Desde el 1 de abril disponible en librerías.
Un libro pensado para estudiantes de niveles de secundaria y Universidad, o para quien quiera tener un primer contacto con la historia del anarquismo
"La falta de instrucción conduce a la miseria, la miseria conduce al embrutecimiento, el embrutecimiento al crimen, el crimen al presidio, el presidio al envilecimiento, que es peor que la misma muerte" CONGRESO DE LAUSANA, 1867
Desde el 1 de abril disponible en librerías.
Un libro pensado para estudiantes de niveles de secundaria y Universidad, o para quien quiera tener un primer contacto con la historia del anarquismo
Escribir las palabras previas a
un libro siempre es un reto. En primer lugar porque muchas veces es complicado
decir o definir un trabajo, una vez leído, para motivar la lectura del mismo.
Si el lector tiene este texto ya en sus manos es porque el tema le es de
suficiente interés. Y en segundo lugar, en este caso en particular, porque el
autor de estas letras es un buen amigo mío que, además, ha tenido la deferencia
de dedicarme este texto.
A
pesar de estas complicaciones voy a intentar hacer un prólogo que este a la
altura de las circunstancias de este libro de Daniel. Y en mi primer lugar me
gustaría hablar un poco del autor, porque creo que es parte esencial para
entender el resultado de la investigación. A Daniel (o Canichu como le conocemos
los amigos) le conozco desde que éramos adolescentes, en aquellos años en el
Instituto Cardenal Cisneros donde compartimos algunas experiencias en la
revista del centro: El Recreo. Daniel era uno de los motores de aquel proyecto
y yo, tan solo, un invitado que de vez en cuando escribía algunas letras.
Pasados
un par de años, volvimos a coincidir pero esta vez ya en la Universidad,
estudiando Historia en Alcalá de Henares. Digamos que fue allí, junto con las
quedadas de fin de semana, cuando Daniel y yo nos hicimos amigos y compartíamos
proyectos de la más diversa índole. Una vez que finalizamos nuestra
licenciatura seguimos colaborando. Investigaciones, conferencias, opiniones
sobre nuestros trabajos, comunicaciones a congresos y un largo etcétera.
Sin
embargo, el texto que hoy nos trae es puramente histórico, uniendo dos
cuestiones fundamentales en la trayectoria de Daniel: la investigación
histórica y la ciudad de Alcalá de Henares.
El
trabajo que se presenta es un recorrido, a través de los fondos del Archivo
General de Administración, sobre la represión y depuración contra los maestros
de la ciudad de Alcalá de Henares una vez que finalizó la Guerra Civil. Como
buen trabajo de investigación, Daniel se detiene primero en una
contextualización geográfica y del entorno político. La situación de la ciudad
de Alcalá de Henares en la historia, el contexto de modernización y
democratización de los años republicanos y el revés que se produjo a partir de
julio de 1936. Además, lo hace en su contexto amplio pero también en el
acotado, pues nos marca como era la educación en Alcalá en el primer tercio del
siglo XX así como las distintas iniciativas que existieron para la
modernización pedagógica en la ciudad complutense.
El
tema de la depuración de maestros ha sido muy trabajado en distintos puntos y
nos muestra una dimensión represiva del franquismo muy a tener en cuenta. Cabría
destacar aquí la obra del historiador Francisco Morente Valero La depuración
del magisterio nacional (1936-1943): la escuela y el Estado Nuevo, donde ya
deja caer algunos datos de la ciudad de Alcalá de Henares en los listados de
maestros depurados.
Además,
en los últimos lustros las investigaciones acerca de la pedagogía y la
educación en los años de la Segunda República, donde la gratuidad y la
universalidad de este derecho se hizo norma contrasta con el abrupto final que
tuvieron aquellos maestros y maestras republicanos. No hay que olvidar que una
de las victimas primera de aquella represión inquisitorial desatada en la
retaguardia rebelde tuvieron a los profesores y profesoras como principal
objetivo.
Así,
textos de enorme importancia como La Escuela de la República de las
profesoras Carmen García Colmenares, Luz Martínez Ten y María Luisa Vico Nieto,
nos hablan de los avances en este campo entre 1931 y 1936 y como el golpe de
Estado contra la República pone freno a ello. Iniciativas como las impulsadas
por Francisco Flores Tristán para CCOO sobre la Escuela de la Segunda República
o Cristina Escrivá Moscardó para los Institutos Obreros durante la Guerra Civil
completan un cuadro muy dinámico.
No
olvidemos el campo cinematográfico con la repercusión del documental “Las
maestras de la República” de Pilar Pérez Solano en 2013, ganadora de un premio
Goya, o la magnífica película de José Luis Cuerda “La lengua de las mariposas”,
basada en la novela de Manuel Rivas y protagonizada por Fernando Fernán Gómez,
sobre la historia de un maestro anarquista que se convierte en una de las
primeras víctimas de represión en un pequeño pueblo de Galicia.
