Con la publicación del nuevo libro, se van a realizar numerosas presentaciones. Aquí están las que, hasta ahora, están confirmadas. Se irá completando si hubiese alguna más
VIERNES 10 DE MARZO. 19:30. LIBRERÍA LAMALATESTA (Calle Jesús y María, 24. Metro: Tirso de Molina o Lavapiés)
Intervienen: Sergio Higuera (editor), Chris Ealham (Historiador y profesor), Julián Vadillo (Autor del libro)
MARTES 21 DE MARZO. 13:00. FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA (UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID)
Intervienen: José María Faraldo (Historiador. Profesor de la UCM), Julián Vadillo (Autor del libro)
JUEVES 30 DE MARZO. 19:00. LIBRERÍA TRAFICANTES DE SUEÑOS (Calle Duque de Alba, 13. Metro: Tirso de Molina o La Latina)
Intervienen: Sergio Higuera (editor), Fernando Hernández Sánchez (Historiador y profesor de la UAM), Julián Vadillo (Autor del libro)
JUEVES 6 DE ABRIL. 19:00. LIBRERÍA DIÓGENES. ALCALÁ DE HENARES (Calle Ramón y Cajal, 1)
Intervienen: Sergio Higuera (editor), Alfredo González y Julián Vadillo (Autor del libro)
JUEVES 20 DE ABRIL. BIBLIOTECA MARÍA RIUS (LLEIDA)
VIERNES 21 DE ABRIL. 18:00. LIBRERÍA SIN TARIMA. Con motivo del día del libro
Intervienen: Representante de la librería y Julián Vadillo (Autor del libro)
MARTES 25 o JUEVES 27 DE ABRIL. 18:00. FERIA DEL LIBRO DE VALENCIA. Mesa por confirmar.
JUEVES 11 DE MAYO. 19:00. FERIA DEL LIBRO DE GUADALAJARA
Intervienen: Sergio Higuera (editor) y Julián Vadillo (Autor del libro)
jueves, 2 de marzo de 2017
martes, 21 de febrero de 2017
"Por el pan, la tierra y la libertad. El anarquismo en la Revolución rusa"
Ya está a la venta el libro "Por el pan, la tierra y la libertad. El anarquismo en la Revolución rusa", editado por Volapük ediciones. Ha salido al precio de 14€
Por el pan, la tierra y la libertad es un detenido estudio sobre el
protagonismo que tuvo el anarquismo en "el acontecimiento que cambió el
mundo": la Revolución rusa. El libro repasa los antecedentes del
movimiento revolucionario y anarquista, a través de sus grandes figuras como
Bakunin o Kropotkin, o de procesos precursores casi inéditos como los que se
desarrollaron en Bialystok y Krinki que trascienden la propia Revolución de
1905.
Se analizan las enconadas posturas del
anarquismo ruso e internacional ante la Primera Guerra Mundial, la que nos pone
en relación con los estallidos revolucionarios de febrero y octubre de 1917, en
los que el anarquismo va a tener especial relevancia, lo que se fraguó en las
décadas previas. Una vez que los bolcheviques toman el poder en octubre de
1917, el anarquismo se convertirá en la fuerza alternativa. Posteriormente,
inmersos en el contexto de guerra civil se produce en Ucrania la experiencia
comunista libertaria majnovista y, por otro lado, la insurrección de Kronstadt
que mostraban el desencanto de buena parte de las fuerzas revolucionarias con
el nuevo dominio imperante que no dudó en aplicar una feroz represión contra
aquellos que habían estado a su lado liquidando el régimen zarista.
Casi a modo de epílogo el libro expone las
actividades y discusiones que perduran en el movimiento anarquista ruso del
interior y el exilio al que se verían abocados muchos de ellos.
El historiador Julián Vadillo Muñoz logra
analizar el anarquismo ruso en su justa medida, ya que como movimiento
derrotado en este proceso ha tenido siempre una atención tergiversada de su
historia cuando no condenada al olvido. Con una firme pretensión divulgativa,
acercando estos hechos a todo tipo de público y sin perder rigor por ello, con
una clara contextualización histórica, nos presenta en el estudio a los
personajes, organizaciones y grupos, prensa, las dificultades, los debates y
posiciones, las realizaciones revolucionarias... que alcanzó el anarquismo ruso
en este periodo.
