jueves, 10 de noviembre de 2011

ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN RUSA (II). La revolución de 1905. El periodo reformista y Rusia ante la Primera Guerra Mundial. 1905-1916


Estallido revolucionario de 1905

Rusia se había embarcado en el guerra contra Japón, y la derrota fue dura. La propia guerra y la derrota creo un clima de tensión que se tradujo en motines y en una revolución. La primera huelga se produce en diciembre de 1904 en Georgia, pero el gran estallido se produjo en San Petersburgo en enero de 1905. Allí los trabajadores redactan un manifiesto para entregar directamente al Zar. Todo esto patrocinado por un pope, Gapon, que al principio acudió como rompehuelgas, pero finalmente confraternizo sinceramente con los huelguistas. La manifestación fue duramente reprimida en lo que se conoce como “domingo sangriento”. La separación entre el pueblo y el zar es un hecho.En febrero de 1905 surge el soviet en San Petersburgo, cuyo primer presidente fue Nossar, aunque el impulso del soviet se toma a finales de 1905 con León Trotsky como presidente.

El zar tiene que ceder y se produce una apertura de la Duma, con lo que el régimen se liberaliza. Pero los problemas no habían acabado ahí y los marineros del Potemkim se sublevan contra sus mando, solidarizándose con las huelgas del interior. Vakulinchuk y Matiusenko lideran el motín, que tras llegar a Odessa vuelve a partir y al final sufre un fuerte represión.

El ambiente de tensión no ceso ya en Rusia hasta el gran estallido de 1917.

1906-1916. Periodo reformista y I Guerra Mundial

La revolución de 1905 significo un fracaso para las aspiraciones socialistas, que debido a la represión y a la desunión se comenzó a dividir. Aun así de 1905 el zarismo saco algunas lecciones y por mediación de algunas personalidades de renombre, como Witte, el autocratismo queda relegado y un sistema liberal comienza a emerger en Rusia. La Duma funcionaba de manera satisfactoria y tomaba como partido fuerte al Partido Constitucional-Democrata o Kadete. El hombre fuerte de este periodo es Stolypin. Este comienza una reforma general del país, sobre todo agraria, en la que queda abolido el MIR y se fomenta a los kulaks como clase propietaria e impulsora de una nueva Rusia, que camina hacia el sistema capitalista. Esa revolución también se produjo en materia industrial y social, como en la construcción del tren transiberiano. Pero Stolypin muere en un atentado en 1911, perpetrado por socialistas revolucionarios, merced a sus políticas represivas.

A partir de entonces el zarismo vuelve a retomar el camino del pasado y vuelve a emerger el autocratismo, en una corte ya desgastada. Incluso la familia zarista esta envilecida por un personaje que había en la corte, el monje Gregori Rasputin. Este casi a manera de mago manejo a la familia Romanov, sobre todo a la zarina. La nobleza reacciono y en 1916 Rasputin es asesinado por el príncipe Yussupov.

A todo este panorama se viene a unir el estallido de la I Guerra Mundial. El 6 de agosto de 1914 el Imperio Austro-Hungaro declara la guerra a Rusia. Una oleada recorre patriótica en Rusia y el pueblo se inclina ante el Zar. En un principio las organizaciones obreras, que habían quedado mermadas tras el fracaso de 1905, consideraban que esta guerra imperialista era negativa. Pero a medida que la guerra avanza y en las tropas cunde el descontento y la desesperación, el ejercito se convierte en caldo de cultivo para engrosar las filas revolucionarias. De este hecho los que salieron mas reforzados fueron los bolcheviques, que impusieron la consigna de alistamiento para sebrar el caos en el ejercito.