Para
el caso de Alcalá de Henares es parada obligatoria el trabajo de Urbano
Brihuega La instrucción pública en Alcalá de Henares. El periodo entre
Repúblicas (1873-1939), valedor del premio Ciudad de Alcalá. No hay que
dejar de citar las memorias de Fernando Nacarino, recopiladas por el propio
Urbano Brihuega, y que rescata alguna de las vivencias de este personaje con la
educación de la ciudad en los años republicanos. También de importancia las
memorias de Marcos Ana Decidme como es un árbol. Y sin citar aquí las
historias más generales de la Segunda República y la Guerra Civil escritas por
la historiadora Pilar Lledó o por un servidor.
No
es de ni mucho mi intención realizar en estas breves líneas un estado de la
cuestión sobre las investigaciones y escritos sobre la represión al magisterio
español. Pero si poner sobre aviso de que trata el libro de Daniel. Los
personajes que aparecen aquí fueron reales, tuvieron sus implicaciones pedagógicas,
profesionales y políticas y algunos de ellos fueron víctimas del plomo
franquista.
Daniel ha buceado en los archivos, ha
contrastado la información y ha sacado conclusiones a las mismas. Ha comprobado
como algunos de aquellos maestros solo tuvieron el carnet sindical para pasar
sin problemas el conflicto. Pero otros si que tuvieron una implicación política
activa, se comprometieron con las transformaciones sociales de la época y
perdieron la vida por ello. La historia de Enriqueta de la Hoz y del maestro
Ángel García fueron paradigmáticas en este sentido.
En
este sentido, Daniel contribuye como el que más al desarrollo de la incipiente
historiografía complutense, alejando este tipo de historias del localismo y
haciendo un buen ejercicio de historia local en conexión con la historia
general de nuestro país.
Era
de necesidad un trabajo de estas características, que se centrase
exclusivamente en el magisterio de la ciudad, entroncando con la represión
franquista. Un trabajo que me consta el trabajo que lleva tras él, el mimo que
se ha puesto y el importante trabajo de documentación, recopilación y orden del
mismo.
Disfruten
de este nuevo trabajo de Daniel, aprendamos de la historia y reconozcamos el
valor que tuvieron para algunos una palabra clave en la evolución de la
sociedad: Educación pública.
Extraído de mi tesis doctoral y del libro publicado sobre la misma El movimiento obrero en Alcalá de Henares (Silente academica, Guadalajara, 2013. Págs. 116-121)
El final de siglo no fue fácil
para España. El conflicto de Cuba contó con la intervención de Estado Unidos,
una potencia emergente a nivel económico, político y militar.
Frente
a todo esto, el movimiento obrero tuvo grandes avances. El PSOE, desde inicios
de la década, esta tomando poder municipal. Los concejales socialistas, aunque
de forma lenta, van apareciendo a lo largo de la geografía española. Los
anarquistas ya están reorganizando sus sociedades que apuntará a lo que, ya en
el siguiente siglo, será el surgimiento de la Confederación Nacional del
Trabajo (CNT). A través de revistas como La
Revista Blanca, fundada por Juan Montseny y Soledad Gustavo en 1895, se
intenta dar una respuesta libertaria a lo que esta sucediendo en España.
Y
junto a toda esta crisis de identidad y crisis institucional, se une una
profunda crisis económica. Vuelve el periodo de hambrunas en España. Y a lo
largo y ancho de la geografía española se suceden motines de subsistencia.
Motines del pan. Motines encabezados por los sectores menos favorecidos de la
sociedad. Tal como explica Ernest Labrousse “Por
razones al mismo tiempo sociales y sociológicas, la revuelta por la
subsistencia suele estallar normalmente en las ciudades y en los Burgos,
lugares con una aglomeración de población donde acuden también los habitantes y
los vagabundos de las zonas afectadas por la crisis (…). El lugar privilegiado
de las alteraciones sigue siendo el mercado o la mina; la cola de espera ante
la panadería; el muelle de embarco donde la alimentación sale hacia una altamar
siempre sospechosa”[1].
La
pérdida de las colonias ha venido aparejada con una crisis monetaria, y esto
hace que los productos de primera necesidad doblen su precio. “El efecto mas inmediato de la crisis
monetaria es pues el alza brutal de los precios: ‘el carbón, que se pagaba hace
un mes entre 32 y 34 pesetas la tonelada esta a 104’ anuncia el Diario de
Barcelona el día 7 de mayo, y los productos alimentarios sufren igual suerte;
la subida del precio del pan, sensible desde el 20 de abril, fecha en que La
Correspondencia de España señala la existencia de un malestar en el interior
del país, se dispara con anuncio de la guerra: así, su precio se dobla en el
mercado de Figueras donde, el 3 de mayo, se paga el trigo a 30 pesetas la
cuartera, mientras que el precio normal en tiempo ordinario es de 15 a 17
pesetas”[2].
Esta
subida de precios en los productos de primera necesidad provoca hambrunas,
llegando a casos terribles como el de Medina Sidonia (Cádiz), donde un grupo de
jornaleros con sus mujeres e hijos
llegaron a matar a una vaca, siendo descubiertos por la Guardia Civil
devorando la carne aun palpitante[3].
Numerosos
motines y conflicto de hambre se suceden por la geografía española. Alcoy,
Valencia, Alicante, Cartagena, Bilbao, Cáceres, Soria, Sevilla, Ciudad Real,
Valladolid, etc.