POR EL PAN, LA TIERRA Y LA
LIBERTAD
El anarquismo en la Revolución
rusa
Julián Vadillo Muñoz
Volapük Ediciones - Guadalajara,
febrero 2017
328 páginas, 13x20 cms, Rústica
con solapas
978-84-940852-8-4
14 euros
miércoles, 15 de febrero de 2017
Publicación del libro "En el alba del anarquismo. Anselmo Lorenzo (1914-2014)"
Aquí dejo la sinopsis del libro editado por Calumnia edicions sobre la vida de Anselmo Lorenzo. Aunque con un poco de retraso, pues la idea era editar el libro coincidiendo con el centenario de la muerte de Anselmo Lorenzo, gracias al esfuerzo de Calumnia edicions finalmente ha podido ser editado. El precio del libro es de 10€
Anselmo Lorenzo (1841-1914) marcó la historia del movimiento obrero español. El tipógrafo nacido en Toledo pasa a la historia por ser uno de los pioneros del internacionalismo y del desarrollo de las ideas anarquistas en España. A partir de una extensa obra (hoy casi olvidada), Anselmo Lorenzo se mostró como un militante obrero dinámico, activo y culto, que forjó el carácter de un movimiento como el libertario que marcará los tiempos de la historia del país en las seis décadas que median entre la introducción de la Internacional en España hasta el final de la Guerra Civil en 1939.
Considerando la importancia del personaje, este volumen rescata varios aspectos de la vida del mismo, para completar un cuadro general, no solo vital, sino de la propia historia del movimiento obrero español. Para ello se han dado cita una serie de historiadores e investigadores, conocedores del personaje y de la época. Rafael Villena, Julián Vadillo, Juan Pablo Calero, Paco Madrid, Laura Vicente, Dolors Marín, David García Aristegui y Jordi Maíz, se dan cita para plasmar en una obra, En el alba del anarquismo. Anselmo Lorenzo (1841-1914), la importancia y la transcendencia de un personaje hoy injustamente olvidado por la Historia.
ÍNDICE DE LA OBRA
- La trayectoria del un líder: Anselmo Lorenzo (Rafael Villena Espinosa)
- La organización ante todo: Anselmo Lorenzo en los orígenes de la Internacional, 1868-1875 (Julián Vadillo Muñoz)
- Un sindicalista llamado Anselmo Lorenzo (Juan Pablo Calero Delso)
- Estudio sobre la importancia de la prensa libertaria y la colaboración de Anselmo Lorenzo con la misma (Paco Madrid)
- El feminismo como principio de justicia en Anselmo Lorenzo (Laura Vicente Villanueva)
- Anselmo Lorenzo: del educador y librepensador al científico social (Dolors Marín Silvestre)
- Anselmo Lorenzo y la ciencia (David García Arístegui)
- La obra escrita de Anselmo Lorenzo (Jorge Maíz Chacón)
- La organización ante todo: Anselmo Lorenzo en los orígenes de la Internacional, 1868-1875 (Julián Vadillo Muñoz)
- Un sindicalista llamado Anselmo Lorenzo (Juan Pablo Calero Delso)
- Estudio sobre la importancia de la prensa libertaria y la colaboración de Anselmo Lorenzo con la misma (Paco Madrid)
- El feminismo como principio de justicia en Anselmo Lorenzo (Laura Vicente Villanueva)
- Anselmo Lorenzo: del educador y librepensador al científico social (Dolors Marín Silvestre)
- Anselmo Lorenzo y la ciencia (David García Arístegui)
- La obra escrita de Anselmo Lorenzo (Jorge Maíz Chacón)
viernes, 20 de enero de 2017
GRACIAS, MARCOS ANA
Hoy Marcos Ana (Fernando Macarro Castillo) habría cumplido 97 años. Recupero el artículo que publiqué en la edición digital de Diagonal con motivo de su fallecimiento el pasado 24 de noviembre
Querido Marcos:
Estas
son las palabras que nadie querría escribir. Pero te nos has ido. Te has ido,
pero has dejado muchas cosas, Marcos. Has dejado tu vida como ejemplo. Tu
dignidad como bandera. Tu resistencia como forma de afrontar los problemas.
La
primera que escuche tu nombre es cuando era chaval en las calles de Alcalá de
Henares. Esa Alcalá que nos vio crecer a los dos en distintas épocas. Tú
llegaste con tu familia en la década de 1930. Tiempos difíciles. Tiempos de
cambio. Tiempos de esperanza. De ti se comentaba en la ciudad, o mejor dicho,
algunos sectores de la ciudad, muchas cosas. Cosas de la guerra. Cuando me fui
haciendo mayor y cogí esa apetencia por la historia, hice mi tesis doctoral
sobre el movimiento obrero de Alcalá de Henares. Y en ese trabajo aparecías tú.
