miércoles, 9 de septiembre de 2015

DOS ENTREVISTAS ALREDEDOR DE ANTONI BENAIGES

Reproduzco aquí las entrevistas realizadas a Jesús Viadas, presidente de la Asociación Escuela Benaiges, y a Sergi Bernal, autor del documental "El retratista".

Entrevistamos a Jesús Viadas, presidente de la Asociación Escuela Benaiges y alcalde de Bañuelos de Bureba

1. ¿Como llegó hasta ti la historia de Antoni Benaiges?

La primera noticIa que tengo es la fotografía de los niños en la puerta de la escuela, que me la enseña uno de los niños que estaba en la fotografía, Antonio Gracia, pero no dice nada del maestro, solo me enseña la foto. Tiempo después un primo mío Fernando del Val García me trae uno de los cuadernos que un amigo le ha prestado, hago una copia de este cuadernillo y se lo devuelvo. Tiempo después la familia de Antonio Benaiges busca información del maestro por internet, al enterarnos de esto nos ponemos en contacto con ellos. Desde este momento empezamos a preguntar a los más mayores si tenían algún dato sobre el maestro y nos comienza a llegar algunas informaciones.

2. ¿Como surge la idea de crear una Asociación?

Como consecuencia de todo lo anterior y viendo que existe mucho interés por la historia del maestro nos ponemos en marcha para intentar rehabilitar la escuela donde el dio su clases, ya que se encontraba en un estado lamentable debido al paso del tiempo y encontrarse deshabitada.

3. ¿Cuales son las actividades que realizais? ¿Como os financiais y cuales son vuestras finalidades?

Las actividades son principalmente culturales y relacionadas con el mundo de la pedagogía como han sido las I Jornadas sobre la técnica Freinet el 11 abril de 2015 y después varias actividades como proyecciones de documentales y talleres.

La financiación es a través de las cuotas de los socios principalmente y donaciones de particulares.

La finalidades son:
Poner en marcha el museo pedagógico, en el que se desarrollarían actividades de todo tipo relacionadas con la cultura y la educación. Como podrían ser talleres de imprenta, como lo hizo el maestro Benaiges, talleres de diferentes actividades como encuadernación y otras actividades graficas que nos vayan proponiendo nuestro colaboradores, también proyecciones de documentales y cualquier otra actividad que la comisión de actividades de la asociación estime que son de interés para los socios y para todos aquellos que quieran participar.

4. ¿Que queda hoy en Bañuelos de Bureba de Benaiges y su método?

Desgraciadamente no quedan apenas ningún recuerdo físico de la presencia del maestro en Bañuelos, pero si en el interior de todos los que le conocieron existen muchos recuerdos y muy buenos, a cualquiera que en aquella época conoció al maestro al hablar de él solo cuentan historias que ha dejado un buen recuerdo en su memoria, pero no perdemos la esperanza de encontrar algún recuerdo suyo como fotos o escritos de su paso por la escuela.

5. ¿Que puede aportar el método pedagógico de Benaiges en la actualidad para el pueblo de Bañuelos de Bureba?

La aportación del método Freinet que Antonio Benaiges trajo a Bañuelos en su momento fue un soplo de aire fresco para todos los niños, pero actualmente en el pueblo no tenemos niños y lo único que nos aporta, que no es poco, es la ilusión por recuperar su memoria y que la escuela donde el maestro estuvo sea un museo pedagógico en el que su técnica educativa se mantenga viva y se puedan realizar otras muchas actividades que al pueblo le den vida.


ENTREVISTA A SERGI BERNAL, AUTOR DEL DOCUMENTAL “EL RETRATISTA”


Entrevistamos a Sergi Bernal, documentalista y autor del documental “El retratista”, que rescata la figura de Antoni Benaiges Nogués

¿Como llegó hasta ti la historia de Antoni Benaiges?

Desde hace años que explico cosas por medio de una cámara fotográfica. Puedo hablar de desahuciados en Santa Coloma de Gramenet, del horror nazi de los campos de la muerte, de refugiados en el Tinduff o del esfuerzo diario de los obreros de la construcción, pero en 2008 cuando la Generalitat aprobó la ley de fosas vi claro que debía de hablar y denunciar fosas de la vergüenza, y lo hice por ser familiar de represaliados del franquismo, por mi consciencia profundamente democrática y por ellos, los asesinados, muchos de ellos abanderados de la democracia que aún pagan su lealtad a la República o por tener ideas de izquierdas o republicanas permaneciendo en una fosa común, y como no, también lo hice por las otras víctimas, las que sufren hoy, los familiares.

Y fue así como empecé picar puertas para poder asistir a una exhumación de asesinados por motivaciones políticas, no quería muertos en combate, quería retratar a los asesinados y a sus familiares, gente que un día los hicieron desaparecer, que no fueron ni vencidos y que no tuvieron ni una piedra con el grito de sus nombres.

El agosto 20 de 2010 hacia la primera foto para el proyecto Desenterrando el silencio, en principio este trabajo fotográfico debía hablar de los asesinados y sus familiares de forma genérica, retratando las fases de la exhumación y las casas de los asesinados, y allí en la Pedraja gracias a la Asociación de familiares de personas asesinadas en los montes de la Pedraja y la Sociedad de Ciencias Aranzadi se abrió una gran fosa, donde se rescataron a 108 asesinados.

La visión de aquella exhumación era el horror, donde una larga zanja de 28 metros que iba desde el camino hacia el bosque y que contenía un centenar de esqueletos. Pero sobretodo lo más espeluznante era escuchar las tragedias vividas por los familiares supervivientes, en su mayoría los hijos del asesinado. Pasaron los días y el último día de la exhumación, se acercó a la fosa un joven de Bañuelos contando que en aquella fosa estaba el maestro de su pueblo y fue ahí cuando se empezó a recuperar la memoria del maestro que prometió el mar, Antoni Benaiges Nogués. La historia del maestro nos llevaba de un campo de la muerte que era la fosa a un campo de vida, de niños, de escuela nueva, de juegos y músicas y de promesas incumplidas. El maestro catalán fue apresado en Briviesca (Burgos) el 19 de julio del 36, en esas fechas debía estar en su pueblo de vacaciones, pero él intentaba localizar un transporte para llevar a sus alumnos para que vieran el mar. Meses antes los niños de la escuela habían publicado un cuadernillo llamado “El mar, la visión de unos niños que no lo han visto nunca” donde los pequeños se imaginaban como podía ser, algunos incluso decían: “El mar será muy grande muy ancho y muy hondo, la gente va allí a bañarse, yo no he visto nunca el mar. El maestro nos dice que iremos a bañarnos.”