Alcalá
de Henares fue protagonista esos días de un motín por el precio del pan. Y
fueron las mujeres de Alcalá de Henares quienes encabezaron dicho movimiento. El
movimiento comenzó el 5 de mayo por la mañana. El alcalde de Alcalá manda un
telegrama al gobernador civil en estos términos: “A las once han empezado a reunirse mujeres en la vía pública pidiendo
rebaja precio del pan y artículos alimenticios, engrosando grupos. Hasta ahora
no hay alteración del orden. Tomo medidas para evitar trastornos”[4]. Lo que al
principio parecía una manifestación controlada por la autoridad, fue creciendo
en número y comenzó a alarmar al Ayuntamiento. Algunas tiendas de la Calle
Mayor fueron atacadas, y la reivindicación de las mujeres era clara: rebaja del
precio del pan y de los artículos de primera necesidad. Nombrada una comisión para hablar con el
alcalde las peticiones eran “precio del
pan dos libras treinta y cinco céntimos y comestibles como estaban antes”[5]. El alcalde se
comprometió a parlamentar con los comerciantes de la ciudad.
Pero
la movilización no cesó. Esa noche fue atacada la ferretería de Vicente
Saldaña, así como la vivienda del fabricante de harina, José Gerónimo Moreno, y
de los comerciantes de pan Lorenzo Machicado y Ángel del Campo. Todas personalidades
conservadoras de la ciudad.
El
Gobernador Civil se dirige esa misma noche al Alcalde de Alcalá para dar
instrucciones:
“Recibido sus telegramas y aprobada su
conducta, incluso el propósito de resignar el mando previas formalidades
legales, pero solo en el caso que sea ineludible el empleo de la fuerza.
Mientras esto no llegue, procure armonizar la situación de los consumidores con
los derechos de propiedad de los productores, obteniendo de estos, si fuera
posible, la rebaja de los precios.
De todos modos, que no los alcen, poniendo
en conocimiento de los unos y de los otros que las Cortes han acordado, y el
Gobierno al efecto ya ha telegrafiado a la frontera, prohibir la exportación de
trigo y demás cereales y patatas permitiendo en cambio la libre introducción de
estos artículos.
Confío en que usted, como siempre, sabrá
hermanar la prudencia con la energía y proceda en todo acuerdo con la autoridad
militar, la judicial y el Capitán de la Guardia Civil, dándome aviso de
cualquier novedad para si necesita mas fuerza que la ya concentrada para que el
orden no se altere, sobre todo para que la propiedad y la seguridad individual
estén completamente garantizadas”[6].
El
6 de mayo el alcalde reúne al Ayuntamiento para buscar una solución. Tras una
reunión con los comerciantes se llega al acuerdo de que todos ellos
uniformizarán los precios de los productos, haciendo público estos nuevos
precios. Aun así, el escollo se presento con el pan. El acuerdo alcanzado es
que el pan costase 40 cts, reduciendo el peso del mismo de 1kg a dos libras
(920 gramos). Esto hacía que el kilo del pan costase unos 43 cts, muy por
encima de las reivindicaciones de las mujeres, que lo pedían a 35 cts. Aun así
se comprometían al repeso delante del cliente[7].
A las cinco de
la tarde volvía a producirse una manifestación de mujeres y en esta ocasión
llevaban banderas. Así lo hacía saber un informe remitido por el Alcalde al
juez de primera estancia que juzgo estos hechos: “El día 6 pasó con relativa tranquilidad hasta las 5 de la tarde, hora
que se presentó sin autorización debida una manifestación con banderas que
fueron recogidas y disuelta en el acto por la guardia civil, terminándose el
asunto como consta a VS, con la reunión de la Junta de autoridades y la
declaración del estado de guerra, habiéndose puesto a disposición del juzgado
de su digno cargo las mujeres que la capitaneaban la última manifestación
citada”[8] .
Todos los
acuerdos de la corporación fueron aceptados por los comerciantes, no así por la
población en movilización. Propiedades del alcalde Francisco Rajas fueron
atacadas esa misma noche. Aun así la situación no era de tensión, pero el
alcalde se dirige al gobernador para pedirle que tenía que hacer, pues Federico
Monleón García, jefe de la primera División de Caballería del primer cuerpo de
Ejército y Gobernador Militar del cantón, pide hacerse con el mando de la
situación. El Gobernador contesta categóricamente: “Reúna Junta Autoridades y entregue mando a autoridad militar”[9].
En ese momento
se hace público dos bandos. Uno del alcalde Francisco Rajas Gómez que dice así: “HAGO SABER: Qué en cumplimiento de orden
emanada del Excelentísimo Señor Gobernador Civil de la provincia y a los
dispuesto en los artículos 12 y 14 de la Ley del 23 de Abril de 1870, la Junta
de Autoridades militar, judicial y civil ha acordado que por la Autoridad
militar se adopten las medidas que crea convenientes para la conservación del
orden. Alcalá de Henares, 8 de mayo de 1898”[10]. Es decir, la
autoridad pasa al Ejército por lo que la ciudad esta bajo estado de guerra. Automáticamente
Federico Monleón García saca el siguiente bando:
“HAGO SABER: Que habiendo cesado
en sus facultades el Señor Alcalde de este Ayuntamiento y correspondiendo a mis
atribuciones, sostener el orden público, haciendo uso para ello de las
facultades que me conceden las reales ordenanzas del Ejército.