Fernando Macarro Castillo. Y como todo historiador tiene que hacer es no dar
nada por sentado. De haber sido así, tú habrías sido culpable por decreto. Sin
embargo la fuerza de la historia y los documentos me dijeron lo contrario. Lo
que apareció en los mismos es que Fernando Macarro Castillo, hijo de Marcos
Macarro y Ana Castillo, fue uno de los organizadores de las Juventudes
Socialistas Unificadas en la ciudad (ese mitin de Federico Melchor que lo
cambió todo). Fuiste secretario de organización en la misma cuando Agustín
Anuarbe era su secretario general. Lo que me decían las fuentes es que fuiste
uno de los organizadores del Batallón Libertad, cuando apenas tenías 15 años de
vida. Porque aquello del golpe de Estado para ti, un hijo de un jornalero, no
era plato de buen gusto. Allí me apareció que aunque fuiste a combatir, eras
menor de edad y te sacaron de las zonas de conflicto. Allí vi como Fernando
Macarro realizó una importante labor en el interior del movimiento obrero de la
ciudad durante la Guerra Civil. Allí también sucedió uno de los momentos más
difíciles de tu vida, cuando el 8 de enero de 1937 los bombardeos nazis que
sufrió la ciudad acabaron con la vida de tu padre, Marcos Macarro Ramos, con
apenas 55 años de edad.
Sin
embargo, cuando acabó la guerra y te convertiste en un proscrito para los
vencedores, dijeron otras cosas de ti. Te acusaron de cuatro crímenes. Cuatro
crímenes que en mi investigación se quedaron sin fundamento. Dicen que mataste
al sacerdote Marcial Plaza y a su padre José Plaza. Una acusación que cae
incluso en las propias fuentes franquistas, pues la Causa General, esa que
montó el franquismo después de la guerra, cita otros nombres pero no el tuyo.
Dijeron también que asesinaste al cartero Amadeo Martín Acuña. ¿Pero como vas a
asesinar a Amedeo, amigo Marcos, si ese 3 de septiembre de 1936 estabas en la
Cruz Roja con heridas? También dijeron, Marcos, que mataste al labrador Augusto
Rosado Fernández. Los que te acusaban no cayeron en la cuenta que ese 30 de
julio de 1936 tú estabas con el Batallón Libertad en otro lugar. Estas cosas de
las que te acusaron, de las que decían y aun siguen diciendo, yo no me las
creí. No me las creí y demostré que fueron falsas, Marcos.
Sin
embargo, aquella justicia al revés del franquismo no se molestaba en comprobar
las cosas. Fuiste detenido, torturado, juzgado y condenado a la pena de muerte.
La Pepa, esa gachí, que como cantaste una vez en una entrevista en tu casa,
tenía predilección por los rojillos en Madrid. Muy cerca estuvo de segar tu
vida. Pero el régimen consideró que cuando se produjeron los hechos eras menor
de edad y tu pena fue conmutada por la inmediatamente inferior: 30 años. Ibas a
estar 30 años en la cárcel, Marcos. No estuviste tanto, fueron 23. Otros
compañeros tuyos de Alcalá no lo contaron. No lo contó tu amigo Agustín
Anuarbe. Tampoco el maestro Ángel García, ese que también habías conocido. Ni
Epifanio Chavarría. Ni Basilio Yebra. Ni muchos otros más. Fueron fusilados. Su
delito solo fue, en realidad, ser socialistas, anarquistas, comunistas,
republicanos.
Sin
embargo aprovechaste la cárcel para muchas cosas Marcos. En ese ambiente
hostil, lúgubre, de represión, de tristeza, hiciste tu universidad. Allí
aprendiste, estudiante, leíste, combatiste, te hiciste poeta. Pero también te
apenaba tu madre, Ana. Por eso, tomaste tu sobrenombre de Marcos Ana: Marcos
por tu padre; Ana por tu madre. En la cárcel coincidiste con amigos. Amigos que
con el tiempo tuvimos en común. Porque otro que me habló de ti fue Fernando
Nacarino Moreno. También alcalaíno. Y también comunista, como tú. Él entró en
la cárcel más tarde. En 1947, tras la explosión del polvorín. Y con muchos de
los que fueron acusados injustamente por ese hecho coincidiste en Burgos. Tú ya
llevabas en prisión 8 años. Nacarino me dijo que hablase contigo sobre muchas
cosas. Y no me defraudaste. Él también nos dejó. En el 2007.
Tus
años de cárcel siguieron. Allí me contaste que conociste la verdadera
solidaridad. Entre tus camaradas. Entre los presos. Escribiste, hiciste teatro,
leíste mucho. Pero también te enfrentaste a tus verdugos. Conociste a gente que
en el periodo de la República habían sido de primer orden y sin embargo, el
régimen franquista los condenó al ostracismo. ¿Te acuerdas de Eduardo de
Guzmán, de Manuel Navarro Ballesteros, de tu amigo Antonio Buero Vallejo, del
literato Hoyos y Vinent que murió enfermo en Porlier, etc.?
