jueves, 2 de marzo de 2017

Calendario de presentaciones del libro "Por el pan, la tierra y la libertad. El anarquismo en la Revolución rusa"

Con la publicación del nuevo libro, se van a realizar numerosas presentaciones. Aquí están las que, hasta ahora, están confirmadas. Se irá completando si hubiese alguna más

VIERNES 10 DE MARZO. 19:30. LIBRERÍA LAMALATESTA (Calle Jesús y María, 24. Metro: Tirso de Molina o Lavapiés)
Intervienen: Sergio Higuera (editor), Chris Ealham (Historiador y profesor), Julián Vadillo (Autor del libro)

MARTES 21 DE MARZO. 13:00. FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA (UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID)
Intervienen: José María Faraldo (Historiador. Profesor de la UCM), Julián Vadillo (Autor del libro)

JUEVES 30 DE MARZO. 19:00. LIBRERÍA TRAFICANTES DE SUEÑOS (Calle Duque de Alba, 13. Metro: Tirso de Molina o La Latina)
Intervienen: Sergio Higuera (editor), Fernando Hernández Sánchez (Historiador y profesor de la UAM), Julián Vadillo (Autor del libro)

JUEVES 6 DE ABRIL. 19:00. LIBRERÍA DIÓGENES. ALCALÁ DE HENARES (Calle Ramón y Cajal, 1)
Intervienen: Sergio Higuera (editor), Alfredo González y Julián Vadillo (Autor del libro)

JUEVES 20 DE ABRIL. BIBLIOTECA MARÍA RIUS (LLEIDA)

VIERNES 21 DE ABRIL. 18:00. LIBRERÍA SIN TARIMA. Con motivo del día del libro
Intervienen: Representante de la librería y Julián Vadillo (Autor del libro)

MARTES 25 o JUEVES 27 DE ABRIL. 18:00. FERIA DEL LIBRO DE VALENCIA. Mesa por confirmar.

JUEVES 11 DE MAYO. 19:00. FERIA DEL LIBRO DE GUADALAJARA
Intervienen: Sergio Higuera (editor) y Julián Vadillo (Autor del libro)

martes, 21 de febrero de 2017

"Por el pan, la tierra y la libertad. El anarquismo en la Revolución rusa"

Ya está a la venta el libro "Por el pan, la tierra y la libertad. El anarquismo en la Revolución rusa", editado por Volapük ediciones. Ha salido al precio de 14€

Por el pan, la tierra y la libertad es un detenido estudio sobre el protagonismo que tuvo el anarquismo en "el acontecimiento que cambió el mundo": la Revolución rusa. El libro repasa los antecedentes del movimiento revolucionario y anarquista, a través de sus grandes figuras como Bakunin o Kropotkin, o de procesos precursores casi inéditos como los que se desarrollaron en Bialystok y Krinki que trascienden la propia Revolución de 1905.
 Se analizan las enconadas posturas del anarquismo ruso e internacional ante la Primera Guerra Mundial, la que nos pone en relación con los estallidos revolucionarios de febrero y octubre de 1917, en los que el anarquismo va a tener especial relevancia, lo que se fraguó en las décadas previas. Una vez que los bolcheviques toman el poder en octubre de 1917, el anarquismo se convertirá en la fuerza alternativa. Posteriormente, inmersos en el contexto de guerra civil se produce en Ucrania la experiencia comunista libertaria majnovista y, por otro lado, la insurrección de Kronstadt que mostraban el desencanto de buena parte de las fuerzas revolucionarias con el nuevo dominio imperante que no dudó en aplicar una feroz represión contra aquellos que habían estado a su lado liquidando el régimen zarista.
 Casi a modo de epílogo el libro expone las actividades y discusiones que perduran en el movimiento anarquista ruso del interior y el exilio al que se verían abocados muchos de ellos.
 El historiador Julián Vadillo Muñoz logra analizar el anarquismo ruso en su justa medida, ya que como movimiento derrotado en este proceso ha tenido siempre una atención tergiversada de su historia cuando no condenada al olvido. Con una firme pretensión divulgativa, acercando estos hechos a todo tipo de público y sin perder rigor por ello, con una clara contextualización histórica, nos presenta en el estudio a los personajes, organizaciones y grupos, prensa, las dificultades, los debates y posiciones, las realizaciones revolucionarias... que alcanzó el anarquismo ruso en este periodo.