Ante el fracaso reformista, la vuelta al autocratismo del Zar y el descontento en las tropas del ejercito y el hambre que diezmaba la población, llevo al pueblo ruso a la revolución de 1917.

lunes, 7 de noviembre de 2011

ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN RUSA (I). Situación de Rusia a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX. La formación del movimiento obrero


Comenzamos aquí una serie de post relacionados con el aniversario de la Revolución Rusa de 1917. Los textos son los que se utilizaron para el documental "Historia de Rusia. 1905-1924" realizado por el Laboratorio de Humanidades del departamento del Historia II de la Universidad de Alcalá de Henares como trabajo de clase para la asignatura "Historia Universal Contemporánea". Los autores de dicho documental fueron Alejandro Remeseiro Fernández, Eduardo Villaverde Marruedo, Iván Pascual Ocaña y Julián Vadillo Muñoz.

Situación de Rusia a final del siglo XIX y principios del siglo XX

La situación de Rusia no era precisamente de modernidad. En materia política esta representada por el zarismo, régimen político monarquico-absolutista y autocrático, que aun se creía la encarnación del Dios en la tierra

Igualmente a nivel económico Rusia se sustentaba sobre todo en la agricultura. La mayoría del campesinado era pobre y sin tierra, a pesar de la existencia del MIR o tierra comunal. También existían los kulaks, campesinos acomodados. El obrero industrial era casi inexistente, y representaba una fuerza efímera, a pesar de que paulatinamente se iba desarrollando. Los focos de mayor industrialización eran las grandes ciudades, Moscú y San Petersburgo.

En materia social el pueblo ruso era poco instruido o cuasi-analfabeto. Las grandes masas de población creían ciegamente lo que desde el poder y la Iglesia les ofrecía, sin cuestionarse nada.

Era en si una estructura básicamente feudal en un mundo que caminaba por senderos diametralmente opuestos. Las únicas reformas destacadas se produjeron durante el reinado del zar Alejandro II que introdujo medidas liberales como la liberación de los siervos en 1858. Pero estas medidas fueron insuficientes y se agravo con el asesinato de Alejandro II.

La formación del movimiento obrero

A pesar de que Rusia no fue un país muy instruido, siempre contó con una masa inconformista que no se plegó ante lo que le imponían. A parte de las epopeyas de Stenka Razin en el siglo XVII y la de Yemelian Pugachov en el siglo XVIII, el primero de los grandes movimientos fue el movimiento decembrista de 1825, que se basaba en los ideales emanados de la Revolución Francesa. A pesar de su fracaso contó con personalidades de renombre en sus filas como el poeta Alexander Puskhin.

A partir de este momento el procedimiento revolucionario no paro. El siguiente grupo de renombre fue los nihilistas, en un principio movimiento cultural, cuyo mayor representante fue Nicolás Chernichevski, autor del libro ¿Qué Hacer?, de 1863. Después el nihilismo declino en acciones terroristas, como el atentado al zar Alejandro II.

El movimiento puramente socialista o socializante se produce con tres corrientes ideológicas básicas: la primera es el populismo de Alexander Herzen, que sin ser directamente socialista pretende mejoras para los desposeídos. El segundo es el marxismo, introducido por Plejanov y seguidor del ideario de Marx. Por ultimo el anarquismo, cuyas dos grandes figuras eran rusas: Mijail Bakunin y Piort Kropotkin. También destaco en el anarquismo una figura mucho mas extremista, Nechaev, autor del “Catecismo Revolucionario” y que rompió relaciones con Bakunin por divergencia ideológica.

La formación de las organizaciones políticas de masas es mucho mas tardía y data de 1898, cuando surgen dos grandes partidos políticos: el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia y el Partido Social Revolucionario. Ambos sufrieron escisiones. En 1903 el Partido Obrero Social Demócrata de Rusia se divide en mencheviques (minoritarios) y bolcheviques (mayoritarios), aunque en la realidad esto es simplificar mucho. El Partido Social Revolucionario sufrió también una división, entre socialistas revolucionarios de derechas, los eseristas, y los socialistas revolucionarios de izquierda.

Cabria destacar también a un grupo muy especial: la Intelligentsia, cuya figura mas representativa es el literato León Tolstoi.

