lunes, 26 de septiembre de 2022

HISTORIA DEL MUNDO CONTEMPORÁNEO DE LA EDITORIAL AKAL

 


La base para el conocimiento histórico comienza desde las primeras etapas educativas y en la secundaria se tiene que confirmar. Por este motivo, que la editorial Akal me encomendase la elaboración de este manual, junto al profesor y amigo Fernando Hernández Sánchez, es uno de los retos más importantes de mi carrera profesional.

Ahora lo importante es que el esfuerzo que hay tras la elaboración del manual se concrete con su utilización práctica en su hábitat natural, como es el aula. Y sirva para que el profesorado de secundaria tenga una herramienta de trabajo que facilite sus explicaciones y actividades.

El índice del libro es el siguiente:


Para más información de la obra seguir el siguiente enlace:

https://www.akal.com/libro/historia-del-mundo-contemporaneo-1-o-bachillerato_52128/


jueves, 22 de septiembre de 2022

EDICIÓN EN JAPÓN DE "MAURO BAJATIERRA. ANARQUISTA Y PERIODISTA DE ACCIÓN"

 



    Ha salido publicado en japonés, gracias a la editorial Kosheisa y la traducción del profesor Masaya Watanabe, una edición de "Mauro Bajatierra. Anarquista y periodista de acción". A partir ahora el personaje tiene también su espacio en la historiografía nipona.

lunes, 18 de julio de 2022

FUTBOL Y POLÍTICA

 


Una reseña del libro de Ramón Usall, Futbolítica. Una vuelta al mundo a través de clubes políticamente singulares (Altamarea, Madrid, 2021)

                Se ha venido instalando una idea en algunas personas de izquierdas por la cual si te gusta el futbol no puedes tener esa sensibilidad política y social. La razón es simple. El fútbol ha devenido en un negocio que chocaría con los elementos más fundamentales de la izquierda y por lo tanto se entraría en una contradicción.

                Sin embargo, el argumento es bastante pobre puesto que el futbol no deja de ser un elemento más de nuestro entorno y su interés o apasionamiento parte de la vida de algunos. Albert Camus, nada sospechoso de derechista, dijo que todo lo que había aprendido sobre la moral, la vida y las obligaciones de los hombres se lo debía al fútbol, al haber sido portero del Racing Universitaire d’Alger. Otros intelectuales como Eduardo Galeano, autor de un maravilloso libro titulado El futbol a sol y sombra, también entraría dentro de este grupo. O Manuel Vázquez Montalban.

                No es una intención, en este caso, argumentar lo que tampoco tiene mucho sostenimiento. Pero si remarcar la importancia que muchos trabajos recientes, sencillos y divulgativos, están dando alrededor de las luchas sociales y su vinculación con el fútbol. No hace muchas fechas, escribía para las páginas de este periódico una reseña del libro de Miguel Ángel Ubiría Fútbol y anarquismo, donde se hacía una vinculación de la defensa de las ideas libertarias a través de clubs de futbol creados por los propios anarquistas o impulsados por sus ideas. Así, junto a otros muchos.

                Entre ellos voy a destacar Futbolítica. Una vuelta al mundo a través de clubes políticamente singulares escrita por el sociólogo Ramón Usall. Tengo que decir que el libro lo tenia en la lista desde hacía mucho tiempo pero no fue hasta la pasada Feria del Libro de Madrid cuando me hice con ejemplar del mismo. Editado por Altamarea, una editorial muy preocupada por el deporte y por rescatar este tipo de historia. Hay otro sobre futbol y fascismo que va a caer en breve.

                El libro de Usall resulta sugerente y del que se aprende mucho. A través de una serie de capítulos, en los que el autor divide por contextos geográficos, se analiza una serie de clubs que por su historia particular y social han marcado tendencia dentro de la propia política.  El autor deja claro en la introducción que no están todos, pero la selección que ha hecho es más que evidente para sostener el propósito de la obra.

                Es verdad que algunos clubes tratados por Usall son muy famosos en esa vinculación histórica y de historias conocidas. El Corinthians y modelo de “democracia corinthiana” es uno de los aspecto conocidos. Eduardo Galeano ya nos lo comentó en sus obras. Otros asuntos están muy bien traídos. Lo que respecta a los equipos británicos o italianos así lo plasma. La rivalidad entre la Juventus y el Torino, así como su propia composición social es más que sugerente.