POR EL PAN, LA TIERRA Y LA LIBERTAD
El anarquismo en la Revolución rusa
Julián Vadillo Muñoz
Volapük Ediciones - Guadalajara, febrero 2017
328 páginas, 13x20 cms, Rústica con solapas
978-84-940852-8-4
14 euros

miércoles, 15 de febrero de 2017

Publicación del libro "En el alba del anarquismo. Anselmo Lorenzo (1914-2014)"

Aquí dejo la sinopsis del libro editado por Calumnia edicions sobre la vida de Anselmo Lorenzo. Aunque con un poco de retraso, pues la idea era editar el libro coincidiendo con el centenario de la muerte de Anselmo Lorenzo, gracias al esfuerzo de Calumnia edicions finalmente ha podido ser editado. El precio del libro es de 10€

Anselmo Lorenzo (1841-1914) marcó la historia del movimiento obrero español. El tipógrafo nacido en Toledo pasa a la historia por ser uno de los pioneros del internacionalismo y del desarrollo de las ideas anarquistas en España. A partir de una extensa obra (hoy casi olvidada), Anselmo Lorenzo se mostró como un militante obrero dinámico, activo y culto, que forjó el carácter de un movimiento como el libertario que marcará los tiempos de la historia del país en las seis décadas que median entre la introducción de la Internacional en España hasta el final de la Guerra Civil en 1939.
Considerando la importancia del personaje, este volumen rescata varios aspectos de la vida del mismo, para completar un cuadro general, no solo vital, sino de la propia historia del movimiento obrero español. Para ello se han dado cita una serie de historiadores e investigadores, conocedores del personaje y de la época. Rafael Villena, Julián Vadillo, Juan Pablo Calero, Paco Madrid, Laura Vicente, Dolors Marín, David García Aristegui y Jordi Maíz, se dan cita para plasmar en una obra, En el alba del anarquismo. Anselmo Lorenzo (1841-1914), la importancia y la transcendencia de un personaje hoy injustamente olvidado por la Historia.

ÍNDICE DE LA OBRA

- La trayectoria del un líder: Anselmo Lorenzo (Rafael Villena Espinosa)

- La organización ante todo: Anselmo Lorenzo en los orígenes de la Internacional, 1868-1875 (Julián Vadillo Muñoz)

- Un sindicalista llamado Anselmo Lorenzo (Juan Pablo Calero Delso)

- Estudio sobre la importancia de la prensa libertaria y la colaboración de Anselmo Lorenzo con la misma (Paco Madrid)

- El feminismo como principio de justicia en Anselmo Lorenzo (Laura Vicente Villanueva)

- Anselmo Lorenzo: del educador y librepensador al científico social (Dolors Marín Silvestre)

- Anselmo Lorenzo y la ciencia (David García Arístegui)

- La obra escrita de Anselmo Lorenzo (Jorge Maíz Chacón)

viernes, 20 de enero de 2017

GRACIAS, MARCOS ANA

Hoy Marcos Ana (Fernando Macarro Castillo) habría cumplido 97 años. Recupero el artículo que publiqué en la edición digital de Diagonal con motivo de su fallecimiento el pasado 24 de noviembre