Con este panorama se produce el estallido revolucionario de 1905.


viernes, 14 de octubre de 2011

Juan Peiró y el cooperativismo en España


(Artículo aparece en el último número del CNT (octubre), órgano de la Confederación Nacional del Trabajo)

Los aspectos de la historia del movimiento anarquista en España son múltiples. Mucho se ha escrito de la parte política y sindical, de la cultural, educativa, etc. Pero aún quedan aspectos que los anarquistas desarrollaron en España y que por diversas razones han quedado ocultos o no tan visibles por la historia. Una de esas partes es el desarrollo de las cooperativas por los propios libertarios como modelo de explotación económica que escapaba al control de la explotación capitalista.

El no conocer estas facetas se debe, básicamente, a tres razones:

1. La derrota en la Guerra Civil española y el aniquilamiento de la Revolución provocaron una manta de olvido sobre muchas de las conquistas sociales y laborales de los obreros españoles, sobre todo de los afiliados a la Confederación Nacional del Trabajo.

2. 2. El poco influjo que el cooperativismo tuvo durante muchos años en España hizo que esta obra no contara con la mayor adhesión del movimiento obrero hasta entrado el siglo XX. Incluso congresos obreros de finales del siglo XIX desechaban esta idea del cooperativismo, más cercana a grupos más reformistas.

3. 3. La razón de que los socialistas desarrollaron el cooperativismo de forma más extendida hace que sus obras cooperativas hayan tenido más resonancia. La idea trasmitida por determinadas historiografías de un movimiento obrero “bueno” y ordenado, representado por PSOE-UGT, frente a un movimiento obrero “malo” y caótico, representado por la CNT, ha determinado que muchas cosas queden en el peor de los ostracismos.

Sin embargo determinadas monografías nos están ayudando a desentrañar que todas esas visiones reduccionistas del movimiento obrero y de su obra eran intencionadas y que la trascendencia del movimiento anarquista fue mayor de la que ya sabíamos. En este contexto se situaría la obra de Miguel Garau Rolandi titulada Joan Peiró i Belis, dedicada a la figura del cenetista catalán y centrándose en su actividad cooperativista en la ciudad de Mataró.

Como dijimos anteriormente, el cooperativismo en España no tuvo un influjo muy fuerte en el movimiento obrero hasta prácticamente la década de 1910. El desarrollo, la teorización y la práctica de esta fórmula de explotación, que Owen y los owenitas habían puesto en práctica en Inglaterra y en experimentos trasatlánticos. Esos ecos llegaron de forma más laxa a España. En congresos obreros del siglo XIX se habló del cooperativismo, pero la inmensa mayoría del movimiento obrero español no optó por esa opción, básicamente porque lo consideraban un factor reformista ante un pueblo que pedía ansias de transformación. Veía en el cooperativismo el origen de un obrerismo reformista optando por una posición revolucionaria.

Sin embargo, a medida que avanzaba el siglo XX, una minoría del socialismo, que tendrá en Remigio González un buen representante, considera que el cooperativismo puede ser un buen baluarte para crear unas estructuras económicas que alejadas de la explotación capitalista ofrezcan una mejor situación a la clase obrera. Es el origen de la Cooperativa Socialista Madrileña, donde los afiliados a la estas organizaciones podrían tener acceso a los productos de primera necesidad, tan escasos y caros en la época. Y es por ello que los socialistas desarrollan paulatinamente un amplio tejido cooperativo.

Los anarquistas siempre fueron reacios a este modelo económico. Aun así Pierre Joseph Proudhon en su obra Sistema de las contradicciones económica o filosofía de la miseria, esboza toda una concepción de economía de mercado que rompiendo con el modelo capitalista es enteramente socialista. Un modelo que abarcaría varias comunidades federadas y de intercambio de producción. Algo que durante la Guerra Civil española se pondrá en práctica incluso en algunas zonas de Aragón.