Esta publicación se imprimió en enero de 1936 en la escuela de un pueblo que contaba con tan solo 220 habitantes, se hizo utilizando los postulados de la técnica Freinet, técnica que ofrecía pequeñas imprentas escolares para que los niños hiciesen sus propios libros, o sea dando la palabra al niño, por suerte la familia del maestro conserva casi todos las publicaciones que salieron de esta escuela.

¿Como surge la idea de hacer el documental “El retratista”?

El documental el Retratista se presenta en noviembre de 2013, pero antes de este presentamos la exposición fotográfica, que se ha expuesto por más de 25 salas y el libro Desenterrando el silencio, el maestro que prometió el mar.

A medida que investigaba la vida de este maestro la historia se hacía más cinematográfica, fascinante, mágica, una historia humana magnífica escondida y arrinconada durante más de 75 años, y mientras que recogía testimonios de exalumnos de Benaiges veía más claro que debía pasar de la foto al video para poder escuchar aquel testimonio, sentir su emoción, su gratitud: “Mataron a mi maestro y para mi siempre fue un buen maestro” y fue así como decidí pensar en el proyecto documental, y encontré al director, el italiano Alberto Bougleux y hicimos El Retratista.

¿Cuales son las dificultades que has encontrado para sacar adelante tu trabajo? ¿Como se ha financiado este proyecto?

Las dificultades fueron económicas, cuando empezamos a grabar el gobierno Rajoy acababa de cerrar la oficina de atención a las víctimas de la represión franquista y ese era el preludio de una actuación que tenía como objetivo volver a arrinconar las actuaciones que reivindiquen la memoria y a las víctimas. Nosotros teníamos una buena historia pero no teníamos recursos, y sin recursos no puedes coger un coche, ni un avión ni alquilar unos micros inalámbricos,…… pero todo y eso empezamos a grabar, primero la fosa, en octubre de 2011 se exhumó otra fosa cercana a la primera localizando 56 nuevos esqueletos, luego donde Benaiges tenía su escuela, grabamos en Bañuelos de Bureba, pasamos por su localidad natal, Mont-roig del Camp para hablar con los familiares, por Zaragoza donde había una exalumna muy especial, Felisa y para acabar saltamos el charco buscando su estela en una escuela del estado de Veracruz, en México.

El trabajo se financió gracias a las aportaciones voluntarias de más de 200 personas via un proyecto de micromecenazgo, la memoria no es patrimonio de las instituciones, ni de los recursos públicos, y sí que lo es de las personas y entre todos hicimos el documental, ahora lo distribuye la editorial Blume.

¿Qué actualidad puede tener el método pedagógico de Benaiges hoy?

El método pedagógico de Benaiges cada día está más presente, lo rescataron los maestros renovadores en los 60-70 y continua vivo, el niño ya no utiliza la imprenta escolar como hacía en la década de los treinta, ahora utilizan el ordenador pero el texto libre, el dibujo libre, las excursiones, la concepción de que es necesario de que el niño exprese y que la escuela ponga las herramientas para que su pensamiento y sus emociones fluyan. El respeto al niño, como decía Benaiges: “Dejemos al niño que sea niño, para que después sienta la necesidad de ser hombre”
¿Cuál es tu relación actual con la Asociación surgida en el pueblo de Bañuelos de Bureba?

La recuperación de la memoria de Benaiges fue seguida de actuaciones en los lugares donde este maestro dejó huella, lo hicimos primero en Bañuelos, donde diferentes vecinos y su ayuntamiento pusimos una placa en su recuerdo en la puerta de la escuela, se puso otra placa en su casa natal además de diferentes homenajes de asociaciones de maestros y de instituciones catalanas.

Cuando pusimos la placa en Bañuelos vimos claro que había posibilidades de que aquella antigua escuela hoy edificio municipal, pudiese ser un espacio de memoria dedicada al maestro Benaiges y de las técnicas educativas que puso en práctica en Bañuelos, y empezamos a sumar complicidades hasta que nació la Asociación Escuela Benaiges Bañuelos de Bureba. En el mes de abril se realizaron las primeras jornadas de la asociación que fueron todo un éxito de asistencia, más de 50 participantes nos reunimos en Bañuelos para hablar de infancia, educación y escuela. Hoy la escuela ya es visitable y tiene muchos de los elementos que tuvo en los años 30, la imprenta escolar, los cuadernillos, los pupitres,….es un viaje a la escuela rural republicana, allí donde los maestros eran de vocación y les movía un gran entusiasmo por crear los pilares de una sociedad más justa y libre. 

jueves, 3 de septiembre de 2015

EL MAESTRO QUE PROMETIÓ EL MAR

Artículo publicado en la edición digital del periódico Diagonal

A finales de julio de 1936 era detenido en la estación de Briviesca (Burgos) el maestro Antoni Benaiges. Conocido en la zona por ser el maestro del pequeño pueblo de Bañuelos de Bureba, la autoridades golpistas que se habían sublevado contra la República el 18 de julio de 1936 procedían a su detención. Su delito: ser socialista, ser militante del PSOE y de la UGT, integrante de la Casa del Pueblo de Briviesca y uno de los maestros más avanzados. Torturado fue trasladado hasta La Pedraja, en los Montes de Oca, fusilado y enterrado. El Bulletí del Comité de Defensa Local de Vilanova i la Geltrú daba cuenta del asesinato de Benaiges en agosto de 1936. A partir de ahi, el silencio y un expediente de depuración. Poco más se sabía de quién era Antoni Benaiges Nogués.

Una historia de un maestro

Antoni Benaiges Nogués había nacido en 1903 en el pueblo tarraconense de Mont Roig del Camp. Su familia era humilde pero con posibles como para hacer que Antoni pudiese estudiar. A pesar de la muerte de su padre y del esfuerzo que él y sus hermanos hicieron para sacar la familia adelante, Benaiges logró estudiar en la Escuela de Magisterio de Ávila primero y en la Escuela Normal de Barcelona después. En 1929 alcanzaba su sueño: ser maestro.
Coincidía esto con las vísperas de la proclamación de la República en abril de 1931. La joven República traía consigo un paquete de medidas educativas que iba a mejorar de forma sustancial el desarrollo en España. Valiéndose de las experiencias exteriores, de los proyectos que había crecido en España al calor de las nuevas pedagogías (Institución Libre de Enseñanza, Escuela Moderna, etc.) y de la ingente labor alfabetizadora que el movimiento obrero había desarrollado entre la clase trabajadora, la República puso en marcha una serie de medidas que hizo incrementar el número de escuela, mejoró las condiciones materiales de las mismas, mejoró la situación de los maestros y se llevó la educación hasta rincones donde no se había hecho hasta el momento.
Al calor de ese proceso de evolución educativa creció el maestro Antoni Benaiges. Y con él una tecnica que comenzó a desarrollar: la tecnica Freinet.