Querido Marcos:
            Estas son las palabras que nadie querría escribir. Pero te nos has ido. Te has ido, pero has dejado muchas cosas, Marcos. Has dejado tu vida como ejemplo. Tu dignidad como bandera. Tu resistencia como forma de afrontar los problemas.
            La primera que escuche tu nombre es cuando era chaval en las calles de Alcalá de Henares. Esa Alcalá que nos vio crecer a los dos en distintas épocas. Tú llegaste con tu familia en la década de 1930. Tiempos difíciles. Tiempos de cambio. Tiempos de esperanza. De ti se comentaba en la ciudad, o mejor dicho, algunos sectores de la ciudad, muchas cosas. Cosas de la guerra. Cuando me fui haciendo mayor y cogí esa apetencia por la historia, hice mi tesis doctoral sobre el movimiento obrero de Alcalá de Henares. Y en ese trabajo aparecías tú. Fernando Macarro Castillo. Y como todo historiador tiene que hacer es no dar nada por sentado. De haber sido así, tú habrías sido culpable por decreto. Sin embargo la fuerza de la historia y los documentos me dijeron lo contrario. Lo que apareció en los mismos es que Fernando Macarro Castillo, hijo de Marcos Macarro y Ana Castillo, fue uno de los organizadores de las Juventudes Socialistas Unificadas en la ciudad (ese mitin de Federico Melchor que lo cambió todo). Fuiste secretario de organización en la misma cuando Agustín Anuarbe era su secretario general. Lo que me decían las fuentes es que fuiste uno de los organizadores del Batallón Libertad, cuando apenas tenías 15 años de vida. Porque aquello del golpe de Estado para ti, un hijo de un jornalero, no era plato de buen gusto. Allí me apareció que aunque fuiste a combatir, eras menor de edad y te sacaron de las zonas de conflicto. Allí vi como Fernando Macarro realizó una importante labor en el interior del movimiento obrero de la ciudad durante la Guerra Civil. Allí también sucedió uno de los momentos más difíciles de tu vida, cuando el 8 de enero de 1937 los bombardeos nazis que sufrió la ciudad acabaron con la vida de tu padre, Marcos Macarro Ramos, con apenas 55 años de edad.
            Sin embargo, cuando acabó la guerra y te convertiste en un proscrito para los vencedores, dijeron otras cosas de ti. Te acusaron de cuatro crímenes. Cuatro crímenes que en mi investigación se quedaron sin fundamento. Dicen que mataste al sacerdote Marcial Plaza y a su padre José Plaza. Una acusación que cae incluso en las propias fuentes franquistas, pues la Causa General, esa que montó el franquismo después de la guerra, cita otros nombres pero no el tuyo. Dijeron también que asesinaste al cartero Amadeo Martín Acuña. ¿Pero como vas a asesinar a Amedeo, amigo Marcos, si ese 3 de septiembre de 1936 estabas en la Cruz Roja con heridas? También dijeron, Marcos, que mataste al labrador Augusto Rosado Fernández. Los que te acusaban no cayeron en la cuenta que ese 30 de julio de 1936 tú estabas con el Batallón Libertad en otro lugar. Estas cosas de las que te acusaron, de las que decían y aun siguen diciendo, yo no me las creí. No me las creí y demostré que fueron falsas, Marcos.
            Sin embargo, aquella justicia al revés del franquismo no se molestaba en comprobar las cosas. Fuiste detenido, torturado, juzgado y condenado a la pena de muerte. La Pepa, esa gachí, que como cantaste una vez en una entrevista en tu casa, tenía predilección por los rojillos en Madrid. Muy cerca estuvo de segar tu vida. Pero el régimen consideró que cuando se produjeron los hechos eras menor de edad y tu pena fue conmutada por la inmediatamente inferior: 30 años. Ibas a estar 30 años en la cárcel, Marcos. No estuviste tanto, fueron 23. Otros compañeros tuyos de Alcalá no lo contaron. No lo contó tu amigo Agustín Anuarbe. Tampoco el maestro Ángel García, ese que también habías conocido. Ni Epifanio Chavarría. Ni Basilio Yebra. Ni muchos otros más. Fueron fusilados. Su delito solo fue, en realidad, ser socialistas, anarquistas, comunistas, republicanos.
            Sin embargo aprovechaste la cárcel para muchas cosas Marcos. En ese ambiente hostil, lúgubre, de represión, de tristeza, hiciste tu universidad. Allí aprendiste, estudiante, leíste, combatiste, te hiciste poeta. Pero también te apenaba tu madre, Ana. Por eso, tomaste tu sobrenombre de Marcos Ana: Marcos por tu padre; Ana por tu madre. En la cárcel coincidiste con amigos. Amigos que con el tiempo tuvimos en común. Porque otro que me habló de ti fue Fernando Nacarino Moreno. También alcalaíno. Y también comunista, como tú. Él entró en la cárcel más tarde. En 1947, tras la explosión del polvorín. Y con muchos de los que fueron acusados injustamente por ese hecho coincidiste en Burgos. Tú ya llevabas en prisión 8 años. Nacarino me dijo que hablase contigo sobre muchas cosas. Y no me defraudaste. Él también nos dejó. En el 2007.