                De todos los capítulos, voy a destacar tres por dos razones. Me ha gustado mucho el capítulo de la Península Balcánica. Tengo que decir que la historia de los clubes que trata la conocía: Dinamo Zagreb, Hajduk Split, Sloboda Tuzla, Velez Mostar y Olimpiakos. Me ha gustado leer en un libro la intrahistoria de esos equipos. Me falto, en este sentido, el otro equipo de Split, el RNK Split, en cuyo origen era conocido como Anarkho, por su vinculación al movimiento anarquista.

                El segundo capítulo que me ha gustado mucho es el de Oriente Próximo, porque aquí sí que me ha descubierto un mundo. Aunque conocía a esos equipos no tenía ni idea de la trascendencia de los mismos en la zona. El Erbil como equipo del Kurdistán o el Al-Wehdat en Palestina. Dos claros ejemplos que me han descubierto el poder cohesionador del futbol en naciones sin Estado.

                El tercero ha sido el del Magreb y África subsahariana. El Racing Universitaire d’Alger es de sobra conocido por su papel en la luchas de la independencia de Argelia dentro de los pieds noirs. El Atlético de Tetuán, como único equipo africano que jugó en la primera división española, fundado por simpatizantes del Atlético de Madrid y del Athletic Club de Bilbao en la zona del protectorado de Marruecos. Recuerdo cuando era pequeño y me leía historias de la liga española se me quedó marcado el nombre del Atlético de Tetuán por el que me interesé. El Hafia, el Passive Resisters o Jeunesse Sportive Massira completan ese cuadro africano.

                Solo le haría una crítica a la obra, y es el análisis de los equipos de la Península Ibérica, sobre todo los españoles.  Es verdad que, quizá, por lo más cercano lo tenemos más visto. Pero volver a hablar del Barcelona como el equipo de las aspiraciones catalanas (que es cierto), de los presidentes del Madrid durante el periodo republicano o del Atlético de Aviación pues es como los lugares comunes. Sobre todo de este último. El Atlético no era el club de franquismo. De hecho, en los años de la Segunda República la ubicación del estadio en el barrio de Cuatro Caminos hacía la que la mayor parte de la afición vinculada al club fuese de la clase obrera, mucha de ella sindicada en la CNT y en la UGT. De hecho, di con muchos carnets sindicales junto a carnets de socios del Atlético. La fusión con el Aviación Nacional no fue una decisión de club. De hecho el Aviación Nacional, nacido en 1937, le propuso esa fusión, para ganar una plaza en Primera División, al Real Madrid. Y este la declinó por cuestiones puramente económicas. Luego, tras unos intentos de fusión con otros clubes, fue el Atlético quien lo hizo, al haber perdido la plaza de Primera División en 1936, y jugarse un puesto al no poder hacerlo el Oviedo por el estado de su estadio por los bombardeos. Y no fue fácil, porque la Federación de Futbol le quería dar esa plaza a Osasuna, y lo que se presionó fue para que hubiese un partido que dictaminase el ascenso. Independientemente de esto, la idea que hay que extraer es que el Atlético de Madrid tenía una masa social durante la República apegada a la clase trabajadora, cosa que el Madrid no, a pesar de esos dos presidentes republicanos que tuvo. De todos modos es algo en lo que llevo trabajando tiempo y verá la luz en algún momento.

                Independientemente de esto último, lo cierto es que nos encontramos ante una obra de la que se aprende mucho, necesaria y bien escrita. Una muestra de la importancia del futbol en el ámbito político y social. Para los que amamos este deporte, para los que disfrutamos viendo un partido de fútbol o tenemos el apego a unos colores y a un club, estos libros nos reconfortan. Y lo hace porque aleja la visión clásica y manida del aficionado al fútbol despreocupado por su entorno y de un deporte banal que solo sirve para lavar el cerebro (el famoso pan y circo). Creo que Ramón Usall ha roto, nuevamente, ese mito con esta obra tan magnífica. Recomendable de principio a fin.

jueves, 31 de marzo de 2022

HISTORIA DEL ANARQUISMO (Ed. Editatum, Madrid, 2022)

 Desde el 1 de abril disponible en librerías.