La imprenta como técnica

Celestín Freinet (1896-1966) puso en marcha un interesante proyecto pedagógico que invitaba a la creatividad del alumnado a través de la utilización de la imprenta. Y curiosamente en Cataluña encontró un eco entre numerosos maestros que lo pusieron en marcha en sus escuelas. El proceso consistía en trabajar a partir de un texto libre del alumnado (obviando por ello los libros de texto), la creación de una revista escolar, el fomento de las conferencias, del desarrollo de las bibliotecas a través del intercambio, de la asamblea en clase y de la correspondencia escolar para contrastar las distintas experiencias. Y todo poniendo a la imprenta como eje de la educación del niño. Los textos escolares serían publicados por los propios alumnos, que aprenderían a trabajar con la imprenta.
Un método original y revolucionario, que al abrigo de las corrientes renovadoras de la pedagogía, venían a cambiar de paradigma. Un método que convenció a los maestros anarquistas que como Patricio Redondo influyeron en Benaiges.
En España esta técnica encontró eco a través del pedagógo albacetense Herminio Almendros y su esposa María Cuyas. Trasladados ambos a Barcelona en vísperas de la República, introdujeron la técnica Freinet y publicaron un interesante texto: La imprenta en la escuela (1932). Entre los seguidores y discipulos de Almendros y Cuyás había un joven maestro que comenzó a desarrollar la técnica: Antoni Benaiges Nogués.

El método Freinet en un pequeño pueblo de la Bureba

Tras su paso por la Escuela Graduada de Niños de Vilanova i la Geltrú, Antoni Benaiges fue destinado, tal como él quería, en el curso 1934-35 a un pueblo. Y el destino fue Bañuelos de Bureba, una pequeña población cercana a Briviesca, en la provincia de Burgos. Allí Benaiges encontró una pequeña escuela, con unos 20 alumnos, y donde comenzó a desarrollar la técnica Freinet. La imprenta que se adquirió en un primer momento la compró el propio Benaiges de su bolsillo. Desde el primer momento los alumnos del pequeño pueblo burgalés mostraron entusiasmo ante la imprenta. Y lo que se desarrolló fue un sentimiento de interés por la educación, un ansía de creatividad entre el alumnado que hizo que la escuela de Bañuelos de Bureba pasase a ser referencia en la técnica Freinet. En enero de 1935 salió el primer número de la revista realizada por los alumnos: Gestos. A través de sucesivos números alumnos como Anita Ortiz, José Cuesta, Lucía Carranza, Antonio García, Emerenciana Palacios, Baldomero Saez, Soledad Palacios, Eladio Díez, Florentina Saez, Severino Diez, Natividad Hernáez, Isaías Cuesta, etc., nos cuentan la vida del pueblo, sus sueños, sus juegos, sus tareas, sus deseos, etc. La revista sacada por los alumnos recopila el día a día de Bañuelos de Bureba. Esta experiencia la comenzó a dar a conocer el propio Benaiges en los congresos pedagógicos y en la revista Colaboración, donde aparecieron artículos sobre la escuela de Bañuelos de Bureba. Al darse a conocer la escuela comenzó a tener contacto con otras y la revista de los alumnos recogían los intercambios de correspondencia, de revistas y de libros que se hacian entre ellos. Esa pequeña escuela de la Bureba se estaba haciendo importante a nivel educativo.
El año 1936 fue fundamental. A la revista Gestos, se unió otra más: Recreo. También se multiplicaron los números especiales de la revista. Aparecieron números como “El retratista”, donde cuenta la llegada de un fotógrafo a Bañuelos de Bureba, o “El mar. Visión de unos niños que no lo han visto nunca”. El maestro Benaiges prometió una cosa a sus alumnos. Cuando llegará las vacaciones de verano de 1936 se los llevaría para que viesen el mar.
Así iba a ser. El maestro Benaiges se quedó en Bañuelos de Bureba para poder llevarse a los niños al mar. Pero el golpe de Estado de 1936 impidió tal circunstancia. El maestro fue asesinado por los golpistas y los alumnos no fueron al mar con su maestro.

Un silencio de más de setenta años

El final de la Guerra significó el exilio para muchos maestros. Muchos de esos maestros freinetista se esparcieron por el mundo y aun hoy en lugares como México se sigue utilizando la técnica Freinet. Entre los maestros que se asentaron allí algunos conocieron a Benaiges.
Pero la figura del maestro Antoni Benaiges cayó en el ostracismo y el olvido. El olvido generado por una dictadura que duró cuarenta años. El olvido que también se mantuvo tras la muerte del dictador.
Sin embargo la exhumación de la fosa de La Pedraja en 2010 y los esfuerzos de algunas personas están sirviendo para rescatar la figura de Benaiges. Al calor de esta exhumación Sergi Bernal realizó un documental sobre la figura de Benaiges: “El retratista”. Y los habitantes de Bañuelos de Bureba han iniciado una bonita iniciativa de rehabilitación de la escuela y la restitución de la figura del maestro con el impulso de la Asociación Escuela Benaiges (http://escuelabenaiges.blogspot.com.es/).
Tras años de silencio la figura de Antoni Benaiges y su legado salé del ostracismo y vuelve a ocupar el lugar que la historia le robó

viernes, 28 de agosto de 2015

El fascismo que sigue en las calles

En el número actual del periódico Diagonal he publicado nueve mini biografías de alguno de los personajes que todavía están en las calles de Madrid (y de muchos lugares de España) y que participaron del golpe de Estado de julio de 1936 y de la represión posterior. Aquí pongo la versión extendida, donde se incluye una mini biografía más.

Alguno de los personajes que todavía tienen algunas calles de nuestro país esconde la historia más oscura y criminal de la historia reciente de España. Dejando a un lado el propio Francisco Franco, alrededor suyo estuvieron personajes siniestros.