            Tus años de cárcel siguieron. Allí me contaste que conociste la verdadera solidaridad. Entre tus camaradas. Entre los presos. Escribiste, hiciste teatro, leíste mucho. Pero también te enfrentaste a tus verdugos. Conociste a gente que en el periodo de la República habían sido de primer orden y sin embargo, el régimen franquista los condenó al ostracismo. ¿Te acuerdas de Eduardo de Guzmán, de Manuel Navarro Ballesteros, de tu amigo Antonio Buero Vallejo, del literato Hoyos y Vinent que murió enfermo en Porlier, etc.?
            Tuvieron que pasar 23 años, querido amigo, para que volvieses a tener libertad. Libertad relativa, porque estabas en España. Y en aquel momento, 17 de noviembre de 1961, España seguía siendo una cárcel. Por eso era mejor salir del país. Y fuera nunca te olvidaste de España. Seguiste trabajando a favor de los presos del franquismo. Seguiste fiel a tu ideario comunista en el PCE. Impulsaste el CISE (Centro de Información y Solidaridad con España). Defendiste a Grimau, a Granado y Delgado, a Puig Antich y a tantos otros. Te hiciste gran amigo de Neruda, de Alberti, de María Teresa León, etc. Todos poetas como tú. También conociste el amor con Vida Sender, con la que tuviste a tu hijo Marcos.
            Pero si algo tiene un luchador es que nunca ceja en empeño. Y murió Franco. Y tú volviste para seguir luchando junto a tus camaradas.
            ¿Sabes una cosa, Marcos? Quizá no es el momento de contar tu vida. Para eso escribiste Decidme como es un árbol y muchas otras obras. Para eso también te grabó el amigo Javi Larrauri en un video llamado “Marcos frente a Marcos”. Para eso me consta que hay un grupo de gente muy capaz trabajando en un proyecto muy bonito sobre tu vida. A mi me gusta recordarte como todas esas veces que nos vimos en actos o cuando te entrevisté un par de veces en tu casa. Cuando presentaste conmigo en la fiesta del Partido Comunista de Madrid mi libro sobre la explosión del polvorín de Alcalá de Henares, donde tanto amigos comunes lo sufrieron.
            Marcos, hoy los comunistas lloran tu perdido. Los comunistas, tus camaradas. Pero otros, que no somos comunistas, pero creemos en la libertad, en la justicia, que somos de otras escuelas, también. Porque tú fuiste un ejemplo. Porque tu abrías las puertas de tu casa y no preguntabas por las ideas. Porque siempre tenías algo que decir y sabias escuchar. Porque no eras un ortodoxo, sino que veías la verdad en los que luchaban, como tú lo hiciste toda la vida, por la justicia, la dignidad y la libertad. Porque no dudabas en ponerte en cabeza de manifestaciones por las causas justas. Nunca te callaste en 96 años de existencia. Criticaste las cosas negativas. Luchaste por la memoria.
            Algunos seguirán diciendo cosas de ti. Cosas falsas. Gente que no se preocupa en leer o investigar, sino que prefiere dar cosas por sentado. Mejor no hacerles casos. Se te ha reconocido muchas cosas. Has demostrado que la dignidad está por encima de cualquier cosa. Pero quedan algunas por reconocerte que todavía no se han logrado. Hay que lograr que Alcalá reconozca tu trayectoria. Y vamos a trabajar en ello. Hay que lograr que esos juicios del franquismo, realizados bajo aberraciones jurídicas, sean declarados ilegales para que gente como tu sea realmente inocente. Los historiadores, o algunos de ellos, hemos intentado poner un granito de arena para desmentir muchas cosas. Espero que hayamos estado a la altura de las circunstancias. Otros todavía tienen que mover muchas palancas.
            Ya no vamos a poder disfrutar de tu presencia, Marcos. Y eso me apena profundamente. Ya no vamos a poder ir a tu casa entrevistarte, como lo hemos hecho muchas veces. Porque hoy se ha ido uno de los nuestros. De los comunistas. De los socialistas. De los anarquistas. De los republicanos. De los antifascistas. De los que se dejaron la piel por una sociedad distinta. La ventaja es que Marcos lo pudo llegar a contar y siguió en la lucha. Los que no pudieron, gente como Marcos nos habló de ellos. Pero nos queda tu legado y nos queda tu obra. Nos queda tu dignidad y nos queda tu pasión por la libertad. Nos queda, en definitiva, lo que ha sido Marcos Ana.
            Que la tierra te sea leve, compañero, camarada. Hasta siempre. Gracias, Marcos.