Sin embargo hubo anarquistas que no fueron tan reacios al desarrollo cooperativista y lo vio como una posibilidad. Este es el caso de Juan Peiró (1887-1942). Conocido por su actividad dentro de la CNT, como el gran impulsor de las Federaciones de Industria, por ser director de Solidaridad Obrera durante muchos años, secretario general de la CNT, por ser una cabeza visible del sindicalismo obrerista no vinculado tanto a ninguna ideología si bien defiende la estructura libertaria, fundador de la Federación Sindicalista Libertaria y luego nuevamente incorporado a la CNT, Ministro de Industria en el gabinete de Francisco Largo Caballero y durante el franquismo detenido, torturado y asesinado por el régimen liberticida al negarse a cooperar con los sindicatos verticales franquistas.

Sin embargo Peiró también fue protagonista de toda una experiencia cooperativa en la ciudad de Mataró con una cooperativa cristalera, el oficio de obrero vidriero de Peiró. Tal y como nos dice Miguel Garau “La cooperativa Cristalera de Mataró no va surgir de la nada, su existencia era continuadora de una doble tradición, vidriera y cooperativa, en Mataró”. Es decir que la ciudad tenía una profunda historia cooperativa y eso influencia a Peiró. La obra de Miguel Garau nos descubre a un Peiró conocedor y defensor del cooperativismo como una forma de explotación efectiva y eficiente. Pero también nos muestra este experimento cooperativo en esta ciudad catalana, que será espejo y reflejo para las futuras explotaciones obreras ya en Guerra Civil. Fundadores y trabajadores de la cooperativa eran militantes del movimiento libertario y de la CNT. Igualmente nos muestra unos resultados excelentes del modelo que Peiró desarrolla en dicha cooperativa.

Importante conocer este precedente de Peiró para poder entender muchas de las disposiciones que promulga siendo Ministro de Industria. Nadie mejor que él conocía el desarrollo industrial del país.

Estamos pues ante una obra fundamental y que nos descubre algo que hasta ahora a muchos era desconocido. La relación entre el cooperativismo y el anarquismo que para Peiró es una vía revolucionaria de transformación complementaria a los sindicatos obreros. Algo poco conocido en la historia del movimiento libertario. Una cooperativa que incluso llegó sobrevivir en los difíciles años del franquismo, no sin dificultades, y cuando Peiró ya había sido fusilado. Muchos de sus bienes fueron confiscados y la escuela que nació pareja a esta cooperativa fue clausurada.

El libro de Miguel Garau está editado en Cossetània edicions, dentro de la “Colecció Cooperativistes Catalans”. El texto está en catalán, siendo altamente recomendable su lectura para adentrarnos en este fenómeno que debería de abrir una nueva puerta a la investigación del movimiento libertario en una faceta minoritaria: el cooperativismo.

Julián Vadillo Muñoz

viernes, 30 de septiembre de 2011

Presentación del libro de Mauro Bajatierra en la Cadena SER-Henares


El pasado miércoles se emitió la entrevista en relación a la obra Mauro Bajatierra. Anarquista y periodista de acción.
Aquí está el podcast de esta entrevista
http://comunidad3h.wordpress.com/2011/09/29/dtup-la-asombrosa-vida-de-mauro-bajatierra/

miércoles, 21 de septiembre de 2011

LOS PRINCIPALES IDEÓLOGOS Y PARTICIPANTES DE LA COMUNA DE PARÍS


El número de septiembre de este año, la revista Hors-Serie l´Humanite se lo dedica a los protagonistas de la Comuna de París. En Francia el 140 aniversario de la Comuna ha tenido una gran repercusión. Exposiciones, actos, monográficos de periódicos y revistas anarquistas, etc., han tratado sobre este acontecimiento histórico trascendental para la historia de clase trabajadora. La lista de los protagonistas de aquel acontecimiento es impresionante. De entre los miles y miles que llevaron a cabo la primera revolución obrera de la historia, tenemos que destacar a los siguientes:

Nathalie Le Mel (1826-1921)

Leo Frankel (1844-1896)