Juan Yagüe Blanco (1891-1952) “El carnicero de Badajoz”
                Uno de los militares africanistas que se sublevaron en julio de 1936. Afiliado a Falange desde prácticamente su fundación, nunca ocultó su ideología ultraderechista. Famoso por la masacre de Badajoz (entre 2000-4000 muertos) tuvo buenas relaciones con nazi Göring. Fue Ministro del Aire durante el franquismo.

Antonio Sagardía Ramos (1880-1962). “El carnicero de Pallars”
                Sus fuerzas actuaron en el norte de Burgos, donde sembraron el terror junto a jóvenes falangistas. En la campaña de Aragón dijo “Fusilaré a diez catalanes por cada muerto de mi guardia”. En Pallars-Sobirá ejerció una dura represión. Su columna es la primera que llegó a la ciudad de Alcalá de Henares en marzo de 1939. Recibido por el nazi Himmler, durante el franquismo fue gobernador de Cartagena.

Emilio Mola Vidal (1887-1937)
                Director de la sublevación contra la República. Consideró que el golpe tenía que realizarse con la mayor violencia posible asesinando a los dirigentes políticos y sindicales allí donde triunfasen. Alabó la labor de la Quinta Columna en los ataques a Madrid en noviembre de 1936. Murió en accidente de aviación.

Antonio Vallejo-Nájera Lobón (1889-1960) “El Mengele español”
                Psiquiatra y simpatizante del nazismo. Llevó a cabo estudios con seres humanos (mujeres republicanas y brigadistas internacionales) para descifrar su llamado “gen rojo”. Para él demócratas, marxistas y anarquistas eran enfermos mentales. Partidario del segregacionismo es uno de los iniciadores del robo de niños durante el franquismo.

Agustín Muñoz Grandes (1896-1970)
                Militar africanista y falangista. Sublevado contra la República, durante la Segunda Guerra Mundial fue el organizador de la División Azul. Mantuvo reuniones con Hitler y recibió la condecoración de la Cruz de Hierro. Llegó a ser vicepresidente del gobierno con Franco.

José Millán-Astray y Terreros (1879-1954)
                Militar sublevado contra l República, Millán-Astray fue el fundador de la Legión Española, partiendo del modelo francés y de los Tercios españoles en Flandes. Se distinguió por su odio a la intelectualidad, siendo famoso su altercado con Unamuno. Ocupó puestos ministeriales y altos cargos durante el franquismo.

Carlos Arias Navarro (1908-1989) “Carnicerito de Málaga”
                Fiscal del Estado, durante la Guerra actuó como tal en los Consejos de Guerra en Málaga, donde se distinguió por su dureza. Se habla de 4300 ejecuciones. Durante el franquismo alcanzó puestos de responsabilidad (Alcalde de Madrid) y llegó a ser Presidente del Gobierno produciéndose entonces la ejecución de Puig Antich. Tras la muerte de Franco se afilió a Alianza Popular (antecesor del PP)

José Banús Masdeu (1906-1984)
                Constructor y promotor inmobiliario. Partidario franquista, sus empresas realizaron la construcción del Valle de los Caídos con mano de obra esclava de presos políticos. Nicolás Sánchez-Albornoz lo retrata con una fama pésima. Su promotora contó con el beneficio del Régimen y construyó en la Costa del Sol (Puerto Banús) o el Barrio del Pilar de Madrid.
Fidel Dávila y Arrondo y Gil y Arija (1878-1962)

                Militar sublevado contra la República, sustituyó al general Mola tras su muerte en el mando del Ejército del Norte, destacando la intensidad represiva. Durante el franquismo ocupó altos cargos militares y ministeriales, sustituyendo como presidente a Franco cuando éste vaijo al Portugal salazarista.
Leopoldo Eijo y Garay (1878-1963)

                Obispo español, defensor del escolastismo medieval y cercano al Opus Dei y Escrivá de Balaguer. Fue designado directamente por Franco consejero de FET-JONS y procurador en Cortes. Él impulsó que Franco fuese bajo palio en los actos religiosos, siendo uno de los mayores del respaldo de la Iglesia al régimen franquista.

martes, 18 de agosto de 2015

En el aniversario del asesinato de Federico García Lorca

Hoy se cumplen 79 años del asesinato de Federico García Lorca en Granada, a mano de unos pistoleros fascistas. Desde Fraternidad Universal le recordamos con uno de sus poemas. El crimen fue en Granada. Y nadie pagó por ello. Como el de miles y miles de represaliados por el franquismo.
¡Verdad, justicia y reparación para las víctimas del franquismo!


Si tu madre quiere un rey, 

la baraja tiene cuatro: 
rey de oros, rey de copas, 
rey de espadas, rey de bastos. 



Corre que te pillo, 
corre que te agarro, 
mira que te lleno 
la cara de barro. 



Del olivo 
me retiro, 
del esparto 
yo me aparto, 
del sarmiento 
me arrepiento 
de haberte querido tanto.


domingo, 12 de julio de 2015

EL TRÁGICO FINAL DE UNA TRAGEDIA

Reseña del libro de Paul Preston El final de la Guerra Civil. La última puñalada a la República