Un libro pensado para estudiantes de niveles de secundaria y Universidad, o para quien quiera tener un primer contacto con la historia del anarquismo



sábado, 15 de enero de 2022

La depuración de los maestros y maestras en Alcalá de Henares (1939-1941)

Aprovechando la publicación de libro, reproduzco aquí el prólogo que he hecho para la presente edición

Escribir las palabras previas a un libro siempre es un reto. En primer lugar porque muchas veces es complicado decir o definir un trabajo, una vez leído, para motivar la lectura del mismo. Si el lector tiene este texto ya en sus manos es porque el tema le es de suficiente interés. Y en segundo lugar, en este caso en particular, porque el autor de estas letras es un buen amigo mío que, además, ha tenido la deferencia de dedicarme este texto.

                A pesar de estas complicaciones voy a intentar hacer un prólogo que este a la altura de las circunstancias de este libro de Daniel. Y en mi primer lugar me gustaría hablar un poco del autor, porque creo que es parte esencial para entender el resultado de la investigación. A Daniel (o Canichu como le conocemos los amigos) le conozco desde que éramos adolescentes, en aquellos años en el Instituto Cardenal Cisneros donde compartimos algunas experiencias en la revista del centro: El Recreo. Daniel era uno de los motores de aquel proyecto y yo, tan solo, un invitado que de vez en cuando escribía algunas letras.

                Pasados un par de años, volvimos a coincidir pero esta vez ya en la Universidad, estudiando Historia en Alcalá de Henares. Digamos que fue allí, junto con las quedadas de fin de semana, cuando Daniel y yo nos hicimos amigos y compartíamos proyectos de la más diversa índole. Una vez que finalizamos nuestra licenciatura seguimos colaborando. Investigaciones, conferencias, opiniones sobre nuestros trabajos, comunicaciones a congresos y un largo etcétera.

               


Pero junto a esta labor historiográfica y de investigador, quiero destacar dos cosas más de Daniel. En primer lugar su profesionalidad en el mundo de la archivística, que le ha llevado a catalogar diversas fuentes de primer nivel en distintos archivos estatales y regionales. Por otra parte también ha tenido una enorme contribución a la cultura y la literatura, lo que le convierte en un autor referencia en la ciudad de Alcalá de Henares. Libros como Relatos de la Gran Guerra (Ed. Atlantis, 2016) o Balada triste de una dama (Ed. Verbum, 2017). Compilatorios poéticos o vinculación a proyectos literarios y periodísticos como Claxon, La botella vacía, etc. Muy de interés su blog, muy nutrido, “Noticias de un espía en el bar”. Muchos otros proyectos los tiene guardados en un cajón o en su cabeza listos para ser escritos.

                Sin embargo, el texto que hoy nos trae es puramente histórico, uniendo dos cuestiones fundamentales en la trayectoria de Daniel: la investigación histórica y la ciudad de Alcalá de Henares.

                El trabajo que se presenta es un recorrido, a través de los fondos del Archivo General de Administración, sobre la represión y depuración contra los maestros de la ciudad de Alcalá de Henares una vez que finalizó la Guerra Civil. Como buen trabajo de investigación, Daniel se detiene primero en una contextualización geográfica y del entorno político. La situación de la ciudad de Alcalá de Henares en la historia, el contexto de modernización y democratización de los años republicanos y el revés que se produjo a partir de julio de 1936. Además, lo hace en su contexto amplio pero también en el acotado, pues nos marca como era la educación en Alcalá en el primer tercio del siglo XX así como las distintas iniciativas que existieron para la modernización pedagógica en la ciudad complutense.

                El tema de la depuración de maestros ha sido muy trabajado en distintos puntos y nos muestra una dimensión represiva del franquismo muy a tener en cuenta. Cabría destacar aquí la obra del historiador Francisco Morente Valero La depuración del magisterio nacional (1936-1943): la escuela y el Estado Nuevo, donde ya deja caer algunos datos de la ciudad de Alcalá de Henares en los listados de maestros depurados.

                Además, en los últimos lustros las investigaciones acerca de la pedagogía y la educación en los años de la Segunda República, donde la gratuidad y la universalidad de este derecho se hizo norma contrasta con el abrupto final que tuvieron aquellos maestros y maestras republicanos. No hay que olvidar que una de las victimas primera de aquella represión inquisitorial desatada en la retaguardia rebelde tuvieron a los profesores y profesoras como principal objetivo.