jueves, 19 de enero de 2017

LA HISTORIA EN UN TABLERO

Artículo publicado en la edición digital del periódico Diagonal

En ocasiones, contar algún acontecimiento histórico puede ser sencillo. Sencillo y complejo, porque lo uno no quita lo otro. Y ejemplificar la historia, hacerla accesible, contar algo a partir de un objeto, puede ser una buena forma de hacer entenderla. Eso es lo que intenta y consigue Juan Mayorga en su obra Reikiavik, que estos días se representa en una reposición en la sala Francisco Nieva del Teatro Valle-Inclán del Centro Dramático Nacional.
            La estructura de la obra es simple. Dos personajes (Bailén y Waterloo) y un muchacho (no tiene nombre). Bailén y Waterloo representan al muchacho la partida de Reikiavik, cuando en 1972 los ajedrecistas Bobby Fischer y Boris Spaski se jugaron el campeonato mundial de ajedrez. A partir de ahí, la lectura que podemos sacar de la obra es infinita. Un gran mérito de Juan Mayorga. Y como las lecturas son infinitas, remarco las que me han llamado la atención.
            En primer lugar, Mayorga ha recurrido a una partida de ajedrez para plasmarnos la Guerra Fría. Ese conflicto entre EEUU y la URSS que se extendió desde el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945 hasta la caída de la Unión Soviética en 1991. Y recurrir a un tablero de ajedrez no es baladí. El tablero de ajedrez es simétrico, como simétrico era el conflicto. La URSS dominó el panorama ajedrecístico durante 24 años. Spaski fue uno de sus representantes. EEUU se alzó con el título en ese campeonato en la persona de Bobby Fischer.
            Pero si para Fischer (Waterloo) y Spaski (Bailén) el ajedrez lo era todo, para las dos superpotencias tan solo era un escenario donde poder plasmar su rivalidad. EEUU y la URSS no hablaban de ajedrez. El tablero de ajedrez de las superpotencias era el mundo. Fischer y Spaski dos peones solamente. Y la fecha no era lo de menos: 1972. Aun se dirimen combates de la Guerra de Vietnam, conflicto donde EEUU y la URSS tuvieron una implicación. Es un año antes de que Salvador Allende fuese derrocado por un golpe de Estado que acabó con su vida y con las esperanzas del pueblo chileno de establecer un modelo social distinto. Y viene a colación porque en la obra, los actores interpretan a varios personajes. Y uno de ellos es Henry Kissinger, uno de los impulsores de la política de contención contra su enemigo soviético y uno de los intervinientes a favor del golpe de Pinochet en el Chile de 1973. Tiene reflejo en la obra.
            También podemos ver la obra en clave del olvido. El olvido que cubre a algunos personajes cuando dejan de ser importantes para nuestros intereses. Les pasó a Fischer y Spaski en sus respectivos países. De héroes a villanos. Pero también es el reflejo de Waterloo y Bailén. Personajes anónimos, que como dice el director de la obra “quieren vivir la vida de otros”.
            Una obra que puedes sacar la lectura de que incluso cuando ganas, puedes perder. Fischer y Spaski era unos fuera de serie. Unos auténticos genios en su materia. Ambos habían ganado en algún momento. Pero posteriormente perdieron. Perdieron su batalla individual. Se dieron cuenta que eran unos peones en un tablero demasiado complejo. Incluso la complejidad del ajedrez era demasiado simple en un contexto donde lo que menos importaba es como moviesen ellos las piezas en su tablero. La partida era otra. Y por ello, también, los nombres de los protagonistas no son casuales. Bailén y Waterloo. Derrotas determinantes de alguien que había nacido para ganar: Napoleón Bonaparte.
            Pero también la obra refleja la vida y la esperanza. Fischer y Spaski tenía esperanza en el ajedrez. Su vida era el ajedrez. Bailén y Waterloo tienen la esperanza de representar esa vida para que otros la conozcan. Y no es trabajo menor, porque en muchas ocasiones nosotros y nosotras imitamos otras vidas. Pero también la obra tiene una clave en la muerte. Porque de aquella partida de ajedrez de 1972 que duró semanas (del 11 de julio al 31 de agosto y que gano Fischer por 12 ½ a 8 ½) solo vive hoy Spaski.
            La propia vida de los protagonistas reales de la obra daría para un artículo. Fischer falleció y fue enterrado en Reikiavik. El tormento fue el leiv motiv de la vida de Fischer. Infancia difícil. El era judío pero rechazaba sus propios orígenes. La partida que jugó contra Spaski fue la última que hizo oficialmente. Tuvo problemas con EEUU cuando fue a jugar a Yugoslavia otra partida con Spaski en 1992. EEUU había bloqueado las relaciones con Yugoslavia y le fue retirado el pasaporte. Acabó sus días en Islandia, concediéndole la nacionalidad islandesa. Murió el 17 de enero de 2008. Spaski tuvo distinta trayectoria pero también muy trágica. Fue uno de los mejores ajedrecistas del momento. Ganó el campeonato mundial. Pero su derrota con Fischer le hizo bajar el nivel y ya no fue lo mismo de cara a las autoridades soviéticas. Tanto fue así que en 1984 cayó en desgracia y tuvo que salir de la URSS, nacionalizándose francés. Aun así, él siguió en la élite del ajedrez y llegó a jugar con el que sería un futuro campeón como Anatoli Karpov. Actualmente sigue viviendo en San Petersburgo.
            Quizá en la obra de Mayorga los aspectos biográficos son los que menos interesen. Lo que importa es lo psicológico. Porque entre los dos grandes personajes, entre Fischer y Spaski, entre Bailén y Waterloo, está el muchacho. Y ese muchacho somos nosotros, los espectadores. Los ciudadanos. Además, el muchacho se mimetiza con uno de los personajes, que esta desahuciado vitalmente, con la clara intención de sustituirle en esa plasmación de otras vidas. Sin quererlo, el muchacho puede ser el personaje más importante de la obra.
            En definitiva, estamos ante una obra de teatro de calado. Muy recomendable. Lo poliédrico de sus lecturas hace de la obra algo magistral. A eso ayuda la enorme dirección de Juan Mayorga, que se nota que se documenta para las obras, como de los actores Daniel Albadalejo, Elena Rayos y César Sarucho.