El golpe de Estado contra la República del 17-18 de julio de 1936 fue la causa del estallido de la Guerra Civil. Casi tres años de batallas y combates que finalizó con la victoria de los golpistas y la imposición de una dictadura personificada en Francisco Franco que no tuvo piedad con los vencidos. Ese Golpe de Estado fue la causa primera de la Guerra Civil. La derrota de la República democrática se debió después a distintos factores unos con más peso que otros. 
            Analizar el final de la Guerra Civil, de las últimas semanas del conflicto, es acercarnos a alguno de esos otros factores. Quizá no el principal, pero si subsidiario y con suficiente peso como para merecer la atención de diversos historiadores.
    No hace muchas fechas el catedrático de historia contemporánea de la Universidad Carlos III de Madrid nos sorprendía con un interesante libro sobre este tema: Madrid, 1939. La conjura del coronel Casado (Cátedra, Madrid, 2014). Un análisis el del profesor Bahamonde más centrado en los aspectos militares y en la figura de Segismundo Casado. También tendríamos que hacer mención aquí a la obra de Ángel Viñas y de Fernando Hernández Sánchez El desplome de la República (Crítica, Barcelona, 2009). Ambos libros se editaron cumpliéndose aniversarios concretos. Por el 75 aniversario del final de la Guerra Civil el primero y por el 70 aniversario el segundo.
            Sin embargo, cuando parecía que las obras en liza marcaban casi a la perfección aquellos trágicos días finales de la Guerra Civil, Paul Preston nos sorprende con una magnífica obra que analiza pormenorizadamente aquellos últimos días. La obra de Preston recorre desde las figuras fundamentales de aquel proceso (Juan Negrín, Segismundo Casado, Julián Besteiro, Cipriano Mera, etc.), hasta el posicionamiento de las distintas organizaciones en el conflicto.
            Como buen conocedor de la realidad española del momento, Preston analiza los antecedentes que llevaron al final de la Guerra. Las fuertes disputas que se dieron en el seno del campo republicano marcaron la pauta de aquellas semanas finales. Igualmente esta obra se convierte en un estudio mucho más profundo al analizar no solo el conflicto que surgió en la capital de la España republicana sino en otras zonas leales.
            La obra de Preston tiene tres protagonistas claros. Por una parte Juan Negrín, presidente del gobierno de la Segunda República. Para Paul Preston víctima de una conjura en la que participan distintos intereses que confluyen en ideas comunes. Por otra parte Segismundo Casado. Militar leal a la República pero al mismo tiempo ambicioso y fuertemente anticomunista que pretendía acaparar un protagonismo que no le correspondía. Y por último Julián Besteiro, una de las figuras más importantes del socialismo español que apenas jugó ningún papel en la Guerra Civil y que se quería presentar como una especia de reconciliación de dos modelos de entender la vida completamente irreconciliables.
            El libro de Preston es riguroso y completo. Y no es sencillo por lo complejo del tema. El final de la Guerra Civil es un cúmulo de factores diversos que solo un investigador ducho en el tema puede tener en cuenta. Un mapa en el que recomponer las distintas piezas para comprender que lleva a cada grupo o a cada persona a apoyar determinadas medidas.
            El golpe que Casado da en Madrid el 5 de marzo de 1939 tuvo distintas motivaciones tanto para los que lo apoyaron como para los que se opusieron. Porque no es lo mismo la motivación de un militar como Casado, que se veía relegado de lo que él mismo quería representar, de un militar que pretendía pasar a la historia de España como quien trajo la paz en la Guerra Civil, que las pretensiones de un ya viejo Besteiro que se veía como un factor de reconciliación entre los sublevados y los leales. No es lo mismo tampoco el presidente Juan Negrín, que sí había planteado la posibilidad de una salida dialogada en la Guerra pero siempre salvaguardando la vida de los leales, que los dirigentes del Partido Comunista de España que tenían una posición de resistencia numantina en la que febrero de 1939 nadie ya creía. Tampoco fueron iguales las motivaciones que llevaron tanto a socialistas caballeristas como a una parte del anarcosindicalismo a apoyar el golpe de Casado teniendo en cuenta la gran cantidad de querellas internas que habían acumulado contra Negrín los primeros y contra los comunistas los segundos.
            Siguiendo el libro de Preston nos damos cuenta que Negrín, como los libertarios, como los comunistas y los socialistas caballeristas no esperaban nada de Franco y los sublevados. El caso de los anarquistas es complejo. Su apoyo a Casado se debe exclusivamente para desalojar del poder a los comunistas que en mayo de 1937 les había desalojado a ellos. Pero tenían claro que frente a Franco solo cabía la resistencia. Una resistencia en la que no creía absolutamente para nada Casado. Cuestión que comprobamos no solo en el libro de Preston sino en las propias memorias de Cipriano Mera, el albañil anarquista que había tomado el mando del IV Cuerpo del Ejército Popular de la República. El peso del anticomunismo en un sector importante del anarquismo era más que evidente.
            Por otra parte la definición de Besteiro como “ingenuo” por parte de Preston no puede ser más acertada. El histórico dirigente ugetista, que durante la Guerra Civil apenas tuvo importancia, creyó tener la llave para negociar con Franco. Esa ingenuidad que le llevó a quedarse en la capital con la entrada de las tropas franquistas y que le llevó ante un Consejo de Guerra y al presidio en Carmona falleciendo apenas un año después. Con él también se quedó Melchor Rodríguez, el “Ángel Rojo”, uno de los representantes del anarquismo humanista, que salvó la vida de muchas personas y que también fue a la cárcel tras la guerra.