Tuvieron
que pasar 23 años, querido amigo, para que volvieses a tener libertad. Libertad
relativa, porque estabas en España. Y en aquel momento, 17 de noviembre de
1961, España seguía siendo una cárcel. Por eso era mejor salir del país. Y
fuera nunca te olvidaste de España. Seguiste trabajando a favor de los presos
del franquismo. Seguiste fiel a tu ideario comunista en el PCE. Impulsaste el
CISE (Centro de Información y Solidaridad con España). Defendiste a Grimau, a
Granado y Delgado, a Puig Antich y a tantos otros. Te hiciste gran amigo de
Neruda, de Alberti, de María Teresa León, etc. Todos poetas como tú. También
conociste el amor con Vida Sender, con la que tuviste a tu hijo Marcos.
Pero
si algo tiene un luchador es que nunca ceja en empeño. Y murió Franco. Y tú
volviste para seguir luchando junto a tus camaradas.
¿Sabes
una cosa, Marcos? Quizá no es el momento de contar tu vida. Para eso escribiste
Decidme como es un árbol y muchas
otras obras. Para eso también te grabó el amigo Javi Larrauri en un video
llamado “Marcos frente a Marcos”. Para eso me consta que hay un grupo de gente
muy capaz trabajando en un proyecto muy bonito sobre tu vida. A mi me gusta
recordarte como todas esas veces que nos vimos en actos o cuando te entrevisté
un par de veces en tu casa. Cuando presentaste conmigo en la fiesta del Partido
Comunista de Madrid mi libro sobre la explosión del polvorín de Alcalá de
Henares, donde tanto amigos comunes lo sufrieron.
Marcos,
hoy los comunistas lloran tu perdido. Los comunistas, tus camaradas. Pero
otros, que no somos comunistas, pero creemos en la libertad, en la justicia,
que somos de otras escuelas, también. Porque tú fuiste un ejemplo. Porque tu
abrías las puertas de tu casa y no preguntabas por las ideas. Porque siempre
tenías algo que decir y sabias escuchar. Porque no eras un ortodoxo, sino que
veías la verdad en los que luchaban, como tú lo hiciste toda la vida, por la
justicia, la dignidad y la libertad. Porque no dudabas en ponerte en cabeza de
manifestaciones por las causas justas. Nunca te callaste en 96 años de
existencia. Criticaste las cosas negativas. Luchaste por la memoria.
Algunos
seguirán diciendo cosas de ti. Cosas falsas. Gente que no se preocupa en leer o
investigar, sino que prefiere dar cosas por sentado. Mejor no hacerles casos.
Se te ha reconocido muchas cosas. Has demostrado que la dignidad está por encima
de cualquier cosa. Pero quedan algunas por reconocerte que todavía no se han
logrado. Hay que lograr que Alcalá reconozca tu trayectoria. Y vamos a trabajar
en ello. Hay que lograr que esos juicios del franquismo, realizados bajo
aberraciones jurídicas, sean declarados ilegales para que gente como tu sea
realmente inocente. Los historiadores, o algunos de ellos, hemos intentado
poner un granito de arena para desmentir muchas cosas. Espero que hayamos
estado a la altura de las circunstancias. Otros todavía tienen que mover muchas
palancas.
Ya
no vamos a poder disfrutar de tu presencia, Marcos. Y eso me apena
profundamente. Ya no vamos a poder ir a tu casa entrevistarte, como lo hemos
hecho muchas veces. Porque hoy se ha ido uno de los nuestros. De los comunistas.
De los socialistas. De los anarquistas. De los republicanos. De los
antifascistas. De los que se dejaron la piel por una sociedad distinta. La
ventaja es que Marcos lo pudo llegar a contar y siguió en la lucha. Los que no
pudieron, gente como Marcos nos habló de ellos. Pero nos queda tu legado y nos
queda tu obra. Nos queda tu dignidad y nos queda tu pasión por la libertad. Nos
queda, en definitiva, lo que ha sido Marcos Ana.
Que la tierra te sea
leve, compañero, camarada. Hasta siempre. Gracias, Marcos.
jueves, 19 de enero de 2017
LA HISTORIA EN UN TABLERO
Artículo publicado en la edición digital del periódico Diagonal
En ocasiones, contar algún
acontecimiento histórico puede ser sencillo. Sencillo y complejo, porque lo uno
no quita lo otro. Y ejemplificar la historia, hacerla accesible, contar algo a
partir de un objeto, puede ser una buena forma de hacer entenderla. Eso es lo
que intenta y consigue Juan Mayorga en su obra Reikiavik, que estos días se representa en una reposición en la
sala Francisco Nieva del Teatro Valle-Inclán del Centro Dramático Nacional.
La
estructura de la obra es simple. Dos personajes (Bailén y Waterloo) y un
muchacho (no tiene nombre). Bailén y Waterloo representan al muchacho la
partida de Reikiavik, cuando en 1972 los ajedrecistas Bobby Fischer y Boris
Spaski se jugaron el campeonato mundial de ajedrez. A partir de ahí, la lectura
que podemos sacar de la obra es infinita. Un gran mérito de Juan Mayorga. Y
como las lecturas son infinitas, remarco las que me han llamado la atención.