                Así, textos de enorme importancia como La Escuela de la República de las profesoras Carmen García Colmenares, Luz Martínez Ten y María Luisa Vico Nieto, nos hablan de los avances en este campo entre 1931 y 1936 y como el golpe de Estado contra la República pone freno a ello. Iniciativas como las impulsadas por Francisco Flores Tristán para CCOO sobre la Escuela de la Segunda República o Cristina Escrivá Moscardó para los Institutos Obreros durante la Guerra Civil completan un cuadro muy dinámico.

                No olvidemos el campo cinematográfico con la repercusión del documental “Las maestras de la República” de Pilar Pérez Solano en 2013, ganadora de un premio Goya, o la magnífica película de José Luis Cuerda “La lengua de las mariposas”, basada en la novela de Manuel Rivas y protagonizada por Fernando Fernán Gómez, sobre la historia de un maestro anarquista que se convierte en una de las primeras víctimas de represión en un pequeño pueblo de Galicia.

                Para el caso de Alcalá de Henares es parada obligatoria el trabajo de Urbano Brihuega La instrucción pública en Alcalá de Henares. El periodo entre Repúblicas (1873-1939), valedor del premio Ciudad de Alcalá. No hay que dejar de citar las memorias de Fernando Nacarino, recopiladas por el propio Urbano Brihuega, y que rescata alguna de las vivencias de este personaje con la educación de la ciudad en los años republicanos. También de importancia las memorias de Marcos Ana Decidme como es un árbol. Y sin citar aquí las historias más generales de la Segunda República y la Guerra Civil escritas por la historiadora Pilar Lledó o por un servidor.

                No es de ni mucho mi intención realizar en estas breves líneas un estado de la cuestión sobre las investigaciones y escritos sobre la represión al magisterio español. Pero si poner sobre aviso de que trata el libro de Daniel. Los personajes que aparecen aquí fueron reales, tuvieron sus implicaciones pedagógicas, profesionales y políticas y algunos de ellos fueron víctimas del plomo franquista.

                 Daniel ha buceado en los archivos, ha contrastado la información y ha sacado conclusiones a las mismas. Ha comprobado como algunos de aquellos maestros solo tuvieron el carnet sindical para pasar sin problemas el conflicto. Pero otros si que tuvieron una implicación política activa, se comprometieron con las transformaciones sociales de la época y perdieron la vida por ello. La historia de Enriqueta de la Hoz y del maestro Ángel García fueron paradigmáticas en este sentido.

                En este sentido, Daniel contribuye como el que más al desarrollo de la incipiente historiografía complutense, alejando este tipo de historias del localismo y haciendo un buen ejercicio de historia local en conexión con la historia general de nuestro país.

                Era de necesidad un trabajo de estas características, que se centrase exclusivamente en el magisterio de la ciudad, entroncando con la represión franquista. Un trabajo que me consta el trabajo que lleva tras él, el mimo que se ha puesto y el importante trabajo de documentación, recopilación y orden del mismo.

                Disfruten de este nuevo trabajo de Daniel, aprendamos de la historia y reconozcamos el valor que tuvieron para algunos una palabra clave en la evolución de la sociedad: Educación pública.

sábado, 28 de agosto de 2021

La rebelión de las mujeres por el precio del pan en Alcalá. Una ciudad en Estado de Guerra


 Extraído de mi tesis doctoral y del libro publicado sobre la misma El movimiento obrero en Alcalá de Henares (Silente academica, Guadalajara, 2013. Págs. 116-121)

El final de siglo no fue fácil para España. El conflicto de Cuba contó con la intervención de Estado Unidos, una potencia emergente a nivel económico, político y militar.

            Frente a todo esto, el movimiento obrero tuvo grandes avances. El PSOE, desde inicios de la década, esta tomando poder municipal. Los concejales socialistas, aunque de forma lenta, van apareciendo a lo largo de la geografía española. Los anarquistas ya están reorganizando sus sociedades que apuntará a lo que, ya en el siguiente siglo, será el surgimiento de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). A través de revistas como La Revista Blanca, fundada por Juan Montseny y Soledad Gustavo en 1895, se intenta dar una respuesta libertaria a lo que esta sucediendo en España.