            Pero los dos grandes protagonistas de aquellas jornadas fueron Casado por una parte y Negrín otra. Casado que a pesar de decir que pretendía una paz honrosa y salida pactada de la Guerra, pocas condiciones podía ofrecer a Franco en Burgos. Su famosa frase “La entrega se verificará en tales condiciones que no exista precedente en la historia y que será el asombro del mundo” era papel mojado teniendo en cuenta que Franco nada quería negociar ni pactar. Cuando las conversaciones de Gamonal fracasaron entre los emisarios de Casado (alguno de ellos integrante de la Quinta Columna) y los sublevados de Franco, los argumentos del coronel quedaron completamente anulados. Aquí estriba el punto de fricción entre Casado y su equipo de militares con los “casadistas”, esos apoyos circunstanciales de los que se dotó para que su golpe llegase a buen puerto. La idea de un “abrazo de Vergara” nunca se produjo.
            Juan Negrín, que había tomado el poder del ejecutivo tras la crisis de mayo de 1937 era partidario de una paz negociada desde 1938. Algo que no solo Preston platea sino también Gabriel Jackson planteó en su Juan Negrín. Médico, socialista y jefe del Gobierno de la II República española (Crítica, Barcelona, 2008). Lo que el presidente del Gobierno no iba a tolerar es una rendición sin condiciones, que era la idea de Franco. Los puntos débiles de Negrín era el escaso apoyo que contó en el seno del Frente Popular, muy dividido ya a finales de 1938, la nula comprensión del presidente de la República, Manuel Azaña, y el abandono definitivo y tácito de Francia e Inglaterra cuando en febrero de 1939 reconocieron al gobierno de Franco.
            La obra de Preston no solo plantea las divergencias políticas entre los distintos grupos del Frente Popular que desembocó en el golpe de marzo de 1939. También narra de forma pormenoriza los enfrentamientos tanto de Cartagena como de Madrid. El primero, menos conocido para la historiografía, presentó un panorama caótico en aquellas jornadas. Por una parte unos grupos falangistas y franquistas que ven en el caos generalizado de la ciudad la oportunidad de hacerse con el control. Por otra las fuerzas leales al gobierno de Negrín. Y por último, algunos republicanos no conformes con el negrisnismo que se sublevan contra su propio gobierno pero que combaten a los franquistas. Un ejemplo de cómo la Quinta Columna estaba organizada en esta ciudad mediterránea.
            La posición en Madrid fue distinta. La Quinta Columna estaba al tanto de los movimientos que Casado iba a hacer y no interviene directamente. Alguno de los militares más cercanos a Casado, como José Centaño de la Paz, eran integrantes de la Quinta Columna. Otros como Manuel Matallana tenían posiciones ambigüas. El triunfo del golpe en Madrid no se debió a los militares tibios que Casado tenía a su alrededor, sino a las fuerzas de los “casadistas” que lograron vencer las unidades leales a Negrín y que mayoritariamente eran de mandos adscritos al Partido Comunista. El IV Cuerpo de Ejército de Cipriano Mera fue fundamental para ello.
            Tras la victoria de Casado vino por una parte la represión contra las fuerzas derrotadas. Y por otra el desencanto de aquellos que esperaban que con su acción las circunstancias hubiesen discurrido por otros derroteros. Todo ello, unido a unas negociaciones imposibles fracasadas, provocó el final de la Guerra y la entrada de Franco en Madrid.
            Una cosa que Preston deja clara es que la represión actuó contra todos. Si bien algún alto cargo de Casado se pudo ver beneficiado por su labor ambigua el destino de muchos de ellos fue el presidio, el paredón o el exilio. Incluso tibios como Matallana tuvieron un periodo de prisión y nunca más volvieron a estar en el Ejército. Hay que recordar que una de las obsesiones de Casado es que el bando vencedor respetase los grados militares del Ejército republicano. Nada de eso sucedió. Otros casos fueron más llamativos. Julián Besteiro fue detenido, juzgado y condenado (se llegó a pedir la pena de muerte) a 30 años de prisión. Falleció un año después, en 1940, enfermo en la cárcel de Carmona. Cipriano Mera logró alcanzar Orán. Pero con el inicio de la Guerra Mundial fue detenido y extraditado a España. Juzgado fue condenado a muerte y se le conmutó la pena. Salió de prisión y continuó su lucha contra Franco hasta que se vio obligado a salir exiliado, muriendo en París en octubre de 1975. Melchor Rodríguez también fue detenido y condenado. Penó en muchas prisiones y al salir se ganó la vida como vendedor de seguros, falleciendo en Madrid en 1972. Otros como Mauro Bajatierra son asesinados con la llegada de las tropas rebeldes a Madrid en marzo de 1939. O Feliciano Benito fusilado en Guadalajara en octubre de 1940. Esto demostró que haber sido “casadista” no libraba a nadie de nada.
            Casado si que logró huir. Se estableció en Inglaterra un tiempo y luego fue a Venezuela. Aunque Casado tuvo contacto durante algún tiempo con personalidades del exilio, su objetivo era volver a España. En 1961 regresó a España. Por la petición de una pensión fue investigado y procesado por su pasado republicano. Intentó congraciarse re-escribiendo su libro de memorias Así cayó Madrid. Tal como Preston nos muestra la versión que publicó en Londres en 1939 a la que editó en España en 1967 poco tenían que ver. Falleció en 1968.
            El libro de Preston es completo, muy bien documentado y que nos acerca un poco más a lo que fueron aquellos últimos días. Un magnífico y excelente compendio tanto de las luchas intestinas como de alguna de las personalidades que jugaron un papel fundamental en aquella historia. Solo una cosa se me queda corta en esta obra. Si bien el libro se centra mucho más en las figuras antagónicas de Casado y Negrín, las razones de fondo y de peso que llevaron a apoyar el golpe a fuerzas como la Agrupación Socialista de Madrid (de corte caballerista) y el Movimiento Libertario Español quedan en un segundo plano que sabe a poco. Pero quizá eso ya de por sí podría ser una nueva obra. Quizá una idea para que uno de los mejores historiadores del momento, como Paul Preston, nos vuelva a sorprender.