            Si pueden no pierdan la oportunidad de ver Reikiavik, una partida de ajedrez con historia donde todos podremos vernos reflejados.

viernes, 16 de diciembre de 2016

¿Y SI LA HISTORIA HUBIESE CAMBIADO?

Artículo publicado en la edición digital del periódico Diagonal

Siempre se habla de las razones que llevaron a las potencias aliadas a no intervenir en España durante la Segunda Guerra Mundial. Era claro que Franco se había alzado con la victoria en 1939 frente a la República por la ayuda que el fascismo italiano y el nazismo alemán le prestó. También era evidente la concomitancia entre el franquismo y las fuerzas del Eje, que plasmó en la colaboración que Franco y su régimen les dio facilidades para repostar a las fuerzas navales alemanas e incluso el cuidado de heridos. Sin olvidar, ni mucho menos, la ayuda militar a través de la División Azul. Aunque España oficialmente nunca participó en la Segunda Guerra Mundial (Neutral/No Beligerante), la ayuda fue evidente.
            Y es que la anomalía de España era también vista por el resto de fuerzas aliadas. Aun así España fue un asunto espinoso. Nadie quiso abordarlo. La República española y las fuerzas antifascistas españolas fueron abandonadas a su suerte. Y eso, a pesar, de que esos mismos antifascistas se implicaron desde el primer momento en la lucha contra el nazismo y el fascismo en los combates de la Segunda Guerra Mundial.
            Sin embargo, la historia si pudo cambiar. Y de ese acontecimiento es lo que habla el documental Espías en la arena. Un documental dirigido brillantemente por Marta Hierro y Pablo Azorín Williams. Gracias al tesón de su trabajo y documentación han logrado rescatar una historia de esas que son extraordinarias. Un documental que narra como la OSS (Office of Strategic Services), antecedente de la actual CIA, se implicó en una operación de espionaje para poder tomar posiciones en el interior de España. En caso de que España permitiese a Alemania la posibilidad de tomar el Estrecho de Gibraltar o Franco entrase en guerra con el Eje, norteamericanos y británicos bombardearían posiciones estratégicas españolas para desalojar a Franco del poder. Al frente de la OSS estaba el conservador William Joseph Donovan, que consideró de forma coherente que esa misión solo la podría desempeñar convencidos antifascistas. Y fue a reclutarlos al norte de África, donde antifascistas españoles se hacinaban en los campos de concentración. Allí localizaron a militantes o gente en la órbita del PCE que fueron preparados para esta misión que tenía como objetivo cambiar el curso de la Historia. Se puso en marcha la operación “Blackbone”, y dentro de la misma la Operación “Banana”. A partir de ese momento, esos antifascistas españoles pasaban a formar parte de la OSS de los EEUU.
            Sin embargo, lo que empezó muy bien acabó muy mal. Por diversos motivos, la operación fue un fracaso. Algunos cuestiones internas del grupo y del PCE. Otras las motivaciones y preferencias de EEUU, que fue variando con el paso de los meses en la Segunda Guerra Mundial.
            El resultado final fue la detención de más de 200 integrantes del Partido Comunista de España. Entre ellos los espías al servicio de EEUU. Un infiltrado en la organización comunista causó estragos en sus estructuras clandestinas. Los consejos de guerra, auténtica parafernalia del franquismo con sentencias de antemano, se cobró su contribución de sangre. Aunque los integrantes de la Operación “Banana” esperaban que los EEUU interviniesen en su favor (en definitiva eran agentes suyos), tal extremo no se produjo. Hubo consejos de guerra en Melilla, Málaga y Alcalá de Henares. El 16 de enero de 1945 eran fusilados en las tapias del cementerio de Alcalá de Henares algunos de los integrantes de la Operación Banana, entre ellos Manuel Lozar. Su cuerpo permanece en la fosa de la ciudad complutense.
            Fue un duro golpe a la dirección comunista de Jesús Monzón. En esta operación participaron personajes como Ricardo Sicre, Víctor Moreno Cristóbal, Jaime Pérez Tapia, Feliciano Páez, etc.
            Pudo cambiar el curso de la historia, pues su misión era allanar el camino que posibilitara la intervención aliada en España. Cuestión que no sucedió finalmente. Aun así, llama la atención la cantidad de posibilidades a través del espionaje que hubiesen sido motivo de intervención militar aliada contra la España franquista. Hace muchos años, en el trascurso de una investigación histórica sobre la explosión fortuita de un polvorín en Alcalá de Henares en 1947, hice una enumeración de los distintos polvorines que habían explotado en España desde 1939. Me salieron varios: Peñaranda de Bracamonte, Pinar de Antequera, Cádiz, etc. Pero uno me llamo la atención por encima de otros: Ferrol. Allí hizo explosión un depósito de armas en 1943. Todo parecía fortuito. Pero tuve una interesante conversación con el historiador Enrique Barrera Beitia, que había investigado el asunto. Las autoridades franquistas ocultaron de forma deliberada que esa explosión había sido producto de la guerrilla anarquista de la zona en combinación con los servicios secretos británicos por las paradas de los alemanes en la zona para repostar. De haberlo reconocido el gobierno franquista era “causas belli”. Los servicios secretos británicos estaban en contacto con los guerrilleros anarquistas gallegos.
            Una historia la de Espías en la arena que era necesario contar. Pero, como se habló en el coloquio posterior a su presentación, España es diferente. Los que en otros países serían héroes que habrían dado su vida por una causa justa durante la Segunda Guerra Mundial, aquí son olvidados y condenados al ostracismo. Lo que en otros lugares sería motivo de homenajes, dignificaciones e incluso de una serie de televisión, aquí es guardado en un legajo y olvidado. Este acontecimientos solo tiene cabida en los historiadores que han trabajado la época. Recomiendo el libro de Fernando Hernández Sánchez Los años de plomo. La reconstrucción del PCE en el primer franquismo (1939-1953) (Crítica, 2015). También que lean el libro de Feliciano Páez-Camino, hijo de Feliciano Páez protagonista de esta historia, titulada En el sabor del tiempo (Huerga & Fierro, 2012), donde da algunas pinceladas de este asunto. O el texto Muerte después de Reyes de Manuel de la Escalera (Akal, 2015) donde se habla del fusilamiento de alguno de los protagonistas de esta historia. Hay muchos más. Solo es un anticipo.