Madame Ager (1932-1891)

Henri Rochefort (1831-1913)

Paul Minck (1839-1901)

Edouard Vaillant (1840-1915)

Georges Pilotell (1845-1918)

Anna Jadard (1844-1887)

Gustave Courbet (1819-1877)

Auguste Blanqui (1805-1881)

Charles Beslay (1795-1878)

Maxime Lisbonne (1839-1905)

Louis-Simon Direure (1838-1900)

Jules Vallès (1832-1885)

Jean-Baptiste Dumay (1841-1926)

Victorine Rouche-Broche (1838-1921)

Napoleón Gaillard (1815-1900)

Maxime Viullaume (1844-1925)

Louise Michel (1830-1905)

Lucien Henry (1850-1896)

Louis Rossel (1844-1871)

Charles Delescluze (1809-1871)

Eliseé Reclus (1830-1905)

Eugene Pottier (1816-1887)

Jean Allemane (1843-1935)

Prosper-Olivier Lessageray (1830-1901)

Walery Wroblewski (1836-1908)

Guiseppe Garibaldi (1807-1882)

Eugene Varlin (1839-1871)

Gustave Flourens (1838-1871)

Leodele Bera (1824-1900)

Eugene Protot (1839-1921)

Gaston Cremieux (1836-1871)

Jaroslav Dombrowski (1836-1871)

Felix Pyat (1810-1889)

Pierre Joseph Proudhon (1809-1865)

Benoit Malon (1841-1893)

Mijail Bakunin (1814-1876)

Jean Baptiste Clement (1836-1903)

Victoire Tinayre (1831-1895)

François Jourde (1843-1893)

Cheikh El Mokrani (1815-1871)

Emile Digeon (1822-1894)

Zephyrin Comélinat (1840-1932)

Paul Lafargue (1842-1911)

Karl Marx (1818-1883)

Algunos son pensadores que influyeron en la Comuna, como Proudhon, Marx, Bakunin, etc. Otros fueron grandes defensores militares como Dombrowski. Otros militantes de primera línea y defensores communards como Reclus, Louise Michel, Malon, Varlin, Vaillant. Otros son personajes desconocidos, de las comunas de Narbona (Emile Digeon) o Marsella (Gaston Crémieux). Y el caso de Cheikh El Mokrani, que realiza una gesta anticolonia durante la jornada de la Comuna.

Las biografías completas están en el número de Hors-Serie l´Humanité. Un número que merece la pena.

Todo homenaje que se haga a la Comuna de París es poco. Un acontecimiento que tiene que ser paradigma en el presente y en el futuro.

martes, 6 de septiembre de 2011

DE ‘EXPLOSIÓN FORTUITA’ A ATENTADO TERRORISTA


En pleno “trienio del Terror”, el Franquismo usó la explosión accidental de un polvorín militar para terminar con la resistencia comunista de Alcalá.

La posguerra española pasó sus años de plomo durante la década de 1940. Los desastres bélicos, el hambre (que trajo consigo enfermedades ya erradicadas u otras que incluso no pudieron catalogar), el miedo, el silencio y la represión brutal y calculada, eran el pan de cada día. Lejos de ser un baluarte de fortaleza, las instalaciones militares eran deficitarias y profundamente destartaladas.

Desde 1939 hasta mediados de los años ‘50, se sucedieron desastres en polvorines y zonas de armamento que provocaron más caos a la ya maltrecha sociedad española. De todos ellos el más famoso fue el de Cádiz en agosto de 1947, donde la explosión de un depósito de minas provocó más de 150 muertes.

En 1947 Alcalá de Henares (Madrid) seguía siendo una ciudad derrotada. Derrotada por la Guerra Civil, ya que la ciudad complutense había sido leal a la República hasta el final. Derrotada por la represión, ya que, siendo ciudad penitenciaria, fue testigo de centenares de consejos de guerra y las tapias de su cementerio triste espectador de una fiesta de sangre de los vencidos. Derrotada por la miseria que asolaba la ciudad en esos duros años de la posguerra.