miércoles, 1 de julio de 2015

LA HISTORIA DE EUROPA VISTA POR UN INTELECTUAL

Hace unos meses uno de mis mejores amigos me regaló un libro (gracias Eduardo). Un libro que conocía pero que en ningún momento me convenció para poder leer. Se trataba de las memorias de Stefan Zweig. Llevan por título El mundo de ayer. Memorias de un europeo (Acantilado, Barcelona, 2002. 546 págs.)
                Tengo que reconocer que conozco poco la obra de Zweig. Pero su libro de memorias  me ha resultado muy interesante. El estilo de Zweig es sencillo y cercano. Su pluma engancha a cualquier lector que le interese la historia mundial que gira entre el final del siglo XIX y el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
            La historia hay muchas formas de estudiarla. Lo podemos hacer con grandes manuales escritos por los mejores historiadores. La podemos conocer a través de la documentación de primera mano, de los documentos generados en el periodo histórico que nos interese conocer. O la podemos conocer a través de la vida de algún personaje que ha vivido el momento. Unas memorias. Pero este género tiene muchos inconvenientes. Las memorias no dejan de ser, en la mayoría de las ocasiones, un instrumento de justificación de las acciones del personaje en cuestión. Lo vemos en la cantidad de memorias que han generado los conflictos bélicos. En el caso de la Guerra Civil es más que evidente. Aunque hay memorias mejores y peores, todas tienen ese punto en común. Y aunque Zweig también tiene un poco de eso, como es lógico, este libro de memorias tiene algo que he encontrado en pocos.
                Stefan Zweig (Viena, 1881 – Petrópolis, Brasil, 1942) nos lleva de la mano al cambio de un mundo. Como vienés había nacido en el seno del Imperio Austrohúngaro. Una estructura anquilosada que se mantuvo en esos momentos por las políticas de alianzas internacionales secretas ideadas por Bismarck. Pero la desaparición del Canciller de Hierro, la enorme conflictividad interior del propio imperio con nacionalidades en pujanza y una conflictividad social en avance merced al desarrollo de un incipiente movimiento obrero, hacía que el futuro del Imperio Austrohúngaro fuese su desintegración. El estallido de la Primera Guerra Mundial en julio-agosto de 1914 (el pasado año celebramos su centenario) fue la puntilla para ese imperio, que tras la Paz de París quedó desintegrado. Zweig nos muestra desde su visión como se produjo ese cambio. Como el mundo en que había crecido se desmoronó y surgió algo nuevo. La prueba que mejor marca ese cambio es el pasaje en el que autor habla en su regreso a Austria (ya República) como un tren se paró en la estación de un pueblo. Dentro del mismo, de pie junto a la ventanilla, estaba el último emperador austrohúngaro, Carlos I. El tren partió y con él la desintegración total del Imperio.
                Pero también Zweig nos muestra cómo era la Europa cultural del momento. Como se codeó con las grandes figuras. Como siempre estuvo más cercano a las posiciones de la izquierda política por encontrar ahí un espacio donde poder desarrollar su literatura. Pero Zweig no se integró en ningún partido. Aunque su simpatía iba hacia los socialistas no fue, por ejemplo, un escritor adscrito al comunismo, como fueron otros integrantes brillantes de su generación. La política para Zweig era colateral si bien no se mantenía independiente de ella.
                Son más de 500 páginas de un impresionante recorrido histórico, que finaliza para Zweig con su salida de Austria por el ascenso del nazismo. Su condición de judío le convertía en un proscrito por las leyes racistas de los nazis. Vio cómo cuando parecía que se volvía a establecer, que encontraba un hueco, nuevamente un cataclismo social le hacía romper vínculos con su tierra. Marchó a Inglaterra hasta que decidió partir a América, donde se suicidó en Brasil, junto a su esposa, en 1942.
                No quiero terminar este pequeño comentario sin reproducir los párrafos que Zweig le dedicó a España. En su huida en barco de Europa hizo escala en Vigo, cuando las tropas rebeldes de Franco ya controlaban la ciudad gallega. Así muestra Zweig la Guerra Civil española:
“En aquel verano de 1936 había estallado la Guerra Civil española, la cual, vista superficialmente, solo era una disensión interna en el seno de ese bello y trágico país, pero que, en realidad, era ya una maniobra preparada por las dos potencias ideológicas con vistas a su futuro choque. Había salido yo de Southampton en un barco inglés con la  idea de que el vapor evitaría la primera escala, en Vigo, para eludir la zona en conflicto. Sin embargo, y para mi sorpresa, entramos en ese puerto e incluso se nos permitió a los pasajeros bajar a tierra durante unas horas. Vigo se encontraba entonces en poder de los franquistas y lejos del escenario de la guerra propiamente dicha. No obstante en aquellas pocas horas pude ver cosas que me dieron motivos justificados para reflexiones abrumadoras. Delante del ayuntamiento, donde ondeaba la bandera de Franco, estaban de pie y formados en filas unos jóvenes, en su mayoría guiados por curas y vestidos con sus ropas campesinas, traídos seguramente de los pueblos vecinos. De momento no comprendí para qué los querían. ¿Eran obreros reclutados para un servicio de urgencia? ¿Eran parados a los que allí daban de comer? Pero al cabo de un cuarto de hora los vi salir del ayuntamiento completamente transformados. Llevaban uniformes nuevos y relucientes, fusiles y bayonetas; bajo la vigilancia de unos oficiales fueron cargados en automóviles completamente nuevos y relucientes y salieron como un rayo de la ciudad. Me estremecí. ¿Dónde lo había visto antes? ¡Primero en Italia y luego en Alemania! Tanto en un lugar como en otro habían aparecido de repente estos uniformes nuevos e inmaculados, los flamantes automóviles y las ametralladoras. Y una vez más me pregunté: ¿quién proporciona y paga esos uniformes nuevos? ¿Quién organiza a esos pobres jóvenes anémicos? ¿Quién les empuja a luchar contra el poder establecido, contra el parlamento elegido, contra los representantes legítimos de su propio pueblo? Yo sabía que el tesoro público estaba en manos del gobierno legítimo, como también los depósitos de armas. Por consiguiente, esas armas y esos automóviles tenían que haber sido suministrados desde el extranjero y sin duda había cruzado la frontera desde la vecina Portugal.”
                Termina Zweig concluyendo que el fascismo surge en los despachos y consorcios de grandes capitalistas con ambición de poder. Y que están detrás de las potencias fascistas, que como Alemania o Italia, apoyaron el golpe de militar de julio de 1936. Aunque establecer la causa de la Guerra Civil en el choque entre la Alemania nazi y la URSS es simplificar y no establecerse a la verdad, lo cierto es que Zweig da en blanco en el surgimiento y financiación del fascismo español que promovió el golpe contra la República y contra los avances revolucionarios de la España de la década de 1930.

                Un clarividente libro el de Zweig. Recomendable por la facilidad de lectura, por la cantidad de temas que aborda y por la lucidez de análisis que Zweig muestra a lo largo de todo el libro.

martes, 9 de junio de 2015

La anarquía tiene nombre de mujer. 150 aniversario del nacimiento de Teresa Mañé

Artículo publicado en la revista Cultura Libertaria editada por la librería-editorial LaMalatesta, con motivo de la Feria del Libro de Madrid.