En
primer lugar, Mayorga ha recurrido a una partida de ajedrez para plasmarnos la
Guerra Fría. Ese conflicto entre EEUU y la URSS que se extendió desde el final
de la Segunda Guerra Mundial en 1945 hasta la caída de la Unión Soviética en
1991. Y recurrir a un tablero de ajedrez no es baladí. El tablero de ajedrez es
simétrico, como simétrico era el conflicto. La URSS dominó el panorama ajedrecístico
durante 24 años. Spaski fue uno de sus representantes. EEUU se alzó con el
título en ese campeonato en la persona de Bobby Fischer.
Pero
si para Fischer (Waterloo) y Spaski (Bailén) el ajedrez lo era todo, para las
dos superpotencias tan solo era un escenario donde poder plasmar su rivalidad.
EEUU y la URSS no hablaban de ajedrez. El tablero de ajedrez de las
superpotencias era el mundo. Fischer y Spaski dos peones solamente. Y la fecha
no era lo de menos: 1972. Aun se dirimen combates de la Guerra de Vietnam,
conflicto donde EEUU y la URSS tuvieron una implicación. Es un año antes de que
Salvador Allende fuese derrocado por un golpe de Estado que acabó con su vida y
con las esperanzas del pueblo chileno de establecer un modelo social distinto.
Y viene a colación porque en la obra, los actores interpretan a varios
personajes. Y uno de ellos es Henry Kissinger, uno de los impulsores de la
política de contención contra su enemigo soviético y uno de los intervinientes
a favor del golpe de Pinochet en el Chile de 1973. Tiene reflejo en la obra.
También
podemos ver la obra en clave del olvido. El olvido que cubre a algunos
personajes cuando dejan de ser importantes para nuestros intereses. Les pasó a
Fischer y Spaski en sus respectivos países. De héroes a villanos. Pero también
es el reflejo de Waterloo y Bailén. Personajes anónimos, que como dice el
director de la obra “quieren vivir la
vida de otros”.
Una
obra que puedes sacar la lectura de que incluso cuando ganas, puedes perder.
Fischer y Spaski era unos fuera de serie. Unos auténticos genios en su materia.
Ambos habían ganado en algún momento. Pero posteriormente perdieron. Perdieron
su batalla individual. Se dieron cuenta que eran unos peones en un tablero
demasiado complejo. Incluso la complejidad del ajedrez era demasiado simple en
un contexto donde lo que menos importaba es como moviesen ellos las piezas en
su tablero. La partida era otra. Y por ello, también, los nombres de los
protagonistas no son casuales. Bailén y Waterloo. Derrotas determinantes de
alguien que había nacido para ganar: Napoleón Bonaparte.
Pero
también la obra refleja la vida y la esperanza. Fischer y Spaski tenía
esperanza en el ajedrez. Su vida era el ajedrez. Bailén y Waterloo tienen la
esperanza de representar esa vida para que otros la conozcan. Y no es trabajo
menor, porque en muchas ocasiones nosotros y nosotras imitamos otras vidas.
Pero también la obra tiene una clave en la muerte. Porque de aquella partida de
ajedrez de 1972 que duró semanas (del 11 de julio al 31 de agosto y que gano
Fischer por 12 ½ a 8 ½) solo vive hoy Spaski.
La
propia vida de los protagonistas reales de la obra daría para un artículo.
Fischer falleció y fue enterrado en Reikiavik. El tormento fue el leiv motiv de
la vida de Fischer. Infancia difícil. El era judío pero rechazaba sus propios
orígenes. La partida que jugó contra Spaski fue la última que hizo
oficialmente. Tuvo problemas con EEUU cuando fue a jugar a Yugoslavia otra
partida con Spaski en 1992. EEUU había bloqueado las relaciones con Yugoslavia
y le fue retirado el pasaporte. Acabó sus días en Islandia, concediéndole la
nacionalidad islandesa. Murió el 17 de enero de 2008. Spaski tuvo distinta
trayectoria pero también muy trágica. Fue uno de los mejores ajedrecistas del
momento. Ganó el campeonato mundial. Pero su derrota con Fischer le hizo bajar
el nivel y ya no fue lo mismo de cara a las autoridades soviéticas. Tanto fue
así que en 1984 cayó en desgracia y tuvo que salir de la URSS, nacionalizándose
francés. Aun así, él siguió en la élite del ajedrez y llegó a jugar con el que
sería un futuro campeón como Anatoli Karpov. Actualmente sigue viviendo en San
Petersburgo.
Quizá
en la obra de Mayorga los aspectos biográficos son los que menos interesen. Lo
que importa es lo psicológico. Porque entre los dos grandes personajes, entre
Fischer y Spaski, entre Bailén y Waterloo, está el muchacho. Y ese muchacho
somos nosotros, los espectadores. Los ciudadanos. Además, el muchacho se
mimetiza con uno de los personajes, que esta desahuciado vitalmente, con la
clara intención de sustituirle en esa plasmación de otras vidas. Sin quererlo,
el muchacho puede ser el personaje más importante de la obra.