            Y junto a toda esta crisis de identidad y crisis institucional, se une una profunda crisis económica. Vuelve el periodo de hambrunas en España. Y a lo largo y ancho de la geografía española se suceden motines de subsistencia. Motines del pan. Motines encabezados por los sectores menos favorecidos de la sociedad. Tal como explica Ernest Labrousse “Por razones al mismo tiempo sociales y sociológicas, la revuelta por la subsistencia suele estallar normalmente en las ciudades y en los Burgos, lugares con una aglomeración de población donde acuden también los habitantes y los vagabundos de las zonas afectadas por la crisis (…). El lugar privilegiado de las alteraciones sigue siendo el mercado o la mina; la cola de espera ante la panadería; el muelle de embarco donde la alimentación sale hacia una altamar siempre sospechosa”[1].

            La pérdida de las colonias ha venido aparejada con una crisis monetaria, y esto hace que los productos de primera necesidad doblen su precio. “El efecto mas inmediato de la crisis monetaria es pues el alza brutal de los precios: ‘el carbón, que se pagaba hace un mes entre 32 y 34 pesetas la tonelada esta a 104’ anuncia el Diario de Barcelona el día 7 de mayo, y los productos alimentarios sufren igual suerte; la subida del precio del pan, sensible desde el 20 de abril, fecha en que La Correspondencia de España señala la existencia de un malestar en el interior del país, se dispara con anuncio de la guerra: así, su precio se dobla en el mercado de Figueras donde, el 3 de mayo, se paga el trigo a 30 pesetas la cuartera, mientras que el precio normal en tiempo ordinario es de 15 a 17 pesetas”[2].

            Esta subida de precios en los productos de primera necesidad provoca hambrunas, llegando a casos terribles como el de Medina Sidonia (Cádiz), donde un grupo de jornaleros con sus mujeres e hijos  llegaron a matar a una vaca, siendo descubiertos por la Guardia Civil devorando la carne aun palpitante[3].

            Numerosos motines y conflicto de hambre se suceden por la geografía española. Alcoy, Valencia, Alicante, Cartagena, Bilbao, Cáceres, Soria, Sevilla, Ciudad Real, Valladolid, etc.

            Alcalá de Henares fue protagonista esos días de un motín por el precio del pan. Y fueron las mujeres de Alcalá de Henares quienes encabezaron dicho movimiento. El movimiento comenzó el 5 de mayo por la mañana. El alcalde de Alcalá manda un telegrama al gobernador civil en estos términos: “A las once han empezado a reunirse mujeres en la vía pública pidiendo rebaja precio del pan y artículos alimenticios, engrosando grupos. Hasta ahora no hay alteración del orden. Tomo medidas para evitar trastornos”[4]. Lo que al principio parecía una manifestación controlada por la autoridad, fue creciendo en número y comenzó a alarmar al Ayuntamiento. Algunas tiendas de la Calle Mayor fueron atacadas, y la reivindicación de las mujeres era clara: rebaja del precio del pan y de los artículos de primera necesidad.  Nombrada una comisión para hablar con el alcalde las peticiones eran “precio del pan dos libras treinta y cinco céntimos y comestibles como estaban antes”[5]. El alcalde se comprometió a parlamentar con los comerciantes de la ciudad.

            Pero la movilización no cesó. Esa noche fue atacada la ferretería de Vicente Saldaña, así como la vivienda del fabricante de harina, José Gerónimo Moreno, y de los comerciantes de pan Lorenzo Machicado y Ángel del Campo. Todas personalidades conservadoras de la ciudad.

            El Gobernador Civil se dirige esa misma noche al Alcalde de Alcalá para dar instrucciones:

 

“Recibido sus telegramas y aprobada su conducta, incluso el propósito de resignar el mando previas formalidades legales, pero solo en el caso que sea ineludible el empleo de la fuerza. Mientras esto no llegue, procure armonizar la situación de los consumidores con los derechos de propiedad de los productores, obteniendo de estos, si fuera posible, la rebaja de los precios.

De todos modos, que no los alcen, poniendo en conocimiento de los unos y de los otros que las Cortes han acordado, y el Gobierno al efecto ya ha telegrafiado a la frontera, prohibir la exportación de trigo y demás cereales y patatas permitiendo en cambio la libre introducción de estos artículos.

Confío en que usted, como siempre, sabrá hermanar la prudencia con la energía y proceda en todo acuerdo con la autoridad militar, la judicial y el Capitán de la Guardia Civil, dándome aviso de cualquier novedad para si necesita mas fuerza que la ya concentrada para que el orden no se altere, sobre todo para que la propiedad y la seguridad individual estén completamente garantizadas”[6].

