozo de la España derrotada.

Mauro Bajatierra Morán ha salido del ostracismo.

Julián Vadillo Muñoz

jueves, 14 de abril de 2011

ILUSIONES Y ESPERANZAS DE LA SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA


Hace 80 años España amanecía llena de entusiasmo e ilusión. Tras las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, que da una victoria a las candidaturas republicanas en las capitales de provincia, y por una presión popular incontenible, Alfonso XIII abandona el país con su séquito y se proclama la Segunda República española (14 de abril)
Era una ruptura con un pasado ominoso. La monarquía borbónica belicosa había llevado al país al colapso. Tanto es así que, incluso, cuando su final estaba cerca, recurrió a la instauración de una dictadura (la de Miguel Primo de Rivera) para salvar los muebles. Pero tras unos años de fuerte represión, la caída de la Casa de Borbón estaba servida.
Cayó la monarquía y se proclamó la República. Y comenzó un periodo de amplitud de libertades, de recorrer un camino que había sido bloqueado.
La República del 14 de abril tuvo grandes aciertos. Fue un periodo donde se ampliaron los derechos. Exigencia de la población obrera. El gran acierto de la República fue la educación. Durante los dos años del primer bienio republicano, gobernado por republicanos y socialistas, se construyeron más escuelas y centros de instrucción que durante toda la monarquía de Alfonso XIII. La República llevó la cultura a los pueblos. Algo que se reclamaba. Algo que los Ateneos y Centros obreros de anarquistas y socialistas llevaban haciendo desde hacía mucho tiempo pero con medios mucho mas modestos. La alfabetización era algo fundamental en el movimiento obrero y lo había llevado a cabo. La República monta las Misiones Pedagógicas, crea escuelas, forma a los maestros y profesores, impulsa la creación de institutos de segunda enseñanza, se reforma la Universidad.
Otros derechos reclamados se impulsan. Libertad de asociación tras una dictadura que había reprimido duramente las posiciones contrarias a su establecimiento, sobre todo contra anarquistas y republicanos. Libertad de prensa. Libertad de opinión.
Se establece el sufragio universal, tanto para hombres como para mujeres. Será en 1933 cuando las mujeres españolas podrán ejercer por primera vez el derecho al voto. Una defensa del sufragio femenino colosal por Clara Campoamor, diputado por el Partido Radical, en la primera legislatura, que contó con el escepticismo de otras mujeres como Victoria Kent, diputada por el Partido Radical-Socialista, Margarita Nelken, diputada del Partido Socialista Obrero Español (que no participó en el debate), o la indiferencia de mujeres como Federica Montseny, anarquista, que consideraba prioritario otros derechos para la mujer. Es el momento en el que comienza despuntar mujeres de la talla de Hildegart Rodríguez Carballeira. Ser aprueba en 1932 la Ley del Divorcio y ya en Guerra, en 1936, la Ley del Aborto (impulsada siendo Ministra de Sanidad y Asistencia Social Federica Montseny)
Es un momento del desarrollo de las vanguardias artísticas, de la creación.
Es el periodo de la verdadera laicización. Es decir, de la separación Iglesia-Estado. La República nació laica. Dio libertad de culto. Algo que la Iglesia católica jamás perdonaría. El perder su poder e influencia (en educación, en la sociedad) hizo que la población española se encontrara con una Iglesia cainita, vengativa y beligerante. Pero el ritmo de la sociedad era separarse definitivamente del yugo vaticanista.
Se configura una nueva forma de Estado y en el artículo 6 de la nueva Constitución se elimina la guerra como instrumento de política nacional.