ORDENO Y MANDO
Art. 1º Queda declarado el estado
de guerra en esta Ciudad
Art. 2º No se permiten reuniones
ni manifestaciones públicas. Las que se organicen sin mi consentimiento, serán
disueltas por la fuerza y los manifestantes sujetos a la responsabilidad que
determinen las leyes.
Art. 3º El Ayuntamiento de esta
localidad y el Juzgado del partido continuaran funcionando en todos los
asuntos propios de sus atribuciones que
no se refieran al orden público.
Alcalá de Henares, 8 de mayo de
1898”[11].
La
movilización pidiendo un abaratamiento de los productos de primera necesidad y
mejores condiciones de vida acababa con el poder del orden público municipal en
manos del Ejército. Y no solo quedó ahí. El mismo 5 de mayo el Juez de Primera
Instancia e Instrucción de Alcalá de Henares abrió una causa criminal por desórdenes
públicos y daños. La lista de las participantes en dicho movimiento son las
siguientes:
“Elisa Siles, (a) la Escabechera y su criada. (Cerrajeros, 14)
María y Rafaela Alonso García (Roma, 3 y 11)
Ramona Lacalle (Pescadería, s/n)
Manuela Bustamante (Claras, 12)
Juliana Pol Martín (Escritorios, 18)
Josefa Montes de la Torre, (a) La Coja del Palo (Salinas, 5)
Encarnación Barrero (Cruz de Guadalajara, 2)
María Redondo Palencia, (a) Bacala (Damas, 20)
Gregoria Calvo (Reñidero de Gallos)
Natalia Rojo (Laguna, 1)
Rosa Subirana (Roma, 11)
Cruz Téllez (Arratia, 11)
Victoria Rodríguez López, (a) La de Perete (Vallés, 11)
Petra Badillo (Redondilla de San Diego, 4)
Ángela Pinós (Casilla férrea camino de Meco)
Inés Calvete Díaz, (a) La Quila (Ronda Ancha)
María Alcalde, (a) la Cuca (Don Juan I, 16)
Silvestra Elvira, (a) La Cocola (Damas, 18)
Benita Arrabal (Portilla, 13)
Antonio Elvira (Ventorro Esperanza)
Ángela María (Diego Torres, 5)
Agapita Ochoa
Paulina Calleja”[12]
La
aparición de banderas y algunas declaraciones del alcalde podrían indicar la
existencia de algún grupo organizado tras las movilizaciones. Un nuevo bando
del alcalde dice así en uno de sus párrafos: “Así espera suceda el que siempre se halla dispuesto a sacrificarse por
sus convecinos, pero sí personas extrañas a la localidad, y en la que no tienen
intereses ni maneras de vivir, tratasen de renovar escándalos buscando medio
para soliviantar los ánimos y quizá un día de luto para nuestra querida ciudad
reproduciendo los hechos deplorables acaecidos, ruego y encargo a los vecinos
honrados se separen de ellos, retirándose a sus casas, para que dejándolas
solas, pueda emplearse la fuerza armada y se restablezca el orden que en
cumplimiento de mi deber, como autoridad, estoy dispuesto a sostener”[13].
Tras
investigaciones se dicta procesamiento contra María Redondo Palmar, Elena
Burriel Ibáñez e Inés Calvete Díaz[14]. El
juicio se extendió hasta octubre de ese mismo año, pero desgraciadamente no se
han conservado las sentencias condenatorias. Igualmente se abrió otro juicio
por el incendio de la finca del alcalde Francisco Rajas[15].También
relacionado con estos sucesos es el proceso contra el industrial Lorenzo
Machicado, por desobedecer al abastecimiento del pan[16].
Los
acuerdos adoptados no convencieron a nadie. La población se quedó como estaba.
Los concejales criticaron al alcalde alguna de las actitudes que se habían
tomado, como por ejemplo no informar de la declaración del estado de guerra.
Aun
así en las siguientes semanas se siguió debatiendo sobre la cuestión del precio
del pan y las posibles soluciones al respecto. El 24 de mayo de 1898, en una
sesión extraordinaria, se aprueba un proyecto de subsistencia con estos puntos:
“Artículo 1º. Notificar al Gremio de
Panaderos que desde el día que comienza a elaborar el pan el Ayuntamiento que
será seguidamente, cesará la condonación de los Derechos de Consumo así como la
moliente gratis.
Artículo 2º. Que si verdaderamente, como
esta demostrado, no pueden dar el pan a cuarenta céntimos las dos libras, que
lo vendan como puedan pero procurando ceñirse a las actuales circunstancias.
Artículo 3º. Que el pan deberá estar
elaborado y cocido con arreglo a las necesidades de la higiene.
Artículo 4º. Que el pan llamado de encargo
no estará sujeto a repeso, no vendiéndose sino en la tahonas o tiendas”[17].
Las medidas que
se habían tomado para aplacar el motín, como por ejemplo dejar exentos a los
comerciantes de pagar determinados impuestos de consumos quedan suspensa,
volviendo a la situación de normalidad. Igualmente durante largo tiempo se
estuvo hablando de poder establecer una tahona municipal, cuyo reglamento de
funcionamiento se aprobó en dicha sesión extraordinaria:
“1º La venta se hará en el sitio o sitios
que se designen.