Aquella noche del sábado 6 de septiembre, Alcalá de Henares tembló y una nube de polvo cubrió toda la ciudad. Tras momentos de incertidumbre se comienza a reaccionar. La conclusión es ya clara. Los polvorines militares situados en el puente de Zulema han explotado. Allí había tres polvorines. El Zulema y los Gurugú A y Gurugú B. Son estos dos últimos los que han hecho explosión.

Hasta allí se desplazan dotaciones de fuerzas de seguridad, ambulancias, bomberos y ciudadanos. El paisaje que contemplaron fue dantesco. El cerro se había esfumado, toneladas de tierra habían sido removidas, la fábrica Río Cerámica había sufrido daños irreparables, y la casa de Bonifacio Loeches, un antiguo concejal socialista durante el periódico republicano, había desaparecido.

Desde el primer momento la instrucción del caso recae en el juez militar Rafael de las Morenas Alcalá. Se instruye la causa 142.010. El primer informe de dos peritos militares habla de numerosas hipótesis (sabotaje, explosión fortuita, mal estado de las pólvoras, simpatía de explosión, etc.). A pesar de ello se ve muy complicada la existencia de aparatos detonadores y de la posibilidad de sabotaje. Era el 7 de septiembre. El 9 de septiembre, con las cosas más claras, los peritos realizan una prueba ocular. El sabotaje se descarta.

Malas prácticas en el polvorín

Cuando se van tomando declaraciones los soldados van dando pistas. Se habla de destrucción de material en mal estado los días previos y de traslados de pólvoras a cuevas alejadas del polvorín. Igualmente se habla de fallos eléctricos en la sala de tropa del polvorín, provocada por un grupo electrógeno deteriorado. La fábrica Río Cerámica más de una vez dio luz al polvorín y también se habla de chispazos en los cuadros de mando. Igualmente el hijo de Bonifacio Loeches temía algo parecido a lo de Cádiz, merced a que numerosas llamadas de la Guardia Civil preguntando por el polvorín hacían sospechar que las cosas no iban bien.

Con todos los datos técnicos y declaraciones que apuntan hacia una fatalidad y una negligencia militar (como en Cádiz), las autoridades castrenses ya actuaban en otra línea. Desde hacía unos días se estaba deteniendo a militantes del clandestino PCE y de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU). La acusación: haber perpetrado un atentado terrorista.

La represión política

La derrota militar de la República y de sus organizaciones afines no fue óbice para que éstas siguieran adelante con la lucha contra el poder ilegítimo e ilegal de Franco. En Alcalá, desde muy temprano, las estructuras de la CNT y de los comunistas se fueron reorganizando.

En 1946, el Franquismo sabe que las potencias internacionales no van a intervenir directamente contra él y el Régimen lanza una nueva y criminal ofensiva. Entre 1947 y 1949 se produce el llamado “trienio del Terror”. Ya antes, la represión había comenzado en Alcalá.

Las sucesivas estructuras de la CNT, con el histórico Ignacio España a la cabeza, habían sido detenidas y encarceladas. Cuando el 6 de septiembre se produjo la explosión del polvorín, para las autoridades militares no había duda que tenían que actuar contra los comunistas. Bien es cierto que en algunas reuniones meses antes, algunos elementos de las JSU habían propuesto realizar sabotajes en los polvorines. Algo que fue desechado por las directivas superiores.

Aun así, pocas horas después de la explosión comienzan las detenciones de militantes del PCE y de las JSU a nivel local, comarcal y provincial. Las torturas en los interrogatorios les hacen acusarse mutuamente de algo que no habían cometido. La instrucción de la causa 142.010, abierta para investigar las razones de la explosión, se había convertido en un proceso político contra comunistas y sindicalistas. El juez Rafael de las Morenas deja la causa y cae en manos de Enrique Eymar, miembro del Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo (TERMC). Para él no hay ninguna duda. Los responsables son los comunistas. Y sin ninguna prueba, ocultando datos, divide la causa en cinco distintas y se monta una instrucción que es un auténtico montaje de Estado.