 

            El 6 de mayo el alcalde reúne al Ayuntamiento para buscar una solución. Tras una reunión con los comerciantes se llega al acuerdo de que todos ellos uniformizarán los precios de los productos, haciendo público estos nuevos precios. Aun así, el escollo se presento con el pan. El acuerdo alcanzado es que el pan costase 40 cts, reduciendo el peso del mismo de 1kg a dos libras (920 gramos). Esto hacía que el kilo del pan costase unos 43 cts, muy por encima de las reivindicaciones de las mujeres, que lo pedían a 35 cts. Aun así se comprometían al repeso delante del cliente[7].

A las cinco de la tarde volvía a producirse una manifestación de mujeres y en esta ocasión llevaban banderas. Así lo hacía saber un informe remitido por el Alcalde al juez de primera estancia que juzgo estos hechos: “El día 6 pasó con relativa tranquilidad hasta las 5 de la tarde, hora que se presentó sin autorización debida una manifestación con banderas que fueron recogidas y disuelta en el acto por la guardia civil, terminándose el asunto como consta a VS, con la reunión de la Junta de autoridades y la declaración del estado de guerra, habiéndose puesto a disposición del juzgado de su digno cargo las mujeres que la capitaneaban la última manifestación citada”[8] .

Todos los acuerdos de la corporación fueron aceptados por los comerciantes, no así por la población en movilización. Propiedades del alcalde Francisco Rajas fueron atacadas esa misma noche. Aun así la situación no era de tensión, pero el alcalde se dirige al gobernador para pedirle que tenía que hacer, pues Federico Monleón García, jefe de la primera División de Caballería del primer cuerpo de Ejército y Gobernador Militar del cantón, pide hacerse con el mando de la situación. El Gobernador contesta categóricamente: “Reúna Junta Autoridades y entregue mando a autoridad militar”[9].

En ese momento se hace público dos bandos. Uno del alcalde Francisco Rajas Gómez que dice así: “HAGO SABER: Qué en cumplimiento de orden emanada del Excelentísimo Señor Gobernador Civil de la provincia y a los dispuesto en los artículos 12 y 14 de la Ley del 23 de Abril de 1870, la Junta de Autoridades militar, judicial y civil ha acordado que por la Autoridad militar se adopten las medidas que crea convenientes para la conservación del orden. Alcalá de Henares, 8 de mayo de 1898”[10]. Es decir, la autoridad pasa al Ejército por lo que la ciudad esta bajo estado de guerra. Automáticamente Federico Monleón García saca el siguiente bando:

 

“HAGO SABER: Que habiendo cesado en sus facultades el Señor Alcalde de este Ayuntamiento y correspondiendo a mis atribuciones, sostener el orden público, haciendo uso para ello de las facultades que me conceden las reales ordenanzas del Ejército.

ORDENO Y MANDO

Art. 1º Queda declarado el estado de guerra en esta Ciudad

Art. 2º No se permiten reuniones ni manifestaciones públicas. Las que se organicen sin mi consentimiento, serán disueltas por la fuerza y los manifestantes sujetos a la responsabilidad que determinen las leyes.

Art. 3º El Ayuntamiento de esta localidad y el Juzgado del partido continuaran funcionando en todos los asuntos  propios de sus atribuciones que no se refieran al orden público.

Alcalá de Henares, 8 de mayo de 1898”[11].

 

La movilización pidiendo un abaratamiento de los productos de primera necesidad y mejores condiciones de vida acababa con el poder del orden público municipal en manos del Ejército. Y no solo quedó ahí. El mismo 5 de mayo el Juez de Primera Instancia e Instrucción de Alcalá de Henares abrió una causa criminal por desórdenes públicos y daños. La lista de las participantes en dicho movimiento son las siguientes:

 

“Elisa Siles, (a) la Escabechera y su criada. (Cerrajeros, 14)

María y Rafaela Alonso García (Roma, 3 y 11)

Ramona Lacalle (Pescadería, s/n)

Manuela Bustamante (Claras, 12)

Juliana Pol Martín (Escritorios, 18)

Josefa Montes de la Torre, (a) La Coja del Palo (Salinas, 5)

Encarnación Barrero (Cruz de Guadalajara, 2)

María Redondo Palencia, (a) Bacala (Damas, 20)