            Menos mal que Pablo Azorín y Marta Hierro lo han rescatado.  Menos mal que los familiares de los protagonistas lo han recordado. Menos mal que existe cada vez más gente que quiere conocer nuestro pasado. Gracias a trabajos como Espías en la arena es mucho más fácil conocer ese pasado. No se la pierdan.

viernes, 9 de diciembre de 2016

BANALIZAR LA HISTORIA DEL FRANQUISMO

Artículo publicado en la edición digital del periódico Diagonal

Imaginemos por un momento que en Alemania a alguien se le ocurre hacer una serie en la que Martin Bormann, uno de los nazis más destacados y que se suicidó en su huida de Berlín, se enamora de alguna aristócrata alemana y esa bonita historia de amor es el hilo argumental de la serie. Una serie donde no se abordaría los crímenes contra la humanidad que cometió. En realidad sería mucho imaginar en Alemania. Pero en España esas cosas suceden.
            Quede claro que para nada me opongo a que se realicen series donde aparezcan personajes históricos, ya sean polémicos o no. Para eso están los llamados biopic. Pero lo de la serie de Telecinco Lo que escondían sus ojos se ha alcanzado el grado más alto de banalización de uno de los periodos más siniestros y crueles de la historia de España. Y han puesto como protagonista a alguien que representó en aquel momento la cara filo nazi del régimen franquista que había alcanzado el poder definitivo en 1939 tras un golpe de Estado contra la República en 1936.
            La serie, basada en la novela de Nieves Herrero con el mismo nombre, narra la historia de amor de Ramón Serrrano Súñer con María Sonsoles de Icaza y León, marquesa de Llanzol. Ese es el eje central. Lo demás es subsidiario. O no tanto, porque el trasfondo histórico muestra beneplácito y desconocimiento/ocultamiento de la historia.
            Porque ese apuesto galán que representa el actor Rubén Cortada, fue uno de los ejes de la política del franquismo. Ramón Serrano Súñer había sido uno de los políticos derechistas más destacados del periodo republicano. Diputado de derechas, al empezar la Guerra Civil fue detenido y encarcelado en la prisión en Madrid por su apoyo al golpe de Estado. En 1937 logró evadirse vestido de mujer y alcanzar la zona sublevada donde desde el primer momento adquirió un papel protagonista. Muy cercano a las posiciones fascistas, Serrano Súñer promovió la unificación entre Falange (a la que se había adherido, pues durante la República fue integrante de la CEDA) y los Tradicionalistas con el objetivo de conseguir el partido único. Muy unido a Franco (eran cuñados, de ahí su nombre de El Cuñadísimo), Serrano Súñer tuvo una enorme influencia política sobre los gobiernos franquistas. Ocupó los cargos de Ministro de la Gobernación durante la Guerra y de Ministros de Asuntos Exteriores una vez finalizado el conflicto. Igualmente, Serrano Súñer fue el ideólogo del Fuero del Trabajo, una de las Leyes Fundamentales, basándose en la Carta di Lavoro de los fascistas italianos, a los que tanto admiraba.
            Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, y ya como Ministro de Asuntos Exteriores, Serrano Súñer fue un firme partidario de apoyar al Eje nazi-fascista.  Por su iniciativa se toman contactos y apoyo directo de la España franquista con la Alemania nazi y la Italia de Mussolini. En septiembre de 1940 viajó a Alemania y le acompañó los falangistas más partidarios de los nazis: Demetrio Carceller, Miguel Primo de Rivera, Dionisio Ridruejo, Miguel Tovar, etc. Tras la reunión de Hendaya con Hitler o en Bordiguera con Mussolini, las pretensiones de Serrano Súñer no quedaron del todo confirmadas. Pero su germanofilia y simpatía por los nazis les llevó a promover la creación de la División Azul.