Si algo distinguió al movimiento obrero junto a su capacidad organizativa y sus movimientos por la mejora de las condiciones de la vida de la clase trabajadora, fue la ingente labor intelectual que realizó. Una labor que hizo surgir una cultura, la cultura obrera, que fue contraposición a la cultura burguesa dominante. Esta labor llevó al obrerismo al desarrollo de imprentas, escuelas, centros de formación y alfabetización, fundación de editoriales, etc., que ponían al alcance de los obreros los conocimientos que la sociedad del momento les negaba. Lo que generó fue esa cultura y centros de socialización, modos de comportamiento que anticipaban el modelo social que querían implantar.
Pero esta labor tuvo a los anarquistas como los aventajados en los primeros momentos. La impronta cultural nunca la perdió el anarquismo pues ponía prácticamente al mismo nivel sus reivindicaciones en el mundo del trabajo y sus deseos de formación de la clase obrera. Eso explica la gran cantidad de periódicos, revistas y libros anarquistas que circularon en el últimos tercio del siglo XIX e inicios del siglo XX. Aunque las posiciones avanzadas del liberalismo o el socialismo también pusieron en marcha iniciativas progresista, las apuestas de los anarquistas siempre daban un paso más. La implicación del anarquismo en el desarrollo de las escuelas laicas, de proyectos de más amplio alcance como la Escuela Moderna o en la apuesta editorial fue más que evidente.
Y en todo ese proceso de formación de la cultura obrera y libertaria la participación de la mujer fue fundamental. Sin sus aportaciones al movimiento anarquista internacional sería imposible entender el desarrollo del propio movimiento anarquista. A diferencia de otros movimientos políticos e incluso de otros movimientos dentro del obrerismo, la mujer fue pieza fundamental en el anarquismo tanto en su labor organizativa como en su labor cultural.
Un primer ejemplo sería la figura de la francesa Louise Michel. Maestra de formación es uno de los mejores ejemplos de convinación de lucha política y avance por la cultura que para los anarquistas formaba parte de un mismo cuerpo. Así podemos ver a Louise Michel combatiendo en las barricadas de la Comuna parisina en 1871, colaborando para la reorganización educativa en la propia Comuna, aprendiendo la lengua de los aborígenes en su destierro, fundando periódicos, encabezando manifestaciones contra el paro y el hambre, etc. Una muestra de lo que significaba para una mujer el anarquismo a finales del siglo XIX. Sus acciones y su legado se puede asimilar a muchas otras mujeres del anarquismo como Nathalie Lemel, Jeanne Hachette o Elizabeth Dmitriev entre muchas otras.
Otro ejemplo de ese desarrollo cultural en el anarquismo es Emma Goldman. A Goldman la podemos seguir fundado sindicatos en EEUU, participando en periódico, contribuyendo al avance de la educación racionalista en EEUU, participando de forma activa en la Revolución rusa, contribuyendo a escribir y rescatar las páginas de la historia del anarquismo, etc.
Pero se nos podría decir que hablamos en muchas ocasiones de personas vinculadas a los medios intelectuales de la época. Sin embargo las integrantes de extracción obrera también participaron de forma igual en el desarrollo cultural e intelectual del anarquismo. Ponemos como ejemplo a Teresa Claramunt. Obrera del textil, su contribución no se ciñó exclusivamente a la organización obrera (la primera mujer que organizó una asociación obrera de carácter exclusivo de mujeres) sino que también estuvo presente en la fundación de periódico y en el desarrollo de iniciativas de carácter educativo para el anarquismo.

Una mención especial. Teresa Mañé (o Soledad Gustavo)

Debido a que en este 2015 se cumplen 150 años de su nacimiento, merece la pena recordar a una mujer que es el mejor ejemplo de relación entre cultura y anarquismo. Teresa Mañé, más conocida como Soledad Gustavo, tiene la desventaja histórica de haber estado entre dos personajes determinantes en la historia del anarquismo: Juan Montseny (Federico Urales) – su marido – y Federica Montseny – su hija – . Sin embargo acercarnos a la figura de Teresa Mañé es conocer el verdadero motor de la familia Montseny en todos los proyectos que realizaron desde finales del siglo XIX hasta el final de la Guerra Civil en 1939.
Teresa Mañé nació en el pueblo de Cubelles en 1865. Nació en el seno de una familia acomodada y vinculada al republicanismo federal lo que determinó la ideología de la propia Teresa. De formación maestra, Teresa Mañé comenzó a dar clases en la Escuela Laica de Vilanova i la Geltrú, fundando posteriormente la Escuela Laica de Reus y formando parte de la Confederación de Maestros Laicos. No fueron cuestiones fáciles, ya que recibieron ataques de los sectores clericales de la zona.
Su pasión por la enseñanza y el laicismo no fue la única contribución de Teresa Mañé. También comenzó a colaborar con periódico como El Productor o La Tramontana. Alli comenzó a tomar contacto con las plumas más importantes del anarquismo: José Llunas, Anselmo Lorenzo, Fernando Tarrida de Mármol, etc. Participó en el II Certamen Socialista con un trabajo sobre el amor libre y fue entusiasta seguidora del “anarquismo sin adjetivos” de Tarrida de Mármol.
En 1891 se casó con Juan Montseny. Y esa unión hizo nacer multitud de proyectos de profundo calado para el anarquismo. Tras los agitados años que median entre el atentado de Pallás y la bomba de Cambios Nuevos, los Mañé-Montseny se trasladaron a Madrid y allí hicieron nacer el proyecto periódistico y cultural que probablemente es más importante en la historia del anarquismo: La Revista Blanca. Por sus páginas escribieron las plumas más importantes del anarquismo internacional y de la intelectualidad de la época. Un proyecto que pasó por dos etapas. La primera entre 1898 y 1905, año del nacimiento de Federica, y la segunda entre 1924 y 1936. Junto a ella nació también la colección de “La novela ideal”, pero también otros proyectos como el “Suplemento de la Revista Blanca” o el periódico “Tierra y Libertad”
Teresa Mañé es también autora de numerosos folletos teóricos que dio una importante aportación al anarquismo español. Textos como El amor libre, La sociedad futura, A las proletarias, El sindicalismo y la anarquía o Política y sociología son breves pero importantes aportaciones al cuerpo teórico del anarquismo español. También, gracias a Teresa Mañé, se conoció en España obras de escritores como Octave Mirbeau, George Sorel, Jean de la Hire o Louise Michel, por las traducciones que realizó del francés al castellano.
Aunque la labor productiva de Soledad Gustavo se concentra entre 1891 y 1905, posteriormente tuvo también importantes aportaciones a traves de la prensa, las traducciones citadas y en ser el verdadero motor intelectual y administrativo de los proyectos de los Mañé-Montseny.
No fue una vida exenta de polémicas. Teresa Mañé cochó con algunos militantes de la época. La familia Mañé-Montseny fue acusada en ocasiones de exceso de intelectualismo. Además fueron polémicas sus posiciones, por ejemplo, respecto a la Primera Guerra Mundial, enmarcandose de forma más cercana a las posiciones de Kropotkin o de Ricardo Mella en un anarquismo “aliadófilo”.
Pero es indudable la labor y la aportación de Teresa Mañé a la cultura anarquista. Sus aportaciones durante la Segunda República fueron más modestas y durante la Guerra Civil inexistentes. La llegada de las tropas franquistas a Barcelona hizo que Teresa Mañé tuviese que huir falleciendo pocos días después en Perpiñán.
La historia de Teresa Mañé es la historia de muchas otras mujeres. Ella solo es un ejemplo a unir a otras como Lucía Sánchez Saornil, Federica Montseny, Mercedes Comaposada, Soledad Estorach, Libertad Ródenas, Concha Liaño, Amparo Poch Gascón, Antonia Fontanillas, Suceso Portales y un largo etcétera. Pero era necesario rescatar a Teresa Mañé en su 150 aniversario