El 9 de julio de 1948 se celebra el Consejo de Guerra en Ocaña. Se dictan ocho sentencias de muerte por delito de terrorismo, nueve que oscilan entre 30 años y 12 años por rebelión y siete de seis años de reclusión también por rebelión. Luego hubo cuatro Consejos de Guerra más. Duras condenas, algunas con petición de muerte, fue el resultado final. Y tras la noche y la dictadura, el silencio y el olvido.

LAS EXPLOSIONES DE EL FERROL Y CÁDIZ

En 1943 estalla un depósito de municiones de la ciudad de Ferrol (Coruña). Entonces se abrió una investigación y una causa militar al respecto de este suceso. Fue la causa 321/943, la que analizó los factores que ocasionaron tal explosión. Todo quedó archivado como un accidente. Tras una rigurosa investigación, Enrique Barrera Beitia llegó a una conclusión más profunda del acontecimiento y que volvía a poner en tela de juicio al Franquismo. En 1943 todavía se estaba dirimiendo el conflicto mundial. Si bien España pasó de la neutralidad a la no beligerancia, su apoyo a las fuerzas del Eje fue descarado. En Ferrol repostaban barcos y submarinos alemanes. De estas cuestiones estaban al tanto los servicios británicos. Y estos, en contacto con la guerrilla anarquista de la zona, perpetraron la voladura de los depósitos de Ferrol. No hubo víctimas. Franco guardó siempre el secreto, pues de haberlo hecho público habría sido un ataque británico sobre territorio español, convirtiéndose el acontecimiento en casus belli y provocando con ello la entrada de España en el conflicto. La causa 321/943 está mutilada para ocultar esos datos. Años después, y pocos días antes de la explosión de Alcalá de Henares, hizo explosión un depósito de minas en Cádiz. Más de 150 muertos y centenares de heridos. Si bien hubo intentos de achacar el suceso a la resistencia antifranquista, esto no salió bien. Las autoridades militares tuvieron que reconocer, implícitamente, su negligencia, que provocó un auténtico caos y un crimen en Cádiz. El reciente libro de José Antonio Aparicio Florido La noche trágica de Cádiz: Testimonios inéditos de la Catástrofe de 1947, atestiguan este crimen de Estado, debido a la deficiencia en las instalaciones, el mal estado del material y un ejército deficitario, mal preparado y estructurado.

Julián Vadillo Muñoz

sábado, 3 de septiembre de 2011

Un sólido proyecto en el movimiento libertario. Germinal. Revista de Estudios Libertarios