En
definitiva, estamos ante una obra de teatro de calado. Muy recomendable. Lo
poliédrico de sus lecturas hace de la obra algo magistral. A eso ayuda la
enorme dirección de Juan Mayorga, que se nota que se documenta para las obras,
como de los actores Daniel Albadalejo, Elena Rayos y César Sarucho.
Si
pueden no pierdan la oportunidad de ver Reikiavik, una partida de ajedrez con
historia donde todos podremos vernos reflejados.
viernes, 16 de diciembre de 2016
¿Y SI LA HISTORIA HUBIESE CAMBIADO?
Artículo publicado en la edición digital del periódico Diagonal
Siempre se habla de las razones
que llevaron a las potencias aliadas a no intervenir en España durante la
Segunda Guerra Mundial. Era claro que Franco se había alzado con la victoria en
1939 frente a la República por la ayuda que el fascismo italiano y el nazismo
alemán le prestó. También era evidente la concomitancia entre el franquismo y
las fuerzas del Eje, que plasmó en la colaboración que Franco y su régimen les
dio facilidades para repostar a las fuerzas navales alemanas e incluso el
cuidado de heridos. Sin olvidar, ni mucho menos, la ayuda militar a través de
la División Azul. Aunque España oficialmente nunca participó en la Segunda
Guerra Mundial (Neutral/No Beligerante), la ayuda fue evidente.
Y
es que la anomalía de España era también vista por el resto de fuerzas aliadas.
Aun así España fue un asunto espinoso. Nadie quiso abordarlo. La República
española y las fuerzas antifascistas españolas fueron abandonadas a su suerte.
Y eso, a pesar, de que esos mismos antifascistas se implicaron desde el primer
momento en la lucha contra el nazismo y el fascismo en los combates de la
Segunda Guerra Mundial.
Sin
embargo, la historia si pudo cambiar. Y de ese acontecimiento es lo que habla
el documental Espías en la arena. Un
documental dirigido brillantemente por Marta Hierro y Pablo Azorín Williams.
Gracias al tesón de su trabajo y documentación han logrado rescatar una
historia de esas que son extraordinarias. Un documental que narra como la OSS
(Office of Strategic Services), antecedente de la actual CIA, se implicó en una
operación de espionaje para poder tomar posiciones en el interior de España. En
caso de que España permitiese a Alemania la posibilidad de tomar el Estrecho de
Gibraltar o Franco entrase en guerra con el Eje, norteamericanos y británicos
bombardearían posiciones estratégicas españolas para desalojar a Franco del
poder. Al frente de la OSS estaba el conservador William Joseph Donovan, que
consideró de forma coherente que esa misión solo la podría desempeñar
convencidos antifascistas. Y fue a reclutarlos al norte de África, donde
antifascistas españoles se hacinaban en los campos de concentración. Allí
localizaron a militantes o gente en la órbita del PCE que fueron preparados
para esta misión que tenía como objetivo cambiar el curso de la Historia. Se
puso en marcha la operación “Blackbone”, y dentro de la misma la Operación
“Banana”. A partir de ese momento, esos antifascistas españoles pasaban a
formar parte de la OSS de los EEUU.
Sin
embargo, lo que empezó muy bien acabó muy mal. Por diversos motivos, la
operación fue un fracaso. Algunos cuestiones internas del grupo y del PCE.
Otras las motivaciones y preferencias de EEUU, que fue variando con el paso de
los meses en la Segunda Guerra Mundial.
El
resultado final fue la detención de más de 200 integrantes del Partido
Comunista de España. Entre ellos los espías al servicio de EEUU. Un infiltrado
en la organización comunista causó estragos en sus estructuras clandestinas.
Los consejos de guerra, auténtica parafernalia del franquismo con sentencias de
antemano, se cobró su contribución de sangre. Aunque los integrantes de la
Operación “Banana” esperaban que los EEUU interviniesen en su favor (en
definitiva eran agentes suyos), tal extremo no se produjo. Hubo consejos de
guerra en Melilla, Málaga y Alcalá de Henares. El 16 de enero de 1945 eran
fusilados en las tapias del cementerio de Alcalá de Henares algunos de los
integrantes de la Operación Banana, entre ellos Manuel Lozar. Su cuerpo
permanece en la fosa de la ciudad complutense.
Fue
un duro golpe a la dirección comunista de Jesús Monzón. En esta operación
participaron personajes como Ricardo Sicre, Víctor Moreno Cristóbal, Jaime
Pérez Tapia, Feliciano Páez, etc.