2º La venta se hará mediante bonos que se
facilitarán con arreglo al padrón de Beneficencia, marcando a cada familia y
respectivo bono el número de panes para evitar abusos, dándosele por mes
completo para que le interesado los corte diariamente llevando todos una letra
de algún señor Concejal o Presidente como contraseña no dándose por ningún
concepto por duplicado.
3º El sello que marque el pan deberá
contener Panadería Municipal = Beneficencia.
4º El sello de los bonos dirá Ayuntamiento
de Alcalá de Henares = Bono de… panes = Beneficencia.
Aclaración importante. Si por falta de pan en las panadería locales se presentarán en la Municipal compradores sin bono, el Ayuntamiento debería vendérselo previo pago del precio de 45 cts., o sea su corte neto”[18]
Así acaba esta
sublevación de mujeres por el precio del pan. La represión se ciñó contra las
participantes en las movilizaciones. Y las medidas que toma a posteriori el
Ayuntamiento van en la línea de evitar un nuevo motín. Y no volvieron a suceder
en la ciudad motines de este estilo, pues las movilizaciones que se producen
durante el siglo XX si tienen un claro componente político con sociedades
obreras organizadas tras de ellas. Igualmente determinadas personalidades de la
ciudad con pretensión de evitar sucesos como los narrados tiende a la creación
de sociedades cooperativas como “La Económica Complutense”, nacida en octubre
de 1899[19].
El
motín de mujeres por el precio de pan se mantuvo en la memoria colectiva de la
ciudad durante mucho tiempo, por el cariz que tomo el acontecimiento. Luis
Madrona lo describía, con todas las inexactitudes del mismo, años después:
“En Alcalá se ha declarado muchas veces el estado de guerra debido a las agitaciones políticas del país; pero por sucesos acaecidos en la población solo ha sucedido una vez, a primeros de siglo. Las mujeres alcalaínas, ofendidas porque había subido el precio del pan en unos céntimos, se amotinaron, asaltaron las tahonas y vertieron unos sacos de harina que estaban en el muelle de la estación. Una nutrida manifestación de mujeres, al frente de las cuales iba una tal Angelita la Andaluza, se encontró, cerca de mi casa, con el entonces alcalde. Este, que era de genio suave y apacible, no se sabe por qué, se sintió enfurecido al ver a las tales, y violentamente les arrancó una bandera negra que llevaban. ¡Nunca lo hubiera hecho! Aquellas fieras se lanzaron hacia él, le apabullaron su sombrero de media copa, le rompieron el bastón y de propina le atizaron unos capones en su espaciosa calva. La fuerza pública, representada por el venerable Juan Grande, que le acompaña, en unión del señor Jesús, impotentes para sujetar la avalancha, se limitaron a una prudente retirada a un portal inmediato. Seguramente allí el señor alcalde decidió resignar el mando, y a los pocos momento se encargaba la autoridad militar del mantenimiento del orden, después de pregonar por las esquinas la ley marcial”[20] .
Con todas las
inexactitudes, pues ni el alcalde fue agredido ni decidió de tal manera el
declarar el estado de guerra, habla Madrona de cosas ciertas como las banderas
(que él dice negras, pudiendo en ese caso ser de algún grupo anarquista o
simplemente la bandera del hambre) así como del protagonismo de las
mujeres. Lo que demuestra cual profunda
fue la huella que este movimiento dejó en la población de Alcalá de Henares.
[1] Labrousse, Ernest y Braudel, Fernand (dir). Histoire economique et sociale de la France,
París, 1976 (T. III), Pág. 1000
[2] Serrano, Carlos. El turno del pueblo. Crisis nacional,
movimientos populares y populismo en España (1890-1910), Península,
Barcelona, 2000. Pág. 50
[3] Figuero, Javier y Santa
Cecilia, Carlos G. La España del
desastre, Plaza & Janes, Barcelona, 1997. Pág. 73-74.
[4] AMAH. Leg. 103/14
[5] Ídem.
[6] Ídem
[7] AMAH. Libro de actas
municipales de 1898. Leg. 11052/2
[8] Ídem. Leg. 103/14
[9] Ídem.
[10] Ídem.
[11] Ídem
[12] Consta el nombre, el
alias y la dirección. Lista elaborada por Manuel Vicente Sánchez Molto. Ver también Sánchez Moltó, Manuel Vicente, "Alcalá de Henares, 1898: el motín de mujer por el precio del pan y la declaración del estado de guerra", VIII Encuentro de Historiadores del Valle del Henares, Guadalajara, 2001
[13] AMAH. Leg. 103/14
[14] Archivo General de la
Administración (AGA). Justicia. Caja 44/14155. Nº 110
[15] AGA. Justicia. Caja
44/14155. Nº 111
[16] AGA. Justicia. Caja
44/14155. Nº 132
[17] AMAH. Libro de actas
municipales de 1898. Leg. 11052/2
[18] Ídem.
