lunes, 22 de agosto de 2016

“Sedano en la obra de Miguel Delibes”

Vamos a romper un poco la dinámica de está bitácora. Hoy no vamos a hablar de la historia social. No vamos a hablar de la memoria histórica. O sí, un poco. Vamos a hablar un poco de la memoria histórica. Y también de uno de mis autores literarios favoritos: Miguel Delibes.
Desde hace unos años paso un nada desdeñable tiempo en Sedano, un pequeño pueblo al norte de la provincia de Burgos. Sedano es un bonito pueblo castellano. Ubicado en un valle, su arquitectura es de casas de piedra. Una Iglesia en lo alto de un castro que da la sensación de una auténtica fortaleza. Un pueblo a lo largo que tiene una importante cantidad de barrios (Lagos, Valdemoro, Trascastro, etc). Sedano también tiene un entorno natural y arquitectónico muy interasante. Esta rodeado de un románico espectacular. Las iglesias de Gredilla de Sedano, Moradillo de Sedano o Escalada (pueblo de origen de la familia de Manuel Azaña) dan testimonio de ello. También el cercano pueblo de Covanera y su idílico Pozo Azul. No muy lejos está Sargentes de la Lora con sus pozos petrolíferos.
Ya en alguna ocasión hemos hablado de Sedano en relación a su memoria histórica y a la represión franquista. Hoy nos acercamos a él con la intención de fijarnos en una personalidad que pasó largas temporadas en Sedano. Un personaje que ha pasado a la historia de la literatura universal: Miguel Delibes.
Aprovechando las fiestas de Sedano hace unas semanas, adquirí un libro que se ha editado no hace mucho tiempo: Sedano en la obra de Miguel Delibes. Y es que Miguel Delibes se enamoró en Sedano y de Sedano. Allí iba en bicicleta desde Molledo (en Cantabria) hasta Sedano, pasando por Corconte, las Bricias, hasta llegar al valle. El objetivo era encontrarse con su novia, Ángeles de Castro, que veraneaba en el pequeño pueblo burgalés. Así fue como Delibes fue haciendo crecer su vinculación con Sedano. ¿Cuantas obras de Delibes no fueron escritas o ideadas en Sedano? Por el entorno que rodea a muchas de ellas podemos pensar que una cantidad nada desdeñable. Delibes iba a Sedano desde 1942 y su primera gran obra, La sombra del ciprés es alargada (Premio Nadal) se publicó en 1947. Podemos hacernos una idea.
El libro en cuestión que abordamos es una recopilación de textos de Delibes que hace referencia de Sedano. Los comentarios y la selección de esos textos ha sido realizados por Emilia Espinosa, Mª Paz Espinosa y José Ignacio Martínez. Han hecho un gran trabajo. Los libros en cuestión son: El libro de caza menor (1964), Vivir al día (1968), Con la escopeta al hombro (1970), Un año de mi vida (1972), Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo (1976), Misa migas las truchas (1977), Las perdices del domingo (1981), El otro fútbol (1982), Tres pájaros de cuenta (1982), Castilla habla (1986), Mi vida al aire libre (1989), Pegar la hebra (1990), Señora de rojo sobre fondo gris (1991) y El último coto (1992). Una buena recopilación para mostrar, a partir de comentarios introductorios acertados, la vida del pueblo en otros tiempos. Una vida que hoy ya no existe pero que gracias a la pluma de Delibes la podemos rescatar a modo de etnografía. Unos textos que trasmite el aprecio de Delibes por Sedano y su entorno. Un entorno castellano que ya dejó plasmado en otro gran libro: Castilla, lo castellano y los castellanos (1979). Un recorrido por las actividades del pueblo, por su entorno, por sus animales, su vegetación, sus gentes, etc. Un recorrido por las actividades ordinarias de un pueblo castellano en los años de plomo del franquismo, de sus actividades, del trabajo de sus gentes, etc. En definitiva, una buena manera de recuperar el pasado inmediato de un pueblo de mano de la pluma de uno de los grandes escritores españoles del siglo XX.
¿Y qué queda hoy de Miguel Delibes en Sedano? Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que no todo lo que se debería. Su centro de interpretación lleva el nombre de Miguel Delibes y allí hay un buen número de ejemplares de su obra. La familia de Delibes ha conservado la casa y los chalets donde el escritor vallisoletano pasaba horas escribiendo y pergueñando su gran obra. Allí seguro que desarrolló gran parte de su obra: La sombra del ciprés es alargada, El hereje, El camino, Los santos inocentes, El disputado voto del señor Cayo (cuya adaptación cinematográfica fue realizada en la zona – Cortiguera, entre otros pueblos – y que le sirvió de inspiración), etc.
Sin embargo, Delibes daría mucho más de sí. El libro propone un recorrido por el Sedano de Miguel Delibes. Un buen recorrido que serviría de reclamo turístico para el entorno. Incluso acompañan al libro con un mapa sobre esos lugares que Delibes recuerda. Una señalética en esos lugares no estaría de más.
Y, sobre todo, un reconomiento al propio Delibes. Eso sí que hace falta. La plaza de Sedano se denomina Alejandro Rodríguez de Valcárcel y Nebreda. ¿Quién era?. Un gobernador de Burgos en el periodo franquista. Primero militante del Partido Nacionalista Español (el Partido de la Porra de José María Albiñana, que se dedicaban a dar mandobles a los asistentes a mítines de la izquierda) y después de Falange Española. Llegó a asumir la Jefatura del Estado a la muerte de Franco hasta que Juan Carlos I tomó posesión del cargo. Este personaje da nombre a la Plaza de Sedano. Y bajo el cartel que lleva su nombre hay una placa puesta en el periodo franquista donde pone que “bajo el signo de Franco” se llevaron las aguas a Sedano (por cierto, en un estado realmente lamentable). Ambas placas incumplen la Ley de Memoria Histórica. Y, aprovechando que hay que hacer cumplir la ley, esa plaza debería de llevar el nombre de Miguel Delibes. Alguien que realmente ha hecho algo importante por el pueblo de Sedano. Y como sustitución a la placa conmemorativa, una que lleve alguna frase de Delibes que haga justicia al pueblo de Sedano. Y, junto a todo ello, hacer a Delibes hijo adoptivo de Sedano a título póstumo (desconozco si lo es ya)
 Miguel Delibes ha sido una de las plumas más importantes de la literatura española. Premio Príncipe de Asturias de las Letras y Premio Cervantes. Desde mi modesta opinión, Delibes se quedó injustamente sin el Nobel de Literatura. Sedano tiene que seguir haciendo justicia con Delibes. Sería lo justo y necesario para su figura. Y para Sedano un auténtico honor.

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