Pudo
cambiar el curso de la historia, pues su misión era allanar el camino que
posibilitara la intervención aliada en España. Cuestión que no sucedió
finalmente. Aun así, llama la atención la cantidad de posibilidades a través
del espionaje que hubiesen sido motivo de intervención militar aliada contra la
España franquista. Hace muchos años, en el trascurso de una investigación
histórica sobre la explosión fortuita de un polvorín en Alcalá de Henares en
1947, hice una enumeración de los distintos polvorines que habían explotado en
España desde 1939. Me salieron varios: Peñaranda de Bracamonte, Pinar de
Antequera, Cádiz, etc. Pero uno me llamo la atención por encima de otros:
Ferrol. Allí hizo explosión un depósito de armas en 1943. Todo parecía
fortuito. Pero tuve una interesante conversación con el historiador Enrique
Barrera Beitia, que había investigado el asunto. Las autoridades franquistas
ocultaron de forma deliberada que esa explosión había sido producto de la
guerrilla anarquista de la zona en combinación con los servicios secretos
británicos por las paradas de los alemanes en la zona para repostar. De haberlo
reconocido el gobierno franquista era “causas belli”. Los servicios secretos
británicos estaban en contacto con los guerrilleros anarquistas gallegos.
Una
historia la de Espías en la arena que
era necesario contar. Pero, como se habló en el coloquio posterior a su
presentación, España es diferente. Los que en otros países serían héroes que
habrían dado su vida por una causa justa durante la Segunda Guerra Mundial,
aquí son olvidados y condenados al ostracismo. Lo que en otros lugares sería
motivo de homenajes, dignificaciones e incluso de una serie de televisión, aquí
es guardado en un legajo y olvidado. Este acontecimientos solo tiene cabida en
los historiadores que han trabajado la época. Recomiendo el libro de Fernando
Hernández Sánchez Los años de plomo. La
reconstrucción del PCE en el primer franquismo (1939-1953) (Crítica, 2015).
También que lean el libro de Feliciano Páez-Camino, hijo de Feliciano Páez
protagonista de esta historia, titulada En
el sabor del tiempo (Huerga & Fierro, 2012), donde da algunas
pinceladas de este asunto. O el texto Muerte
después de Reyes de Manuel de la Escalera (Akal, 2015) donde se habla del
fusilamiento de alguno de los protagonistas de esta historia. Hay muchos más.
Solo es un anticipo.
Menos
mal que Pablo Azorín y Marta Hierro lo han rescatado. Menos mal que los familiares de los
protagonistas lo han recordado. Menos mal que existe cada vez más gente que
quiere conocer nuestro pasado. Gracias a trabajos como Espías en la arena es mucho más fácil conocer ese pasado. No se la
pierdan.
viernes, 9 de diciembre de 2016
BANALIZAR LA HISTORIA DEL FRANQUISMO
Artículo publicado en la edición digital del periódico Diagonal
Imaginemos por un momento que en
Alemania a alguien se le ocurre hacer una serie en la que Martin Bormann, uno
de los nazis más destacados y que se suicidó en su huida de Berlín, se enamora
de alguna aristócrata alemana y esa bonita historia de amor es el hilo
argumental de la serie. Una serie donde no se abordaría los crímenes contra la
humanidad que cometió. En realidad sería mucho imaginar en Alemania. Pero en
España esas cosas suceden.
Quede
claro que para nada me opongo a que se realicen series donde aparezcan
personajes históricos, ya sean polémicos o no. Para eso están los llamados biopic. Pero lo de la serie de Telecinco
Lo que escondían sus ojos se ha
alcanzado el grado más alto de banalización de uno de los periodos más
siniestros y crueles de la historia de España. Y han puesto como protagonista a
alguien que representó en aquel momento la cara filo nazi del régimen
franquista que había alcanzado el poder definitivo en 1939 tras un golpe de
Estado contra la República en 1936.
La
serie, basada en la novela de Nieves Herrero con el mismo nombre, narra la
historia de amor de Ramón Serrrano Súñer con María Sonsoles de Icaza y León,
marquesa de Llanzol. Ese es el eje central. Lo demás es subsidiario. O no
tanto, porque el trasfondo histórico muestra beneplácito y desconocimiento/ocultamiento
de la historia.
Porque
ese apuesto galán que representa el actor Rubén Cortada, fue uno de los ejes de
la política del franquismo. Ramón Serrano Súñer había sido uno de los políticos
derechistas más destacados del periodo republicano. Diputado de derechas, al
empezar la Guerra Civil fue detenido y encarcelado en la prisión en Madrid por
su apoyo al golpe de Estado. En 1937 logró evadirse vestido de mujer y alcanzar
la zona sublevada donde desde el primer momento adquirió un papel protagonista.