[19] Ídem. Leg. 98/39
[20] Madrona, Luis. Bagatelas, Hijos de Fernando Sancho,
1988. Pág. 32-33
Reseña del libro Aquí no hemos venido a estudiar (Arpa, Barcelona, 2020) publicada en El Obrero digital
Reconstruir la historia de nuestro pasado traumático reciente es una de las tareas pendientes que en los últimos ha dado como resultado trabajos de investigación de enorme calidad. Desde historiadores consagrados como Fernando Hernández Sánchez, que esta reconstruyendo todos los vericuetos del PCE en la dictadura y el exilio como la de otros autores más noveles, pero no por ello menos importantes, que están trabajando distintos aspectos de aquella época y la Transición (Pablo Alcántara, Héctor González Pérez, Cristián Ferrer y un largo etcétera).
Sin embargo, hace unos meses, el periodista Enric Juliana publicaba un interesante libro que abarcaba la historia del franquismo y la Transición a partir de una serie de personalidades afiliadas al PCE, aunque con distintas visiones de como acometer esa oposición al franquismo. Aunque tenía constancia de este libro de Juliana, fue uno de mis mejores amigos el que sin esperarlo me lo regaló y tuve el placer de leerlo y disfrutarlo.
El libro de Juliana reúne todos los condicionantes para ser una buena introducción a determinados temas fundamentales y espinosos de la oposición al franquismo, de los debates en el interior del PCE y de las posiciones en la Transición. Aunque los ejes sobre los que pivota el texto son Ramón Ormazábal y Manuel Moreno Mauricio (militantes del PCE y del PSUC), en realidad el escenario protagonista es la Prisión de Burgos. Allí, en base al libro de Juliana, se vieron las posiciones de Ormazábal, de acción y de ser un lugar de lucha (no de estudio), y la de Moreno Mauricio, para quien aquel lugar no dejó de ser una universidad (un lugar de estudio). Todo esto, desde luego, desde una visión metafórica.
Sin embargo, el libro de Juliana no solo es destacable por estas cuestiones, que podemos encontrar en libros de investigación histórica. Lo que hace el periodista de La Vanguardia y tertuliano de la Cadena SER, es una retrospectiva general. Nos plantea el escenario de fondo de la Guerra Fría, esa lucha entre la URSS y los EEUU, entre dos modelos que, aunque antagónicos, contemporizaron sus posiciones diplomáticas y marcaban jugadas que solo ellos entendían en el tablero de ajedrez. Posiciones o no entendidas o condenadas por otros agentes. Igualmente, nos presenta el panorama general de las tendencias de un movimiento como el comunista, que hasta 1939 parecía un muro de granito, pero que se fue resquebrajando con el paso de los años. Las tendencias sovietistas, maoístas, titistas, el nacimiento del eurocomunismo, etc., son protagonistas en este libro, así como sus defensores. También los debates internos del PCE, entre su vieja guardia, su secretario general Santiago Carrillo, los del interior de España o las nuevas voces que, como Jorge Semprún, Fernando Claudín, Javier Pradera, etc. Pero no solo se ciñe a los comunistas. Por sus páginas también se habla de los catalanistas, de los socialistas y de sus enormes debates, de los anarquistas, etc. De la muerte e impacto de personajes de primer nivel como Heriberto Quiñones o Julián Grimau. Y también la evolución política o las raíces familiares de algunos de los políticos más famosos en la actualidad.
Un compendio total, de las ilusiones, de la lucha y de la decepción. De las disputas, de los errores de cálculo y las luchas de poder. Una explicación de las razones por las que el PCE, siendo el partido de la oposición al franquismo, quedó relegado a un papel secundario en la democracia española frente al PSOE.
Al libro de Juliana le podemos hacer algunas críticas. Críticas de historiadores que puede incluso que sean injustas, porque Enric Juliana no ha realizado un manual de historia, sino que ha marcado un ejercicio de memoria de nuestro pasado traumático. Algunas informaciones pueden quedar cortas o incompletas. Otras historias merecería la pena desarrollarlas más.
Por lo que a mi respecta, este libro lo incorporo a la bibliografía de mis asignaturas de historia de España contemporánea y del siglo XX. Y desde luego que invito a todos y todas que puedan que lo lean, aunque sea para realizar un ejercicio de reflexión.
Este 2021 esta siendo un año de
muchas conmemoraciones. Hace unos días se recordaba el 90 aniversario de la
Segunda República. También este año es el centenario del desastre de Annual que
marcaba el inicio del fin de la Restauración.
Como hitos del
movimiento obrero, este 2021 se cumplen 150 años de la Comuna de París, el
centenario de la Comuna de Kronstadt o el centenario de la muerte de Piotr
Kropotkin. No son datos menores y es labor del historiador recuperarlos y
situarlos en su contexto histórico. Numerosos actos, dentro de esta situación
complicada que nos ha tocado vivir, se están realizando en esta línea.
Pero este año
2021 también se cumple 100 años del nacimiento de uno de los personajes que
marcó la vida de la CNT en los duros años de la dictadura y en la Transición democrática.