Pero la República falló en problemas estructurales del país. Sobre todo en material laboral. No se acometió con la contundencia que se reclamaba la Reforma Agraria, uno de los principales escollos de España. La expropiación a un reducido número de terratenientes monárquicos y el desigual reparto de la tierra, hizo que los jornaleros pronto comenzasen a criticar estas medidas republicanas por insuficientes. El plan de la Reforma Agraria era demasiado extenso en el tiempo. Y la miseria y el hambre de los jornaleros era inmediata. Aquí se sitúan sucesos como los de Arnedo o Castiblanco, encabezados por miembros de la UGT, o los de Casas Viejas, impulsados por los anarquistas, que pedían una verdadera igual social y económica.
A pesar de que la República avanzó en leyes proteccionistas laborales, también fueron insuficientes. Las leyes del trabajo, así como la Ley de Términos Municipales (solo se podía contratar a gente del municipio) y la Ley de Vagos y Maleantes (aplicando en muchas ocasiones en cuestiones laborales), se tornaron en leyes mas represivas que conciliatorias con el movimiento obrero. Cuando se aprobó la Ley de Defensa de la República se demostró que determinados republicanos temían mas el poder e influencia del movimiento obrero español (mayoritariamente anarquista) que a los verdaderos enemigos de la República, que eran los reaccionarios que se sublevaron contra ella en julio de 1936. La propia constitución de los Jurados Mixtos, impulsadas por el ministro de trabajo Francisco Largo Caballero, tenía una finalidad clara: eliminar del panorama sindical a la CNT para favorecer los intereses de la UGT. Los cenetistas advirtieron al ministro que ese sistema se volvería contra él. Y cuando ganan las derechas en noviembre de 1933 ese sistema excluye a la UGT que opta por los pactos y alianzas con los anarcosindicalistas. La República reprimió duramente, en alguna ocasión sangrientamente, al movimiento obrero.
Cuando en noviembre de 1933 ganan las derechas las elecciones se producen tremendos retrocesos en los derechos adquiridos. Incluso los que fueron los fallos de ese primer bienio republicano-socialista sufren una dura merma. Y eso hace reaccionar a la población que había traído la República. No iban a permitir que sus derechos fueran pisoteados una vez más. Y salen a la calle a defenderlos. Ahí se entiende la Revolución de Asturias de 1934, sangrientamente reprimida por Lerroux y la CEDA. La movilización hizo que las izquierdas confluyeran. Nació el Frente Popular conformado por el PSOE, UGT, PCE, Izquierda Republicana, Unión Republicana, Partido Sindicalista, etc. La CNT y sus militantes, aunque no participa directamente en el Frente Popular (se integrará en él durante la Guerra Civil), dará libertad a sus militantes y votaran en amplia mayoría a las candidaturas frentepopulistas. Un ejercicio de pragmatismo y aun de responsabilidad del anarquismo español, que al igual que aceptando participar en Guerra de las instituciones republicanas, demuestra hasta que punto de los anarquistas estaban al servicio de una mejor calidad de vida de los trabajadores españoles y porque no se retrocediera ningún derecho más. Solo cabía avanzar. En febrero de 1936 las izquierdas vuelven a ganar las elecciones.
Pero las derechas no daban tregua. Desde el mismo 16 de febrero, día de la victoria del Frente Popular, la derecha conspira. Parte del Ejército, la Iglesia, los fascistas, se sublevan contra la República en julio de 1936. Y una vez más el pueblo, generoso, no va a permitir que se establezca una dictadura, que vuelvan a mandar los de siempre. A pesar de que la República ha actuado duramente contra los trabajadores en muchos aspectos, estos se lanzan a defender esa República que trajeron el 14 de abril de 1931. Era el inicio de la Guerra Civil. Otra historia con un final trágico que sumió a España en una larga noche.
Una larga noche en la que algunos, aun hoy, no quieren encender la luz. Donde la continuidad de estructuras de la dictadura siguen intactas y todo recuerdo y reivindicación de la República o de lo que sucedió durante la República es silenciado y condenado al ostracismo como hizo Franco en sus largos años de dictadura, represión, terror y genocidio.
Ya es hora de restablecer nuestros verdaderos derechos y libertades.