El movimiento libertario español siempre se ha caracterizado por intentar estar presente en todos los rincones de la sociedad, para con una visión transformadora poder dar una alternativa efectiva y eficiente al sistema capitalista. Así lo ha hecho en el ámbito obrero, en el ámbito cultural, en el ámbito político-social e incluso, en muchos momentos de la historia, en el ámbito deportivo.
Pero lo cierto es que algunos aspectos, por diversas razones, no han sido abordados por el movimiento libertario. Una pata que siempre quedó coja fue el mundo académico. Las razones fueron varias:
1. No ha existido en el mundo libertario español ninguna figura clave que le uniera a las instituciones académicas. Si tuvieron simpatizantes de peso pero ninguno lo suficientemente vinculado como para poder ofrecer esa trabazón. Algo que le distingue por ejemplo del movimiento libertario francés, que tuvo entre sus filas a geógrafos de primera línea como Eliseo Reclus.
2. El academicismo fue un coto que supieron copar los marxistas en su mas amplia extensión. Desde socialista a comunistas han pasado por distintas cátedras en distintos momentos de la historia de España, lo que provocó que fueran ellos los que desde las aulas enseñasen e impartiesen la historia del anarquismo y todo su entorno, con las consecuencias que ello ha provocado.
Estas son las razones por la cual las historias clásicas del movimiento obrero anarquista español están escritas por obreros para obreros. Anselmo Lorenzo, Manuel Buenacasa o Juan Gómez Casas, son militantes obreros que hacen la historia del movimiento libertario. Una historia valiosísima y documentos, prácticamente, de primera mano, pero cuyas obras estuvieron alejadas del mundo académico oficial.
Sin embargo, a finales de la década de 1990 y con el inicio del nuevo siglo, un grupo de investigadores del movimiento libertario, vinculados al movimiento libertario y con redes en el mundo académico y militante, decidieron la celebración de una serie de congresos históricos y científicos. El primero fue en 2001, coincidiendo con el centenario de la fundación de la Escuela Moderna de Ferrer Guardia. El segundo fue en el 2002 con motivo del 75 aniversario de la fundación de la Federación Anarquista Ibérica. Y el tercero en el 2005 con motivo del centenario del nacimiento de Federica Montseny. Todo bajo el paraguas de la Fundación Anselmo Lorenzo de la CNT. Por las mesas de estos congresos pasaron los más prestigiosos historiadores y de las más diversas ideas: Xavier Paniagua, Manuel Pérez Ledesma, Jóel Delhom, José Luis Gutiérrez Molina, Alejandro Tiana Ferrer, Gloria Espigado, Laura Vicente.
Pasado este tiempo el grupo decide dar un paso más. Crear una revista que aune la investigación del movimiento libertario con el rigor academicista. El intento de un nexo entre el mundo libertario y el mundo académico (la asignatura pendiente de movimiento libertario) Y que abarcará todas las disciplinas de las humanidades (filosofía, antropología, sociología, literatura, etc.) aunque prestando mayor atención a la historia, por ser este el grueso de los trabajos publicados.
El proyecto era ambicioso pero ilusionante, como lo fueron anteriormente los congresos. El Consejo de Redacción de la revista se vio arropado por un Comité Científico de mucho prestigio, de profesores universitarios especializados en el movimiento libertario y sus ideas, o por extensión, en el movimiento social y obrero: Maurizio Antonioli, Giampietro Berti, Richard Cleminson, Roger Dadoun, José Luís Gutiérrez Molina, Claudio Venza, Paul Preston. Pablo M. Pérez, Teresa Oñate, etc.
Tras cinco años de aquel primer número hace pocas fechas el número 8 de Germinal veía la luz, con un poco de retraso. Y tras esos cinco años podemos decir que Germinal se ha convertido en una referencia para investigadores y estudiosos del movimiento anarquista. Un gran acierto de su Consejo de Redacción y de su trabajo completamente altruista (porqué Germinal, a diferencia de otras revistas, vive exclusivamente de sus suscripciones y donaciones) La estructura de la revista es sencilla: artículos (con sus resúmenes en castellano, inglés y esperanto), recensiones de libros, materiales (textos históricos rescatados de máximo interés) y convocatorias de congresos y actividades.
En este último número, el 8, Federico Ferreti nos adentra en un interesantísimo artículo titulado “La Comuna de París y los orígenes del pensamiento anarquista: la experiencia de los hermanos Reclus”, Frank Fernández escribe “Los precursores del Primero de Mayo. La primera jornada, La Habana 1890”, Nelson Méndez escribe “Herbert Read: esbozo biográfico y de introducción a su obra” y José María Fernández Paniagua nos adentra en “La enajenación de la sociedad capitalista. Una aproximación a las tesis de Erich Fromm”. Igualmente el número publica el texto de la Plataforma de Piort Archinov y la contestación que tuvo a la misma por parte de Errico Malatesta. Algo que se produce por primera en vez en castellano. Como se puede observar diversidad temática (historia y filosofía) y algo importante: Germinal trasciende las fronteras españolas en su temática y autores.
El movimiento libertario no puede nada más que celebrar que esta iniciativa continúe y goce de la misma salud e ilusión que hasta el momento.
Julián Vadillo Muñoz