No puede pasar desapercibido que el 16 de abril de 1921 nacía Juan Gómez Casas,
el que fuese el primer secretario general de la CNT tras la legalización en
1977 y que marcó toda una época en un momento de crisis del anarcosindicalismo
español. Además, el destino quiso que su vida se apáguese en 2001, por lo que
este año también se cumple veinte años desde su fallecimiento. Valgan estas
líneas para comprobar la importancia de Gómez Casas y su labor fundamental en
la reconstrucción de la CNT.
Una vida dedicada al
movimiento obrero
Juan
Gómez Casas nació en Burdeos, el 16 de abril de 1921. Hijo de la emigración, su
familia que se tuvo que trasladar al país vecino para buscar mejor suerte. Ya
entonces, el padre de Gómez Casas era un activo militante de la CNT, lo que
hace que desde muy temprano la vida se vincule al movimiento obrero.
Con
la proclamación de la Segunda República en abril de 1931, gran parte de la
emigración y exilio libertario regresó a España, entre ellos la familia de
Gómez Casas. Siendo joven se afilia a la CNT y pasa también a formar parte de
la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias, organización juvenil
anarquista fundada en 1932. En ambas organizaciones Juan Gómez Casas sería un
destacado militante.
Al
producirse el golpe de Estado contra la República, Gómez Casas es aun menor de
edad por lo que no puede pasar a engrosar las filas del ejército republicano.
Aun así, tuvo una actividad protagonista en las industrias socializadas y
participó de proceso revolucionario que se abrió en diversos lugares de la
retaguardia republicana. Fue en 1938 cuando fue movilizado en la 39 Brigada
Mixta, siendo uno de los integrantes de la llamada “quinta del biberón”.
Al
finalizar el conflicto, Gómez Casas evitó la cárcel por su minoría de edad,
pero eso no le impidió lanzarse a la lucha clandestina contra el franquismo,
siendo uno de los que reconstruye las estructuras del movimiento libertario en
la clandestinidad. Esa actividad que mantendría durante años finalizó con su
detención y encarcelamiento en 1948, en el contexto del Trienio del Terror del
franquismo, donde casi la totalidad de las estructuras clandestinas de los
organismos de izquierda fueron desarticuladas.
Aunque
evitó la pena de muerte, Gómez Casas fue condenado a 30 años de prisión,
pasando por distintos penales, algunos de ellos los más duros del franquismo:
San Miguel de los Reyes, Ocaña, Burgos. Aquel largo tiempo en prisión sirvió
como escuela para Gómez Casas. La prisión de Burgos era considera una
“universidad” para los opositores políticos al franquismo. Allí Gómez Casas
conoció a diversos personajes de las mas variadas ideologías y siguió forjando
su pensamiento libertario. Incluso en el interior de las ergástulas del
franquismo Gómez Casas no dejó de reconstruir los organismos libertarios.
Catorce
años estuvo Gómez Casas en prisión, hasta que fue liberado en 1962. A partir de
entonces, Juan Gómez Casas inicia varias actividades. Siguió en la
clandestinidad participando de la reconstrucción de los organismos del
movimiento libertario, manteniendo contacto con las estructuras del exilio y
oponiéndose a iniciativas como las del cincopuntismo. Por otra parte, y junto a
su trabajo de pintor de brocha gorda, se convierte en uno de los intelectuales más
importantes del campo del obrerismo. Después de su liberación, Gómez Casas
escribe Cuentos carcelarios, donde recuerda su vida en el interior de la
cárcel. Igualmente, para ganarse la vida escribe diversas obras que no puede
firmar con su nombre, actuando a veces con el seudónimo de Jacques de Gaulle.
Algo usual en la época, pues muchos periodistas y escritores se ganaban la vida
escribiendo con seudónimos o escribiendo para otros (un ejemplo fue también
Eduardo de Guzmán). Sus conocimientos de idiomas, hace que Gómez Casas realicé
también traducciones para algunas editoriales, como Zero ZYX o, incluso la
Editora Nacional, cuando en 1977 traduce y prologa la obra de Proudhon El
principio federativo.
En
la década de 1970, cuando se establece que la CNT se tiene que reconstruir,
Gómez Casas participa de varias iniciativas como la creación y desarrollo en
Madrid del grupo Anselmo Lorenzo, que sería uno de los embriones de la futura
reconstrucción del anarcosindicalismo madrileño. En esta reconstrucción su nombre
es fundamental, junto a de otros militantes de la época como Fidel Gorrón,
Pedro Barrios o Luis Andrés Edo.
La
actividad de Gómez Casas en aquellos años de estertores del franquismo político
es fundamental. Participó de numerosas asambleas y mítines, destacando el que
se realizó el 27 de marzo de 1977 en la localidad de San Sebastián de los
Reyes, primer acto público masivo del movimiento libertario desde le final de
la Guerra, o el también importante mitin de Valencia. SU participación en actos
en Francia también fue muy importante.
La
foto más famosas de la época de Gómez Casas, fue la que se realizó junto a
Pedro Barrio cuando el 7 de mayo de 1977 depositaban los estatutos de la CNT en
el registro de asociaciones y ponían fin a 39 años de clandestinidad del
anarcosindicalismo. Gómez Casas pasaría a ser el primer secretario general de
la CNT en esta nueva etapa.
