martes, 5 de abril de 2011

Las repercusiones de la Comuna de París


El movimiento revolucionario generado en París no pasó desapercibido para otras poblaciones de Francia que intentaron emular su ejemplo. Saint-Etienne, Le Creusot, Marsella, Toulouse o Narbona son ejemplo de ello. Pero es quizá Lyon la ciudad donde la revolución tomó un carácter más similar al de París. Allí incluso llegan a intervenir personajes del primer orden del movimiento obrero internacional como Mijail Bakunin o James Guillaume. A pesar de todo, estos movimientos se desmoronaron y la represión también recayó sobre ellos.

Pero la liquidación de la Comuna de París no significó el fracaso de sus ideas. Muy por el contrario el movimiento revolucionario parisino se insertó en el imaginario colectivo del movimiento obrero internacional. Y la solidaridad de las distintas secciones de la AIT con los revolucionarios de París es un ejemplo de ello. Como ejemplo cabe citar el manifiesto que el periódico La Federación de Barcelona emite el 14 de mayo de 1871, pocos días antes de la masacre que se produciría en París. Una comisión formada por franceses y españoles emitió un comunicado de completo apoyo a la Comuna. Incluso algunos participantes de la Comuna, como Paúl Lafargue, recalan en España para huir de la represión feroz del gobierno de Thiers.

Las enseñanzas de la Comuna no fueron ajenas para posteriores procesos revolucionarios. Tan solo dos años después de la Comuna de París en España se sucedieron una serie de acontecimientos de carácter revolucionario con la Primera República ya proclama. El fenómeno del cantonalismo y la plasmación del federalismo en ese movimiento tienen como principal antecedente a la Comuna de París. A pesar del fracaso del movimiento cantonal, que contó con el apoyo de los internacionalistas de la AIT, hubo ciudades como Cádiz (con la figura de Fermín Salvochea), Alcoy o Cartagena donde las experiencias revolucionarias alcanzaron cotas muy altas.

La Comuna de París se convirtió igualmente en una fecha de recuerdo y conmemoración de la primera experiencia de la toma de su propio destino por la clase obrera. Todas las tendencias del socialismo, desde los marxistas hasta los anarquistas, la reivindicaron como un ejemplo de la plasmación de sus ideas.

Igualmente la Comuna sirvió como pretexto a los gobiernos europeos para reprimir de forma agresiva al desarrollo de los movimientos obreros.

Se sucedió la iconografía de la Comuna, así como la extensión de canciones que recordaban el acontecimiento. Un primer ejemplo es el poema “La Internacional” de Eugene Pottier, compuesto durante el trascurso de la Comuna, que en 1888 Pierre Degeyter le dio música y se convirtió en un himno de los trabajadores de todo el mundo. Otras canciones como la “Semaine Sanglante”, recordaba la crueldad con la que fue reprimido el movimiento comunero. Pero el gobierno francés persiguió cualquier atisbo de recordatorio de la Comuna de París, por lo que durante mucho tiempo estas canciones fueron proscritas. A pesar de ella los revolucionarios se valieron de canciones anteriores como “Le temps des cerises”, que a pesar de componerse en 1866 (años antes de la Comuna de París), los revolucionarios la tomaron como recordatorio del movimiento parisino, pues en el mes de marzo (mes que se inicia la Comuna) es el tiempo de la recogida de las cerezas. Un trasfondo de una canción popular que logró burlar a la ley.

Todo lo relacionado con la Comuna y sus enseñanzas se insertaron dentro de la cultura obrera reivindicativa que tuvo en las enseñanzas parisinas la mas alta expresión de sus ideas hasta la Revolución de 1917 en Rusia (el majnovismo es un ejemplo de ello) y la de 1936 en España, las cuales siempre tuvieron el ejemplo de la Comuna de París.

2 comentarios:

Alejandro dijo...

Estupenda reseña compadre.
Un abrazo.

Reme

El Doctor Hache dijo...

No se podía sintetizar mejor ni con mejores palabras el significado de lo que supuso la Comuna de París. Enhorabuena por el artículo.