            Ese hombre enamorado de la marquesa de Llanzol en la serie, fue el mismo que en los consejos de ministros de aquel primer franquismo, de aquellos años de plomo, daba visto bueno a las penas de muerte que se producía por decenas todos los días en España. Ese mismo Serrano Súñer consideró “apátridas” a miles de españoles recluidos en los campos de concentración nazis.
            Sin embargo, todas estas cuestiones no las aborda la serie. No hace falta. Lo importante es presentar a un Serrano Súñer enamorado, que se acerca amablemente a los monárquicos, que conversa con el embajador inglés para decirle que España es neutral en la Segunda Guerra Mundial, que no ve bien que Franco de una de cal y otra de arena en el conflicto mundial, etc.
            Un buen lavado de cara para una de las figuras con más poder en la dictadura franquista. La demonización de la República también está presente. El embajador inglés considera que la República amaba a la URSS y Franco a Hitler. Lo segundo es más acertado, pues Franco colaboró con aquel que le había ayudado a ganar la Guerra. Lo primero es completamente falso y forma parte de las falacias que se alimentaron durante cuarenta años de dictadura.
            Y claro, algunos van a estropear esa bonita historia de amor. Una vez que Serrano Súñer ha consumado su amor con la marquesa de Llanzol, unos terroristas ponen un cartucho de dinamita en un carro que explota al paso del coche del ministro franquista. Que malos los rojos. No sabemos si son anarquistas o comunistas. Que más da. Serrano estaba de acuerdo en fusilarlos tuvieran las ideas que tuvieran. Para que nos vamos a parar en detalles insignificantes. O para que vamos a reparar si las prisiones españolas rebosaban de presos políticos, muchos de ellos fusilados. En ese Madrid que narra el romance (devastado por las bombas de los amigos nazis de los franquistas durante la Guerra Civil), en el periodo que Serrano Súñer fue ministro (1939-1942) se fusiló en el Cementerio de la Almudena 2452 personas. Solo allí. En el resto de la provincia mucho más. Y en el resto de España es incalculable aun. Todas ellas aprobada en Consejo de Ministro y ratificadas luego con el visto bueno de Franco.
            El lavado de cara que se ha hecho a Serrano Súñer es increíble a través de esta serie. Cosa que no sorprende viendo como se trata la memoria histórica en este país.
            Aun así hay una cosa curiosa en esta historia de Serrano Súñer con la marquesa de Llanzol. Y es que el Cuñadísimo llegó a tener una hija con ella. No reconocida por él, claro está. Esa hija fue Carmen Díez de Rivera, que estuvo a punto de casarse con Ramón Serrano Súñer Polo, hijo legitimo de Serrano Súñer. Evidentemente ese matrimonio no se produjo porque eran hermanos, lo que llevó a Carmen a hacerse monja e irse a las misiones. Luego entró en política. Primero de la mano de Suárez en la UCD y el CDS donde llegó a ser eurodiputada. Luego mantuvo su escaño cuando en 1989 se pasó al PSOE. Esas historias para no dormir.

            Como conclusión una cosa. Mientras miles de militantes antifascistas y demócratas se pudren en fosas comunes, mientras los juicios sumarísimos del franquismo siguen vigentes, la televisión (en este caso privada) invierte dinero en remozar la imagen de uno de los ministros que llevó a España a uno de los periodos más siniestros de su historia.