Su
labor sindical es fundamental para entender aquellos años del
anarcosindicalismo donde Gómez Casas vio que el proyecto planteado comenzaba a
resquebrajarse con motivo de las escisiones de 1979 y 1983 y al calor de
sucesos como el Caso Scala y las consecuencias que tuvo, si bien esto último no
es el único factor determinante en la crisis del anarcosindicalismo.
En
aquella época, como en otras, una mente sindicalista como la de Gómez Casas
establecía, establecía tres tendencias dentro del organismo sindical. Una
“izquierdista” que hablaba de una CNT global y anarquista, una de “derechas”,
que hablaba de la CNT como un organismo meramente sindical vaciado de contenido
ideológico y una anarcosindicalista, que él mismo defendía, donde la CNT era
concebida como un organismo de defensa de los trabajadores en busca de la
mejora de sus condiciones materiales, pero sin dejar de lado el futuro revolucionario,
partiendo de las bases fundacionales y estructurales de una organización
libertaria.
Fue
un personaje con las ideas claras y un interlocutor preciado no solo por la CNT
sino por otros personajes de la época. Intento mediar en todo momento entre los
distintos sectores de la CNT para que la organización no se rompiese, pues era
consciente que, en todos los momentos históricos, la CNT tuvo diversidad de
opiniones y eso enriqueció el debate. Sin embargo, en esta ocasión, las
posiciones fueron enconadas, el choque y ruptura generacional del franquismo se
dejó sentir, y la CNT acabó escindida. Igualmente, como sindicalista, Gómez
Casas no desdeñó hablar y dialogar con otras organizaciones sindicales para
establecer acuerdos puntuales. Su relación con Nicolás Redondo, líder de la
UGT, fue cordial.
Sin
embargo, las escisiones de 1979 y 1983 redujeron la influencia de la CNT, que
prácticamente quedó en cuadro en la travesía de los ochenta. Gómez Casas siguió
en la organización, participando de sus estructuras y de numerosos actos, hasta
que su salud se fue debilitando. Falleció en Madrid el 27 de agosto de 2001.
Intelectual de la brocha y la
pluma. Gómez Casas como historiador obrero
Ya
se ha remarcado la impronta intelectual que Gómez Casas va a desplegar una vez
que salió de prisión en 1962. Sin embargo, su labor va a ser ingente y sus
obras de carácter histórico se van a convertir en referencia para el estudio
del movimiento obrero en la historia de España. Esa labor de Gómez Casas
tampoco era nueva, pues lo que hizo fue seguir la estela de otros militantes
obreros que hicieron historia obrera para la clase obrera. Así, Gómez Casas se
enmarca en la tradición que abrió Anselmo Lorenzo con El proletariado
militante, Manuel Buenacasa con El movimiento obrero español, 1886-1926
o José Peirats con La CNT en la Revolución española, entre otras muchas
obras históricas de estos autores. Todos ellos tienes unas características
básicas: utilizan las fuentes históricas para componer sus obras. No son
memorias, sino que intentan justificar sus conclusiones a partir de los
documentos y experiencias. Gómez Casas siguió los mismos recursos en su ingente
obra. Y la muerte de Gómez Cosas rompió esa línea de historiadores obreros que
se había iniciado en el siglo XIX.
Numerosas
fueron las obras que Gómez Casas aportó, algunas de ellas fundamentales para el
entendimiento del movimiento obrero en general y del anarquista en particular.
Junto a España 1970, La Primera Internacional (1974), Los
anarquistas en el gobierno (1977) o Nacionalimperialismo y movimiento
obrero en Europa hasta la Segunda Guerra Mundial (1985) hay que destacar
tres obras clave: Historia del anarcosindicalismo español (1968), Historia
de la FAI (1977) y Relanzamiento de la CNT (1984).
Historia
del anarcosindicalismo español e Historia de la FAI se convierten en
dos obras clave. La primera porque reconstruyó el movimiento que dio como fruto
el nacimiento de la CNT hasta el final de la Guerra. Y la segunda porque hasta
hace poco era la única monografía dedicada a la organización anarquista específica.
Aun hoy estas obras siguen siendo referencia, lo que llevó a que en 2006 se
reeditase la primera y en 2002 a que se reimprimiese la segunda. Es evidente
que hay cuestiones en estas obras que a nivel historiográfico o están superadas
o no se sostienen, pero son de una rigurosidad impecable, gran parte de sus
conclusiones son clave para entender el movimiento anarquista en España y en el
caso de la obra de la FAI nos encontramos ante una obra ecuánime sobre esta
organización, alejada de lugares comunes.
Además,
a pesar de que se ha querido minusvalorar sus aportaciones calificando estas
obras como “historia militante”, lo cierto es que muchas de ellas cumplen los
criterios básicos de la historia científica, con un riguroso tratamiento de las
fuentes primarias, muchas de las cuales son desconocidas aun hoy en algunas
historias generales del anarquismo. Y eso estructura una cohesionada
historiografía obrera, donde también entrarían algunos nombres propios del
campo del socialismo o del comunismo.
No
se podía dejar pasar la oportunidad de recordar a Juan Gómez Casas en el
centenario de su nacimiento y en el veinte aniversario de su muerte. Un
personaje central en la historia del anarcosindicalismo cuyas aportaciones en
distintos aspectos son indelebles a la historia obrera en España.