Muy cercano a las posiciones fascistas, Serrano Súñer promovió la unificación
entre Falange (a la que se había adherido, pues durante la República fue
integrante de la CEDA) y los Tradicionalistas con el objetivo de conseguir el
partido único. Muy unido a Franco (eran cuñados, de ahí su nombre de El
Cuñadísimo), Serrano Súñer tuvo una enorme influencia política sobre los
gobiernos franquistas. Ocupó los cargos de Ministro de la Gobernación durante
la Guerra y de Ministros de Asuntos Exteriores una vez finalizado el conflicto.
Igualmente, Serrano Súñer fue el ideólogo del Fuero del Trabajo, una de las
Leyes Fundamentales, basándose en la Carta di Lavoro de los fascistas
italianos, a los que tanto admiraba.
Al
comenzar la Segunda Guerra Mundial, y ya como Ministro de Asuntos Exteriores,
Serrano Súñer fue un firme partidario de apoyar al Eje nazi-fascista. Por su iniciativa se toman contactos y apoyo
directo de la España franquista con la Alemania nazi y la Italia de Mussolini.
En septiembre de 1940 viajó a Alemania y le acompañó los falangistas más
partidarios de los nazis: Demetrio Carceller, Miguel Primo de Rivera, Dionisio
Ridruejo, Miguel Tovar, etc. Tras la reunión de Hendaya con Hitler o en
Bordiguera con Mussolini, las pretensiones de Serrano Súñer no quedaron del
todo confirmadas. Pero su germanofilia y simpatía por los nazis les llevó a
promover la creación de la División Azul.
Ese
hombre enamorado de la marquesa de Llanzol en la serie, fue el mismo que en los
consejos de ministros de aquel primer franquismo, de aquellos años de plomo,
daba visto bueno a las penas de muerte que se producía por decenas todos los
días en España. Ese mismo Serrano Súñer consideró “apátridas” a miles de españoles
recluidos en los campos de concentración nazis.
Sin
embargo, todas estas cuestiones no las aborda la serie. No hace falta. Lo
importante es presentar a un Serrano Súñer enamorado, que se acerca amablemente
a los monárquicos, que conversa con el embajador inglés para decirle que España
es neutral en la Segunda Guerra Mundial, que no ve bien que Franco de una de
cal y otra de arena en el conflicto mundial, etc.
Un
buen lavado de cara para una de las figuras con más poder en la dictadura
franquista. La demonización de la República también está presente. El embajador
inglés considera que la República amaba a la URSS y Franco a Hitler. Lo segundo
es más acertado, pues Franco colaboró con aquel que le había ayudado a ganar la
Guerra. Lo primero es completamente falso y forma parte de las falacias que se
alimentaron durante cuarenta años de dictadura.
Y
claro, algunos van a estropear esa bonita historia de amor. Una vez que Serrano
Súñer ha consumado su amor con la marquesa de Llanzol, unos terroristas ponen
un cartucho de dinamita en un carro que explota al paso del coche del ministro
franquista. Que malos los rojos. No sabemos si son anarquistas o comunistas.
Que más da. Serrano estaba de acuerdo en fusilarlos tuvieran las ideas que
tuvieran. Para que nos vamos a parar en detalles insignificantes. O para que
vamos a reparar si las prisiones españolas rebosaban de presos políticos,
muchos de ellos fusilados. En ese Madrid que narra el romance (devastado por
las bombas de los amigos nazis de los franquistas durante la Guerra Civil), en
el periodo que Serrano Súñer fue ministro (1939-1942) se fusiló en el
Cementerio de la Almudena 2452 personas. Solo allí. En el resto de la provincia
mucho más. Y en el resto de España es incalculable aun. Todas ellas aprobada en
Consejo de Ministro y ratificadas luego con el visto bueno de Franco.
El
lavado de cara que se ha hecho a Serrano Súñer es increíble a través de esta
serie. Cosa que no sorprende viendo como se trata la memoria histórica en este
país.
Aun
así hay una cosa curiosa en esta historia de Serrano Súñer con la marquesa de
Llanzol. Y es que el Cuñadísimo llegó a tener una hija con ella. No reconocida
por él, claro está. Esa hija fue Carmen Díez de Rivera, que estuvo a punto de
casarse con Ramón Serrano Súñer Polo, hijo legitimo de Serrano Súñer.
Evidentemente ese matrimonio no se produjo porque eran hermanos, lo que llevó a
Carmen a hacerse monja e irse a las misiones. Luego entró en política. Primero
de la mano de Suárez en la UCD y el CDS donde llegó a ser eurodiputada. Luego
mantuvo su escaño cuando en 1989 se pasó al PSOE. Esas historias para no
dormir.
Como
conclusión una cosa. Mientras miles de militantes antifascistas y demócratas se
pudren en fosas comunes, mientras los juicios sumarísimos del franquismo siguen
vigentes, la televisión (en este caso privada) invierte dinero en remozar la
imagen de uno de los ministros que llevó a España a uno de los periodos más
siniestros de su historia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