Gregoria Calvo (Reñidero de Gallos)

Natalia Rojo (Laguna, 1)

Rosa Subirana (Roma, 11)

Cruz Téllez (Arratia, 11)

Victoria Rodríguez López, (a) La de Perete (Vallés, 11)

Petra Badillo (Redondilla de San Diego, 4)

Ángela Pinós (Casilla férrea camino de Meco)

Inés Calvete Díaz, (a) La Quila (Ronda Ancha)

María Alcalde, (a) la Cuca (Don Juan I, 16)

Silvestra Elvira, (a) La Cocola (Damas, 18)

Benita Arrabal (Portilla, 13)

Antonio Elvira (Ventorro Esperanza)

Ángela María (Diego Torres, 5)

Agapita Ochoa

Paulina Calleja”[12]

            La aparición de banderas y algunas declaraciones del alcalde podrían indicar la existencia de algún grupo organizado tras las movilizaciones. Un nuevo bando del alcalde dice así en uno de sus párrafos: “Así espera suceda el que siempre se halla dispuesto a sacrificarse por sus convecinos, pero sí personas extrañas a la localidad, y en la que no tienen intereses ni maneras de vivir, tratasen de renovar escándalos buscando medio para soliviantar los ánimos y quizá un día de luto para nuestra querida ciudad reproduciendo los hechos deplorables acaecidos, ruego y encargo a los vecinos honrados se separen de ellos, retirándose a sus casas, para que dejándolas solas, pueda emplearse la fuerza armada y se restablezca el orden que en cumplimiento de mi deber, como autoridad, estoy dispuesto a sostener”[13].

            Tras investigaciones se dicta procesamiento contra María Redondo Palmar, Elena Burriel Ibáñez e Inés Calvete Díaz[14]. El juicio se extendió hasta octubre de ese mismo año, pero desgraciadamente no se han conservado las sentencias condenatorias. Igualmente se abrió otro juicio por el incendio de la finca del alcalde Francisco Rajas[15].También relacionado con estos sucesos es el proceso contra el industrial Lorenzo Machicado, por desobedecer al abastecimiento del pan[16].

            Los acuerdos adoptados no convencieron a nadie. La población se quedó como estaba. Los concejales criticaron al alcalde alguna de las actitudes que se habían tomado, como por ejemplo no informar de la declaración del estado de guerra.

            Aun así en las siguientes semanas se siguió debatiendo sobre la cuestión del precio del pan y las posibles soluciones al respecto. El 24 de mayo de 1898, en una sesión extraordinaria, se aprueba un proyecto de subsistencia con estos puntos:

 

“Artículo 1º. Notificar al Gremio de Panaderos que desde el día que comienza a elaborar el pan el Ayuntamiento que será seguidamente, cesará la condonación de los Derechos de Consumo así como la moliente gratis.

Artículo 2º. Que si verdaderamente, como esta demostrado, no pueden dar el pan a cuarenta céntimos las dos libras, que lo vendan como puedan pero procurando ceñirse a las actuales circunstancias.

Artículo 3º. Que el pan deberá estar elaborado y cocido con arreglo a las necesidades de la higiene.

Artículo 4º. Que el pan llamado de encargo no estará sujeto a repeso, no vendiéndose sino en la tahonas o tiendas”[17].

           

Las medidas que se habían tomado para aplacar el motín, como por ejemplo dejar exentos a los comerciantes de pagar determinados impuestos de consumos quedan suspensa, volviendo a la situación de normalidad. Igualmente durante largo tiempo se estuvo hablando de poder establecer una tahona municipal, cuyo reglamento de funcionamiento se aprobó en dicha sesión extraordinaria:

 

“1º La venta se hará en el sitio o sitios que se designen.

2º La venta se hará mediante bonos que se facilitarán con arreglo al padrón de Beneficencia, marcando a cada familia y respectivo bono el número de panes para evitar abusos, dándosele por mes completo para que le interesado los corte diariamente llevando todos una letra de algún señor Concejal o Presidente como contraseña no dándose por ningún concepto por duplicado.

3º El sello que marque el pan deberá contener Panadería Municipal = Beneficencia.

4º El sello de los bonos dirá Ayuntamiento de Alcalá de Henares = Bono de… panes = Beneficencia.

Aclaración importante. Si por falta de pan en las panadería locales se presentarán en la Municipal compradores sin bono, el Ayuntamiento debería vendérselo previo pago del precio de 45 cts., o sea su corte neto”[18]          

Así acaba esta sublevación de mujeres por el precio del pan. La represión se ciñó contra las participantes en las movilizaciones. Y las medidas que toma a posteriori el Ayuntamiento van en la línea de evitar un nuevo motín. Y no volvieron a suceder en la ciudad motines de este estilo, pues las movilizaciones que se producen durante el siglo XX si tienen un claro componente político con sociedades obreras organizadas tras de ellas. Igualmente determinadas personalidades de la ciudad con pretensión de evitar sucesos como los narrados tiende a la creación de sociedades cooperativas como “La Económica Complutense”, nacida en octubre de 1899[19].

            El motín de mujeres por el precio de pan se mantuvo en la memoria colectiva de la ciudad durante mucho tiempo, por el cariz que tomo el acontecimiento. Luis Madrona lo describía, con todas las inexactitudes del mismo, años después:

 

“En Alcalá se ha declarado muchas veces el estado de guerra debido a las agitaciones políticas del país; pero por sucesos acaecidos en la población solo ha sucedido una vez, a primeros de siglo. Las mujeres alcalaínas, ofendidas porque había subido el precio del pan en unos céntimos, se amotinaron, asaltaron las tahonas y vertieron unos sacos de harina que estaban en el muelle de la estación. Una nutrida manifestación de mujeres, al frente de las cuales iba una tal Angelita la Andaluza, se encontró, cerca de mi casa, con el entonces alcalde. Este, que era de genio suave y apacible, no se sabe por qué, se sintió enfurecido al ver a las tales, y violentamente les arrancó una bandera negra que llevaban. ¡Nunca lo hubiera hecho! Aquellas fieras se lanzaron hacia él, le apabullaron su sombrero de media copa, le rompieron el bastón y de propina le atizaron unos capones en su espaciosa calva. La fuerza pública, representada por el venerable Juan Grande, que le acompaña, en unión del señor Jesús, impotentes para sujetar la avalancha, se limitaron a una prudente retirada a un portal inmediato. Seguramente allí el señor alcalde decidió resignar el mando, y a los pocos momento se encargaba la autoridad militar del mantenimiento del orden, después de pregonar por las esquinas la ley marcial”[20] .

Con todas las inexactitudes, pues ni el alcalde fue agredido ni decidió de tal manera el declarar el estado de guerra, habla Madrona de cosas ciertas como las banderas (que él dice negras, pudiendo en ese caso ser de algún grupo anarquista o simplemente la bandera del hambre) así como del protagonismo de las mujeres.  Lo que demuestra cual profunda fue la huella que este movimiento dejó en la población de Alcalá de Henares.



[1] Labrousse, Ernest y Braudel, Fernand (dir). Histoire economique et sociale de la France, París, 1976 (T. III), Pág. 1000

[2] Serrano, Carlos. El turno del pueblo. Crisis nacional, movimientos populares y populismo en España (1890-1910), Península, Barcelona, 2000. Pág. 50

[3] Figuero, Javier y Santa Cecilia, Carlos G. La España del desastre, Plaza & Janes, Barcelona, 1997. Pág. 73-74.

[4] AMAH. Leg. 103/14

[5] Ídem.

[6] Ídem

[7] AMAH. Libro de actas municipales de 1898. Leg. 11052/2

[8] Ídem. Leg. 103/14

[9] Ídem.

[10] Ídem.

[11] Ídem

[12] Consta el nombre, el alias y la dirección. Lista elaborada por Manuel Vicente Sánchez Molto. Ver también Sánchez Moltó, Manuel Vicente, "Alcalá de Henares, 1898: el motín de mujer por el precio del pan y la declaración del estado de guerra", VIII Encuentro de Historiadores del Valle del Henares, Guadalajara, 2001

[13] AMAH. Leg. 103/14

[14] Archivo General de la Administración (AGA). Justicia. Caja 44/14155. Nº 110

[15] AGA. Justicia. Caja 44/14155. Nº 111

[16] AGA. Justicia. Caja 44/14155. Nº 132

[17] AMAH. Libro de actas municipales de 1898. Leg. 11052/2

[18] Ídem.

[19] Ídem. Leg. 98/39

[20] Madrona, Luis. Bagatelas, Hijos de Fernando Sancho, 1988. Pág. 32-33